viernes, 19 de septiembre de 2014

Video: Reunión de Fernando González LLort, uno de los cinco cubanos antiteroristas, mantenida en Madrid el 17 septiembre 2014 con organizaciones de solidaridad con Cuba



Fernando González Llort. Graduado con honores de Relaciones Internacionales. Uno de Los Cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas que desde la base principal de la mafia anticubana, Miami, organizan impunes sus ataques criminales contra el territorio cubano.
Estas actividades son conocidas por el gobierno de los Estados Unidos, pues han sido reflejadas en documentos oficiales, por los medios de prensa, y públicamente reconocidas por sus protagonistas. Fue arrestado por el FBI bajo la acusación de espionaje.
La labor de Fernando era informar a las autoridades de la Isla acerca de las maquinaciones terroristas; y de esta forma proteger la vida y los bienes de sus compatriotas.
Nunca tuvo la intención de actuar contra la seguridad nacional norteamericana. Sin embargo fue víctima de un proceso amañado y politizado, totalmente injusto, en el que al no poder probársele los cargos que se les imputaba, se violó la propia legislación estadounidense. Toda una obra de teatro montada por los terroristas anticubanos, que celebraron su pírrica victoria, al lograr la condena de los cinco.
El 27 de febrero de 2014, tras cumplir una condena de 17 años y 9 meses, fue liberado de la cárcel de Safford, Arizona, para ser deportado a Cuba. El día siguiente regresó a Cuba y fue recibido por familiares, amigos y los altos dirigentes del Estado y el Gobierno Cubano[1].
Actualmente es Vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

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Síntesis biográfica

Nace en La Habana, el 18 de agosto de 1963, de procedencia social obrero, hijo de Magaly Llort Ruiz y Fernando Rafael González Quiñones.
En 1968 inicia sus estudios primarios cursando del primero al cuarto grado en la escuela Mártires Latinoamericanos, posteriormente el quinto y sexto grados en la escuela Vo Thi Tan, ambas en La Habana.
Desde muy temprana edad se caracterizó por su seriedad y dedicación a los estudios, obteniendo buenos resultados docentes.
En 1973 inicia sus estudios secundarios en la ESBEC José Martí], en Batabanó, trasladándose posteriormente a la ESBEC José Martí, en San Antonio de los Baños. En esta etapa se incorpora a la FEEM, ocupando cargos a nivel de aula.
Entre 1978 y 1981, cursa estudios en el preuniversitario José Carlos Mariátegui, en la Isla de la Juventud, graduándose entre los tres primeros expedientes del curso.
En 1981 ingresa en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas, como resultado de su ascendente trayectoria estudiantil y política. De 1981 a 1987, cursa estudios universitarios en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, ocupando diversos cargos en la FEU y en la UJC, donde se proyecta como dirigente estudiantil ejemplar, con una elevada conducta y graduándose con Diploma de Oro.
Durante sus estudios universitarios se destaca, además, en la promoción de eventos culturales, participando activamente en los festivales de teatro del centro de estudios.
Entre 1987 y 1989, cumple misión internacionalista en la República Popular de Angola, en una brigada de tanques, recibiendo, al finalizar su misión, las medallas Combatiente Internacionalista de segunda clase, y Por la victoria Cuba - República Popular de Angola, asumiendo con estoicismo los rigores de la contienda militar.
Como resultado de su trayectoria, en 1988 se le otorga la militancia en el Partido Comunista de Cuba.
A raíz del incremento de las actividades terroristas y provocadoras que tienen lugar en la década de 1990, Fernando sale a mediados de ese período a cumplir misiones de control y obtención de información, sobre el accionar de varios cabecillas y miembros de las distintas organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en la Florida, entre los que figuraban el conocido terrorista, Orlando Bosch.

