Basado
en la serie televisiva Cosmos
de Carl Edward
Sagan (1934-1996).
Más
conocido como Carl Sagan.
No
faltarán algunos comentarios de su libro del mismo nombre y autor.
La
serie televisiva emitida por National Geographic Chanel.
Este
Dossier no tiene ánimo de lucro.
Se
alienta la reproducción y reenvió sin ánimo de lucro
La
imagen de portada: Posible configuración de la Tierra hace 4 mil
millones de años con un solo continente y un solo océano, un volcán
en el firmamento.
La
imagen de contraportada: La Tierra en el firmamento apenas un pixel
brillante, que Carl Sagan pidió a la NASA que la publicara.
COSMOS
“No
puedes
convencer a un creyente de nada
porque
sus creencias no están basadas en evidencias,
están
basadas en una enraizada necesidad de creer”.
Carl
Sagan
Los
que provenimos de la cultura judeo-cristiana tenemos un déficit
añadido a la comprensión ya de por sí difícil de nuestro universo
– incluso yo diría hasta la musulmana, porque Mahoma descendía de
la tribu judía de Abraham –, si a esto le
añades
que eres español y que
perteneces
a esa generación educada a sangre y fuego en la larga noche
dictatorial franquista por una jerarquía religiosa fundamentalista,
el abismo se me antoja insalvable.
Dicho
esto, lo que sigue a continuación es un intento de acercarme un
átomo a la comprensión del universo que nos rodea, como una
aventura maravillosa y apasionante que nos ha sido posible observar a
unos miles de millones de personas de este pequeño planeta que gira
alrededor de una estrella mediana de una galaxia en un pequeño
rincón del universo infinito.
Lo
hago de la mano de un científico estadounidense llamado Carl Sagan,
y de su serie Cosmos
en National
Geographic
reemitida
este verano de 2014 por Canal+. Sagan es un científico agnóstico no
beligerante, fallecido aún joven de una enfermedad rara, su
sencillez no exenta de rigor científico es de admirar. Tratar en
este humilde dosier de una materia tan compleja y variada es una
tarea pretenciosa e inalcanzable por mi parte, solo intentaré
explicar el daño irreparable que han hecho y están haciendo las
religiones fundamentalistas a la ciencia en general y al saber humano
en particular.
Los
que tenemos la suerte de poder disfrutar de las nuevas tecnologías
siempre podremos comprar la serie o leer el libro, pero el daño
fundamental ya está hecho, sumir al pueblo en la ignorancia y la
sumisión para mayor gloria de las castas gobernantes y del poder
oculto, cuando estos poderes se plantean el administrar y explotar
otros planetas Carl Sagan lo definió de esta forma:
“Hemos
hecho un trabajo tan pésimo en lo que respecta a administrar nuestro
planeta que deberíamos tener mucho cuidado antes de tratar de
administrar otros. Vivimos
en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la
tecnología y en la que la inmensa mayoría no sabe nada de estos
temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre”.
El
ser humano desde su inicio ha dado muestras de una inteligencia y
curiosidad constante que se ha planteado las preguntas clásicas y
eternas, ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Dónde nos
dirigimos? Pero desde luego nuestros primeros días debieron ser muy
duros.
Cuando
mirábamos el universo siempre quisimos ver respuestas en las
estrellas, dibujamos animales de fantasías con las más brillantes,
aprendimos el ciclo de las cosechas y cuando debíamos cazar y
sembrar, cuando ser nómadas y cuando ser sedentarios. Todas las
mitologías y culturas tienen dioses astrales y divinidades que
gobiernan nuestras vidas y nos conducen al final a nuestra última
morada, no podemos culparlos de nada, con sus medios nosotros
hubiésemos hecho lo mismo.
Ahora
no, no podemos ignorar los conocimientos que nos preceden, no podemos
alegar ignorancia, tenemos datos suficientes para saber algunas leyes
básicas que rigen el universo, no podemos ser supersticiosos, ni
culpar a los dioses de nuestro destino por este planeta, debemos ser
honestos, nosotros nos seguimos haciendo las mismas preguntas que
nuestros primeros descendientes, pero ya conocemos muchas reglas que
nos alumbran el principio del camino.
Cierto,
no las conocemos todas pero hemos dado los primeros pasos, toda meta
comienza con un primer paso. Pero no será un camino de rosas, dada
la condición humana de avaricia sin límites, la codicia y el afán
de posesión incontrolado nos puede hacer regresar a la noche de los
tiempos.
En
palabras de Carl Sagan:
“Cada
esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo
popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global.
Del mismo modo, que demostrar la superficialidad de la superstición,
la pseudociencia, el pensamiento new age (nuevo
pensamiento)
y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización”.
LOS
PRECURSORES
“El
universo no está hecho a medida del hombre;
tampoco
le es hostil: simplemente le somos indiferente”.
Carl
Sagan
Algunas
de las más antiguas civilizaciones concibieron al universo desde una
perspectiva geocéntrica, como en Babilonia en donde su visión del
mundo estuvo representada de esta forma. En Occidente, el griego
presocrático Anaximandro declaró a la Tierra como centro del
universo, imaginó a esta como un pilar en forma de tambor
equilibrado en sus cuatro puntos más distantes lo que, en su
opinión, le permitió tener estabilidad. Pitágoras y sus seguidores
hablaron por primera vez del planeta como una esfera, basándose en
la observación de los eclipses; y en el siglo IV a. C. Platón junto
a su estudiante Aristóteles escribieron textos del modelo
geocéntrico de Anaximandro, fusionándolo con el esférico
pitagórico. Pero fue el trabajo del astrónomo heleno Claudio
Ptolomeo, especialmente su publicación llamada Almagesto expuesta en
el siglo II de nuestra era, el cual sirvió durante un período de
casi 1300 años como la norma en la cual se basaron tanto astrónomos
europeos como islámicos.
Si
bien el griego Aristarco presentó en el siglo III a. C. a la teoría
heliocéntrica y más adelante el matemático hindú Aryabhata hizo
lo mismo, ningún astrónomo desafió realmente el modelo geocéntrico
hasta la llegada del polaco Nicolás
Copérnico
el cual causó una verdadera revolución en esta rama a nivel
mundial, por lo cual es considerado el padre de la astronomía
moderna. Esto debido a que, a diferencia de sus antecesores, su obra
consiguió una amplia difusión pese a que fue concebida para
circular en privado; el papa Clemente VII pidió información de este
texto en 1533 y Lutero en el año 1539 lo calificó de; “(...)
astrólogo advenedizo que pretende probar que la Tierra es la que
gira”.
La obra de Copérnico otorga dos movimientos a la tierra, uno de
rotación en su propio eje cada 24 horas y uno de traslación
alrededor del Sol cada año, con la particularidad de que este era
circular y no elíptico como lo describimos hoy.
En
el siglo XVII el trabajo de Copérnico fue impulsado por científicos
como Galileo Galilei, quien ayudado con un nuevo invento, el
telescopio, descubre que alrededor de Júpiter rotan satélites
naturales que afectaron en gran forma la concepción de la teoría
geocéntrica ya que estos cuerpos celestes no orbitaban a la Tierra;
lo que ocasionó un gran conflicto entre la iglesia y los científicos
que impulsaban esta teoría, el cual culminó con el apresamiento y
sentencia del tribunal de la inquisición a Galileo por herejía al
estar su idea contrapuesta con el modelo clásico religioso. Su
contemporáneo Johannes Kepler, a partir del estudio de la órbita
circular intentó explicar la traslación planetaria sin conseguir
ningún resultado, por lo que reformuló sus teorías y
publicó,
en el año 1609, las hoy conocidas Leyes de Kepler en su obra
Astronomía Nova, en la que establece una órbita elíptica la cual
se confirmó cuando predijo satisfactoriamente el tránsito de Venus
del año 1631. Junto a ellos el científico británico Isaac Newton
formuló y dio una explicación al movimiento planetario mediante sus
leyes y el desarrollo del concepto de la gravedad.
