¡Siempre en nuestra memoria, no olvidamos, no olvidaremos!. 40 años de los últimos fusilamientos. V. Antonio Lopez. Dossier

Cuarenta
años después aún tengo pesadillas, las muñecas aún me duelen
desde el día 16 de julio de 1975. Ese día fui detenido por tercera
vez por Juan Antonio González Pacheco, “Billy el Niño”, eran
las 11h00´p.m., nada más entrar en mi casa se abalanzó sobre mí y
me tiró contra el sofá, entre él y otro policía más, me
esposaron a la espalda con tanta saña que las heridas que me
produjeron las esposas me duraron varios días.
Fui
el último detenido de un grupo de amigos ex-PCE (m-l) y otros grupos
antifranquistas o sin militancia concreta, a saber: juntoa otrxs 5 compañerxs, nos
acusaban de haber asesinado al policía armada Lucio Rodríguez
Martín, en la madrileña calle de Alenza, el día 14 de julio.
Todas
nuestras detenciones fueron espectaculares y largas de contar yo supe
de inmediato que me acusarían de algo grave, desde mi domicilio en
el Puente de Vallecas hasta la DGS no dejaron de golpearme puñetazos
e insultarme con todo tipo de adjetivos que nos podamos imaginar, a
mi derecha se puso un inspector joven que no recordaba de mis
anteriores detenciones, a mi izquierda se sentó “Billy el Niño”,
que si conocía desde 1971 que me detuvo dos veces ese año (En junio
y en septiembre), tenía fijación obsesiva conmigo, fue el que más
golpes me estaba dando, al llegar a la Glorieta de Atocha y pasando
justo enfrente del Ministerio de Fomento, “Billy el Niño”, me
puso el cañón de su pistola en la sien diciéndome; “(…)
habéis iniciado la dialéctica de las pistolas y lo vais a pagar muy
caro, veremos quién tiene más pistolas y más cojones”.
Nada
más llegar a la DGS y cuando me pasaron al despacho del Comisario de
Guardia, me di cuenta de que el tono del tratamiento había cambiado
por completo, el Comisario me tomó la afiliación y pasé a un
despacho donde me hicieron un interrogatorio rutinario, no he vuelto
a ver más a “Billy el Niño”, (miento, lo vi un día en el
metro, casi me tira cuando entró con las puertas cerrándose, ¡qué
susto!)
Sus
golpes, sus insultos y amenazas todavía los recuerdo, nos tuvieron
tres días en la DGS y, sin pasar por el TOP de Las Salesas, nos
impusieron una multa gubernativa de 200.000Ptas, que por supuesto
nadie pagaba esas multas, que se sustituían con dos meses de cárcel.
Sin motivo y sin pruebas tuve que pasar dos meses preso y salí en
plena huelga de hambre el 15 de septiembre de ese año, (me habían
despedido, perdí mi antigüedad en la empresa, aunque me
readmitieron de nuevo sin antigüedad), doce días antes de los
fusilamiento el 27 de septiembre de 1975, funesto día donde fueron
fusilados los luchadores antifascistas; Humberto
Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo,
del FRAP y Juan
Paredes Manot
y
Ángel Otaegui
“Txiki” de ETA.
¡Siempre
en nuestra memoria, no olvidamos, no olvidaremos!
Este
domingo, 27 de septiembre se cumplen 40 años de los últimos
fusilamientos de la dictadura, el último gran acontecimiento negro
del franquismo. Pasados cuatro decenios, la ejecución de cinco
presos del FRAP y ETA sigue viva en la memoria de los antifranquistas
y sobre todo en la de los familiares de los ajusticiados.
La
familia de uno de los fusilados pide justicia
Alfredo
Grimaldos
http://www.interviu.es/reportajes/articulos/la-familia-de-uno-de-los-fusilados-pide-justicia/
(2005)
En
Barcelona, fue ejecutado Juan Paredes Manot, Txiqui, de 21 años, y
en Burgos, Ángel Otaegui, de 33. Ambos, acusados de pertenecer a
ETA. En Hoyo de Manzanares (Madrid), José Luis Sánchez Bravo, de 22
años, Ramón García Sanz, de 27, y José Humberto Baena Alonso, de
24, miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota
(FRAP). Las condenas a muerte, dictadas por tribunales militares,
estaban decididas de antemano. Ni el clamor internacional pudo
pararlas.
