jueves, 10 de enero de 2019

¿QUE QUIEREN LOS CHALECOS AMARILLOS?. Luis Casado. ...Y mucho mas


...El chaleco amarillo comprendió que el pueblo es él, y recordó lo que le enseñaron en la escuela pública, laica y gratuita: “La Revolución Francesa eliminó para siempre las desigualdades sociales ante la Ley, e hizo del pueblo el único soberano”. El chaleco amarillo es pueblo, ergo… es soberano...

... “No es el representante el que fija los límites de la soberanía de los representados. ¿Porqué debiese estar limitada nuestra soberanía? ¿Con qué legitimidad puede alguien limitar los derechos de los ciudadanos, que son, precisamente, la fuente de la legitimidad?”...
 
“En política no hay ‘expertos’: todos somos iguales y tenemos derecho a un voto.”

La reflexión va más allá: elegir es no votar. Elegir significa designar un “electo” que es el que vota todo en nuestro nombre, prescindiendo de nuestra opinión. Al elegirle, abdicamos de nuestra propia soberanía durante 4, 5 o 6 años.


Acto VIII. Los chalecos amarillos no ceden. On ne lache rien!, es su divisa. Son refractarios a los discursos vacíos, a las promesas mentirosas y a las cortinas de humo. Ahora, las mujeres decidieron salir a la calle. Solas. Porque no solo hay que alimentar a los hijos, parar la olla, dirigir la casa, mantener ocupadas las rotondas… sino también demostrar que la suya es la Fuerza Tranquila. Los violentos están en el gobierno. Lo cuenta Luis Casado… y no será el último episodio…

Sediciosos, facciosos, agitadores, violentos, ‘casseurs’ (destructores)…”
Así se refiere a los chalecos amarillos Benjamin Grivaux, ministro vocero del gobierno de Emmanuel Macron. Un coro de cacatúas periodísticas repite en los medios: “Sediciosos, facciosos, agitadores, violentos, ‘casseurs’… Luego, cuando los chalecos amarillos denuncian el periodismo tarifado, infame, manipulador y a las órdenes del poder, los cagatintas se lamentan como vestales impolutas: “Los chalecos amarillos atacan la libertad de prensa”…
Sin embargo, una de las características más evidentes del chaleco amarillo, junto a su determinación, su capacidad de sacrificio, su generosidad y su humanismo, es su voluntad de actuar pacíficamente. Como para demostrarlo, este domingo, –víspera de Epifanía–, salieron a la calle -solas- las mujeres chalecos amarillos. Haciéndole frente a una cohorte de policías armados hasta los dientes para la guerrilla urbana, gritan al unísono: “¡Dame un beso!” “¡Dame un beso!” (Un bisous! Un bisous!).

Los mensajeros armados de la paz y el orden ponen cara de culo y se tornan hacia su comandante: “¿Qué hacemos jefe?”

Sábado, Acto VIII del movimiento que sacude Francia hasta sus cimientos, el número de manifestantes dobló con relación al sábado anterior, desmintiendo al gobierno y a los medios que afirman, contra toda evidencia, que el movimiento pierde fuerza.

Los chalecos amarillos son un movimiento revolucionario, ejemplar e histórico. Salen a la calle, se reencuentran y rehacen la sociedad… El pobre suele hacerse pequeñito, baja la voz y la cerviz, vive como disculpándose de estar ahí, culpabilizado de su pobreza por los winners, los expertos, los que saben, el riquerío y sus sirvientes. El chaleco amarillo comprendió que el pueblo es él, y recordó lo que le enseñaron en la escuela pública, laica y gratuita: “La Revolución Francesa eliminó para siempre las desigualdades sociales ante la Ley, e hizo del pueblo el único soberano”. El chaleco amarillo es pueblo, ergo… es soberano.

Frente a la crisis de régimen surgen dos caminos: unos, los demócratas, exigen ampliar, extender los derechos ciudadanos, practicar la democracia directa. El referendo de iniciativa ciudadana (RIC) traduce esa voluntad del pueblo de decidir de lo que le concierne. Otros, los autoritarios, apuestan al hombre/mujer providencial que, imponiendo otro orden, el suyo, le restituya a Francia el orden y la tranquilidad que hacen las delicias del gran capital.

En este bivio, en esta alternativa, surge otra vez, como en setiembre de 1789, la diferencia entre izquierda y derecha: la izquierda lucha contra los privilegios, se opone a ellos, los declara inadmisibles. La derecha protege los privilegios, vive gracias a ellos, y los justifica por ser de ‘origen divino’ o el premio de la riqueza acumulada despojando al pueblo.

La costra política instalada llora el fin de la democracia representativa. Los chalecos amarillos responden que las reglas de la representación deben ser definidas por los representados. No por los representantes. Es el pueblo el que debe fijar los límites de la representación, la misión del representante, y establecer los mecanismos de control que le permitan revocar al representante si este no obedece el mandato recibido de quienes lo eligieron.
¿Democracia representativa? Sí, pero como en la Atenas de Pericles: mandato breve, no renovable, revocable, controlado y sin privilegios.