En
el año 1704 se acuñó el término sistema solar. El científico
británico Edmund Halley dedicó sus estudios principalmente al
análisis de las órbitas de los cometas. El mejoramiento del
telescopio durante este tiempo permitió a los científicos de todo
el mundo descubrir nuevas características de los cuerpos celestes
que existen. A mediados del siglo XX, el 12 de abril de 1961, el
cosmonauta Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en el
espacio; la misión estadounidense Apolo 11 al mando de Neil
Armstrong llega a la Luna. En la actualidad, el Sistema Solar se
estudia con ayuda de telescopios terrestres, observatorios espaciales
y misiones espaciales.
Nicolás
Copérnico
(1473-1543) Fue un astrónomo del Renacimiento que formuló la teoría
heliocéntrica del Sistema Solar, concebida en primera instancia por
Aristarco de Samos. Su libro De
revolutionibus orbium coelestium
(Sobre las revoluciones de las esferas celestes) suele ser
considerado como el punto inicial o fundador de la astronomía
moderna, además de ser una pieza clave en lo que se llamó la
Revolución Científica en la época del Renacimiento. Copérnico
pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo de su
modelo heliocéntrico del universo. En aquella época resultó
difícil que los científicos lo aceptaran, ya que suponía una
auténtica revolución.
En
1533, Johann Albrecht Widmannstetter envió a Roma una serie de
cartas resumiendo la teoría de Copérnico. Éstas fueron oídas con
gran interés por el papa Clemente VII y varios cardenales católicos.
Para
1536 el trabajo de Copérnico estaba cercano a su forma definitiva, y
habían llegado rumores acerca de su teoría a oídos de toda Europa.
Copérnico fue urgido a publicarlo desde diferentes partes del
continente.
En
una epístola fechada en noviembre de 1536, el arzobispo de Capua,
Nikolaus Cardinal von Schönberg, pidió a Copérnico comunicar más
ampliamente
sus ideas y solicitó una copia para sí. Algunos han sugerido que
esta carta pudo haber hecho a Copérnico sospechoso al publicar,
mientras que otros han sugerido que esto indicaba el deseo de la
Iglesia de asegurarse que sus ideas fueran publicadas.
A
pesar de la presión ejercida por parte de diversos grupos, Copérnico
retrasó la publicación de su libro, tal vez por miedo a la crítica.
Algunos historiadores consideran que, de ser así, estaba más
preocupado por el impacto en el mundo científico que en el
religioso.
Las
ideas principales de su teoría eran:
1.
Los movimientos celestes son uniformes, eternos, y circulares o
compuestos de diversos ciclos (epiciclos).
2.
El centro del universo se encuentra cerca del Sol.
3.
Orbitando alrededor del Sol, en orden, se encuentran Mercurio, Venus,
la Tierra y la Luna, Marte, Júpiter, Saturno. (Aún no se conocían
Urano y Neptuno.)
4.
Las estrellas son objetos distantes que permanecen fijos y por lo
tanto no orbitan alrededor del Sol.
5.
La Tierra tiene tres movimientos: la rotación diaria, la revolución
anual, y la inclinación anual de su eje.
6.
El movimiento retrógrado de los planetas es explicado por el
movimiento de la Tierra.
7.
La distancia de la Tierra al Sol es pequeña comparada con la
distancia a otras estrellas.
Su
obra maestra, De
revolutionibus orbium coelestium
(Sobre las revoluciones de las esferas celestes), fue escrita a lo
largo de unos veinticinco años de trabajo (1507-1532) y fue
publicada póstumamente en 1543 por Andreas Osiander, pero muchas de
las ideas básicas y de las observaciones que contiene circularon a
través de un opúsculo titulado De
hypothesibus motuum coelestium a
se constitutis commentariolus (no editado hasta 1878), que, pese a su
brevedad, es de una gran precisión y claridad.
Copérnico
estudió los escritos de los filósofos griegos buscando referencias
al problema del movimiento terrestre, especialmente los pitagóricos
y Heráclides Póntico, quienes creían en dicha teoría. En cuanto a
la teoría heliocéntrica en sí, hasta donde se sabe hoy, fue
concebida por primera vez por Aristarco de Samos (310-230 a. C.), a
quien curiosamente no nombra en su obra. Es preciso centrar el valor
real de sus estudios en el hecho de reimponer teorías
ya
rechazadas por el «sentido común» y de darles una estructuración
coherente y científica.
La
ruptura básica que representaba para la ideología religiosa
medieval, la sustitución de un cosmos cerrado y jerarquizado, con el
hombre como centro, por un universo homogéneo e indeterminado (y a
la postre incluso infinito), situado alrededor del Sol, hizo dudar a
Copérnico de publicar su obra, siendo consciente de que aquello le
podía acarrear problemas con la Iglesia; por desgracia, a causa de
una enfermedad que le produjo la muerte, no alcanzó a verla
publicada. Copérnico aún estaba trabajando en el
De revolutionibus orbium coelestium (aunque
aún no convencido de querer publicarlo) cuando en 1539 Georg Joachim
Rheticus, un matemático de Wittenberg, llegó a Frombork. Philipp
Melanchthon había arreglado para Rheticus su visita a diversos
astrónomos y el estudio con ellos.
Rheticus
se convirtió en el pupilo de Copérnico, viviendo con él durante
dos años. Rheticus leyó el manuscrito de Copérnico y de inmediato
escribió un resumen no técnico de sus principales teorías en la
forma de una carta abierta dirigida a Schöner, su profesor de
astrología en Núremberg, y más tarde publicó esta carta como un
libro titulado Narratio
Prima
(primer recuento), en Dánzig en 1540. El amigo de Rheticus y mentor,
Gasser Aquiles, publicó una segunda edición de la Narratio en
Basilea en 1541. En 1542 Rheticus publicó un tratado de
trigonometría escrito por Copérnico (incluido después en el
segundo libro De revolutionibus). Bajo gran presión por parte de
Rheticus, y habiendo visto la reacción favorable del público frente
a su trabajo,
Copérnico
finalmente accedió entregar el libro a su amigo cercano Tiedemann
Giese, obispo of Chełmno (Kulm), a ser entregado a Rheticus para ser
impreso por Johannes Petreius en Núremberg. La primera edición del
De
Revolutionibus
aparece en 1543 (el mismo año de la muerte del autor), con una larga
introducción en la que dedica la obra al Papa Pablo III, atribuyendo
su motivo ostensible para escribirla a la incapacidad de los
astrónomos previos para alcanzar un acuerdo en una teoría adecuada
de los planetas y haciendo notar que si su sistema incrementaba la
exactitud de las predicciones astronómicas, esto permitiría que la
Iglesia desarrollara un calendario más exacto (un tema por entonces
de gran interés y una de las razones para financiar la astronomía
por parte de la Iglesia).
El
trabajo en sí estaba dividido en seis libros:
2.
Básicamente teórico, presenta los principios de la astronomía
esférica y una lista de las estrellas (como base para los argumentos
desarrollados en libros siguientes).