Treinta
años después, Estrella Alonso Soto, madre de José Humberto Baena,
con el permanente apoyo y la tenacidad de su hija Flor, continúa
peleando para conseguir la revisión y anulación de aquellos
juicios. Intentó primero ante los tribunales ordinarios que se la
tenga por parte en la causa que se siguió contra su hijo y le dieran
vista de las actuaciones. Recibió una negativa. Recurrió en amparo
al Tribunal Constitucional, que se negó a admitir a trámite su
demanda. Estrella Alonso tiene recurrida esa decisión ante el
Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El Constitucional decidió no
admitir a trámite la demanda considerando que “la
Constitución no tiene efectos retroactivos, por lo que no cabe
intentar enjuiciar los actos de poder producidos antes de su entrada
en vigor”.
En una resolución dictada por el presidente Manuel Jiménez de Parga
y los magistrados Javier Delgado y Roberto García Calvo, se explica
que cae fuera de las competencias del Tribunal “contrastar
con las normas, valores y principios garantizados por la Constitución
actos de poder público, como la dramática ejecución de una condena
a muerte, que pertenece a la Historia de España anterior a su
entrada en vigor”.
Doris
Benegas, abogada de la familia Baena, asegura que ha sufrido un
sinfín de trabas en esta demanda:
“Para
recuperar la copia, incompleta, del Consejo de Guerra tuve que
recorrer todos los tribunales imaginables. Los documentos están
tirados por cualquier sitio y se han perdido muchos, pero todavía te
impiden hacer fotocopias”.
En
muchos ámbitos parece no haber transcurrido tres décadas desde la
muerte del dictador. En aquel trágico final de septiembre de 1975,
Franco se vio más aislado del mundo que nunca.
Protesta
Internacional
Las
cinco condenas a muerte provocaron manifestaciones de rechazo por
toda Europa: movilizaciones masivas en Italia, el asalto y la quema
de la embajada española en Lisboa, grandes concentraciones en
Estocolmo encabezadas por el primer ministro Olof Palme, y también
en Oslo, con el presidente Uro Kekonen, al frente. Alemania, Gran
Bretaña, Dinamarca, Holanda y otros 13 países llamaron a consultas
a sus embajadores en Madrid. El presidente de México, Luis
Echevarría, pidió la convocatoria del Consejo de Seguridad de la
ONU para suspender a España como miembro de la organización. Pablo
VI solicitó clemencia, pero Franco tampoco quiso atender la llamada
de la máxima autoridad católica. Ives Montand y Costa Gavras
presentaron en un hotel de la madrileña plaza de España un
manifiesto contra las condenas, firmado, entre otros, por Jean Paul
Sartre, Louis Aragón y André Malraux, y ambos cineastas fueron
expulsados de España.
Dolor
en el FRAP y la BPS relamiéndose de gusto
Los
cadáveres de los tres miembros del FRAP fusilados fueron enterrados,
la misma mañana de las ejecuciones, en Hoyo de Manzanares.
Posteriormente, los restos de Sánchez Bravo serían trasladado a
Murcia, y los de Ramón García Sanz, después de varios años, al
cementerio civil de Madrid, donde descansan hoy. El fotógrafo
Gustavo Catalán Deus aún recuerda con nitidez la tensa escena que
se vivió en el cementerio, con los cuerpos de los ejecutados todavía
calientes:
“Las
tres fosas estaban ya excavadas y apilaron los féretros sobre los
montículos de tierra recién vaciada. Como las cajas quedaron
inclinadas, empezó a correr la sangre por las esquinas. Había
militares, policías, abogados y algún familiar. La tensión era
enorme. Allí se habían congregado muchos miembros de la Brigada
Político Social, desde el famoso comisario Saturnino
Yagüe
González,
a Juan Antonio González Pacheco ‘Billy El Niño’. Se habían
puesto corbatas de colores chillones para la ocasión”.
