lunes, 16 de enero de 2017

Rosa Luxemburgo, la rosa roja del socialismo. Josefina L. Martínez. ...SUS OBRAS Y MUCHO MAS

  
Espada y llama de la revolución, su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional

Rosa Luxemburgo, en su casa en Berlín en 1907. Wikipedia 
 Josefina L. Martínez15 de Enero de 2017
Mehring dijo una vez que Luxemburgo era “la más genial discípula de Carlos Marx”. Brillante teórica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. Uno de sus lemas favoritos era
“primero, la acción”, estaba dotada de una fuerza de voluntad arrolladora. Una mujer que rompió con todos los estereotipos que en la época se esperaban de ella, vivió intensamente su vida personal y política. 

Era muy pequeña cuando su familia se muda desde la localidad campesina de Zamosc hacia Varsovia, donde transcurre su niñez. Rozalia sufrió una enfermedad de la cadera, mal diagnosticada, que la deja convaleciente durante un año y le produce una leve renguera que dura toda su vida. Perteneciente a una familia de comerciantes, siente en carne propia el peso de la discriminación, como judía y como polaca en la Polonia rusificada.

Empezó a militar a los 15 años. Según su biógrafo, varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impactó en la joven estudiante

La actividad militante de Rosa comienza a los 15 años, cuando se integra al movimiento socialista. Según su biógrafo P. Nettl, tenía esa edad cuando varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impactó profundamente en la joven estudiante. “En su último año de escuela era conocida como políticamente activa y se la juzgaba indisciplinada. En consecuencia, no le concedieron la medalla de oro por aprovechamiento académico, a la que era acreedora por sus méritos escolares. Pero la alumna más sobresaliente en los exámenes finales no solo era un problema en las aulas; para entonces era, de seguro, un miembro regular de las células subsistentes del Partido Revolucionario Proletariado”.

Alertada de que había entrado en el foco de la policía, Rosa emprende una huida clandestina hacia Zúrich, donde se convierte en dirigente del movimiento socialista polaco en el exilio. Allí conoce a Leo Jogiches, quien será amante y compañero personal de Rosa durante muchos años, y su camarada hasta al final.

Después de graduarse como Doctora en Ciencias Políticas -algo inusual para una mujer en ese entonces-, finalmente decide trasladarse a Alemania para integrarse en el SPD, el centro político de la Segunda Internacional. Allí conoce a Clara Zetkin, con quien sella una amistad que dura toda la vida.

La batalla por las ideas

En Berlín desde 1898, Rosa se propone medir sus armas teóricas con uno de los integrantes de la vieja guardia socialista, Eduard Bernstein, quien había comenzado una revisión profunda del marxismo. Según él, el capitalismo había logrado superar sus crisis y la socialdemocracia podía cosechar victorias en el marco de una democracia parlamentaria que parecía ensancharse crecientemente, sin revoluciones ni lucha de clases. El “debate Bernstein” sumó muchas plumas, sin embargo, fue Rosa Luxemburgo quien desplegó la refutación más aguda en el folleto “Reforma o Revolución”.

La Revolución Rusa de 1905, la primera gran explosión social en Europa después de la derrota de la Comuna de París, fue sentida como una bocanada de aire fresco por Luxemburgo. Escribió artículos y recorrió mítines como vocera de la experiencia rusa en Alemania, hasta que logra introducirse de forma clandestina en Varsovia para participar de forma directa en los acontecimientos. Es el “momento en que la evolución se transforma en revolución”, escribe Rosa. “Estamos viendo la Revolución Rusa, y seríamos unos asnos si no aprendiéramos de ella”.

La Revolución Rusa de 1905 fue sentida como una bocanada de aire fresco. "Seríamos unos asnos si no aprendiéramos de ella", decía

La Revolución de 1905 abrió importantes debates que dividieron a la socialdemocracia. En esta cuestión, Rosa Luxemburgo coincidía con Trotsky y Lenin frente a los mencheviques, defendiendo que la clase trabajadora tenía que jugar un papel protagónico en la futura Revolución Rusa, enfrentada a la burguesía liberal. El debate sobre la huelga política de masas atravesó a la socialdemocracia europea en los años que siguieron. El ala más conservadora de los dirigentes sindicales en Alemania negaba la necesidad de la huelga general mientras que el “centro” del partido la consideraba como una herramienta únicamente defensiva, válida para defender el derecho al sufragio universal. Rosa Luxemburgo cuestiona el conservadurismo y el gradualismo de esa posición en su folleto “Huelga de masas, partido y sindicatos”, escrito desde Finlandia en 1906. Este debate reaparece hacia 1910, cuando Luxemburgo polemiza directamente con su anterior aliado, Karl Kautsky.

Socialismo o regresión a la barbarie

La agitación contra la Primera Guerra Mundial es un momento crucial en su vida, un combate contra la defección histórica de la socialdemocracia alemana que apoya a su propia burguesía, en contra de los compromisos asumidos por todos los Congresos socialistas internacionales.

En su biografía, Paul Frölich señala que cuando Rosa se entera de la votación del bloque de diputados del SPD, cae por un momento en una profunda desesperación. Pero, como mujer de acción que era, rápidamente responde. El mismo día que se votaban los créditos de guerra, en su casa se reunían Mehring, Karski y otros militantes. Clara Zetkin envía su apoyo y poco después se suma Liebcknecht. Juntos editan la revista La Internacional y fundan el grupo Spartacus.

En 1916 Rosa Luxemburgo publica “El folleto de Junius”, escrito durante su estadía en una de las tantas prisiones que se han transformado en residencia casi permanente. En este trabajo plantea una crítica implacable a la socialdemocracia y la necesidad de una nueva Internacional. Retomando una frase de Engels, Luxemburgo afirma que si no se avanza hacia el socialismo solo queda la barbarie. “En este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qué significa la regresión a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta guerra mundial es una regresión a la barbarie.”