3.
Dedicado principalmente a los movimientos aparentes del Sol y a
fenómenos relacionados.
4.
Descripción de la Luna y sus
movimientos orbitales.
5.
Explicación concreta del nuevo sistema.
6.
Explicación concreta del nuevo sistema (continuación).
HÁGASE
LA LUZ...
“En
algún sitio algo increíble espera ser descubierto”.
Carl
Sagan
El
telescopio tiene un origen un poco polémico respeto a su autoría,
generalmente se atribuye su invención a Hans Lippershey, un
fabricante de lentes alemán, pero recientes investigaciones del
informático Nick Pelling divulgadas en la revista británica History
Today, atribuyen la autoría a un gerundense llamado Juan
Roget
en 1590, cuyo invento habría sido copiado
(según
esta investigación) por Zacharias Janssen, quien el día 17 de
octubre (dos semanas después de que lo patentara Lippershey) intentó
patentarlo.
Poco
antes, el día 14, Jacob Metius también había intentado patentarlo.
Fueron estos hechos los que despertaron las suspicacias de Nick
Pelling quien, basándose en las pesquisas de José María Simón de
Guilleuma (1886-1965), sugiere que el legítimo inventor fue Juan
Roget. En varios países se ha difundido la idea errónea de que el
inventor fue el holandés Christian Huygens, que nació en 1629 y
diseñó lentes focales muy avanzadas, pero no el telescopio.
Juan
Roget
era hijo de Ramón Roget de Angoulême, (Francia). De acuerdo con el
optometrista catalán e historiador aficionado Simon de Gualleuma,
Juan se habría casado con Juana de Malaville y emigrado a la ciudad
catalana de Girona, en España, donde trabajaría como maestro
fabricante de anteojos. Su hermano Pedro Roget, también era un
fabricante de anteojos, se instaló en Barcelona en la plaza del Blat
y dos de los hijos de Pedro, Magí y Miguel, también se convirtieron
en maestros fabricantes de anteojos. El registro de muertes de la
catedral de Rodez en Aveyron recoge la muerte de Juana Roget el 7 de
agosto 1614. No se sabe la fecha de su nacimiento y no se tiene
constancia del registro de la muerte de Juan Roget, porque en el
libro de registro de muertes entre 1617 y 1624 faltan las páginas,
siendo probable su muerte entre esas dos fechas.
Galileo
Galilei, al recibir noticias de este invento, decidió diseñar y
construir uno. En 1609 mostró el primer telescopio astronómico
registrado. Gracias a él, hizo grandes descubrimientos en
astronomía, entre los que destaca la observación, el 7 de enero de
1610, de cuatro de las lunas de Júpiter girando en torno a ese
planeta.
Conocido
hasta entonces como la lente espía, el nombre “telescopio”
fue propuesto por el matemático griego Giovanni Demisiani el 14 de
abril de 1611, durante una cena en Roma en honor de Galileo, una
reunión en la que los asistentes pudieron observar las lunas de
Júpiter por medio del aparato que el célebre astrónomo había
traído consigo.
Existen
varios tipos de telescopio: refractores, que utilizan lentes;
reflectores, que tienen un espejo cóncavo en lugar de la lente del
objetivo, y catadióptricos, que poseen un espejo cóncavo y una
lente correctora que sostiene además un espejo secundario. El
telescopio reflector fue inventado por Isaac Newton en 1688 y
constituyó un importante avance sobre los telescopios de su época
al corregir fácilmente la aberración cromática característica de
los telescopios refractores.
...Y
SIN EMBARGO SE MUEVE
“La
ausencia de pruebas no es prueba de ausencias”.
Carl
Sagan
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Galileo
Galilei
(1564 – 1642) Fue un astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático
y físico italiano que estuvo relacionado estrechamente con la
revolución científica.
Eminente
hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias
y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora
del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la
primera ley del movimiento y un apoyo determinante para el
copernicanismo. Ha sido considerado como el
«padre de la astronomía moderna»,
el «padre
de la física moderna»
y el «padre
de la ciencia».
Su
trabajo experimental es considerado complementario a los escritos de
Francis Bacon en el establecimiento del moderno método científico y
su carrera científica es complementaria a la de Johannes Kepler. Su
trabajo se considera una ruptura de las teorías asentadas de la
física aristotélica y su enfrentamiento con la Inquisición romana
de la Iglesia católica suele presentarse como el mejor ejemplo de
conflicto entre religión y ciencia en la sociedad occidental.
Galileo
Galilei tiene un trabajo astronómico innumerable, pero se topó con
la iglesia y eso es como topar contra el mismísimo dios
todopoderoso, querido Sancho. La frase que inicia este capítulo no
se sabe si la pronunció delante del Tribunal de la Santa Fe
(Inquisición), o la pronunció en otro lugar, algunos historiadores
dudan de que Galileo fuera capaz de hacerlo ante los inquisidores,
veamos ese apartado de su vida.
La
condena de 1633
El
21 de febrero de 1632, Galileo, protegido por el papa Urbano VIII y
el Gran Duque de Toscana Fernando II de Médicis, publica en
Florencia su diálogo de los Massimi sistemi (Diálogo sobre los
principales sistemas del mundo) (Dialogo sopra i due massimi sistemi
del mondo), donde se burla implícitamente del geocentrismo de
Ptolomeo. El Diálogo es a la vez una revolución y un verdadero
escándalo. El libro es en efecto abiertamente pro-copernicano,
ridiculizando audazmente la interdicción de 1616 (que no será
levantada hasta 1812).
El
Diálogo se desarrolla en Venecia durante cuatro jornadas entre tres
interlocutores: Filipo Salviati, un florentino seguidor de Copérnico,
Giovan Francesco Sagredo, un veneciano ilustrado sin tomar partido, y
Simplicio, un mediocre defensor de la física aristotélica, un
personaje que algunos quieren ver inspirado en Urbano VIII. Pero,
mientras que se le reprocha el carácter ostensiblemente peyorativo
del nombre, Galileo responde que se trata de Simplicio de Cilicia.
Muchos autores coinciden en que Galileo no esperaba estas reacciones
ni que el Papa reaccionara posicionándose entre sus enemigos.
En
estos cuatro días de discusión, Galileo, aunque lo tenía prohibido
por el decreto de 1616, presenta dos nuevas pruebas de carácter
experimental y observacional a favor de la teoría copernicana. La
basada en el movimiento de las mareas, errónea, y la basada en la
rotación de las manchas solares, acertada y que refutaba tanto la
ptolemaica (ya descartada por las fases de Venus), como la de Tycho
Brahe, en cuya defensa se habían refugiado los jesuitas del Colegio
Romano. Esto motivó la intervención de la Inquisición, que sólo
le permitía a Galileo el presentar la teoría como mera hipótesis,
y no presentar pruebas a su favor.
Por
otra parte, Galileo tiene en Roma poderosos enemigos,
fundamentalmente entre los jesuitas del Colegio Romano, especialmente
Christoph Scheiner y Orazio Grassi, quienes se consideraban la rama
intelectual de la Iglesia, y quienes pudieron ser quienes iniciaron
el rumor de que el Papa Urbano era, en realidad, el simpático pero
poco brillante Simplicio. Esto fue muy perjudicial para Galileo, pues
en Roma era muy conocida la enorme autoestima del Papa. Por otro
lado, tampoco ayudó a Galileo el escribir su citada obra en lengua
vulgar, en vez de hacerlo en el idioma culto utilizado entonces entre
los hombres de ciencia, el latín, pues a la Iglesia no le gustaba
que las obras llegaran directamente al hombre de la calle.