Las
ejecuciones se produjeron en un marco político muy crispado, con el
dictador en la inexorable pendiente final hacia el Valle de los
Caídos. Sus estertores provocaban un terrible nerviosismo entre los
cabecillas y la base social del régimen. Para descabezar el
movimiento más radical y violento de oposición a la dictadura, los
franquistas decidieron dar un escarmiento ejemplar. Entre el 28 de
agosto y el 19 de septiembre se celebraron cuatro consejos de guerra
sumarísimos para condenar a muerte a los supuestos responsables de
otros tantos atentados contra miembros de las fuerzas de orden
público. Fueron las muertes del cabo del Servicio de Información de
la Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón, en Azpeitia, el 3 de abril
de 1974; del policía Ovidio Díaz López, en el atraco a un banco en
Barcelona, el 6 de junio de 1975; del policía armado Lucio
Rodríguez, en la madrileña calle de Alenza, el 14 de julio de 1975,
y del teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez, en
Carabanchel, el 16 de agosto. Los primeros asesinatos se le
atribuyeron a ETA y los otros dos al FRAP. Las únicas pruebas que
hubo para condenar a los acusados fueron sus propias declaraciones
ante la policía y la Guardia Civil. Todos denunciaron haber sufrido
torturas. El equipo policial encargado de la operación estaba
dirigido por el comisario Roberto Conesa, y su lugarteniente era Juan
Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño.
A
los detenidos se les aplicó con carácter retroactivo el Decreto Ley
Antiterrorista aprobado el 22 de agosto, durante un Consejo de
ministros presidido por Fran Franco en su residencia veraniega del
Pazo de Meirás. La norma fue promulgada para aplicársela a ellos.
Uno de sus artículos prorrogaba el plazo de detención en
dependencias policiales de 3 a 5 días, y hasta a 19 días con
autorización judicial, lo que ofrecía aún más facilidades para la
policía en los interrogatorios. También se abría la posibilidad de
celebrar juicios sumarísimos, en 24 horas, contra civiles.
Defensa
imposible
El
primero de ellos, en el Regimiento de Artillería de Campaña 63 de
Burgos, fue el juicio contra José Antonio Garmendia Artola y Ángel
Otaegui Etxebarria. El primero estaba acusado de la muerte del cabo
Posadas, y Otaegui de “colaboración
necesaria”,
por haber acogido a etarras que huían de la persecución policial.
Durante su detención, Garmendia recibió varios balazos. Caído en
el suelo, un guardia intentó rematarle de un tiro en la cabeza, pero
logró sobrevivir tras una operación de la que salió, tras varias
semanas de coma, muy disminuido física y mentalmente. No obstante,
le sometieron a varios interrogatorios. Como ni siquiera podía
firmar, le obligaron a imprimir su huella dactilar en una declaración
redactada previamente, en la que también inculpaba a Ángel Otaegui.
Los testigos no reconocieron a Garmendia; los médicos y las
enfermeras invalidaron la supuesta confesión que le arrancó la
policía. Aun así, fue condenado a muerte, lo mismo que Otaegui,
quien no intervino en los hechos ni militaba en ETA. El Gobierno
tenía decidido que hubiera al menos un fusilado por cada atentado.
A
Garmendia no se le podía ejecutar en esas condiciones, así que le
tocó cubrir su hueco a Otaegui. Uno de los observadores
internacionales que acudieron a aquel Consejo de guerra, la jurista
suiza Elisabeth Ziegler Mûller , enviada por la Federación
Internacional de los Derechos del Hombre, dio a conocer a la opinión
pública internacional un informe que acababa diciendo:
“Garmendia
ha sido condenado únicamente sobre la base de confesiones que había
hecho cuando se encontraba en el hospital en estado grave. No existe
ninguna prueba material contra él. El procedimiento inquisitorial
continúa existiendo en asuntos penales. Todo acusado que comparece
ante un Tribunal es condenado”.
En
las dependencias militares de El Goloso, cerca de Madrid, se
celebraron dos juicios sumarísimos contra militantes del FRAP.
“A
las siete de la tarde se nos había entregado una copia parcial del
sumario y nos dijeron que a la una de la madrugada tenían que estar
las conclusiones de la defensa en el Gobierno Militar
–rememora el abogado Juan Aguirre–.