En mayo de 1916, Spartacus encabeza un mitin del 1 de mayo contra la guerra, donde Liebknecht es arrestado, pero su condena a prisión provoca movilizaciones masivas. Se anuncia un tiempo nuevo.

1917: atreverse a la revolución

Retomando una frase de Engels, Luxemburgo afirma que si no se avanza hacia el socialismo solo queda la barbarie

La revolución rusa de 1917 encontró en Rosa Luxemburgo una firme defensora. Sin dejar de plantear sus diferencias y críticas sobre el derecho a la autodeterminación o acerca de la relación entre la asamblea constituyente y los mecanismos de la democracia obrera --sobre esta última cuestión cambia de posición después de salir de la cárcel en 1918--, Luxemburgo escribe que “los bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carecía la socialdemocracia occidental. Su Insurrección de Octubre no sólo salvó realmente la Revolución Rusa; también salvó el honor del socialismo internacional.”

Cuando la sacudida de la revolución rusa impacta directamente en Alemania en 1918 con el surgimiento de consejos obreros, la caída del káiser y la proclamación de la República, Rosa aguarda impaciente la posibilidad de participar directamente de ese gran momento de la historia.

El Gobierno queda en manos de los dirigentes de la socialdemocracia más conservadora, Noske y Ebert, dirigentes del PSD --este partido se había escindido con la ruptura de los socialdemócratas independientes, el USPD--. En noviembre de ese año, el gobierno socialdemócrata llega a un pacto con el Estado mayor militar y los Freikorps para liquidar el alzamiento de los obreros y las organizaciones revolucionarias. Rosa y sus camaradas, fundadores de la Liga Espartaco, núcleo inicial del Partido Comunista Alemán desde diciembre de 1918, son duramente perseguidos.

El 15 de enero, un grupo de soldados detuvieron a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo cerca de las nueve de la noche. Rosa "llenó una pequeña valija y tomó algunos libros”, pensando que se trataba de otra temporada en la cárcel. Enterado del arresto, el gobierno de Noske dejó a Rosa y a Karl en manos de los enfurecidos Freikorps --cuerpo paramilitar de exveteranos del ejército del Kaiser--. Se organizó una puesta en escena: al salir de las puertas del Hotel Eden, los dirigentes Espartaquistas fueron golpeados en la cabeza con la culata de un rifle, arrastrados y rematados a tiros. El cuerpo de Rosa fue tirado al río desde el puente de Landwehr a sus sombrías aguas. Fue encontrado tres meses después.

Un año antes, en una carta desde la prisión dirigida a Sophie Liebknecht, en la víspera del 24 de diciembre de 1917, Rosa escribía con un profundo optimismo sobre la vida: "Es mi tercera navidad tras las rejas, pero no lo tome a tragedia. Yo estoy tan tranquila y serena como siempre. (…) Ahí estoy yo acostada, quieta y sola, envuelta en estos múltiples paños negros de las tinieblas, del aburrimiento, del cautiverio en invierno (...) y en ese momento late mi corazón con una felicidad interna indefinible y desconocida. (…) Yo creo que el secreto no es otra cosa más que la vida misma: la profunda penumbra de la noche es tan bella y suave como el terciopelo, si una sabe mirarla.”

Clara Zetkin, tal vez quien más la conocía, escribió sobre su gran amiga y camarada Rosa Luxemburgo, compartiendo ese optimismo después de su muerte:
“En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revolución y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha (…) Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que valía, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan sólo el día de su muerte; se la había dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto podía legítimamente exigir también de los demás que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional”.


Josefina L. Martínez es historiadora y periodista. Pertenece a la redacción de La Izquierda Diario y es miembro del Colectivo Burbuja.

Autora


Josefina L. Martínez

http://ctxt.es/es/20170111/Culturas/10544/Rosa-Luxemburgo-socialismo-historia-marxismo-comunismo-Revolucion.htm#.WHu-JsJkiOc.facebook 

 

15 DE ENERO ANIVERSARIO

El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, crimen de la socialdemocracia

13 de enero | El 15 de enero de 1919, en el curso de la Revolución alemana, son asesinados Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht bajo la represión del gobierno socialdemócrata contra los consejos obreros.



DEBATE MARXISMO

Rosa Luxemburgo: el gobierno, el parlamento y la lucha de clases

4 de noviembre de 2016 | A propósito de debates estratégicos en la izquierda europea, los escritos de Rosa Luxemburgo mantienen gran actualidad. Parlamentarismo y Estado capitalista, reformas, revolución y lucha de clases.


LOS CINCO PRIMEROS AÑOS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA

Espartaco en Berlín (II)


8 de junio de 2016 | La segunda parte del artículo sobre la revolución alemana de 1918-19. Sus dirigentes, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, y los orígenes de la III Internacional.

Espartaco en Berlín (I)

31 de mayo de 2016 | La revolución alemana de 1918-19. Sus dirigentes, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, y los orígenes de la III Internacional. Sigue la serie "Los cinco primeros años de la Internacional Comunista".

 

 

INTERNACIONALISMO

A 101 años de “El enemigo principal está en el propio país”

1ro de mayo de 2016 | En mayo, el socialista revolucionario alemán Karl Liebknecht, proclamó el grito de combate para que la clase obrera se transformara en el tercer bando en disputa en medio de la Primera Guerra (...)

 

A 97 AÑOS

El asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht

15 de enero de 2016 | El pasado 13 de enero, una multitud de más de setenta mil personas cubrió de claveles rojos la tumba de Rosa Luxemburg en el cementerio de Berlín al cumplirse el 89 aniversario de su cobarde (...)

 



¡El enemigo principal está en el propio país!

 Foto: Facsímil del volante original que se distribuyó en mayo de 1915 en Alemania.
(mayo de 1915) [1]
Karl Liebknecht
Lo que se venía esperando a diario durante los últimos diez meses, desde la invasión de Austria a Serbia, se ha cumplido: Hay guerra con Italia.
Las masas populares en los países beligerantes han empezado a liberarse de las redes oficiales de mentiras. El pueblo alemán también ha acrecentado su esclarecimiento de las causas y objetivos de la guerra mundial, sobre quién es el responsable directo de su estallido. Las ilusiones locas acerca de los "objetivos sagrados" de la guerra han retrocedido cada vez más, el entusiasmo por la guerra ha disminuido, la voluntad de una paz rápida ha crecido con fuerza en todos lados, ¡incluso en el ejército!


