Entrevista con Humberto Montes de Oca Luna Sindicato Mexicano de Electricistas: "Levantar una alternativa de las y los trabajadores"
"... Nuestra
lucha comenzó como una lucha por la defensa del trabajo, pero se
convirtió en una masiva lucha social en contra de la privatización
de la energía, en contra del, y la fuimos convirtiendo en una lucha
política nacional. Por eso la creación de la OPT, una organización
que aspira a expresar una representación política de las y los
trabajadores en resistencia, y que se articula con un conjunto de
movimientos sociales y corrientes políticas de izquierdas. El
planteamiento de la OPT es luchar por la emancipación social, es
decir con perspectiva anticapitalista, de cambio profundo en las
relaciones de poder y en las relaciones económicas de nuestro país.
Su aspiración es contribuir en una acumulación de fuerzas
estratégicas para liberarnos de esta casta neoliberal que está
explotando tanto los recursos naturales como a nosotros los seres
humanos..."
Franck Gaudichaud y Fabrice Thomas
Punto
Final
El
Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), sindicato histórico de
la clase obrera mexicana, ha estado en los últimos años a la
vanguardia del movimiento social y popular de este país hermano. En
lucha desde hace más de 6 años en contra del cierre de la empresa
pública "Luz y Fuerza del Centro", que tenía 44.000
trabajadores cuando el gobierno neoliberal de Calderón ( Partido
Acción Nacional) decidió la privatización de la electricidad del
Distrito Federal de la ciudad de México, el sindicato ha llevado a
cabo movilizaciones en todos los planos: sociales, políticas y
jurídicas. Desde 2009 se ha unido a numerosas luchas y
especialmente a aquellas que han tratado de evitar otras
privatizaciones y la destrucción del código laboral. Su espíritu
de resistencia y capacidad de movilización, excepcional en los
últimos años en el movimiento sindical mexicano, hace recaer sobre
el SME una responsabilidad política que trasciende las
reivindicaciones inmediatas de los electricistas. En la actualidad,
el desafío es doble para los afiliados del sindicado (más de
16.000 la día de hoy): por una parte, encontrar una solución
laboral de corto plazo -¡y terminar con seis años de cesantía y
precariedad!- y, por otra parte, ayudar a construir las herramientas
de las cuales carecen las y los trabajadores mexicanos: una nueva
central sindical combativa y democrática, y una organización
política unitaria anticapitalista. Son objetivos tanto más
fundamentales de cara a la desastrosa situación que enfrenta a
diario el pueblo mexicano, en particular tras la crisis política
abierta por la "desaparición" forzada de los 43
estudiantes-maestros de Ayotzinapa en septiembre de 2014. Los actos
masivos organizados hace pocas semanas con motivo del primer
aniversario que conmemora esta terrible represión de Estado,
mostraron que la indignación popular y la voluntad de verdad y
justicia siguen siendo ineludibles por la casta que gobierna el
país. Pero, igualmente, revelaron la importante dispersión de los
movimientos sociales (y de la izquierda radical) que si bien se unen
en la denuncia del gobierno neoliberal de Peña Nieto (Partido
Revolucionario Institucional) y frente a la violencia y la
corrupción generalizadas, no logran todavía formular los
derroteros unitarios hacia una salida política alternativa.
De
estos diferentes desafíos hemos podido conversar con Humberto
Montes de Oca Luna, secretario del exterior del Sindicato Mexicano
de Electricistas y uno de los coordinadores nacionales de la Nueva
Central de Trabajadores (NCT). Humberto tiene una larga trayectoria
como luchador sindical y es una de las figuras de la resistencia del
SME tanto en México, como a nivel internacional. Cuando, a
principios de octubre, lo encontramos en uno de los edificios que
posee el SME en pleno centro de México DF., estaba a punto de
concretarse un acuerdo con el gobierno federal para iniciar la
entrega de varias plantas de generación eléctricas al sindicato,
bajo la forma de una cooperativa obrera y como pago de la
liquidación del contrato colectivo de trabajo de Luz y Fuerza. La
primera planta de generación adjudicada al SME en los días
siguientes fue la de Necaxa, ubicada al norte del estado de Puebla:
todo un símbolo, ya que es allí donde comenzó el abastecimiento
de energía eléctrica a la ciudad de México a principios del siglo
XX. Como bien lo reconoce Humberto, esta salida es a pesar de todo
solo parcial y transitoria, pero representa un primer triunfo para
el sindicato tras seis años de tenaz resistencia, y una luz de
esperanza para el movimiento obrero mexicano.