Sólo sabíamos que un grupo de personas iba a ser juzgado la mañana
siguiente por un tribunal militar designado a dedo y con una ley
excepcional ad hoc que privaba de derechos a todas las defensas.
Durante
el juicio pedí la palabra y fui expulsado de la sala. Después,
todos mis compañeros.
Fuimos
sacados, violentamente, por un grupo de policías de paisano, pistola
en mano. Un capitán del Ejército, al frente de varios policías
militares, con absoluta serenidad, apartó a los energúmenos, nos
escoltó hasta fuera del cuartel e impidió que salieran detrás”.
En
el último momento, el Gobierno decidió incluir entre los condenados
a Paredes Manot, acusado de participar en un atraco a una sucursal
del Banco Santander en Barcelona durante el cual resultó muerto un
policía. El gobernador civil de la Ciudad Condal era el veterano
miembro del SEU franquista Rodolfo Martín Villa. Ningún testigo fue
capaz de reconocer a Txiqui, pese a un detalle físico que no podía
dejar lugar a la duda: medía sólo 1,52 metros. El tribunal empezó
a verse cada vez más apremiado desde arriba y necesitaba un
veredicto rápido. Los inculpados en los otros tres juicios
sumarísimos ya habían sido condenados y sólo se esperaba que
concluyera ése para fijar la fecha de las ejecuciones.
El
abogado de Paredes Manot, Marc Palmés, pidió la anulación de todo
el proceso porque se estaba aplicando el decreto ley sobre el
terrorismo al enjuiciamiento de unos hechos ocurridos más de dos
meses antes de que la norma entrara en vigor. Y denunció numerosas
irregularidades en el procedimiento. Pero Txiqui fue condenado a
muerte. En total, 11 detenidos sufrieron condena a la pena capital.
Sin
clemencia
Mientras
tanto, proseguían las gestiones para evitar los fusilamientos.
Joaquín Ruiz Giménez, que había sido embajador en el Vaticano,
envió un mensaje a Pablo VI. El propio hermano de Franco, Nicolás,
le escribió pidiéndole que reconsiderara su decisión. La madre de
Otaegui, María, visitó al cardenal Jubany, al obispo Iniesta y, en
un último y agónico intento, al cardenal Vicente Enrique Tarancón.
El Consejo de Ministros del viernes 26 de septiembre conmutó la pena
de muerte a seis de los condenados por la de 30 años de reclusión.
La
gaditana Concha Tristán, embarazada, consiguió el dictamen salvador
del prestigioso ginecólogo Ángel Sopeña, que también certificó
el inexistente estado de gestación de María Jesús Dasca.
Además,
se salvaron del pelotón de fusilamiento el periodista Manuel Blanco
Chivite, Vladimiro Fernández Tovar, Manuel Cañaveras de Gracia y
José Antonio Garmendia. A las 8 de la tarde del mismo día, el
ministro de Información y Turismo, León Herrera y Esteban, anunció
que cinco condenas a muerte se ejecutarían al amanecer del día
siguiente. Esa noche, José Humberto Baena escribió desde la cárcel
de Carabanchel la última carta a su familia:
“Papá,
mamá: Me ejecutarán mañana de mañana. Quiero daros ánimos.
Pensad que yo muero pero que la vida sigue. Cuando me fusilen mañana
pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente. Que
mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi
deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala
suerte! Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy
contento y convencido”.
Al
alba
Silvia
Carretero, recluida en la cárcel de Yeserías, estaba casada con
José Luis Sánchez Bravo y eso le permitió permanecer algunas horas
junto a él durante la última noche. Con barrotes por medio y sin
poder rozarse siquiera. Estaba embarazada de varios meses.
“Las
torturas y el miedo no se olvidan, pero ya han pasado
–asegura Silvia ahora–.
Me alegro de que me detuvieran porque, gracias a eso, pude estar con
Luis su última noche”.
A
los tres condenados del FRAP no les dejaron estar juntos ni un
instante. Ramón García Sanz agotó las últimas horas solo.
Huérfano desde niño, el único familiar que tenía era un hermano
paralítico. Txiqui pasó la noche en la cárcel Modelo de Barcelona.