A 96 AÑOS DE SU ASESINATO

Rosa Luxemburg: arrojarse para cambiar el curso de la historia

16 de enero de 2015 | El 15 de enero de 1919, Rosa Luxemburg era asesinada en Berlín junto a sus compañeros y camaradas. Una de sus armas predilectas fue la palabra escrita, dejando una obra extensa: artículos, panfletos (...)

 


ESPECIAL NUEVO LIBRO IPS

Presentación del libro "Marxistas en la Primera Guerra Mundial"

Cuando se cumplen 100 de la Primera Guerra Mundial, en el mundo comienzan a aparecer decenas de publicaciones y debates sobre el tema, pero sin embargo ninguno lo aborda desde la faceta misma de los actores políticos que vivieron y fueron parte fundamental de aquel entonces.
“Marxistas en la Primera Guerra Mundial” recupera la experiencia política, práctica y teórica de toda una generación de marxistas revolucionarios que comprendieron mejor que nadie lo que estaba ocurriendo y las implicancias que tendrá aquella “Gran Guerra”.

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UNA VIDA REVOLUCIONARIA

Rosa Luxemburgo, los años de juventud


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La guerra imperialista y el internacionalismo de Rosa Luxemburgo

El 4 de agosto de 1914 la socialdemocracia alemana vota los créditos de guerra, sumándose al carro guerrerista. Rosa Luxemburgo combate la guerra imperialista desde el internacionalismo.

Josefina L. Martínez

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MUJERES REVOLUCIONARIAS

Red Rosa: la novela gráfica de Rosa Luxemburgo

La artista y activista británica Kate Evans recrea la vida de la gran revolucionaria Rosa Luxemburgo en una novela gráfica con hermosos dibujos. Entrevistamos a la autora de Red Rosa, La Rosa Roja.
Josefina L. Martínez


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EN EL ANIVERSARIO DE SU ASESINATO

Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, por León Trotsky

Asesinados el 15 de enero de 1919 en Alemania durante la revolución alemana, los dos revolucionarios son homenajeados por León Trotsky. Su legado revolucionario, bandera de la clase obrera internacional.

León Trotsky publica este articulo el 18 de enero de 1919 en homenaje a los dos dirigentes del partido comunista alemán asesinados en el curso de la revolución alemana. *

El inflexible Karl Liebknecht

Acabamos de sufrir la mayor de las pérdidas. El duelo nos embarga por partida doble. Nos han arrebatado a dos líderes, dos dirigentes cuyos nombres quedarán inscritos por siempre jamás en el libro de oro de la revolución proletaria: Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. El nombre de Karl Liebknecht se dio a conocer en todo el mundo en los primeros días de la gran guerra europea. Desde la primeras semanas de esa guerra, cuando el militarismo alemán festejaba sus primeras victorias, sus primeras orgías sangrientas, cuando los ejércitos alemanes lanzaban su ofensiva sobre Bélgica destruyendo sus fortalezas, cuando parecía que los cañones de 420 milímetros podrían someter el universo entero a los pies de Guillermo II, cuando la socialdemocracia alemana, con Scheidemann y Ebert a la cabeza, se arrodillaba ante el militarismo y el imperialismo alemanes, que parecían poder someter a todo el mundo —tanto en el exterior, con la invasión del norte de Francia, como en el interior, dominando no sólo a la casta militar y a la burguesía, sino incluso a los representantes oficiales de la clase obrera—, en medio de estos días sombríos y trágicos una sola voz se levantó en Alemania para protestar y maldecir: la de Karl Liebknecht. Y su voz resonó en todo el mundo. En Francia, donde el espíritu de las masas obreras aún se encontraba obsesionado por la ocupación alemana y el partido de los socialpatriotas predicaba desde el poder una lucha sin cuartel contra el enemigo que amenazaba París, la burguesía y los propios chovinistas tuvieron que reconocer que Liebknecht era la excepción a los sentimientos que animaban a todo el pueblo alemán.

En realidad, Liebknecht no estaba solo. Rosa Luxemburgo, mujer de gran coraje, luchaba a su lado, pese a que las leyes burguesas del parlamentarismo alemán no le permitían lanzar su protesta desde lo alto de la tribuna, como hacía Karl Liebknecht. Es preciso señalar que a Rosa Luxemburgo la secundaban los elementos más conscientes de la clase obrera, en la que habían germinado sus poderosos pensamiento y palabra. Estas dos personalidades, dos militantes, se complementaban mutuamente y marchaban juntas en pos del mismo objetivo.

Karl Liebknecht encarnaba al revolucionario inquebrantable y genuino. En torno a él se tejían innumerables leyendas: agresivas en la prensa burguesa, heroicas en los labios de los trabajadores. En su vida privada, Karl Liebknecht era —¡ay!, ya sólo podemos hablar en pasado— la encarnación misma de la bondad, la sencillez y la amistad. Podría decirse que su carácter era de una dulzura casi femenina, en el mejor sentido del término, y que su voluntad revolucionaria, de un temple excepcional, le hacía capaz de combatir hasta la muerte por los principios que profesaba. Y lo demostró elevando sus protestas contra los representantes de la burguesía y los traidores socialdemócratas del Reichstag alemán, cuya atmósfera estaba saturada por los miasmas del chovinismo y el militarismo triunfantes. Lo demostró levantando en Berlín, en la plaza de Potsdam, el estandarte de la rebelión contra los Hohenzollern y el militarismo burgués. Fue detenido. Pero ni la prisión ni los trabajos forzados lograron quebrar su voluntad y, liberado por la revolución de noviembre, se puso a la cabeza de los elementos más decididos de la clase obrera alemana.