El
proceso realizado por la Inquisición fue irregular, pues a pesar de
que el libro había pasado el filtro de los censores, se le acusaba
de introducir doctrinas heréticas. Puesto que esto dejaba en mal
lugar a dichos censores, la acusación oficial fue de violar la
prohibición de 1616.
Galileo
fue requerido para presentarse en Roma, sin embargo, estaba sumamente
enfermo y agotado, y ya contaba 68 años, por lo que se demoró en
acudir, además de que en esos momentos existía una epidemia de
peste en Italia. Aunque presentó certificados médicos alegando
estas circunstancias, a finales de diciembre de 1632 fue conminado a
acudir inmediatamente de grado o por fuerza. Que no era voluntad suya
el retrasar el viaje lo prueba el que, debido a la peste, fuera
retenido por espacio de 42 días para abandonar la Toscana. Por otra
parte, el trato recibido durante el proceso fue correcto, alojado en
las habitaciones del palacio de la Inquisición, y recibiendo todas
las atenciones que necesitaba, si bien no fue ningún trato especial
distinto al resto de otras personalidades importantes y personas de
su condición.
El
proceso comenzó con un interrogatorio el 9 de abril de 1633, donde
Galileo no reconoce haber recibido expresamente ninguna orden del
cardenal Bellarmino. Por otra parte, dicha orden aparece en un acta
que no estaba firmada ni por el cardenal ni por el propio Galileo.
Con pruebas endebles es difícil realizar una condena, por lo que es
conminado a confesar, con amenazas de tortura
si no lo hace y promesas de un trato benevolente en caso contrario.
Galileo acepta confesar, lo que lleva a cabo en una comparecencia
ante el tribunal el 30 de abril. Una vez obtenida la confesión, se
produce la condena el 21 de junio. Al día siguiente, en el convento
romano de Santa María sopra Minerva, le es leída la sentencia,
donde se le condena a prisión perpetua, y se le conmina a abjurar de
sus ideas, cosa que hace seguidamente. Tras la abjuración el Papa
conmuta la prisión por arresto domiciliario de por vida.
Giuseppe
Baretti afirmó que después de la abjuración Galileo dijo la famosa
frase “Eppur
si muove”
(Y sin embargo se mueve), pero según Stillman Drake Galileo no
pronunció la famosa frase en ese momento ya que no se encontraba en
situación de libertad y sin duda era desafiante hacerlo ante el
tribunal de cardenales de la Inquisición. Para Stillman si esa frase
fue pronunciada lo fue en otro momento.
El
texto de la sentencia fue difundido por doquier: en Roma el 2 de
julio y en Florencia el 12 de agosto. La noticia llega a Alemania a
finales de agosto, en Bélgica en septiembre. Los decretos del Santo
Oficio no se publicarán jamás en Francia, pero, prudentemente, René
Descartes renuncia a la publicación de su Mundo.
Muchos
(entre ellos Descartes), en la época, pensaron que Galileo era la
víctima de una confabulación de los jesuitas, que se vengaban así
de la afrenta sufrida por el jesuita Horazio Grassi en el Saggiatore
(Ensayador). Galileo se burló despiadadamente de Horazio cuando este
explica que los planetas son formas gaseosas y no cuerpos sólidos.
El
fin
Galileo
permanece confinado en su residencia en su casa de Florencia desde
diciembre de 1633 a 1638. Allí recibe algunas visitas, lo que le
permitió que alguna de sus obras en curso de redacción pudiera
cruzar la frontera. Estos libros aparecieron en Estrasburgo y en
París en traducción latina.
La
condena no ha impedido el hecho científico que tozudo y pertinaz se
manifiesta hasta que alguien lo descubre. Esta es la historia de
siempre el fanatismo, el fundamentalismo religioso es un enemigo de
la verdad, de la ciencia y del trabajo de los hombres sabios. Galileo
muere en Florencia en 1642.
Pues
sí, hoy sabemos que se mueve y lo hace de cuatro formas, sobre sí
misma (rotación) cada 24 horas, al rededor del sol (traslación)
cada 365 días más o menos, otro de inclinación del eje (precesión
) y por último el menos conocido debido a la oscilación (nutación).
Breve
explicación de los dos movimientos menos conocidos
MOVIMIENTO
DE PRECESIÓN
La
precesión de los equinoccios (el cambio lento y gradual en la
orientación del eje de rotación de la Tierra) se debe al movimiento
de
precesión
de
la Tierra causado por el momento de fuerza ejercido por el sistema
Tierra-Sol en función de la inclinación del eje de rotación
terrestre con respecto al Sol (alrededor de 23,43°).
La
inclinación del eje terrestre varia de 23º a 27º, ya que depende
(entre otras causas) de los movimientos telúricos. En febrero del
2010, se registró una variación del eje terrestre de 8 centímetros
aproximadamente, por causa del terremoto de 8,8° en la escala de
Richter que afectó a Chile. En tanto que el maremoto y consecuente
tsunami que azotó al sudeste asiático en el año 2004, desplazó
17,8 centímetros al eje terrestre.
Debido
a lo anterior, la duración de una vuelta completa de precesión
nunca es exacta; no obstante, los científicos la han estimado en un
rango
aproximado
de entre 25.700 y 25.900 años. A este ciclo se le denomina año
platónico
MOVIMIENTO
DE NUTACIÓN
Este
es el más complejo de todos. Esto sucede con cualquier cuerpo
simétrico o esferoide girando sobre su eje; un trompo (peonza) es un
buen ejemplo, pues cuando cae comienza la precesión. Como
consecuencia del movimiento de caída, la púa del trompo se apoya en
el suelo con más fuerza, de modo que aumenta la fuerza de reacción
vertical, que finalmente llegará a ser mayor que el peso. Cuando
esto sucede, el centro de masa del trompo comienza a acelerar hacia
arriba. El proceso se repite, y el movimiento se compone de una
precesión acompañada de una oscilación del eje de rotación hacia
abajo y hacia arriba, que recibe el nombre de nutación.
Para
el caso de la Tierra, la nutación es la oscilación periódica del
polo de la Tierra alrededor de su posición media en la esfera
celeste, debido a las fuerzas externas de atracción gravitatoria
entre la Luna y el Sol con la Tierra. Esta oscilación es similar al
movimiento de una peonza (trompo) cuando pierde fuerza y está a
punto de caerse. La Tierra se desplaza unos nueve segundos de arco
cada 18,6 años, lo que supone que en una vuelta completa de
precesión, la Tierra habrá realizado 1385 bucles
SUPERSTICIONES
“En
la Ciencia la única verdad sagrada,
es
que no hay verdades sagradas”.
Carl
Sagan
El
ser humano en su afán por encontrar respuestas fáciles e inmediatas
ha tendido a encontrar culpables a nuestros males en las
supersticiones más absurdas. En lugar de ponerse a estudiar el ¿Por
qué? mira al cielo, por ejemplo la aparición de un cometa era signo
de desgracias, guerras, hambre, epidemias, etc., etc. Menos mal que
hay otros seres humanos que se encargan de demostrarnos que todo o
casi todo tiene explicación científica, si la explicación no llega
pronto la supersticiones ocupan su lugar y se acomoda hasta que llega
la verdad.