Le acompañaron su hermano Mikel y los abogados Magda Oranich y Marc
Palmés.
“Se
mantuvo muy tranquilo toda la noche, sabiendo ya que lo iban a
fusilar
—recuerda Oranich—.
Sólo tenía miedo a que lo ejecutaran con garrote vil. Un año y
medio antes se lo habían aplicado a Puig Antich y por la Modelo
corría el rumor de que no había funcionado a la primera”.
La
madre de Otaegui, hijo único, sólo pudo estar con él 15 minutos.
El condenado pasó la noche bebiendo coñac con varios funcionarios
de la prisión. A Txiqui lo fusilaron junto al cementerio de
Collserola, en las afueras de Barcelona.
Relata
Magda Oranich en el mismo lugar donde se produjo el fusilamiento. Aún
hoy se puede ver el árbol junto al que los guardias civiles
instalaron el trípode donde lo ataron para ejecutarle.
““Aunque
era pequeñito, le veíamos bien en la distancia, porque le habían
situado sobre un montículo. Sobresalía por encima de la hilera
formada por los guardias. Eran voluntarios del Servicio de
Información, con barba y melenas. Se habían vestido de uniforme,
con el tricornio, y la imagen que ofrecían era grotesca y brutal.
Eran seis guardias y llevaban dos balas cada uno. Las empezaron a
disparar de una en una, con saña”.
Otaegui,
fue fusilado sin testigos, a las nueve menos veinte de la mañana, en
la prisión de Burgos. En Hoyo de Manzanares, consumaron los
fusilamientos tres pelotones compuestos cada uno por diez guardias
civiles o policías, un sargento y un teniente, todos voluntarios. A
la 9.10, los policías fusilaron a Ramón García Sanz y, al cabo de
20 minutos, a José Luis Sánchez Bravo. Después, los guardias
civiles dispararon contra Baena. A las 10.05 todo había concluido.
No pudo asistir a los fusilamientos ningún familiar de los
condenados, pese a ser “ejecución
pública”,
según la ley.
La
Guardia Civil impidió la entrada al campo de tiro a periodistas,
abogados y familiares. Un coronel del Ejército quiso dejarlos pasar,
para que quedara acreditado que sólo disparaban policías y guardias
civiles, y no soldados. Pero un teniente coronel de la Guardia Civil,
de inferior rango, impuso su mando. El único civil que presenció
las ejecuciones fue el párroco de Hoyo de Manzanares, don Alejandro.
Durante estos años, siempre ha rechazado relatar lo que vio, pero,
lejos de las cámaras fotográficas, ha accedido a recordar el
horror:
“Además
de los policías y guardias civiles que participaron en los piquetes,
había otros que llegaron en autobuses para jalear las ejecuciones.
Muchos estaban borrachos. Cuando fui a dar la extremaunción a uno de
los fusilados, aún respiraba. Se acercó el teniente que mandaba el
pelotón y le dio el tiro de gracia, sin darme tiempo a separarme del
cuerpo caído. La sangre me salpicó”.
Alfredo
Grimaldos
Al
Alba
Si
te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son estas
que hieren como amenazas,
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento
que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Los
hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento
que tras la noche
vendrá
la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
quiero que no me abandones
amor mío, al alba.
Miles
de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento
que tras la noche
vendrá
la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba, al alba.
quiero que no me abandones
amor mío, al alba, al alba.
Luis
Eduardo Aute
V.
Antonio López
Madrid, 27
de septiembre de 2015
ACTO
40 Aniversario de recuerdo y homenaje a los 5 últimos fusilados por
el TERRORISMO franquista:
Ramón
García Sanz, José Luis Sánchez Bravo, Humberto Baena
Alonso, Juan Paredes Manot y Ángel Otaegui Etxevarría
Día:
Sábado 26 de Septiembre de 2015
Hora:
19:00
Lugar:
c/ Lope de Vega, 40
(Auditorio
Marcelino Camacho de CCOO) Madrid
************
“Hay
cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la
calle y gritaran, llenarían el mundo”. Federico García Lorca
********
*********
Este año se cumple el 40 aniversario de la ejecución ordenada
por un tribunal militar de Txiki y Otaegi, militantes de ETA,
conjuntamente con Baena, Sanchez Bravo y García, militantes del FRAP.