Juicio

La primera acusación que presentó la fiscalía fue de sólo 9 páginas, donde apenas había referencias a hechos, y predominan los adjetivos y los calificativos. Fue una maniobra para ganar tiempo hasta que se presentó una segunda acusación, en mayo de 1999, ocho meses después de la detención. Fue entonces cuando se presentó el cargo de conspiración para asesinar, basado en la supuesta relación de uno de los acusados, Gerardo Hernández Nordelo, con el derribo de las avionetas que violaron el espacio aéreo cubano en febrero de 1996.
Esta acusación fue el tema principal de la mafia terrorista y de las campañas escandalosas e incesantes de la prensa de Miami. Esa segunda acusación contó con 40 páginas, con cargos para abrir el proceso y estuvo un poco más documentada, en la intención de tipificar las supuestas acciones que se habían cometido. En realidad fue un montaje urdido durante 8 meses, para complacer a los enemigos de Cuba. Con ello quedó demostrado de modo inobjetable que se estaba en presencia de un juicio político, claramente amañado y manipulado.
Fueron tres los cargos presentados en su contra:
  • Conspiración, que consiste en un acuerdo para cometer delito contra los Estados Unidos o engañar a ese país.
  • Falsificación de documentos o hacer declaraciones falsas ante autoridades gubernamentales para obtener documentos.
  • Agente extranjero, consistente en actuar como agente de un gobierno extranjero sin ser diplomático ni comunicarlo al Fiscal General de Estados Unidos. De la forma en que está tipificado el delito en el Código Penal norteamericano el delito no está en ser agente extranjero, sino en ser un agente extranjero sin estar identificado.
Fernando González fue sentenciado el 18 de diciembre del 2001, en Miami, a 19 años de cárcel, bajo cargos de poner en peligro la seguridad de Estados Unidos.
En el alegato leído en la corte, poco antes de recibir la sentencia, Fernando González denunció la complicidad existente entre el gobierno de Estados Unidos y los extremistas anticubanos que actúan contra la Isla.
Durante la vista de sentencia general celebrada en Miami, Fernando se enorgulleció igualmente de haber sido uno de quienes han prevenido a su país de actos terroristas y reiteró que ni él ni sus compañeros nunca conspiraron contra la seguridad nacional de Estados Unidos, ni espiaron instalación estatal ni militar alguna de aquella nación.
Un tribunal federal de La Florida condenó el 14 de diciembre del 2001 a 15 años de privación de libertad a René González Sehwerert, uno de los cinco cubanos detenidos en Estados Unidos, acusados de poner en peligro la seguridad nacional de este país.
Esa semana la misma jueza, Joan Lenard, impuso condenas a cadenas perpetuas a Gerardo Hernández y Ramón Labañino Salazar, inculpados de intentar penetrar instalaciones militares estadounidenses y de infiltrarse en grupos anticubanos radicados en la ciudad de Miami. Antonio Guerrero Rodríguez recibió también condena de cadena perpetua y otras dos adicionales de cinco años de reclusión cada una.

Prisión

Fernando González cumplió parte de su condena de 19 años de cárcel en una prisión de Minnesota, alejado con toda intención del resto de sus compañeros, posteriormente sería trasladado a la prisión federal de Terre Haute, en el estado de Indiana y luego de ser resentenciado sería destinado a una penitenciaría en el estado de Arizona[2].
El 13 de octubre de 2009 comenzó el proceso de resentencia de Fernando González que concluyó el 8 de diciembre de 2009 en la Corte de Distrito de Miami que había sido dispuesto por el Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones de Atlanta. La sentencia original de Fernando González (19 años) fue modificada a 17 años más 9 meses en prisión.

Liberación

El 27 de febrero de 2014, tras cumplir una condena de 17 años y 9 meses, fue liberado de la cárcel de Safford, Arizona, para ser deportado a Cuba.

Referencias

Fuentes

 http://www.ecured.cu/index.php/Fernando_Gonz%C3%A1lez_Llort


Los Cinco
Información sobre la plantilla
Concepto:Se conocen como Los Cinco a los luchadores antiterroristas cubanos Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René Gonzalez Sehwerert, encarcelados injustamente en los Estados Unidos por prevenir la realización de hechos violentos contra su país.


Los Cinco. Cinco profesionales cubanos, de los cuales, tres se encuentran aún prisioneros en cárceles norteamericanas[1], sufriendo la lejanía de sus seres queridos y de su patria natal, víctimas de confinamientos, vejámenes y atropellos. Sobre ellos pesan largas condenas, absurdamente acusados de espías que ponían en peligro la seguridad de Estados Unidos y de conspiradores despiadados que provocaron la muerte de seres humanos.
Su caso es típico de los juicios políticos que Estados Unidos critica como contrarios al respeto por los derechos humanos cuando tienen lugar en otros países. También es probable que este caso, a menos que se invalide en la apelación, sea citado como precedente para negarle un juicio justo a otros hombres y mujeres encausados en los Estados Unidos.
Su lucha por la dignidad y la defensa de sus ideas ha generado un movimiento a nivel internacional a favor de su liberación.
En el 2014 fueron ganadores del Premio Anual por los Derechos Humanos de Global Exchange, en la categoría de Premio Seleccionado por la Gente.[2][3]

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