Humberto,
antes de abordar la coyuntura inmediata, me gustaría saber ¿cuáles
han sido para ti los momentos claves de esta larga lucha que
tuvieron que emprender como SME?
Para
nosotros, la tarea de todo estos seis años de resistencia ha sido
evitar la disolución forzada de nuestro Sindicato, este era el
verdadero objetivo del presidente neoliberal Felipe Calderón, que
quiso acabar con nuestra organización que recién cumple 100 años,
un sindicato histórico. Nuestro objetivo segundo fue recuperar
nuestra fuente de trabajo. Tercero, mantener la lucha en contra de
la privatización del sector energético, que realmente es otra de
las causas por las cuales fuimos despedidos en masa - 44 mil
trabajadores - después que durante una década habíamos rechazado
la privatización del sector y echado abajo por lo menos dos
reformas constitucionales privatizadoras.
¿Cuál
es el camino que están negociando actualmente para –justamente-
intentar mantener vivo esta tremenda fuerza sindical y clasista?
Primero,
hay que decir que la salida que encontramos la caracterizamos como
una “salida parcial y transitoria” en tanto que no nos devuelve
al 100% lo que nos han arrebatado en octubre de 2009. Es una salida
política en tanto que, en el aspecto jurídico, todavía no tenemos
un respaldo claro que le dé una proyección a nuestra lucha a más
largo plazo. Pero otro aspecto fundamental es que actualmente la
situación de la clase trabajadora de México es muy difícil, hay
una correlación de fuerzas que nos desfavorece por completo. Existe
una imposición desde el poder central de todo un proyecto de
reformas estructurales para profundizar el modelo neoliberal y no
hay un movimiento social articulado, ni una alternativa política
visible que permita revertir esta situación a corto plazo.
Entonces, nosotros estamos forzados a una salida política que nos
hace recuperar parte de nuestra materia de trabajo y de los términos
de nuestra contratación colectiva como la teníamos antes. Es muy
importante la reinserción laboral de los 16.599 trabajadores
afiliados, toda vez que durante 6 años no han tenido ninguna fuente
de ingresos ¿no?
Efectivamente
una resistencia condiciones muy difíciles…
Sí,
vivimos en una situación precaria de vida, con mucho desgaste,
situaciones de rompimiento familiar, de enfermedades, de muerte, de
suicidios incluso; y un núcleo de resistencia que ha sobrevivido a
todas las pruebas que nos ha impuesto esta lucha frontal con el
Estado mexicano: desde la complicidad del Poder Legislativo para no
interponer una controversia constitucional en contra del Decreto de
extinción, hasta el papel infame que ha jugado la Suprema Corte de
Justicia convalidando el Decreto y la revocación de un amparo
otorgado en 2012 por un Tribunal Colegiado en materia de trabajo,
que nos daba la victoria y ofrecía una salida jurídica con
reinstalación de los trabajadores y derecho al pago de salarios
caídos... La resistencia ha sabido sobreponerse a todo y respaldado
por la solidaridad de las organizaciones sociales que a nivel
nacional e internacional nos han apoyado.
Están
a punto de formar una Cooperativa que permitiría reintegrar a parte
de los trabajadores todavía afiliados al SME, ¿cómo piensan
organizarse concretamente?
El
gobierno tiene una deuda con nosotros: los fondos de previsión
social que pactamos en el convenio colectivo y les pertenecen a los
trabajadores, eso constituye un importante pasivo laboral de la
empresa en extinción. De hecho, la empresa no puede concluir su
liquidación si no le paga estas sumas a los trabajadores: nosotros
negociamos que no nos den el pago en especie, más bien nos van a
devolver la operación de 14 plantas hidroeléctricas de la antigua
Luz y Fuerza del Centro y nos van a reintegrar también en un
conjunto de centros de trabajo con sus terrenos, sus naves, su
infraestructura, para ser explotados por los mismos trabajadores
electricistas.
En
el plano político, desde hace algunos años, ustedes defienden la
necesidad de dotarse una herramienta política para superar la
fragmentación de las clases populares: por eso llamaron a la
creación de la Organización del pueblo y de los trabajadores
- OPT. No obstante, no se ve todavía un desarrollo fuerte de la
OPT: ¿cuáles son los desafíos para esta organización en un
momento de descalabro del gobierno Peña Nieto y profunda violencia
en todo el país en contra de los y las de abajo?
