martes, 12 de mayo de 2015

El voto de la mafia. Francisco González Tejera

La marca España busca comida en la basura para no morir de hambre
Todas las calles se inundan en este mayo de carteles electorales, de promesas de todo tipo, algunas que rozan el surrealismo, caras sonrientes, tipos y tipas bien vestidas, pelos repeinados, promesas de empleo, de mejora de la desvencijada situación económica, todo un teatro montado
por el sistema, donde las propuestas de verdad transformadoras se quedan aisladas, apartadas de los espacios del poder, donde los de siempre se han repartido el pastel de los votos que destruyen vidas, asesinando el futuro, robando el patrimonio público, convirtiendo España en un erial de miseria y hambre, ese espacio para una minoría depredadora y corrupta que se enriquece a costa de la generación de una situación social insostenible, un estado fallido, podrido, en manos de sinvergüenzas sin escrúpulos ahora de nuevo candidatos a las instituciones locales y autonómicas.

La manipulación del régimen es sistemática, incluso llegando a crear desde su vergonzosa falsimedia nuevos y paradigmáticos líderes efímeros, personajes y fuerzas políticas sin una clara definición, ni de derechas ni de izquierdas, ni rojos ni azules, ni chicha ni limoná, según afirman sus voceros y despectivos tertulianos. El necesario recambio cuando al sistema se le acaba el cuento de sus robos constantes, cuando se hace demasiado evidente que los que han gobernado o gobiernan son unos ladrones, unos terroristas económicos, que conducen a millones de personas a una situación de extremo empobrecimiento, de suicidios diarios, de hambre infantil, de cientos de desahucios cada día, de represión policial, de encarcelamiento de personas por defender los derechos civiles, sociales y laborales.

El show comienza, las sondeocracia va colocando a los suyos en los puestos que dan las seguras victorias, todo tipo de corruptos y corruptas con posibilidad de volver a ganar las elecciones, gentuza con las manos impregnadas de dinero del pueblo, de todo tipo de tramas “púnicas”, “Gürtels”, “tarjetas blacks” “pequeños nicolases” “preferentes” y un largo de etcétera de pelotazos, de saqueos gestionados por mafias organizadas afiliadas a varios partidos políticos del putrefacto régimen.

Esperpentos humanos que todo el mundo sabe que han robado a manos llenas, que han despilfarrado las arcas públicas, condenando a millones de personas a la exclusión social y la miseria. Candidatos y candidatas que posiblemente en muchos casos vuelvan a estar cuatro años más en el poder, inventando nuevas formas de robar, de llenarse los bolsillos, de reventar sus millonarias cuentas corrientes en paraísos fiscales donde la delincuencia financiera guarda su dinero.

Este estilo vergonzoso de hacer política es extrapolable a cualquier punto del estado español, el mismo que ha montado aeropuertos sin aviones, autopistas sin coches, palacios de congresos abandonados que se caen a pedazos…, donde lo que importa es el dinero fácil, los sobres, el beneficio exclusivo de millonarios amigos de los políticos, de empresas donantes siempre a cambio de trapicheos y mamonadas, para que los mismos de siempre sigan haciéndose cada vez más ricos.

Se hace difícil imaginar que estos comicios del 24 de mayo sean el momento del voto consciente emitido por personas honradas, que se acabe el voto de la ignorancia, de la mafia, de la muerte, el voto de la corrupción para mantener a delincuentes en el poder.

Muchas personas de bien seguimos, seguiremos sin perder la esperanza, la fe en que de una vez por todas se aprenda a identificar el voto por la gente decente, el voto por los malhechores.



VIAJANDO ENTRE LA TORMENTA

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