Cuando las personas son inteligentes suelen cubrir los
argumentos más deleznables con estimulantes declaraciones que hacen de
la generosidad y de la tolerancia su sentido principal. Estos últimos
días, y al calor de las disputas generadas por la invitación que el
festival Rototom cursó a un músico norteamericano claramente empeñado
-no tengo dudas- en una defensa cabal de lo que hacen los gobernantes
israelíes, esa forma de actuar se ha concretado en una ecuménica
reivindicación de la "libertad de expresión". Enfrente estaríamos, en
cambio, los comisarios políticos de turno, empeñados en coartar los
derechos de los demás.
Curioso resulta, sin embargo,
que a estos autoproclamados defensores de la libertad de expresión les
parezca indignante que se enuncie la convicción de que alguien que
defiende un proyecto colonial/militar no es razonable que participe en
un festival presuntamente comprometido con la causa de la paz. ¿O será
que yo lo he entendido mal y que uno debe emplear la libertad de
expresión sólo para ratificar el buen sentido de las acciones de los
demás, y no para expresar su disensión?
Y es que me da que a los ojos de estos amigos tan generosos la libertad de expresión debe ser un atributo poco menos que exclusivo de los poderosos. La de quienes no lo somos no parece, en cambio, gustarles. Preferirían, sin duda, que estuviésemos callados. Como llamativamente callados estuvieron ellos, sin ir más lejos, al no mover un dedo cuando quien esto escribe, y es un ejemplo entre muchos, fue expulsado de un diario, El País, al parecer entregado a una honesta defensa de las libertades todas.
Aunque, claro, y sigo con el ejemplo, a tono con la miseria que nos acosa el comisario político soy yo, y el propietario, o el director, del diario en cuestión se perfila como un impoluto, neutro y liberal empresario. ¿Qué tipo de comisario político es, por lo demás, uno? ¿A quién puede censurar y a quién puede dar órdenes desde este apartado rincón de Facebook? ¿Será que no hay comisarios políticos en el formidable aparato de propaganda, coacción y represión que Israel despliega? ¿O será, más bien, que las gentes que presumen de tolerancia gustan de convertir al verdugo en víctima y de dejar que corra indemne el flujo de la opresión y de la muerte? En estas condiciones se entiende, por cierto, que no menudeen las quejas ante un dislate avalado por la libertad de expresión: el que permite que una afinada maquinaria de propaganda describa como siniestro y antijudío a un movimiento de registro impoluto como BDS.
Busco sin éxito, en fin, en los muros de estos amigos alguna denuncia relativa a los centenares de muertos que el ejército israelí ha provocado en Gaza en los últimos años. Comprendo, eso sí, que la defensa de la libertad de expresión lleva su tiempo y que éste no sobra para dedicarlo a menesteres menores, y prescindibles, como ése.
Y es que me da que a los ojos de estos amigos tan generosos la libertad de expresión debe ser un atributo poco menos que exclusivo de los poderosos. La de quienes no lo somos no parece, en cambio, gustarles. Preferirían, sin duda, que estuviésemos callados. Como llamativamente callados estuvieron ellos, sin ir más lejos, al no mover un dedo cuando quien esto escribe, y es un ejemplo entre muchos, fue expulsado de un diario, El País, al parecer entregado a una honesta defensa de las libertades todas.
Aunque, claro, y sigo con el ejemplo, a tono con la miseria que nos acosa el comisario político soy yo, y el propietario, o el director, del diario en cuestión se perfila como un impoluto, neutro y liberal empresario. ¿Qué tipo de comisario político es, por lo demás, uno? ¿A quién puede censurar y a quién puede dar órdenes desde este apartado rincón de Facebook? ¿Será que no hay comisarios políticos en el formidable aparato de propaganda, coacción y represión que Israel despliega? ¿O será, más bien, que las gentes que presumen de tolerancia gustan de convertir al verdugo en víctima y de dejar que corra indemne el flujo de la opresión y de la muerte? En estas condiciones se entiende, por cierto, que no menudeen las quejas ante un dislate avalado por la libertad de expresión: el que permite que una afinada maquinaria de propaganda describa como siniestro y antijudío a un movimiento de registro impoluto como BDS.
Busco sin éxito, en fin, en los muros de estos amigos alguna denuncia relativa a los centenares de muertos que el ejército israelí ha provocado en Gaza en los últimos años. Comprendo, eso sí, que la defensa de la libertad de expresión lleva su tiempo y que éste no sobra para dedicarlo a menesteres menores, y prescindibles, como ése.
http://www.carlostaibo.com/index.php#
http://www.insurgente.org/index.php/mas-noticias/cultura/item/17904-rototom-matisyahu-libertad-de-expresi%C3%B3n
Toni Martínez
Rototom y Matisyahu
19/08/2015 | Carlos Taibo | Palestina - Derechos y libertades |
www.carlostaibo.com (19 de agosto de 2015)
Veo que el festival Rototom ha rectificado y ha decidido reinvitar al cantante norteamericano Matisyahu. Aunque poco importe la cuestión, confesaré que durante varios años consecutivos recibí invitaciones de Rototom para acudir a los debates que organiza. Nunca fui. Podría aducir ahora que veía las cosas venir, pero sería mentira. Pese a que el plantel de conferenciantes me pareció siempre muy blandito, lo que me salvó fue la divina providencia.
Voy, con todo, a lo de hoy. Me parece lamentable que Rototom tenga que justificarse de la mano de la afirmación -es la primera que se incluye en su comunicado- de que no es un festival antisemita. Gracia tiene que después de que se haya reprochado "ad nauseam" que a Matisyahu se le pidiera, sin éxito, que se retratase en relación con los derechos del pueblo palestino, un festival de música tenga que declarar qué es y qué no es. Parece que Rototom ha sucumbido a la propaganda de la que ha sido principal estilete el diario El País, con efectos bien evidentes en las declaraciones del delegado del Gobierno en Valencia, para quien a Matisyahu se le vetaba por su condición étnica o religiosa. Nada más lejos de la realidad: se le vetaba por sus opiniones en relación con el conflicto palestino-israelí o, lo que es lo mismo, por su defensa -ahí están las hemerotecas- de la colonización sionista de Palestina. Y me temo que si aquí alguien está atentando contra la libertad de expresión es -vaya por dónde- un diario como El País, que doy por descontado no acogería una crítica de la manipuladora información que acogió ayer en sus páginas y que llevó indecorosamente a su portada.
Lo del repudio de Mónica Oltra a la campaña desarrollada por BDS para evitar la presencia de Matisyahu en el Rototom es harina de otro costal. Me limitaré a anotar ahora que más de uno va a tragar muchos sapos en los próximos años.
http://www.carlostaibo.com/articulos/#
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