La masa de periodistas sirvientes no entiende. Por eso no para de preguntarle a los chalecos amarillos: “Pero… ¿cuáles son sus reivindicaciones?”

Emmanuel Macron propuso “un gran debate nacional”. Y se apresuró a fijar los límites del debate. “No podemos deshacer lo que ya hemos hecho”, declaró, jupiteriano. Antes de insinuar los temas que a su juicio pueden ser discutidos.

Los chalecos amarillos, recordando una vez más la Revolución Francesa, retrucan: “No es el representante el que fija los límites de la soberanía de los representados. ¿Porqué debiese estar limitada nuestra soberanía? ¿Con qué legitimidad puede alguien limitar los derechos de los ciudadanos, que son, precisamente, la fuente de la legitimidad?”

Hay cuestiones muy técnicas”, osa argumentar algún politólogo, suerte de comentarista deportivo surtido de muchas pelotas. La respuesta no se hace esperar: “En política no hay ‘expertos’: todos somos iguales y tenemos derecho a un voto.”

La reflexión va más allá: elegir es no votar. Elegir significa designar un “electo” que es el que vota todo en nuestro nombre, prescindiendo de nuestra opinión. Al elegirle, abdicamos de nuestra propia soberanía durante 4, 5 o 6 años.

La Constitución, que debe proteger al ciudadano, sus libertades y sus derechos, es en realidad una prisión política que nos mantiene maniatados. No hay ningún artículo de la Constitución que niegue abiertamente la soberanía del pueblo (a menos que se trate de la Constitución chilena). Pero la Constitución establece que las leyes las vota el Parlamento, no los ciudadanos. Los representantes, diputados y senadores, votan leyes que les convienen a ellos y a sus mandantes.

Ese hecho, verificado no solo en Francia sino en el mundo entero, es el que lleva a los chalecos amarillos a reclamar su derecho a controlar y a revocar a los electos. Porque los electos, los representantes, instituyen su propio poder, despojando al pueblo de su soberanía.

Étienne Chouard, un militante que piensa y hace pensar, sostiene que no se trata de pasar a la 6ª República, sino a la primera democracia… Hasta ahora ha prevalecido el poder de la oligarquía, sector social privilegiado que impuso el sufragio como la mejor herramienta para preservar su poder. Desde hace 25 siglos sabemos que la herramienta de la democracia no es el sufragio sino el sorteo: Montesquieu, Rousseau y otros grandes pensadores lo dijeron, antes de que esta gran verdad fuese convenientemente ocultada.

Étienne Chouard opina que esto no es una democracia porque, si uno examina la realidad, el demos no tiene el kratos.

En democracia ningún poder financiero debe ser dueño de los medios de comunicación. En democracia la moneda no puede estar al servicio del gran capital en manos de un Banco Central privatizado. Así como hay soberanía política, debe haber soberanía monetaria.

La revolución ciudadana de los chalecos amarillos no solo sigue viva, sino también grávida de una profunda reflexión relativa al tipo de sociedad que debemos construir.

Lo que no es óbice u obstáculo para escuchar una vez más la pregunta babosa del periodista teledirigido: “Pero… ¿cuáles son sus reivindicaciones?”

La respuesta es simple. Los chalecos amarillos, o sea el pueblo, quieren recuperar el kratos…

(Polítika)

07/01/2019

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La fiebre amarilla. Lo reconozco, tengo la fiebre amarilla. La de los "chalecos amarillos" franceses. ... y mas

Lo reconozco, tengo la fiebre amarilla. La de los "chalecos amarillos" franceses. Es todavía una revuelta que ya ha cumplido su segundo mes, ha entrado en su novena semana. Una revuelta que poco a poco va entrando en un camino revolucionario, en un rechazo frontal contra la conducta liberal y globalista de una élite corrupta y depredadora.
Este sábado pasado ha tenido lugar el Acto VIII, la octava movilización y han ocurrido tres cosas relevantes: la primera, que ha habido mucha más gente que en las dos precedentes, recuperándose la gente tras las navidades; la segunda, que los manifestantes arremetieron contra un alto cargo del gobierno en su despacho y tuvo que salir escoltado; la tercera que un ciudadano -boxeador profesional, eso sí- se enfrentó con los puños a la policía en un ejercicio claro de autodefensa.



Los satélites están cambiando de sol. Intensificación de las contradicciones interimperialistas. Ángeles Maestro. Militante de Red Roja.----y mas

"...Les guían exactamente los mismos objetivos en la lucha a muerte por competir en mejores condiciones en la selva del capitalismo, erigida sobre la explotación – sin más límites que la lucha de clases – de la clase obrera y de la naturaleza.

Por ahí no hay esperanza alguna. El dilema sigue siendo: socialismo o barbarie. La conquista por parte de la clase obrera del poder político, única posibilidad de destruir el monstruo capitalista que aniquila la humanidad exige conocer sus debilidades y, sobre todo, sus divisiones y enfrentamientos..."
  