Para
ilustrar el caso de los cometas debemos retroceder en el tiempo. Lo
centraré en tres personajes científicos de la Inglaterra de
mediados de siglo XVII principios del XVIII. El primero es un
personaje controvertido muy conocido y que sin su aportación no
podía haberse descubierto el origen de los cometas. Le dedicaré
solo unas líneas aunque por su grandeza daría para varios libros.
Se puede decir que su descubrimiento es el padre de la física
actual. Me estoy refiriendo a:
Isaac
Newton
(1642-1727) Físico,
filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés,
autor de los Philosophiae
naturalis principia mathematica,
más conocidos como los Principia,
donde describió la Ley
de la gravitación universal.
Tiene
una variada y extensa biografía desde su nacimiento en la Navidad de
1642, tan pequeño que no esperaban que pasara de una semana de vida.
Cuando nació, su padre ya había muerto y cuando su madre se volvió
a casar se fue a vivir con sus abuelos maternos que no le dedicaron
ninguna atención. Contra lo que pueda parecer escribió más sobre
religión que sobre física, era un ferviente religioso partidario de
Jehová porque no entendía ni creía en la santísima trinidad,
realmente no tenía grandes estudios universitarios y era
autodidacta. Preocupado por la misteriosa orbita de los planetas en
torno al Sol descubrió que no eran fruto de la causalidad, sino por
un orden que es aplicable a todo el universo, era por la ley
gravitacional que tenían con el Sol, y que no caían sobre él por
la elíptica que describían al acercarse que los repelía. Esta es
la fórmula:
F
= – G {m1
m2}/r2
..u
Donde
F es la fuerza, G es una constante que determina la intensidad de la
fuerza y que sería medida años más tarde por Henry Cavendish en su
célebre experimento de la balanza de torsión, m1
y m2
son las masas de dos cuerpos que se atraen entre sí y r es la
distancia entre ambos cuerpos, siendo u el vector unitario que
indica la dirección del movimiento (si bien existe cierta polémica
acerca de que Cavendish hubiera medido realmente G, pues algunos
estudiosos afirman que simplemente midió la masa terrestre).Por
supuesto este asombroso equilibrio se lo atribuyo a la inmensa
sabiduría de Jehová. Cuando presentó esta fórmula en la Real
Sociedad de Londres,
Robert Hooke
le acusó de habérsela robado lo que ocasionó su alejamiento de la
Real Sociedad y dejó inédita su formulación.
Robert
Hooke
(1635-1703) (No hay retratos de Hooke porque supuestamente cuando
Newton llegó a la presidencia de la Real Sociedad de Londres en 1703
lo quemó). Es considerado uno de los científicos experimentales
más importantes de la historia de la ciencia, polemista incansable
con un genio creativo de primer orden. Sus intereses abarcaron campos
tan dispares como la biología, la medicina,
la horología (cronometría), la física planetaria, la mecánica de
sólidos deformables, la microscopía, la náutica y la arquitectura.
Participó en la creación de la primera sociedad científica de la
historia, la Royal Society de Londres. Sus polémicas con Newton
acerca de la paternidad de la Ley
de la gravitación universal
han pasado a formar parte de la historia de la ciencia: parece ser
que Hooke era muy prolífico en ideas originales que luego rara vez
desarrollaba.
Además
de las observaciones publicadas en Micrographía y de la formulación
de la Ley de la elasticidad, Hooke formuló la Teoría del
movimiento
planetario como un problema de mecánica, y mantuvo continuas
disputas con su contemporáneo Isaac Newton respecto a la teoría de
la luz y la ley de la gravitación universal. En 1672 intentó
comprobar que la Tierra se mueve en una elipse alrededor del Sol y
seis años más tarde propuso la ley inversa del cuadrado.
Hooke
alegaba haber descubierto él, la Ley
de la gravitación universal (entendida
como la ley inversa del cuadrado. Sí que está documentada su
propuesta como una atracción atenuada de forma no especificada con
la distancia), pero nunca demostró documentalmente este hecho.
También mantuvo una durísima polémica que duraría decenios
referida a la teoría de la luz, la cual Hooke afirmaba haber
descrito en su Micrographia.
Edmund
Halley (1656-1742)
Fue un astrónomo, matemático y físico inglés, conocido por el
cálculo de la órbita del cometa Halley. Hijo de un
acaudalado
fabricante de jabón, nació en Haggerston, cerca de Londres, en
1656. A los 17 años se trasladó a Oxford.
Amigo
íntimo de Isaac Newton gracias a la Ley
de la gravitación universal
descubrió la órbita del cometa que lleva hoy su nombre 1P/Halley,
pudo predecir su aparición cada 76 años, estudiando a los clásicos
griegos, aunque su órbita oscila entre los 74 en los periodos
cortos y 79 en los periodos largos solo se puede ver desde la Tierra
en los periodos cortos.
La
última vez que pudo observar fue en 1986 por lo tanto la próxima
vez será a mediados de 2061. Es posible que en la época
de Newton no se hubiera publicado la Ley
de la gravitación universal,
de no haber sido por su amistad con Halley, pues se sabe que al
primero no le preocupaba la publicación de su obra. Halley no solo
pagó la impresión sino que se encargó de corregir pruebas y de
otras labores editoriales. El libro original se vendió a las
librerías por seis chelines, sin encuadernar. A su regreso de Santa
Helena, en 1678, Halley recibió su maestría en Oxford. El mismo año
fue elegido miembro de la Royal Society de Londres, de la que llegó
a ser, sucesivamente, Clerk en 1686 y secretario en 1702, pero nunca
fue su presidente; tal honor recayó en su amigo Newton en 1703. En
1691 presentó ante la Real Sociedad de Londres, su teoría de que la
Tierra era hueca y que publicó en 1692, cuestión que no ha podido
ser demostrada por nadie.
MENTIRAS
“La
vida es sólo un vistazo momentáneo de las maravillas
de
este asombroso universo, y es triste que tantos
la
estén malgastando soñando con fantasías espirituales”.
Carl
Sagan
Entre
la simpleza rayando la idiotez de los creacionistas y la compleja y
maravillosa aventura del conocimiento científico de los
evolucionistas siempre elegiré esto último. No tengo ninguna duda y
quizás parezca un poco fanático pero vean Vds. y después seguimos
discutiendo.
Creación
del mundo según la Biblia
GÉNESIS
1:1-2:4
Día
Uno – Dios creó la Noche y el Día
Día
Dos –El Cielo y Mar
Día
Tres – Los Árboles y todas las plantas
Día
Cuatro – El Sol para el Día y la Luna para la noche
Día
Cinco – Los Peces y las Aves
Día
Seis – El Hombre/mujer (A su imagen y semejanza) y todos los
animales
Día
Siete – Descansó
¿Verdad
que es asombroso? Qué precisión. Lo del primer día me tiene un
poco preocupado ¿Cómo fue ese primer día y esa primera noche? Si
aún no había creado ni el Sol ni la Luna hasta el 4º día.
Debieron ser cuatro días sumidos en una especie de entrevelas gris,
en blanco y negro. Así fue todo en un pis-pas o fue ¿un Big Bang?
La verdad que es un poco aburrido, esta explicación debe ser para
niños recién nacidos.
Pero
aún hoy esto es sagrado para los más recalcitrantes
fundamentalistas de la ortodoxia cristiana en una parte de EE.UU.,
que de vez en cuando arremeten contra los pertinaces evolucionistas
que paso a paso somos más y trabajo, sudor y lágrimas nos ha
costado llegar a donde se ha llegado.
