A 8 meses de la desaparición de los 43 normalistas. Ayotzinapa, fase superior del capitalismo del siglo XXI. Katu Arkonada... y mas
Ayotzinapa y el disciplinamiento mediante el terror
"Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la
porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales
incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.
Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá…"
Eduardo Galeano
Nada es casualidad. El país que protagonizó la
primera gran revolución del siglo XX, revolución hecha en defensa de la
tierra; el primer país de América Latina en el que, a pesar del robo
electoral, la izquierda ganó unas elecciones presidenciales en mitad de
la larga noche neoliberal; el país que un año después, en 1989, parió un
instrumento político para disputar el
poder electoral (mucho antes de
que en Venezuela surgiera el Movimiento V República o en Bolivia el
MAS-IPSP); el país donde en 1994 hubo un alzamiento indígena y
guerrillero para decir basta al neoliberalismo y sus instrumentos, los
tratados de libre comercio; ese país que tiene la desgracia de estar tan
cerca de los Estados Unidos, convirtiéndose de facto en su frontera
sur, transita hoy en el furgón de cola del cambio de época en America
Latina y el Caribe.
A pesar de algunas explosiones movilizadoras en los últimos años, la
última de ellas del #YoSoy132, movilizaciones que proviniendo de
universidades privadas y mediante el uso de las redes sociales llegaron a
amplios sectores de la juventud mexicana, no se ha podido hilvanar una
continuidad entre movilización y ruptura.
Pero si esas grietas (que hasta el momento el sistema ha podido
asumir) no se ensanchan, este trata de recomponerse y reducirlas. México
camina de la democracia tutelada a la democracia administrada [1]
en el que la entrega parcial de soberanía se ha consumado mediante el
Pacto por México (firmado también por la corriente Nueva Izquierda que
domina el PRD), la reforma energética y la reciente ley que permite a
agentes estadounidenses portar armas de manera legal en suelo mexicano.
Ayotzinapa y el disciplinamiento mediante el terror
Esta democracia administrada nace en la medida en que México no
sufrió, al contrario que muchos países de la región, la imposición de un
régimen militar. El PRI gobernó México durante la mayor parte del siglo
XX mediante una dictadura institucional en el que se conjugaba el
consenso y la coerción, pero la falta de una dictadura militar generó la
imposibilidad de una transición, una revolución democrática y cultural
que dejara atrás el régimen anterior.
Fue en los 12 años de gobiernos panistas (2000-2012) de Vicente Fox y
sobre todo Felipe Calderón, donde el consenso que comenzó a romperse en
1968 [2] se quiebra definitivamente y México se sumerge de lleno en una crisis de legitimidad, representación política y seguridad.
La criminalización de la protesta, algo habitual durante la pax
social priista, sufrió una vuelta de tuerca bajo la excusa de la guerra
contra el narcotráfico, y el capital no encontró otra forma de
desarrollar una nueva etapa del neoliberalismo que mediante la doctrina
del shock, respaldada por un Estado que garantiza la impunidad. Luis
Hernández, basándose en diferentes estudios de grupos de Derechos
Humanos, calcula [3]
que en los últimos 8 años y bajo el pretexto de la guerra contra el
narcotráfico, 120.000 personas han sido asesinadas, al mismo tiempo que
desaparecían a otras 30.000. De Acteal a Tlatlaya, pasando por Atenco,
en México se ha fraguado una reactualización del Plan Cóndor que
aterrorizó Sudamérica en la década de los 80.
Pero el mismo 2014 en que sucedía la matanza de 22 jóvenes a manos
del ejército en Tlatlaya, el terror adoptaba en Ayotzinapa una forma
superior. El lugar de las tortugas, según su denominación en náhuatl,
pasó a convertirse en el lugar de las torturas, donde se produjo un
crimen de lesa humanidad al mismo nivel que los cometidos por los nazis
durante el holocausto.
En Ayotzinapa se concentran las peores esencias de un
Estado-no-fallido; policía, corrupción y militarismo sumados a la
alianza entre la clase política local y el narco. Pero el problema no es
ninguna de las anteriores por sí misma, sino la conjunción de todas
ellas pasadas por la thermomix del capitalismo, que produce horrores
como el secuestro, tortura y desaparición de los 43 compañeros
normalistas.
Ayotzinapa, como nos recuerda el EZLN, es una grieta en el sistema.
Ayotzinapa supone una anomalía incluso para el horror cotidiano al que
estamos acostumbrados en México, anomalía que debe ser utilizada como
impulso para articular y cohesionar políticamente a un pueblo frente a
las elites políticas y económicas que prefieren ver como se desangra el
país que ver reducida su tasa de ganancia. Ese mismo pueblo que se echó a
las calles semana tras semana y mes tras mes, pero en forma de
multitud, protagonizando marchas multitudinarias donde no se podían
identificar organizaciones o líderes de referencia, solo miles y miles
de personas marchando.
Tan solo los padres de los normalistas emergieron como única figura
legítima y catalizadora del descontento y la rabia. “Fue el Estado”
representa el horizonte de interpelación, la posibilidad de transformar
la rabia en un movimiento organizado en primer lugar, y en la
posibilidad de recuperar un proyecto de nación desde y para las clases
populares.
¿Y la izquierda?
La izquierda, la institucional al menos, no está y no sabemos si se
la espera. Ningún partido político de la izquierda mexicana pudo tener
ningún protagonismo en las marchas de protesta pues de una forma u otra,
y en grados diferentes, los principales partidos tenían algún tipo de
vínculo con lo sucedido, por acción u omisión. De hecho es significativo
que ninguna formación política de la izquierda mexicana haya querido
enarbolar la bandera de Ayotzinapa, manteniendo un perfil bajo ante la
masacre, pues no cuentan con la legitimidad para representarles ni de
los padres ni de la gente que marcha en las calles.