Rosa Luxemburgo, la fuerza de las ideas

El nombre de Rosa Luxemburgo no es tan conocido en Rusia o fuera de Alemania, pero se puede decir sin temor a exagerar que su personalidad no desmerece en nada la de Liebknecht.

De constitución pequeña, débil y enfermiza, Rosa sorprendía por su poderosa mente. Ya he dicho que estos dos líderes se complementaban mutuamente. La intransigencia y la firmeza revolucionarias de Liebknecht se combinaban con una dulzura y una amenidad femeninas, y Rosa Luxemburgo, a pesar de su fragilidad, estaba dotada de un intelecto poderoso y viril. Ferdinand Lassalle ya escribió sobre la fuerza física del pensamiento y la tensión sobrenatural de que es capaz el espíritu humano para vencer y superar obstáculos materiales. Esta era la energía que transmitía Rosa Luxemburgo cuando hablaba desde la tribuna, rodeada de enemigos. Y tenía muchos. A pesar de ser pequeña de talla y de aspecto frágil, Rosa Luxemburgo sabía dominar y mantener la atención de grandes auditorios, incluso cuando eran hostiles a sus ideas. Era capaz de reducir al silencio a sus más resueltos enemigos mediante el rigor de su lógica, sobre todo cuando sus palabras se dirigían a las masas obreras.

Lo que habría podido suceder en Rusia durante las jornadas de julio

Nosotros sabemos muy bien cómo procede la reacción para organizar ciertas revueltas populares. Todos nos acordamos de aquellos días de julio entre los muros de Petrogrado, cuando las bandas reaccionarias organizadas por Kerensky y Tsereteli contra los bolcheviques masacraban a los obreros, acosando a los militantes, fusilando y pasando a bayoneta a los obreros aislados que eran sorprendidos en las calles. Los nombres de los mártires proletarios, como Veinoff, aún están presentes en la memoria de casi todos nosotros. Si fuimos capaces entonces de conservar a Lenin y a Zinóviev fue porque pudieron escapar de los asesinos. Y entonces se alzaron algunas voces entre los mencheviques y eseristas para reprocharles el haberse librado de un juicio en el que les habría resultado sencillo rebatir las acusaciones de ser espías alemanes. Pero, ¿a qué tribunal se referían? ¿Acaso al que fue conducido más tarde Liebknecht, en el que, a mitad de camino, Lenin y Zinóviev habrían sido fusilados por intento de fuga? Sin duda, esa habría sido la declaración oficial. Tras la terrible experiencia de Berlín, no podemos menos que felicitarnos de que Lenin y Zinóviev se abstuviesen de comparecer ante el tribunal del gobierno burgués.

Aberración histórica

¡Pérdida irreparable, traición sin parangón! Los dirigentes del Partido Comunista de Alemania ya no están entre nosotros. Hemos perdido a nuestros mejores compañeros, ¡y sus asesinos siguen formando parte del Partido Socialdemócrata que osa remontar su genealogía hasta Carlos Marx! ¡Estos son los hechos, camaradas! El mismo partido que traicionó los intereses de la clase obrera desde el principio de la guerra, que apoyó al militarismo alemán, que alentó la destrucción de Bélgica y la invasión de las provincias septentrionales francesas, el partido cuyos dirigentes nos dejaron en manos de nuestros enemigos, los militaristas alemanes, durante las conversaciones de paz de Brest-Litovsk, ¡ese mismo partido y sus jefes (Scheidemann y Ebert) se autodenominan marxistas al mismo tiempo que organizan las bandas reaccionarias que han asesinado a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo! Ya hemos conocido con anterioridad una aberración histórica similar, una felonía análoga, pues lo mismo pasó con el cristianismo. El cristianismo evangélico era una ideología de pescadores oprimidos, de esclavos, de trabajadores aplastados por la sociedad, una ideología de proletarios. ¿Y acaso no fue acaparado por aquellos que monopolizaban la riqueza, por los reyes, los patriarcas y los papas?

Indudablemente, el abismo que separa el cristianismo primitivo, tal como surgió de la conciencia del pueblo y las capas inferiores de la sociedad, del catolicismo y las teorías ortodoxas es tan profundo como el que ahora separa las teorías de Marx, puro fruto del pensamiento y los sentimientos revolucionarios, de los residuos ideológicos burgueses con los que trafican los Scheidemann y los Ebert de todos los países.

¡La sangre de los militantes asesinados clama venganza!

¡Camaradas! Estoy convencido de que este abominable crimen será la última canallada de la lista que han perpetrado los Scheidemann y Ebert. El proletariado ha soportado durante mucho tiempo las iniquidades de aquellos a quienes la historia colocó a su cabeza. Pero su paciencia se agota, y este último crimen no quedará impune. La sangre de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburgo clama venganza; las calles de Berlín, la plaza de Potsdam, donde Karl Liebknecht fue el primero en levantar el estandarte de la revuelta contra los Hohenzollern, hablarán. ¡Sus adoquines, no lo dudéis, servirán para levantar nuevas barricadas contra los ejecutores de estas infamias, los perros guardianes de la sociedad burguesa, contra los Scheidemann y los Ebert!

La lucha no ha hecho más que empezar

Scheidemann y Ebert han sofocado, por el momento, al movimiento espartaquista (los comunistas alemanes). Han asesinado a dos de los mejores dirigentes de este movimiento, y puede que aún festejen su victoria. Pero este triunfo es ilusorio, pues de hecho aún no ha tenido lugar ninguna acción decisiva. El proletariado alemán todavía no se ha sublevado para conquistar el poder político. Por parte del proletariado, todo lo que ha precedido a los actuales sucesos no ha sido más que una importante maniobra de reconocimiento para descubrir las posiciones del enemigo. Son los preliminares de la batalla, pero no la batalla misma. Unos preliminares indispensables para el proletariado alemán, igual que nos fueron indispensables las jornadas de Julio.