Por
último para zanjar esta polémica inútil que no lleva ninguna
parte, ¿Cómo se apañaron Adán y Eva para saber que el 7º día
debían descansar si no sabían sumar ni restar? ¿Estuvieron sin
descansar hasta el fin de sus días? O ¿Se les dio una lección
aplicada de matemáticas integrales para salir del apuro? ¿Qué
pasa, que los peces y las aves no son animales?
Bromas
aparte, hoy sabemos qué hace 4 mil millones de años atrás, la
Tierra era casi un volcán dando vueltas alrededor del Sol, que el
90% de su superficie era agua en ebullición permanente, sabemos
también que tenía un solo continente y un solo océano con simas
más profundas que el Monte Everest la montaña más alta del mundo
de 8.850 metros de altitud sobre el nivel del mar.
También
sabemos qué hace 3.500 millones de años de esas profundidades
marinas y de sus chimeneas volcánicas salió la primera bacteria que
dio origen a la vida en este maravilloso planeta que algunos están
dispuestos a devorar y destruir con sus ansias ilimitadas de codicia.
A esto le siguió la primera glaciación pero la vida continuó en
las profundidades marinas.
Todo
lo que ocurrió después es solo producto de la evolución natural y
ese fenómeno tan extraordinario es lo que debemos estudiar y
comprender algún día, hombres y mujeres sabios nos han aportado lo
que con su trabajo y dedicación han descubierto y podamos avanzar
para llegar algún día a conocer el origen de la vida en este
planeta y el universo que nos rodea. En esas estamos.
En
palabras de Carl Sagan: “El
estudio del universo es un viaje para descubrirnos a nosotros
mismos”. Esta
aventura de conocernos a nosotros mismos es más divertida y
apasionante que la “creación
divina”,
al menos no se puede negar que nos lleva aplicados 190.000 años que
se sepa, según los restos más antiguos encontrados del home sapiens
hasta la fecha.
Los
hombres y mujeres que nos han dejado sus descubrimientos no son
nada
comparados con los descubrimientos que harán los futuros seres
humanos de este planeta, en algún sitio del universo algo increíble
espera a ser descubierto, por que cómo decía Carl Sagan: “La
primera gran virtud del hombre es la duda, y el primer gran defecto
la fe”.
Creer en lo que no se ve.
EVOLUCIÓN
“La
imaginación frecuentemente nos llevará a mundos que jamás fueron.
Pero
sin ella, no iremos a ningún lado”.
Carl
Sagan
Cuando
hablamos de evolución un nombre sobresale por encima del resto:
Charles
Darwin,
y su obra, no exenta de polémicas e interpretaciones sesgadas y
partidistas, muchas veces para justificar la esclavitud, la
colonización, el imperialismo, la xenofobia, la homofobia, la
superioridad racial, el apartheid o los guetos. Charles Darwin dijo
muchas veces que su estudio y su postulado nada tenía que ver con
las luchas sociales o las guerras de colonización o imperialistas.
El
largo proceso evolutivo de las especies de seres vivos ha dado lugar
a que las han sobrevivido son las que mejor se han adaptado al
entorno en el que viven, la selección natural ha eliminado aquellos
rasgos o características que no eran necesarias para sobrevivir y
han prevalecido las más inteligentes, fuertes, veloces, y adaptadas
al medio donde viven.
Cómo
se puede comprobar esto es todo lo contrario al postulado
creacionistas de las religiones, Charles Darwin era un ferviente
religioso y no quiso reconocer esta contradicción diciendo que la
creación divina fue una fase primigenia y después se produjo el
proceso evolutivo que el postuló.
La
muerte de su hija Annie de 10 años quebrantó su fe religiosa tanto
que desde entonces dejó de asistir a la iglesia, pero dejemos que
sea el propio Darwin quien explique su propia evolución.
“No
me gusta manifestar mi opinión sobre cuestiones religiosas, nunca
me
he considerado un ateo, el término agnóstico sería una descripción
más correcta de mi estado actual de ánimo”.
La
Historia de Lady Hope,
publicada en 1915, describía cómo Darwin había vuelto al
cristianismo en su lecho de muerte, aunque despertó las protestas de
sus hijos y fue posteriormente refutada por los historiadores.
Lo
que Darwin dijo en su lecho de muerte es que había merecido la pena
vivir aunque solo fuera por ver a sus hijos cuidarle con tanto esmero
en sus últimos días. Darwin había tenido 10 hijos, tres de ellos
murieron siendo niños lo que más le dolió fue la muerte de Annie
con la que sentía muy unido.
Charles
Robert Darwin
(1809 –1882) Fue un naturalista inglés que postuló que todas las
especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un
antepasado común mediante un proceso denominado selección natural.
La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica
y por buena parte del público en vida de Darwin, mientras que su
teoría de la evolución mediante selección natural no fue
considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo hasta
los años 1930. Actualmente constituye la base de la síntesis
evolutiva moderna. Con sus modificaciones, los descubrimientos
científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la
biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación
lógica que unifica las observaciones sobre la diversidad de la vida.
La
presentación de la teoría de la selección natural ante la Sociedad
Linneana no recibió demasiada atención. Tras la publicación del
artículo en agosto en el periódico de la sociedad, se reimprimió
en varias revistas y recibió algunas reseñas y cartas, pero el
presidente de la Sociedad Linneana comentaba en mayo de 1858 que
aquel año no estaba señalado por ningún descubrimiento
revolucionario. Sólo una reseña le resultó a Darwin lo
suficientemente incisiva como para tenerla en cuenta más tarde, el
profesor Samuel Haughton de Dublín afirmaba que; “todo
lo novedoso del artículo es falso, y lo verdadero ya es cosa dicha
anteriormente”.
Darwin se debatió durante trece meses para producir un extracto de
su "gran libro", sufriendo enfermedades del corazón, pero
recibiendo continuos ánimos de sus amigos científicos. Lyell lo
dispuso todo para que lo publicara John Murray.
El
origen de las especies mediante la selección natural o la
conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida
(habitualmente conocido bajo el título abreviado de El
origen de las especies)
resultó inusitadamente popular, y el lote completo de 1250 copias
tenía un número de suscriptores superior cuando salió a la venta
en las librerías el 22 de noviembre de 1859. En el libro, Darwin
expone una "extensa argumentación" a partir de
observaciones detalladas e inferencias, y considera con anticipación
las objeciones a su teoría.99 Su única alusión a la evolución
humana fue un comentario moderado en el que se hablaba de que “se
arrojará luz sobre el origen del hombre y su historia”.
Su
teoría se formula de modo sencillo en la Introducción donde dice:
“Como
de cada especie nacen muchos más individuos de los que pueden
sobrevivir, y como, en consecuencia, hay una lucha por la vida, que
se repite frecuentemente, se sigue que todo ser, si varía, por
débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las
complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor
probabilidad de sobrevivir y, de ser así, será naturalmente
seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda
variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada
forma”.
En
España hemos tenido también nuestro propio Darwin, que escribió el
proceso evolutivo a través de la alimentación en el estudio “La
alimentación, base de la biología evolucionista”,
Alfaguara, 1978.
Faustino
Cordón Bonet. (1909
- 1999) Biólogo español (nacido y fallecido en Madrid).
El
científico español Faustino Cordón Bonet nació en Madrid en 1909.
