Trotskistas españoles eligen el eslogan de Obama: "Yes, we can", para ir al Europarlamento. Un artículo de Carlos Tena. (Debate)
El profesor Pablo
Iglesias, que conduce con profesionalidad y buenas maneras algunos
debates políticos en plataformas como Tele-K o más recientemente en
Hispan TV, coincide curiosamente en el tiempo con el ex funcionario de
prisiones José Antonio Ortega Lara, a la hora de lanzarse a la arena
política.
El primero, por
la izquierda, apoyado por los trotskos de IA para llegar al
Europarlamento, donde se vive muy bien y se trabaja muy poco, y el
segundo, por la diestra, contando con la AVT para hacerle la competencia
al PP en las elecciones que sea menester.
Iglesias
cuenta con 20 días para obtener 50.000 firmas, que podría lograr en
esas tres semanas escasas, si sumamos los poco más de 20.000 que lograba
la IA en las pasadas elecciones europeas y las que lleguen a obtener,
derivadas del soporte mediático que sin duda disfrutará Pablo en ese
lapso de tiempo.
No hay
duda de que IU y otros colectivos de izquierda serían los primeros
perjudicados por la irrupción del nuevo partido trotskista.
Con
Iglesias figuran en la lista algunos militantes vinculados a Juventud
sin Futuro, además de otras personalidades progresistas, como Juan
Carlos Monedero, también profesor de Ciencias Políticas y ex asesor
político de Gaspar Llamazares (cuando éste era coordinador general de
IU) y de gobiernos latinoamericanos como el de Hugo Chávez en Venezuela.
Lo
chusco radica en el nombre elegido para esta candidatura: “Podemos”
(“Yes, we can”), lo que considero una de las torpezas más delirantes del
colectivo. A nadie se le olvida que se trata del mismo eslogan que
repetía cansinamente Barak Obama en su primera campaña.
Pablo
y sus muchachos/as se presentarán este viernes a las 10.00 en Lavapiés,
en el Teatro del Barrio (de Alberto San Juan), como un movimiento
popular cercano al 15-m y otros colectivos.
Tanto
Monedero como Iglesias visitaron recientemente en Córdoba al ex
coordinador general de IU Julio Anguita, quien declinó apoyar su
movimiento.
El ex alcalde de la ciudad sabe muy bien cuándo debe prestar su firma y cuándo no.
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