El papel histórico de las jornadas de julio

Ya conocéis el curso de los acontecimientos y su lógica interna. A finales de febrero de 1917 (según el antiguo calendario), el pueblo ruso había derrocado la autocracia y, durante las primeras semanas, parecía que se había conseguido ya lo esencial. Los hombres de nuevo temple que surgieron de los otros partidos —partidos que no habían tenido un papel preponderante entre nosotros— gozaron en un primer momento de la confianza, o mejor semiconfianza, de las masas obreras. Petrogrado, como era preciso, se encontraba a la cabeza del movimiento. Tanto en febrero como en julio constituía la vanguardia que llamaba a los obreros a una guerra declarada contra el gobierno burgués, contra los partidarios de la Entente. Esta vanguardia fue la que llevó a cabo las grandes maniobras de reconocimiento. 
 
Y precisamente durante las jornadas de Julio, chocó directamente con el gobierno de Kerensky. No se trataba aún de la revolución, tal y como la realizamos en octubre: fue una experiencia cuyo sentido no estaba todavía claro para las masas obreras. Los trabajadores de Petrogrado se limitaron a declarar la guerra a Kerensky. Pero en el choque que se produjo pudieron convencerse y probar a las masas obreras del mundo entero que Kerensky no estaba apoyado por ninguna fuerza revolucionaria real y que su partido estaba formado por la burguesía, la guardia blanca y la contrarrevolución. Recordaréis que las jornadas de Julio terminaron para nosotros con una derrota en el sentido formal del término: los camaradas Lenin y Zinóviev se vieron obligados a esconderse; muchos de los nuestros fueron encarcelados; nuestros diarios, cerrados; el Sóviet de Diputados Obreros y Soldados, reducido a la impotencia; las imprentas obreras, saqueadas; los locales de las organizaciones obreras, clausurados; las bandas reaccionarias lo invadieron todo, lo destruyeron todo. En 1917 en Petrogrado pasó exactamente lo mismo que en 1919 en las calles de Berlín. Pero nosotros no dudamos ni por un instante de que las jornadas de Julio eran el preludio de nuestra victoria. Durante las mismas pudimos evaluar el número y la composición de las fuerzas enemigas; pusieron en evidencia que el gobierno de Kerensky y Tsereteli estaba al servicio de los capitalistas y de los grandes propietarios contrarrevolucionarios.

Los mismos acontecimientos se produjeron en Berlín

Análogos acontecimientos tuvieron lugar en Berlín. En Berlín, como en Petrogrado, el movimiento revolucionario iba por delante de las masas obreras atrasadas. Igual que en Rusia, los enemigos de la clase obrera gritaban: “¡No podemos someternos a la voluntad de Berlín; Berlín está aislado; es preciso reunir una Asamblea Constituyente y llevarla a una ciudad de provincias con tradiciones más sanas! ¡Berlín está pervertido por la propaganda de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburgo!”. Todo lo que sucedió en Rusia, todas las calumnias y toda la propaganda contrarrevolucionaria que soportamos allí, todo ha sido traducido al alemán y propagado aquí por Scheidemann y Ebert contra el proletariado alemán y contra los dirigentes del Partido Comunista, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Cierto es que toda esta campaña ha revestido en Alemania unas proporciones mayores que en Rusia, pero ello se debe a que los alemanes repiten unos acontecimientos que ya tuvieron lugar en nuestro país; además, los antagonismos de clase están mucho más nítidamente marcados en Alemania. En nuestro país, camaradas, cuatro meses separaron la revolución de febrero y las jornadas de Julio. Cuatro meses necesitó el proletariado de Petrogrado para experimentar la necesidad absoluta de echarse a la calle para romper las columnas sobre las que se sustentaba el templo de Kerensky y Tsereteli. Y tras las jornadas de Julio transcurrieron cuatro meses antes de que las tropas de la inmensa reserva de provincias llegasen a Petrogrado y nos permitieran, en octubre de 1917 (o noviembre, según el nuevo calendario), lanzarnos al asalto de las posiciones enemigas, seguros de nuestra victoria. En Alemania, la primera explosión revolucionaria tuvo lugar en noviembre y los acontecimientos análogos a nuestras jornadas de Julio, en enero. El proletariado alemán lleva a cabo su revolución con un calendario más apretado. Lo que a nosotros nos costó cuatro meses, a ellos sólo les llevó dos. No cabe duda de que esta proporción se mantendrá hasta el final. Puede que de las jornadas de Julio “alemanas” a su octubre no pasen cuatro meses, como en Rusia, sino apenas otros dos. Los tiros que ha recibido Karl Liebknecht por la espalda, no lo dudéis, han resonado con fuerza por toda Alemania. Y el rumor ha debido sonar como una campana fúnebre en los oídos de los Scheidemann y Ebert.

Acabamos de cantar el réquiem por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Nuestros dirigentes han muerto y ya no los veremos más. ¿Pero cuántos de vosotros, camaradas, los habéis conocido personalmente en vida? Una pequeña minoría. Y, sin embargo, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo siempre han estado presentes entre vosotros. En vuestras reuniones y congresos habéis elegido a menudo a Karl Liebknecht como presidente de honor. Aunque ausente, asistía a vuestras reuniones y ocupaba un sitio de honor en vuestra mesa, pues el nombre de Karl Liebknecht no designa solamente a una persona determinada y aislada, para nosotros encarna todo lo que hay de bueno, noble y grande en la clase obrera, en su vanguardia revolucionaria. Todo eso es lo que vemos en Karl Liebknecht. Y cuando uno de nosotros imagina un hombre invulnerablemente acorazado contra el miedo y la debilidad, un hombre absolutamente íntegro, pensamos en Karl Liebknecht. No solamente ha sido capaz de derramar su sangre (puede que no haya sido éste el rasgo principal de su carácter), osó levantar la voz en medio de la furia de nuestros enemigos, en una atmósfera saturada de los miasmas del chovinismo, cuando toda la sociedad alemana guardaba silencio y el militarismo campaba a sus anchas. Él se atrevió a levantar la voz y decir: “Káiser, generales, capitalistas y vosotros, Scheidemann que estranguláis a Bélgica, devastáis el norte de Francia y queréis dominar el mundo entero, yo os desprecio, os odio, os declaro la guerra, una guerra que estoy dispuesto a llevar hasta el final”.