Estudió la carrera de farmacia en la Universidad Complutense de esta
ciudad, donde se licenció en 1931. Al comenzar la guerra civil
española preparaba la oposición a cátedra de química orgánica,
pero al finalizar ésta le obligaron a apartarse de la enseñanza.
Desarrolló su carrera profesional en la industria privada dedicado a
la investigación experimental.
Desde
1941 hasta 1945 trabajó en los laboratorios Zeltia. Su director fue
el Dr. Fernando Calvet (bioquímico formado con los premios Nobel
Euler y Wieland, y apartado de su cátedra universitaria por sus
opiniones políticas) al que F. Cordón siempre consideró su
maestro. Con él logró una buena preparación
de químico experimental y aprendió a desarrollar con rigor su
capacidad de observación en el laboratorio.
Su
primer trabajo fue analizar por qué la insulina de ciertas marcas
comerciales, una vez disuelta, presentaba una gran inestabilidad.
Descubrió que la causa era la existencia de un enzima pancreático
que denominó insulinasa y del que describió sus características.
Faustino
Cordón nació el 22 de enero de 1909. Fue educado bajo la tutela de
su abuelo, el cual era catedrático de Química Orgánica en la
facultad de farmacia de la universidad Complutense de Madrid. Más
tarde fue matriculado en el colegio del Pilar, donde estudió
bachillerato; al terminarlo estuvo durante un año en París para
estudiar dibujo. Al volver a España cursó los estudios de Farmacia
en la Universidad de Madrid, carrera que realizó en dos años,
estudiando por libre y presentándose sólo a los exámenes.
Trabajó
en el laboratorio de la Institución Libre de Enseñanza, en la
Residencia de Estudiantes, hasta que sus aspiraciones académicas se
vieron interrumpidas por la Guerra Civil española. Al finalizar,
decidió exiliarse, por sus tendencias políticas, pero fue detenido
en Alicante; durante año y medio estuvo en la cárcel, donde
perfeccionó sus conocimientos de alemán, estudió inglés e
italiano y adquirió conocimientos de anatomía, fisiología y
embriología comparadas. Cuando fue puesto en libertad, realizó
estudios de Ciencias Exactas. En 1941 entró a trabajar como
farmacéutico en los laboratorios Zeltia, en
Porriño
(Pontevedra). Allí realizó sus primeros trabajos de investigación
como bioquímico y descubrió un enzima
inactivador
de la insulina, al que llamó insulinasa; con esta investigación
llevada a cabo se doctoró en la universidad de Madrid. En 1945
obtuvo, por oposición, una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores
para ir a Estados Unidos, pero no pudo ir.
En
Madrid trabajó en los laboratorios del Instituto de Biología y
Sueroterapia (IBYS), donde fundó y dirigió hacia 1958 el
Departamento de Investigación, al frente del cual estuvo hasta 1966,
pero ya en 1948 empezó a alejarse de su trabajo de enzimología
dedicándose a la inmunología, y poco después a la Biología. Los
resultados obtenidos en el IBYS fueron publicados en 23 volúmenes,
aparecidos en la biblioteca IBYS de Ciencia Biológica en la
editorial Revista de Occidente. Tras dos años de investigación en
Puerto Rico, donde trabajó como profesor invitado en la Universidad,
en 1970, y durante diez años, dirigió el Instituto de Biología
Aplicada (IBA), de Madrid. Ya jubilado en 1979 creó la Fundación
para la Investigación Teórica y aplicada sobre Biología
Evolucionista (FIBE), donde prosiguió su labor teórica
Durante
cinco años, desde 1978 hasta 1983, F. Cordón realizó su trabajo de
investigación sobre el origen y naturaleza de la célula que redactó
en el Tratado evolucionista de biología. Parte Segunda. Volumen I.
Firmó con la comunidad Autónoma de Madrid un convenio para la
elaboración de su monumental obra, titulada “La
alimentación, base de la biología evolucionista”,
Alfaguara, 1978, que consta de tres libros y recoge el trabajo de
treinta años.
Murió
en Madrid un 22 de febrero de 1999.
EVOLUCIÓN
HUMANA
“Somos
polvo de estrellas
que
piensa acerca de las estrellas”.
Carl
Sagan
En
el año 2013 un grupo de genetistas neoyorquinos hicieron una prueba
de ADN a 100 personas, hombres y mujeres de todas las razas humanas y
todos los continentes, con el propósito de sacar datos de su árbol
genealógico. Por extraño que parezca los resultados fueron
sorprendentes. El 99,9% dieron como resultado que descendían
todos/as de una zona situada en el sureste de África. Esto debe ser
una mala noticia para los xenófobos y fascistas varios. Pero como no
leen no se esterarán.
De
esta misma zona hay dos ramas, una que se extendió hacia Europa y la
otra hacia Australia, la rama de los que se instalaron en Europa es
la misma que lo hizo en la India y el resto de Asia. En el último
periodo glacial que terminó hace 10.000 años, el nivel del mar bajó
cien metros, lo que dio origen a que se pudiera pasar al continente
americano a pie por el estrecho de Bering entre Rusia y Alaska desde
Asia, miles de años antes que Cristóbal Colón.
La
rama americana desciende de dos ramas por igual, la europea y la
asiática. En Europa se dio una circunstancia que no se produjo en
otros continentes, se encontraron con aborígenes propios del
continente, los neandertales, se piensa que convivieron juntos y por
extrañas razones no descubiertas hasta hoy estos neandertales
desparecieron para siempre. Algunos antropólogos dicen que por un
tiempo breve convivieron el hombre de cromañón perteneciente a la
especie homo sapiens, llegado de África y el neandertal originario
de Europa y Asia, incluso que se produjeron hibridaciones entre
estas dos especies, aunque esto último no se sabe a ciencia cierta.
%2B12.59.58.jpg)
destacar su gran capacidad craneal (1500 cc, mayor que la nuestra), huesos más gruesos y pesados, complexión más fuerte pero no muy altos (sobre 1'60-1'70), notable prognatismo (mandíbula inferior adelantada), sin mentón, frente huidiza y marcados arcos supra-orbitales.
Convivían
en una sociedad bastante adelantada; poseían una avanzada industria
lítica (piedra), fabricaban herramientas con cuero, hierro y fuego,
cuidaban a sus enfermos y ancianos, enterraban a sus muertos y
desarrollaron un primitivo lenguaje para comunicarse
Si
tuviésemos que explicar de forma sencilla las distintas especies de
la Tierra imaginemos un frondoso árbol. Empezaríamos por decir que
todas tenemos la misma raíz, la bacteria surgida del fondo del mar,
que de esta salió un tronco principal y de este miles de ramas, de
las ramas otras miles de ramitas y de las ramitas miles de hojas.
Cuanto más cerca esté una hoja de otra, más cromosomas comparte
con la de al lado, pero su ADN es prácticamente el mismo, nuestro
origen es el mismo para todas las especies y nuestro pariente más
cercano es el chimpancé, es la hoja más cercana a nosotros en este
árbol genealógico de la humanidad.
Por
lo tanto la creación del hombre fue mucho más compleja de lo que
cuenta la Biblia, duró ciento de miles de años, esperemos que se
prolongue millones de miles de años más.
EL
FINAL DE LOS DIOSES
“El
cosmos es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será.
Nuestras más ligeras contemplaciones del cosmos nos hacen
estremecer: Sentimos como un cosquilleo nos llena los nervios, una
voz muda, una ligera sensación como de un recuerdo lejano o como si
cayéramos desde gran altura. Sabemos que nos aproximamos al más
grande de los misterios”.