Nuestra
lucha comenzó como una lucha por la defensa del trabajo, pero se
convirtió en una masiva lucha social en contra de la privatización
de la energía, en contra del, y la fuimos convirtiendo en una lucha
política nacional. Por eso la creación de la OPT, una organización
que aspira a expresar una representación política de las y los
trabajadores en resistencia, y que se articula con un conjunto de
movimientos sociales y corrientes políticas de izquierdas. El
planteamiento de la OPT es luchar por la emancipación social, es
decir con perspectiva anticapitalista, de cambio profundo en las
relaciones de poder y en las relaciones económicas de nuestro país.
Su aspiración es contribuir en una acumulación de fuerzas
estratégicas para liberarnos de esta casta neoliberal que está
explotando tanto los recursos naturales como a nosotros los seres
humanos.
En
términos tácticos, ¿cómo se posiciona la OPT frente al gobierno
y de cara a las próximas elecciones presidenciales?
Antes
del 2012, en una primera etapa de construcción, la OPT intentó
obtener el registro como partido político, pero por los mecanismos
que existen en México para deshabilitar cualquier posibilidad de
que haya expresiones de carácter clasista en la lucha política, se
nos fue negado… Después vino un acontecimiento mayor, que acaba
de cumplir un año: la desaparición forzado de los 43 estudiantes
en Ayotzinapa. En ese momento, tenemos una reflexión interna acerca
de la viabilidad de la participación en procesos políticos
electorales. Pensamos que el Estado mexicano vive un proceso de
descomposición profundo y acelerado, que se expresó en particular
en la desaparición de los compañeros de Ayotzinapa y en la
responsabilidad de los gobiernos locales, de los órganos policiacos
y militares en este drama. Se visibilizaron los nexos entre la
delincuencia organizada y el Estado mexicano, la clase política
neoliberal, los partidos políticos institucionales (que en muchos
casos son financiados por el narcotráfico). Hay una interacción
entre estas dos mafias: la política y la delincuencia organizada.
En base a eso, en el último proceso electoral, llamamos a la
abstención, al voto nulo y, en algunos lugares, al boicot activo
del proceso electoral.
Con
la terrible situación que simboliza la desaparición forzada de los
43, se ve que el nivel de violencia en México no viene solamente
del narcotráfico, pero también que existe una violencia política
generalizada en contra de los dirigentes sociales y de las clases
populares. La cantidad de muertos que hay cada año es aterradora,
¿cómo vez el estado de los movimientos sociales en este contexto?
Los
movimientos sociales de México tienen un gran reto que alcanzar. Es
cierto que hay muchas resistencias al despojo, a la represión, a la
pérdida de derechos, a la restricción de las libertades
democráticas pero se trata de una resistencia dispersa. Existen
movimientos regionales o locales que están aislados del contexto
nacional, entonces uno de los grandes retos es articular las
resistencias. Existen procesos que actualmente van en esa dirección
como la construcción de la Asamblea Nacional Popular y la
Convención Nacional Popular que surgen a partir de la movilización
de Ayotzinapa. Esta Convención tiene un programa de 9 puntos, su
eje articulador sigue siendo la demanda de la presentación con vida
de los estudiantes normalistas, un punto fundamental obviamente. Sin
embargo creo que tiene que abrirse también el abanico de demandas
para incluir otras cuestiones para precisamente concitar a la unidad
de todos. Otro reto, todavía más difícil, es poder ampliar la
base social de la resistencia y para eso ofrecer alternativas
políticas nacionales. Necesitamos planteamientos claros frente a la
crisis política de nuestro país, necesitamos organizar a los no
organizados. Uno de los aspectos que le da estabilidad a los
gobiernos neoliberales, a parte de los procesos electorales, es la
dominación político-cultural e ideológica del pueblo, el papel
que juegan los medios de comunicación es apabullante, la
desinformación, el control ideológico sobre las organizaciones
populares es bestial. Eso limita la movilización colectiva, los
espacios de discusión, y hace que la incorporación de nuevos
sectores a lucha sea muy lenta. No obstante, sin encaminarlos todos
hacia la lucha política por el poder, va a ser muy difícil que
podamos sacudirnos a estos neoliberales.