¡Camaradas, si bien el envoltorio material de Liebknecht ha desaparecido, su memoria permanece y permanecerá imborrable! Junto al de Karl Liebknecht, el nombre de Rosa Luxemburgo se conservará para siempre en los fastos del movimiento revolucionario universal. ¿Conocéis las leyendas sobre los santos y su vida eterna? Estas historias se basan en la necesidad que tienen los hombres de conservar la memoria de quienes, como líderes, les han servido honesta y verazmente; necesitan inmortalizarlos envolviéndolos en una aureola de pureza.

Camaradas, nosotros no tenemos necesidad de tales leyendas; no necesitamos canonizar a nuestros héroes, nos basta la realidad de los acontecimientos que estamos viviendo, por sí misma legendaria, que pone de manifiesto la fuerza de espíritu de nuestros dirigentes y forja unos caracteres que destacan sobre el resto de la humanidad. Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo vivirán eternamente en nuestro recuerdo. Siempre, en todas las reuniones en las que hemos evocado a Liebknecht, hemos sentido su presencia y la de Rosa Luxemburgo con una claridad extraordinaria, casi material.

Y la sentimos ahora, en estos trágicos momentos en los que nos sentimos espiritualmente unidos a los más nobles trabajadores de Alemania, de Inglaterra y del mundo entero, todos abrumados por el mismo e inmenso dolor. En esta lucha y ante estas pruebas, los sentimientos no conocen fronteras.

Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht son nuestros hermanos

Para nosotros, Liebknecht no es sólo un dirigente alemán, igual que Rosa Luxemburgo no es sólo una socialista polaca que se puso a la cabeza de los obreros alemanes... Ambos son nuestros hermanos; estamos unidos a ellos por lazos morales indisolubles. ¡Camaradas! Jamás repetiremos esto demasiado, pues Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo estaban estrechamente unidos al proletariado revolucionario ruso.

La vivienda de Liebknecht en Berlín era el centro de reunión de nuestros emigrados. Cuando se trataba de protestar en el parlamento o la prensa alemanes contra los servicios que los imperialistas germanos prestaban a la reacción rusa, nos dirigíamos a Karl Liebknecht. Él llamaba a todas las puertas e influía sobre todos —incluso sobre Scheidemann y Ebert— para decidirlos a reaccionar contra los crímenes del imperialismo.

Rosa Luxemburgo lideró el partido socialdemócrata polaco que, junto al partido socialista, forman hoy el Partido Comunista de Polonia. En Alemania, Rosa Luxemburgo, con el talento que la caracterizaba, profundizó en la lengua y la vida política del país, y pronto ocupó un lugar destacado en el antiguo partido socialdemócrata.

En 1905, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo tomaron parte en todos los acontecimientos de la revolución rusa. Rosa Luxemburgo fue incluso arrestada por su condición de militante activa y puesta bajo vigilancia tras su excarcelación de la ciudadela de Varsovia. Entonces pasó ilegalmente a Petrogrado (1906), donde frecuentó nuestros círculos revolucionarios. Visitaba a nuestros detenidos en las prisiones y nos servía, en el sentido más amplio del término, de enlace con el mundo socialista de entonces. Pero además de todas estas relaciones personales, guardamos de nuestra comunión moral con ella —de esa comunión que crea la lucha en nombre de grandes principios y esperanzas— el más hermoso de los recuerdos. Hemos compartido con ella la mayor de las desgracias conocida por la clase obrera universal (la vergonzosa bancarrota de la Segunda Internacional en agosto de 1914). Y con ella levantaron la bandera de la Tercera Internacional los mejores de entre nosotros, y la han sostenido con orgullo sin desfallecer un solo instante.

Hoy en día, camaradas, ponemos en práctica los preceptos de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo en la lucha que mantenemos. Sus ideas nos inspiran cuando, en un Petrogrado sin pan ni fuego, trabajamos para construir un nuevo régimen soviético. Y cuando nuestros ejércitos avanzan victoriosos en todos los frentes, el espíritu de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburgo también los anima. En Berlín, la vanguardia del Partido Comunista aún no disponía de fuerzas suficientemente organizadas para defenderse. Aún no tenía un ejército rojo —como tampoco lo teníamos nosotros durante las jornadas de Julio— cuando la primera oleada de un movimiento poderoso, pero no organizado, fue quebrada por bandas poco numerosas, pero organizadas. Aún no hay ejército rojo en Alemania, pero sí lo hay en Rusia. El ejército rojo es un hecho, día a día se organiza y es más numeroso. Cada uno de nosotros tomará como un deber el explicar a los soldados cómo y por qué han muerto Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, lo que eran y el lugar que debe ocupar su memoria en el espíritu de todo soldado, de todo campesino. Estos dos héroes han entrado para siempre en nuestro panteón espiritual. Aunque en Alemania no deja de extenderse la ola reaccionaria, no dudemos ni por un instante de que el octubre rojo está próximo.

Y ahora, dirigiéndonos al espíritu de los dos grandes difuntos, podemos decir: Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, ya no estáis en este mundo, pero seguís entre nosotros; viviremos y lucharemos animados por vuestras ideas, bajo el influjo de vuestra grandeza moral, y juramos que si llega nuestra hora moriremos de pie frente al enemigo, como vosotros habéis muerto, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

* Publicamos el artículo completo, tomando la traducción publicada en el apéndice documental de Bajo la bandera de la rebelión, Rosa Luxemburgo y la revolución alemana, Fundación Federico Engels.

 

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PROGRAMA DE LA LIGA ESPARTAQUISTA (en El Socialista) 

 

Reforma o Revolución. y otras obras de Rosa Luxemburgo

Reforma o Revolución es la primera gran obra política de Rosa Luxemburgo y una de las que más perduran. Ella misma la consideró con acierto la obra que le ganaría el reconocimiento político en el Partido Social Demócrata Alemán, y obligaría a la “vieja guardia” a considerarla una verdadera dirigente política, a pesar de que era veinteañera, extranjera y mujer.