Chalecos amarillos, "acto IV" el orden reina en Macronia. Rémy HERRERA ... y mas

"...En el mismo momento en que la  maquinaria de guerra social del poder estaba siendo frenada por la movilización masiva del pueblo, con cerca de un 80% de franceses apoyando la revuelta de los chalecos amarillos y cuando era más necesaria que nunca la huelga general de los trabajadores para amplificar y sobre todo organizar el movimiento, ¡los líderes sindicales frenan las luchas! Inmediatamente, federaciones de la CGT, en primera fila la de química, indignadas, hicieron un llamamiento a sus bases a movilizarse rápidamente, lo que hizo que sus responsables confederales reculasen difundiendo por la tarde un nuevo comunicado  que pretendía hacer olvidar, al mismo tiempo que su distanciamiento de los chalecos amarillos, su confusión total y su abdicación reformista. ¿Qué reformas se pueden esperar de un régimen ya sin aliento, en medio de un capitalismo en crisis sistémica, a no ser la prosecución de la destrucción de las conquistas sociales y las mentiras de un gobierno desacreditado?..."

¿Por qué los franceses se manifiestan con violencia? Por Frédéric Lordon ...y mas

"...Los ofendidos han estado mucho tiempo sin decir una palabra, han soportado las  agresiones económicas,  el desprecio de las élites, las mentiras de los medios de comunicación, la brutalidad policial.
El genio “malvado” de la reciprocidad violenta  ha salido de la botella. Los primeros tweets de los primeros manifestantes relatan el asombro de quienes fueron apaleados sin justificación ninguna. Ese asombro inicial ahora se ha mutado en cólera..."
En estos días todas las instituciones de la violencia neoliberal se han exhibido desnudas. Basta conversar con los estudiantes que fueron gaseados con gas pimienta y rodeados por policías con perros. Ellos como el resto de los franceses no olvidarán esa imagen.
Ahora el cuerpo policial comienza a tener sudores fríos. Se sienten solos en sus cuarteles. Desde que se quemó la prefectura de Puy-en-Velay, saben de qué son capaces los “otros”.

Las instituciones se encuentran atrapadas en un colapso porque los chalecos amarillos no son un “movimiento social”: son un levantamiento popular.


La movilización de los «Chalecos Amarillos», nueva etapa de luchas en Francia. Rémy HERRERA ...Y MAS

"...Que la derecha y la extrema derecha estén intentando « recuperar » la movilización de los “chalecos amarillos” desprovista de líderes visibles, es evidente. Como también lo es la insidiosa insistencia de los grandes medios de comunicación en desacreditar el movimiento y echar aceite en el fuego en base a algunos (rarísimos) declaraciones xenófobas u homófobas pronunciadas durante estas acciones por algunos manifestantes (por cierto acallados inmediatamente por sus propios compañeros). A la hora de un capitalismo salvaje y de una ideología dominante que atiza los odios y enfrenta a unos y otros para intentar salvar a las élites, el pueblo que soporta y sufre también está hecho por desgracia de esas mismas contradicciones; pero es precisamente el papel de los progresistas militantes y lúcidos estar a su lado en las luchas para advertir a los y las que se desvían del camino de la solidaridad y de la fraternidad. ¡No tiene por qué estar siempre sonriente el rostro de los explotados! ¡Ni pretender que por encima del mercado los pobres que se baten por su supervivencia y dignidad sean fotogénicos!...."


LOS CHALECOS AMARILLOS. FRANCIA....los miserables se cansaron de pagar con sus dificultades los excesos de los poderosos...

¿Quien esta tras esas movilizaciones ademas del cabreo por la explotación y el robo continuado a las clases populares, para el enriquecimiento de las oligarquías por instrucciones de la UE, aplicadas por los gobiernos de turno?  
No tardaremos en saberlo; pero si la izquierda clasista sigue abandonando la calle y las luchas, ya saben quien ocupara ese espacio.

En el estado de los borbones, los carburantes, la electricidad, la vivienda..., han subido seguramente mas que en la vecina Francia, y la transferencia de capital publico a esas oligarquías ha sido aun mayor, en aplicación de las mismas políticas?  
¿Cual sera la respuesta organizada del movimiento obrero y popular?


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 ..."Hoy Francia amaneció paralizada por más de 2.300 manifestaciones de bloqueo de rutas, incluyendo los Campos Elíseos, organizadas por cientos de miles de ciudadanos movilizados contra lo que estiman un saqueo organizado del pobrerío."...


¿De verdad el problema clave es el Tribunal Supremo?. + ¿Quién manda aquí? . Ángeles Maestro ... y mucho más


"...La expropiación de la banca, negar el pago de la deuda y salir del Euro y de la UE, constituyen la única alternativa, la condición sin la cual no hay cambio posible..."
El escándalo producido por la decisión del Pleno del Tribunal Supremo de invalidar una sentencia firme de la sala de lo Contencioso del mismo Tribunal ha tenido la gran virtud, no sólo de mostrar “quién manda aquí”1, sino de hacer inocultable la podredumbre que impregna a “las más altas instancias del Estado”.


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