Carl
Sagan
El
universo sigue expandiéndose, para los creyentes esto debe suponer
que el “sumo hacedor” sigue trabajando, pero nada más lejos de
la realidad es el propio universo el que no ceja en su crecimiento,
por lo tanto es el último “Dios”.
Muchos
tienen una idea de dios idealizada e imaginaria, se lo imaginan como
un anciano con barba blanca que vigila todos nuestros pasos y toma
nota de nuestros “pecados” para recordárnoslos al final del
mundo. Eso se ha terminado, hemos llegado al final de los dioses,
somos polvo de estrellas que investiga sobre las estrellas y nuestro
final es volver a ser polvo de nuevo.
Dentro
de millones de años nuestra galaxia, la Vía Láctea, se fundirá
con la más cercana a la nuestra, la galaxia de Andrómeda, y
seguirán unidas otros millones de años armónicamente formando una
nueva galaxia.
Sería
pretencioso pensar que estamos solos en este universo como dice Carl
Sagan; “Si
estuviésemos solos en el Universo, seguro que sería una terrible
pérdida de espacio”.
La aventura de conocernos a nosotros mismos llegará algún día a
descubrir otros seres inteligentes esperemos que ese encuentro sea
pacífico y estemos preparados para ello. Termino este paseo por el
Cosmos con otro astrónomo excelente, Hubble, el descubrió que el
universo sigue su expansión, que las galaxias se alejan cada vez más
unas de otras, para entenderlo imaginemos el universo como un gran
globo que está continuamente inflándose.
Termino
con otra frase de Carl Sagan al que le agradezco el esfuerzo de
acercarnos a este misterio del universo con un lenguaje tan sencillo.
“La
Tierra es un lugar más bello para nuestros ojos que cualquiera que
conozcamos. Pero esa belleza ha sido esculpida por el cambio: el
cambio suave, casi imperceptible, y el cambio repentino y violento.
En el Cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio”.
Edwin
Powell
Hubble
(1889-1953). Astrónomo y cosmólogo estadounidense. Se hizo célebre
por descubrir la expansión del universo y estimar su tamaño y edad,
aunque su contribución al conocimiento del universo es mucho más
amplia y va más allá de esta premisa fundamental.
Comenzó
su carrera profesional estudiando jurisprudencia en Chicago y Oxford,
pero también se distinguió como atleta y boxeador. Uno de sus
primeros descubrimientos se remonta a 1919, cuando demostró que en
el interior de nuestra Galaxia existen nubes de hidrógeno que se
hacen luminosas por la existencia de estrellas en su interior.
En
1923 descubrió las estrellas individuales que constituyen la
nebulosa de la región externa de la galaxia de Andrómeda, y,
gracias a la relación luminosidad-distancia que caracteriza a estas
estrellas, pudo demostrar que Andrómeda no está en el interior de
nuestra Galaxia, sino fuera, y que es un sistema de estrellas
completamente similar al nuestro. Hubble introdujo asimismo un
sistema de clasificación de las Galaxias según su estructura.
En
1929 Hubble comparó las distancias que había calculado para
diferentes galaxias con los desplazamientos hacia el rojo fijados por
Slipher para las mismas galaxias. Descubrió que cuanto más lejos
estaba la galaxia, más alta era su velocidad de recesión. A esta
relación se la conoce como la ley de los desplazamientos hacia el
rojo o ley de Hubble; determina que la velocidad de una galaxia es
proporcional a su distancia. La relación entre la velocidad de
recesión de una galaxia y su distancia es la constante de Hubble. El
valor de esta constante se calcula que está entre los 50 y los 100
km/s por megaparsec (1 megaparsec equivale a 1 millón de parsecs),
aunque los datos más recientes apuntan a un valor comprendido entre
los 60 y 70 km/s por megaparsec.
Como
parece que las galaxias retroceden en todas direcciones desde la Vía
Láctea, se podría pensar que nuestra galaxia es el centro del
Universo. Sin embargo, esto no es así. Imaginemos un globo con
puntos uniformemente separados. Al inflar el globo, un observador en
un punto de su superficie vería cómo todos los demás puntos se
alejan de él, igual que los observadores ven a todas las galaxias
retroceder desde la Vía Láctea.
La
analogía también nos proporciona una explicación sencilla de la
ley de Hubble: el Universo se expande como un globo.
Antes
de morir, Hubble participó también en el diseño del mastodóntico
telescopio americano de Monte Palomar en California. En su honor, el
Telescopio Espacial Hubble lleva su nombre.
Los
primeros trabajos de Edwin Hubble en el observatorio del Monte Wilson
se centraron en el estudio de lo que entonces se conocía como
nebulosas. Por entonces, la forma y el tamaño de éstas se conocían
razonablemente bien, pero se pensaba que todas formaban parte de
nuestra galaxia.
Estaba
claro que algunas nebulosas se encontraban en la galaxia y que,
básicamente, eran gas iluminado por estrellas en su interior. En
1924 Hubble tuvo éxito al distinguir estrellas en la Nebulosa de
Andrómeda. Usando la ley del periodo-luminosidad de Leavitt, pudo
llegar a estimar su distancia, que calculó en 800.000 años luz,
ocho veces más lejos que las estrellas más remotas conocidas (más
tarde resultaría infravalorada).
Carl
Edward Sagan
(1934 – 1996) Fue un astrónomo, astrofísico,
cosmólogo, escritor
y divulgador científico estadounidense.
Sagan
publicó numerosos artículos científicos y comunicaciones y fue
autor, coautor o editor de más de una veintena de libros. Defensor
del pensamiento escéptico científico y del método científico, fue
también pionero de la exobiología, promotor de la búsqueda de
inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI e impulsó el
envío de mensajes a bordo de sondas espaciales, destinados a
informar a posibles civilizaciones extraterrestres acerca de la
cultura humana. Mediante sus observaciones de la atmósfera de Venus,
fue de los primeros científicos en estudiar el efecto invernadero a
escala planetaria.
En
la Universidad Cornell, Carl Sagan fue el primer científico en
ocupar la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del
Espacio, creada en 1976, y fue director del Laboratorio de Estudios
Planetarios.
Carl
Sagan ha sido muy popular por sus libros de divulgación científica
—en 1978, ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No
Ficción por su libro Los Dragones del Edén—, por la galardonada
serie documental de TV Cosmos: Un viaje personal, producida en 1980,
de la que fue narrador y coautor, y por el libro Cosmos que fue
publicado como complemento de la serie, además de por la novela
Contacto, en la que se basa la película homónima de 1997. A lo
largo de su vida, Sagan recibió numerosos premios y condecoraciones
por su labor como comunicador de la ciencia y la cultura. Está
considerado como uno de los divulgadores de la ciencia más
carismáticos e influyentes, gracias a su capacidad de transmitir las
ideas científicas y los aspectos culturales al público no
especializado con sencillez no exenta de rigor, lo que ha dado origen
a multitud de vocaciones científicas entre el público en general.
“La
idea de que Dios es un hombre blanco de grandes dimensiones y de
larga barba blanca, sentado en el cielo y que lleva la cuenta de la
muerte de cada gorrión es ridícula. Pero si por Dios uno entiende
el conjunto de leyes físicas que gobiernan el universo, entonces
está claro que dicho Dios existe. Este Dios es emocionalmente
insatisfactorio... no tiene mucho sentido rezarle a la ley de la
gravedad”.
Terminado
de recopilar
En
Madrid, 15 de agosto de 2014
V.
Antonio López
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