A primera vista, el título de esta obra puede provocar sorpresa.
¿Es posible que la socialdemocracia se oponga a las reformas?
 ¿Podemos contraponer la revolución social, la transformación del orden imperante, nuestro objetivo final, a la reforma social? 
De ninguna manera. La lucha cotidiana por las reformas, por el mejoramiento de la situación de los obreros en el marco del orden social imperante y por instituciones democráticas ofrece a la socialdemocracia el único medio de participar en la lucha de la clase obrera y de empeñarse en el sentido de su objetivo final: la conquista del poder político y la supresión del trabajo asalariado. 
Entre la reforma social y la revolución existe, para la socialdemocracia, un vínculo indisoluble. La lucha por reformas es el medio; la revolución social, el fin.
http://www.marxists.org/espanol/luxem/01Reformaorevolucion_0.pdf

Clara Zetkin (1919): Rosa Luxemburg


 

ESCRITOS DE ROSA LUXEMBURG:





1900: Reforma o revolución (en .pdf)





1911: Utopías pacifistas (en .pdf)



1918: La Revolución Rusa (en .pdf)

1918: Contra la pena capital (en .pdf)



1951: Qué es la economía? (en .pdf)
  

 

Rosa Luxemburg, Raúl Sendic y Lenin tomando mate y discutiendo el poder en Uruguay

 

Reflexiones acerca del Estado del filósofo marxista ISTVÁN MÉSZÁROS: “QUERER REFORMAR EL CAPITALISMO ES UNA QUIMERA IRREALIZABLE”

"... Es por ello que la famosa frase de Rosa Luxemburgo, “socialismo o barbarie”, necesita ser reformulada para nuestro tiempo en: “barbarie, si tuviéramos suerte”. La aniquilación de la humanidad es nuestro destino si fallamos en la conquista de esa montaña que es el poder destructivo y autodestructivo de las formaciones estatales del sistema del capital..."
 Y HABLANDO DE ROSA LUXEMBURGO ....

Reubicaciones en el tablero y en la movilización (Editorial de la revista número 11 de RedRoja que aparecerá en unos días.)... Y MUCHO MAS

En los últimos tiempos, coincidiendo con un bajón en las movilizaciones, venimos advirtiendo acerca de las falsas “salidas de crisis”. Máxime en un país cuyo gobierno es experto en autoimponerse las “obligaciones” de la UE antes de que se las impongan, a fin de no parecer “intervenido”. Lo cual, por cierto, le viene cada vez más al dedillo a los mandamases de Bruselas, preocupados en no perder demasiada legitimidad y esconder el carácter imperial de la construcción europea. Precisamente en nuestro último número hablábamos de la necesidad de insertar la lucha contra la austeridad en una estrategia de enfrentamiento frontal con el núcleo que pilota la construcción imperialista europea. Hoy avanzar en eso implica reorientar la intervención revolucionaria en unos marcos de movilización que, como decimos, están afectados por ese cambio de ciclo a la baja.

 ULTIMAS PUBLICACINES DEL BLOG 


LA PATRONAL SIGUE ALIMENTANDO A SU SINDICALISMO ... Y MUCHO MAS

"...Estas liberaciones del trabajo nos recuerda las manifestaciones del presidente de la Patronal, Joan Rosell, sobre cómo debe ser el sindicalismo. Según Rosell, "hay que dar espacio y ayudarles", porque quieren que sean "fuertes y potentes". De lo contrario, "nos convertimos en asamblearios y, así, no se llega a ninguna parte (…) no podemos quedarnos sin interlocutores fiables y preparados"..."
Recientemente, el presidente del Comité de Empresa de Comfica-Barcelona ha comunicado a sus ya ex compañeros, que CCOO lo ha liberado del trabajo para que pueda dedicarse por completo a sus labores sindicales.

 

VIDEO: SOLIDARIDAD CON PACO CUEVAS CNT-JEREZ ANTE LOS JUZGADOS, ANTE LA SEDE PATRONAL, FRENTE A LAS DENUNCIAS DE LOS EMPRESARIOS... Y MUCHO MAS

La solidaridad de clase a las puertas de los juzgados de Jerez, con el compañero y responsable de CNT Paco Cuevas, frente a las denuncias de la patronal, a esos juzgados han ido llegando compañeros y compañeras de distintas organizaciones y colectivos de Jerez y provincia: de la propia CNT, de CGT, del SAT, de Navantia San Fernando, del 15M, DEL PCPA de Izquierda Unida, Podemos...., de Jerez, de El Puerto de Santa Maria, de Cádiz, de Sanlúcar de Barrameda, de Pedrera...

Las guerras interburguesas convencionales como único recurso de subsistencia del sistema capitalista. GPM... y mucho mas

"Mi voto contra el proyecto de Ley de Créditos de Guerra del día de hoy se basa en las siguientes consideraciones: Esta guerra, deseada por ninguno de los pueblos involucrados, no ha estallado para favorecer el bienestar del pueblo alemán ni de ningún otro. Es una guerra imperialista, una guerra por el reparto de importantes territorios de explotación para capitalistas y financieros. Desde el punto de vista de la rivalidad armamentística, es una guerra provocada conjuntamente por los partidos alemanes y austríacos partidarios de la guerra, en la oscuridad del semifeudalismo y de la diplomacia secreta, para obtener ventajas sobre sus oponentes. Al mismo tiempo la guerra es un esfuerzo bonapartista por desorganizar y escindir el creciente movimiento de la clase trabajadora..."
KARL LIEBKNECHT.