Ultima
pregunta: desde “abajo y a la izquierda” surgió el zapatismo,
con un proyecto de resistencia indígena construido con mucha
dignidad rebelde desde 1994 y, del otro lado, podríamos que “arriba
y al centro izquierda electoral” encontramos el proyecto de Manuel
López Obrador (ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal) con la
organización “Morena”: entre estos dos polos que marcaron las
discusiones de los últimos años para las izquierdas, ¿cómo
ustedes ven el escenario político?
Nosotros,
en último de los casos, estamos planteando una tercera opción pero
tenemos una buena relación con los compañeros zapatistas, aunque
hemos pasado por diferentes momentos de acercamiento y
distanciamiento, compartimos muchos de sus conceptos, otros no; en
el caso de Morena no podríamos decir que es un movimiento político
estructurado con una perspectiva clara, se trata más bien de un
movimiento en torno a un caudillo, entorno a Manuel López Obrador,
visto como una opción casi mesiánica para salvar al país por
algunos de sus correligionarios, pero en realidad sin un
acompañamiento de la lucha social y populares por parte de Morena.
Nosotros queremos construir una alternativa real, una alternativa
antineoliberal y anticapitalista, articulada en torno al papel
protagónico que deben jugar las y los trabajadores en la lucha
social y política de nuestro país.
Desde
México,
Publicado
en “Punto Final”, edición Nº 840, 6 de noviembre, 2015
www.puntofinal.cl
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205390
...“Venceremos,
venceremos/ mil cadenas habrá que romper/ venceremos, venceremos/ al
Estado sabremos vencer”..
...Los profesores, por su parte, apresuran la construcción de un “frente único de lucha” con organizaciones sociales y comunidades campesinas...
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205390
Oaxaca, los llamados a la paz y el diálogo mientras se velan armas. Mauricio Romero
...“Venceremos,
venceremos/ mil cadenas habrá que romper/ venceremos, venceremos/ al
Estado sabremos vencer”.. ...Los profesores, por su parte, apresuran la construcción de un “frente único de lucha” con organizaciones sociales y comunidades campesinas...
Las rejas del capitalismo opresor no matan, pero sacudirlas buscando derribarlas, da fortaleza. Pedro Echeverría V. y mucho mas
"... ¿Cuántos gobernantes en México han endeudado al país, han hecho
más grandes la distancia entre las clases sociales, han profundizado el
desempleo y la inseguridad, y se han salvado de eso que llaman en México
del linchamiento del pueblo que está hasta la madre de ellos?..."
"... sólo deberían estar en la cárcel los
llamados delincuentes de “cuello blanco”, es decir, ex banqueros, ex
gobernantes, ex saqueadores del país, sino también los actuales que
ejercen muy bien esa misma tarea. Los “presos comunes” de origen pobre,
que son el 90 por ciento, deberían estar trabajando en la ciudad o el
campo con un salario decoroso, junto a su familia. Los presos políticos
de izquierda, al estilo de los profesores de la CNTE, deberían estar en
sus escuelas, en la calle o en las plazas debatiendo proyectos y
programas políticos, económicos, educativos, para ayudar a poner de pie
al país. En México se necesitan ideas del pueblo que transformen de
manera radical e este país y al mundo que están de cabeza...A 8 meses de la desaparición de los 43 normalistas. Ayotzinapa, fase superior del capitalismo del siglo XXI. Katu Arkonada... y mas
Ayotzinapa y el disciplinamiento mediante el terror
"Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la
porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales
incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.
Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá…"
Eduardo Galeano
Nada es casualidad. El país que protagonizó la
primera gran revolución del siglo XX, revolución hecha en defensa de la
tierra; el primer país de América Latina en el que, a pesar del robo
electoral, la izquierda ganó unas elecciones presidenciales en mitad de
la larga noche neoliberal; el país que un año después, en 1989, parió un
instrumento político para disputar el poder electoral...
Ante la crisis de la democracia liberal; el poder obrero y popular- Partido Comunista de Mexico
México y el fetichismo de la democracia
Julo Cota, Director de El Comunista Operativos policiaco militares antidisturbios, asesinatos, desapariciones y detenciones arbitrarias son algunos de los hechos que suceden con mayor intensidad a unos cuantos días de las votaciones en México. Este es el verdadero rostro la democracia que los monopolios quieren ocultar mediante campañas publicitarias, encuestas de opinión a través de sus aparatos ideológicos como la prensa, la radio y la televisión. Ante la pérdida de la obediencia de las clases explotadas y capas populares, la maquinaria del Estado capitalista mexicano intensifica la represión explicita ...
Comentarios
Publicar un comentario