Fueron los últimos fusilamientos del régimen franquista en sus últimos
estertores. La respuesta popular de rechazo a estos actos se sintió no
solo […]
El 27 de septiembre volvemos a las calles: ¡ Jaque al rey !
En el
40 aniversario de los fusilamientos del 27 de Septiembre, la
Coordinadora 25S convoca una concentración contra la monarquía heredera
del franquismo
*********
Cuarenta años de impunidad y desmemoria
Este año se cumplen cuarenta años de los
últimos fusilamientos llevados a cabo por el franquismo, el 27 de
septiembre de 1975. Fue el último acto de nuestra Guerra Civil, la
última demostración de la “paz” de los cementerios impuesta por las
armas nazifascistas, el último acto de barbarie de un régimen que se
basó, hasta su final, en la celebración de la derrota obrera y popular.
******
Txiki, Otaegi, Baena, Sánchez Bravo, García Sanz y ...
Txiki, Otaegi, Baena, Sánchez Bravo, García Sanz y ... Carlos González Martínez, Manuel Medina Ayala, Ignacio Quijera Celaraín, Perico Elizaran, José España Vivas, Miguel Arbelaiz Atexebarría, Luis María Elizondo Arrieta, Josu Zabala Erasun, Carlos Gustavo Frecher Solana, Gustavo Adolfo Muñoz Bustillo, José Luis Alcazo Alcazo, Juan Peñalver Sandoval, Valeriano Martínez Pérez, Bartolomé García Lorenzo, Antonio Carrión Muela, Luzia Urigoitia Ajuria..., ¡Presentes!
OTROS ARTICULOS DEL AUTOR
[PDF]memoria de la transición española. lecturas contra el olvido
Cuestión de suerte ALFON
Si Alfon, de haber nacido en Cuba, en Venezuela o cualquier otro país anti imperialista tendrías todas las TV, radios y diarios clamando por tu liberación, serías un héroe nacional, el mundo entero sería un clamor exigiendo tu excarcelación, en cualquier tertulia mediática sonaría tu nombre con fuerza, no existiría un rincón en el planeta donde no se conociera tu historia.
Reflexiones a media voz de un martes y trece. Isabel Carrasco Lorenzo (1955-2014). Por V.Antonio Lopez
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27 de SEPTIEMBRE DEL 75. Vicente A. Lopez
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Energía solar. Dosier sobre apuntes alternativos. PDF. V. Antonio López ... y mas del autor
1.- laSexta Columna desvela el rostro de 'Billy el Niño', símbolo de la tortura del franquismo.
2.- La carta de despedida de Humberto Baena, uno de los últimos fusilados del franquismo: "La vida sigue"
27-S: Por la Ruptura y un Proceso Constituyente hacia una verdadera soberanía. por Red Roja-Xarxa Roja
"... Una vez dejado claro nuestro apoyo de principio al derecho de autodeterminación y, por tanto, de independencia (sea cual sea la línea de clase que se imponga en el movimiento nacional), debemos intervenir en varios sentidos. Por un lado, para que lo “nacional” no trabe la unidad de clase (independiente de la procedencia nacional e incluso de la posición que se tenga al respecto), empujando al máximo la movilización social contra las medidas de recortes socio-laborales, etc. y advirtiendo sobre la utilización de “lo nacional” por parte de la burguesía catalana para tapar su agresión de clase. Por otro lado, estaremos codo a codo con aquellos compañeros de la izquierda independentista –que hoy por hoy trabajan mayoritariamente en el seno de la CUP- y que alertan contra la amenaza de que la propia burguesía nacionalista traicione hasta las mismas tareas nacionales (tal como ha venido haciendo históricamente). Y, por supuesto, hemos de combatir que “los recortes” y “la lucha contra los corruptos” se utilicen demagógicamente para negar el derecho de autodeterminación, tal como hacen de hecho PODEMOS e ICV haciéndole el juego al nacionalismo españolista más rancio y peligroso..."
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