De acuerdo con lo descrito científicamente por Marx en "El Capital", se deduce que, según avanza el desarrollo de las fuerzas productivas —que hacen al proceso de acumulación de ganancias a instancias de la competencia intercapitalista—, el cumplimiento de esta lógica objetiva se torna sucesivamente más y más dificultoso, según el progreso científico-técnico incorporado a los medios de producción, determina que de cada unidad de capital adicional invertido en la producción de valores económicos, la parte correspondiente a los salarios sea relativamente cada vez menor. De esta premisa se infiere que:
 

Huelga de técnicos autónomos y subcontratas de Telefónica Movistar Una experiencia exitosa. por Jana Müllner e Igor Mera y mucho mas

http://teleafonica.blogspot.com.es/?m=1
[Publicamos el trabajo realizado por Jana Müllner e Igor Mera sobre la huelga indefinida de técnicos, que se centra sobre todo en la experiencia de Bizkaia, donde la unidad de los huelguistas hizo que que se consiguieran mejoras importantes. El artículo fue publicado en Viento Sur el 27/12/2016
El presente trabajo trata de recoger las conclusiones extraídas del proceso de sistematización de la lucha que los técnicos autónomos y subcontratados de TESAU Telefónica – Movistar en Bizkaia protagonizaron en forma de huelga durante la primavera del año 2015.


En nuestra opinión, se trata de una lucha ejemplar en muchos aspectos ya que supone una actualización de los viejos principios del sindicalismo al contexto de hiper-precarización que sufren millones de personas trabajadores en el

Poner en el centro del debate la ruptura con el colonialismo alemán. Manuel Navarrete / El Flamenco Rojo Y MUCHO MAS...

MEFISTÓFELES: –Otras veces los hubieras ahuyentado a fuerza de maldiciones; pero ahora eso parece interesarte, pues allí donde se busca a la amada, hasta los monstruos son bien acogidos.

Al calor de la crisis económica, en esta última década hemos estado inmersos en un vertiginoso periodo de movilizaciones sociales, cuyo punto culmen fue el 22- M. Posteriormente esta ola fue aprovechada — y a la vez rebajada en cuanto a sus aspiraciones— por una nueva opción electoral que, naturalmente, resultaba más “presentable” ante diversos sectores socio-profesionales de nuestra población.

México… Las Puertas del Infierno y la Violencia o la Organización Emergente.Por Juanito Guanabacoa Y MUCHO MAS

“De manera cobarde y ventajosa” Nuestro JUAN PUEBLO ha sido engañado y utilizado por otros grupos de poder que por el momento no podemos describir… EL SAQUEO no ha sido promovido por ninguna persona coherente entre lo que le disgusta y lo que tenemos que hacer pa ECHAR PA´TRAS un GAZOLINAZO… LA NETA

2017… De los CONTRASENTIDOS a las Falsedades de las Protestas Diseñadas.

O LO QUE ES LO MESMO…

MEXIQUE-RANCHO. De la Desestabilización con Maña a la Revuelta Popular Organizada.

Satánicos Güeyes Malandrines del Gobierno y las Técnicas de Desestabilización.

Ciudadanos en el proceso de organización emergente,

Buscadores de la NETA REVELADA en el Planeta,

CHUSMA UNIVERSAL en Resistencia,

Sesudos de la FINCA LA PENSADA.


Las Enseñanzas y los Aprendizajes.

Los Agitadores desparecidos, LOS DETENIDOS jóvenes marginalizados…

CRIMINALIZADOS LOS INOCENTES

Incendio en la sociedad por los Depredadores…

KAOS-CAOS-KAKOS, MILICOS Y CABORNES.

La Ensalada de la desestabilización.

México… Las Puertas del Infierno y la Violencia o la Organización Emergente.

2017… De los CONTRASENTIDOS a las Falsedades de las Protestas Diseñadas. 

La flauta roja x Maité Campillo ,,, y mucho mas

"...Y Daniel Ortega se fió… más de 5000 personas gritaron a su llegada ante la embajada nicaragüense en Madrid “No te fíes, no te fíes… ”, cuando éste sostuvo que Felipe González apoyaría siempre Nicaragua. Pero el gobierno felipista no fue mudo, nunca lo fue cuando se trató de apoyar al director de la orquesta del crimen internacional, y dijo, con la altanería ofensiva y despotismo que le caracterizó “Haber visto en el Plan Reagan varios elementos positivos…”

Todo pasa, menos el amor…

"Las izquierdas en la crisis del imperio" ATILIO BORÓN DESMONTA LAS JUSTIFICACIONES DE ALBA RICO PARA DEFENDER LA AGRESIÓN CONTRA SIRIA... Y MUCHO MAS...

"... No entiendo la extraordinaria centralidad que Alba Rico le atribuye a Siria en los asuntos mundiales. Menos todavía que este sufrido país sea “la vía muerta de la revolución democrática que comenzó en 2011”, o que haya sido Damasco quien le devolvió “protagonismo a las dictaduras”, o la “fuente contaminante” de la desdemocratización. Francamente, no lo comprendo. Menos aún que se diga que Rusia e Irán, al igual que hiciera EEUU en América Latina o Vietnam, utilizaron “todos los medios a su alcance para sostener hasta el límite a un tirano asesino” como Bashar –al Assad. Rusia, y en mucho menor medida Irán, intervienen cuando la destrucción del país parecía inexorable ocasionada, precisamente, por Washington y sus aliados. Lo hacen cuando la tragedia humanitaria desencadenada por …. ¿la pasión norteamericana por la democracia y los derechos humanos o por sus imperativos geopolíticos? se ensañó contra ese pueblo para inventar una “guerra civil”, como hicieron en Libia, derrocar a Assad, aislar a Irán privándolo de su único aliado significativo y facilitar el asalto final contra la República Islámica. Para ello la Casa Blanca reclutó –con la inestimable ayuda del Reino Unido, Arabia Saudita e Israel- un ejército de mercenarios a los cuales la prensa occidental, alentada desde Washington por la por entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton, exaltó hasta convertirlos (como antes a la siniestra “contra” nicaragüense y después a los bandidos apostados en Bengasi, que culminarían su cruzada democratizadora linchando a Gadaffi y desmembrando a ese desdichado país) en virtuosos “combatientes por la libertad”.....
 

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