
Hasta hace poco tiempo el movimiento
obrero de clase y combativo tenía sobre sí una doble, y al parecer,
insuperable losa. Por un lado, la aristocracia obrera asentada en las
grandes empresas estratégicas, con sus buenos salarios, sus derechos
sindicales y sus sindicatos, o bien amarillos o bien secciones de CC.OO.
y UGT más pendientes de los intereses de la patronal que de representar
los intereses de su clase. En cualquier caso, paz y armonía entre la
patronal y lxs trabajadorxs.
Por el otro, la nueva clase obrera,
precaria, dispersa, desorganizada, sin derechos, en la que predominan la
falta de experiencia de lucha y las mujeres, la juventud y lxs
trabajadorxs inmigrantes.
Unos tenían la capacidad de presión y no
la ejercían porque la patronal se encargaba de que no les faltara de
nada y lxs otrxs, a quienes les faltaba todo, estaban aisladxs y,
supuestamente incapacitadxs para toda movilización por la falta de
derechos.
En la práctica, la degradación
socio-laboral que hace de cada centro de trabajo una suerte de 'reino de
taifas' en la que los patrones poseen un poder casi feudal, como puede
verse claramente en el ejemplo de la hostelería.
Pero lo tiempos están cambiando. Cuando
cada vez hay menos que perder, surge – orgullosa - la dignidad y la
conciencia de clase, y las cosas empiezan a cambiar.
El nuevo movimiento obrero resurge de
las cenizas del soborno y la traición de los dirigentes que han
arrastrado por el fango unas siglas históricas en cuyo nombre se dejaron
la vida y la juventud hombres y mujeres que constituyen lo más grande
de la historia colectiva de nuestra clase.
La huelga de las trabajadoras y los
trabajadores de Telefónica-Movistar, como la de sus predecesores de
SINTEL, como la de Panrico, Coca-Cola, Bankia, Indra, Correos, y tantas
otras empresas, y sobre todo su voluntad de lucha unitaria, inauguran nuevos tiempos.
Estas luchas que apuntan a reconstruir
las herramientas más importantes para el combate de lxs trabajadorxs
ante una feroz lucha de clases: la independencia y la unidad de clase.
Independencia del poder, de la patronal, de los gobiernos. Y unidad – la
única que sirve – para luchar.
La reconstrucción del movimiento obrero
sólo puede venir de la mano de quienes más sufren la opresión, de
quienes menos tienen que perder. Y para esto es condición indispensable que rescatemos todo el tesoro de memoria de lucha de quienes nos han precedido.
La terrible experiencia griega nos proporciona un doble e incuestionable ejemplo:
· no puede haber esperanzas de mejora alguna en el marco del Euro y de la UE.
El pueblo trabajador griego hubiera
necesitado que ese NO, fuera no sólo dirigido a la “última propuesta” de
la troika, dejando las manos libres a quienes en su nombre van a
acordar nuevas e insoportables políticas contra el pueblo. Habría sido
preciso que ese No fuera claramente dirigido contra al poder de la
oligarquía que utiliza la Deuda como instrumento criminal de chantaje para liquidar derechos y servicios públicos. Tanto él como nuestros pueblos de la periferia de la Unión Europea necesitamos
urgentemente un NO que abra vías de construcción de una alternativa
obrera y popular que anteponga las necesidades del pueblo a la voracidad
del capital y que no claudique ante él.
¡NO AL PAGO DE LA DEUDA!
¡SALIDA DEL EURO, DE LA UE Y DE LA OTAN!
¡TRABAJADORXS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!
Red Roja Madrid
Revista Pim Pam Pum nº 8 Red Roja Vallekas... y mas
Tesis politicas aprobadas en la 2ª Asamblea Congresual de RedRoja. Junio 2015. PDF
DOSSIER: GRECIA. La crisis griega demuestra que la alternativa al sistema capitalista pasa por la revolución, analisis, debate opinion, info, guerra de clases...video
Ante el acuerdo entre Syriza y la Troika. RedRoja mas dossier
Ni soberanía, ni siquiera migajas sociales, son posibles en la Unión Europea.
Vivimos tiempos de urgencia (y de
retraso) a la hora de enfrentar la gravísima y persistente emergencia
social que sufren pueblos como el nuestro –prácticamente en la misma
tragedia que el griego- donde la profunda crisis estructural capitalista
se solapa con el imperial objetivo de Alemania y su “núcleo duro” de
someter criminalmente a la periferia de la UE. Vivimos tiempos de guerra
social donde no cabe electoralismo paralizante (tampoco
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