martes, 9 de junio de 2015

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE QUE LOS ACTIVISTAS PRESTEN ATENCIÓN A LA ACTUAL CARRERA ARMAMENTISTA?. Redacción canarias-semanal

REDACCIÓN.- Valdría la pena que, en el ámbito de aquellos que están interesados en la política internacional, se prestara mayor atención a los asuntos relacionados con los temas de carácter militar.  Y ello debe ser así porque los Estados Unidos, la Europa de la OTAN , Rusia y China, están incrementando exponencialmente y con una velocidad vertiginosa, no sólo el número de armas de tecnología avanzada, sino también la capacidad destructiva de las mismas.

       El escenario que precedió al final de la guerra fría, como si de un fantasma se tratara, vuelve a reaparecer. Ello encierra, indudablemente, enormes peligros para la existencia misma de la humanidad. Pero más peligroso aún sería que los pueblos fueran incapaces de organizarse frente al belicismo histérico de las grandes potencias imperiales. Al igual que sucedió durante las décadas de los 50, 60 y 70 del pasado siglo XX, se hace perentorio reorganizar, como se hizo entonces, un poderoso Movimiento por la paz que paralice la desenfrenada carrera armamentista que estamos empezando vivir.

  Según escribe Manlio Dinucci, en la Red Voltaire, desde la Segunda Guerra Mundial –con excepción, quizás, del periodo que va de 1991 a 1995– Estados Unidos está pretendiendo mantener a toda costa su ventaja sobre el resto de los países en materia armamentista. Antes, durante la Guerra Fría, Washington pretextaba el incremento letal de su complejo armamentístico basándose en la amenaza del peligro soviético. 20 años después de que la Unión Soviética desapareciera el gobierno de los Estados Unidos se inventa múltiples justificaciones para incrementar su arsenal atómico y armamentista.

EEUU: ARMAS DE UN SOFISTICADO EFECTO LETAL

    Dentro de estos implementos militares se encuentra un arma sofisticadamente  compleja, de efectos devastadores. El Minuteman II es un misil balístico intercontinental, capaz de alcanzar Moscú o Pekín desde el territorio continental estadounidense. Se compone de 3 etapas y está dotado de miniojivas nucleares y de sistemas de contramedidas para tratar de evitar ser abatido por la defensa enemiga. Su poder es 20 veces superior al de la bomba atómica utilizada por Estados Unidos contra la ciudad japonesa de Hiroshima.

      El ejército norteamericano, por otra parte, está experimentando con armas laser capaces de derribar objetivos en vuelo, de neutralizar los visores y de cegar a los soldados enemigos. La US Navy ya instaló un cañón laser en el navío USS Ponce, precisando que «todavía hay que utilizarlo en combate real». Y la US Air Force anuncia que a partir de 2022 instalará armas laser en sus cazabombarderos.

         De forma similar, se ha acelerado la modernización de los drones, que no son otra cosa que aviones no tripulados, teledirigidos desde miles de kilómetros de distancia. En la misma línea a esta modernización, también se experimenta con otros artefactos voladores completamente robotizados, como el X-47B que ya realizó su primer reaprovisionamiento automático de carburante en vuelo.  

       El secretario estadounidense a cargo de la US Navy  anuncio que el avión de combate F-35C, concebido para su uso en portaviones, «será probablemente el último con un piloto a bordo». En 2016 también se harán ensayos con un robot submarino que, lanzado desde un submarino tripulado, sería capaz de detectar y seguir automáticamente a los navíos enemigos.

      La cuestión es que en esta revolución tecnológica militar, los países europeos pertenecientes a la OTAN siguen milimetricamente los pasos de los Estados Unidos. Hace apenas dos semanas, los ministros de Defensa de Francia, Alemania e Italia firmaron el memorándum de entendimiento para el desarrollo de un aparato volador robótico de guerra. 

RUSIA Y CHINA

      Rusia  y  China, objetivos militares preferentes y estratégicos de Estados Unidos y la OTAN, están por su parte también reaccionando ante esa escalada. Rusia está desarrollando el Sarmat, un nuevo tipo de misil balístico intercontinental cuyas ojivas nucleares maniobran en el momento del reingreso en la atmósfera para esquivar los misiles interceptores del «escudo» estadounidense, y el submarino clase Borey, extremadamente silencioso, armado con 200 artefactos nucleares. China también está construyendo misiles y submarinos similares y, según el mando estadounidense, incluso está experimentando con armas espaciales antisatélites para cegar los sistemas de ataque estadounidenses.

        Y todo ello se desarrolla en el marco del escenario de un planeta, que se tropieza con enormes dificultades para poder atender mínimamente las necesidades alimenticias de mas de siete mil millones de seres humanos.


 

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