El 8 de junio tocará hacer el recuento de daños tras las elecciones
de medio término, y es muy posible que encontremos una izquierda inmersa
en la peor crisis de las últimas décadas, con un PRD que no termina de
morir (a pesar de que el proyecto histórico ya lo enterraron los chuchos
tras la firma del Pacto por México, las elecciones internas y su
implicación en los sucesos de Iguala) y un Morena que no termina de
nacer (las encuestas le sitúan en torno al 10-12% de intención de voto
sin poder arrastrar gran porcentaje del voto cautivo y corporativo que
mantiene el PRD, aunque sí sumando el voto de izquierda más
ideologizado).
Elecciones que ganará, con un porcentaje superior al 30%, el PRI. Las
encuestas le otorgan a todas las “izquierdas” (Morena-PT-MC-PRD) un
porcentaje también de en torno al 30%, único dato esperanzador que puede
permitir pensar en impulsar algún tipo de confluencia de cara a las
presidenciales de 2018.
Dice Luis Humberto Méndez y Berrueta [4]
que legitimado o no, el poder en México siempre se ha ejercido, en lo
esencial, fuera de la legalidad. En México hoy se ha roto de manera
definitiva el vínculo entre legalidad y legitimidad. Ayotzinapa implica
el punto de quiebre, y una ventana de oportunidad para construir un
proyecto desde abajo, desde las mayorías populares, que interpele el
poder establecido todavía bajo un aparente manto de legalidad, y
construya un proyecto nacional-popular que luche contra la corrupción y
la crisis de legitimidad, representación política y seguridad que vive
México.
En memoria de Julio Cesar Mondragón y los 43 normalistas; con todo el cariño y amor para sus familiares
Gracias a Luis Hernández Navarro por la revisión crítica del texto
Notas:
1- Ver “Democracy Inc.: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism” de Sheldon Wolin
2- Año en que se produce la matanza de estudiantes en la Plaza de las
Tres Culturas de Tlatelolco por parte del Ejercito y grupos
paramilitares que deja un saldo de decenas de muertos y desaparecidos
3- Ayotzinapa: el dolor y la esperanza (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)
4- Del nacimiento de un nuevo-viejo PRI y de su sepulturero, Ayotzinapa (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)
[1] Ver “Democracy Inc.: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism” de Sheldon Wolin
[2]
Año en que se produce la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres
Culturas de Tlatelolco por parte del Ejercito y grupos paramilitares
que deja un saldo de decenas de muertos y desaparecidos
[3] Ayotzinapa: el dolor y la esperanza (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)
[4] Del nacimiento de un nuevo-viejo PRI y de su sepulturero, Ayotzinapa (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)
Videos. Ayotzinapa, Acteal, Tlatelolco... Las matanzas del capitalismo y sus instituciones en Mexico. Dossier
México: Crímenes del Narcoestado. TLC, empobrecimiento...Movilización campesina, popular...
México sigue manifestándose y exigiendo la renuncia del presidente. Pero no solo la desaparición de estudiantes ha desencadenado la indignación popular que vive ahora el país por primera vez en 20 años, sino también las reformas neoliberales.La situación que vive el mundo podría denominarse “insurrección mundial contra la ocupación por parte de los banqueros”, afirma en su programa Max Keiser. "De eso hace ya 3, 4 ó 5 años, y se está extendiendo por todoNo hay diferencia entre narco, burguesía y élites. Raúl Zibechi
Propongo que
dejemos de hablar de narco (narcotráfico o tráfico de drogas) como si
fuera un negocio distinto a otros que realizan las clases dominantes.
Atribuir los crímenes a los narcos contribuye a despolitizar el debate y
desviar el núcleo central que revelan los terribles hechos: la alianza
entre la élite económica y el poder militar-estatal para aplastar las
resistencias populares. Lo que llamamos narco es parte de la élite y,
como ella, no puede sino tener lazos estrechos con los estados.
El sistema oprime, despoja, inmoviliza, aprieta, asesina, empobrece, margina, no es ninguna panacea, es un infierno.: La madre de todas las fosas.
"... Es en “compartir”, “distribuir”, “común”,
“colectivo”, “nuestro”, “todos” en donde se encuentra nuestra fuerza y
nuestro cuerpo social. No es la competencia rapiñera motor alguno para
mejorar la realidad, es en la emulación de lo más constructivo, digno y
noble, de los enormes ejemplos de humanismo y acción colectiva que han
transformado la vida, en donde se nutre la energía del cambio. Y eso
les da pavor a los poderosos, porque lo saben. Y también se saben
simuladores, mentirosos, incontenibles en su ambición, por eso no
cambian su estrategia, la recrudecen una y otra vez..."
El narco-capitalismo mexicano ha desaparecido mas de 500 mil niños en los últimos 6 años. Pero el problema son los DD.HH en Cuba, Venezuela... y más
¿Y cuantxs
adultxs desaparecidxs? Trafico de órganos, trafico de personas,
explotación, maquilas, genocidios, feminicidios, trafico de drogas,
golpes de estado, poderosas empresas de mercenarios para hacer el
trabajo mas sucio en cualquier parte del mundo globalizado... Son sus
políticas, las que aumentan la concentración de capitales y son alabadas
por una maquinaria de propaganda, desinformación y dominación
ideológica que seria la envidia del III Reich.
¡¡ Son los negocios del capitalismo, el mismo que tiene la desfachatez
de hablar de DD.HH, de libertades... !!
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