jueves, 17 de abril de 2014

Carta de un trabajador de Kutxabank sobre desahucios, ocupaciones y el sindicalismo de CCOO. ... y mas.Video

SOBRE DESAHUCIOS Y OCUPACIONES


“Soy pobre, perdonen las molestias” decía el cartel tras el que un mendigo, sentado en la acera, pedía una limosna. Esta viñeta de “El Roto” permanece en mi memoria a través de los años porque una y otra vez la vida la pone de nuevo ante mis ojos...."

" … No teman los escraches, no teman a la población. Bajen a la calle y hablen con la gente. Hagan justicia y detengan los desahucios. Hay vidas en juego que no pueden esperar más.”

"...El corporativismo, eso sí que da miedo."


Un histórico trabajador de Kutxabank, Germán García Marroquín,
escribe para “Mar de fueguitos” sobre desahucios y ocupaciones al hilo de la circular enviada a todos los trabajadores de este banco por la sección sindical de Comisiones Obreras. García Marroquín entró a trabajar en Kutxabank con 19 años, en 1973. En febrero acaba de cumplir 60 años, 40 de ellos trabajando en esta empresa.


SOBRE DESAHUCIOS Y OCUPACIONES

“Soy pobre, perdonen las molestias” decía el cartel tras el que un mendigo, sentado en la acera, pedía una limosna. Esta viñeta de “El Roto” permanece en mi memoria a través de los años porque una y otra vez la vida la pone de nuevo ante mis ojos.


La última ocasión ha sido la lectura de la nota de CCOO-Kutxabank sobre las ocupaciones de oficinas por parte de la Plataformas de Afectados por las Hipotecas-Stop Desahucios. Da la impresión de que quienes la suscriben confunden el VIH con el PAH y ante la llegada de esta nueva epidemia se han puesto la vacuna que les proteja del virus de la solidaridad.


De entrada el título de la hoja “¡Nos importa tu seguridad!” parece un eslogan publicitario para vender alarmas por parte de una empresa ajena a nosotros. Hay en esta frase un nosotros y un vosotros (a ellos les importa nuestra seguridad) que pudiera reflejar lo lejos que vive de los puestos de trabajo quien escribe.


Continúa la nota pasando como sobre ascuas sobre el fondo de la cuestión: el motivo de las ocupaciones y manifestaciones, los desahucios. No quieren polemizar sobre la justicia o no de las reclamaciones: la dación en pago, el mantenimiento del uso de la vivienda en régimen de alquiler social… Los bancos dicen que atender estas reivindicaciones podría poner en peligro la estabilidad del sistema financiero, mientras, incluyen más y más pisos en los lotes de la Sareb (banco malo) que ponen en manos de las inmobiliarias a precio de saldo y que estas pagarán… cuando los vendan, esperando la recuperación de los precios para hacerlo. Por el otro lado están quienes reivindican el pago de las deudas mediante la dación en pago (para los préstamos hipotecarios de vivienda habitual) y poder hacer uso de viviendas vacías, propiedad de los bancos, en régimen de alquiler social.


Para abordar el caso de las formas de lucha de quienes se oponen a los desahucios resulta imprescindible tomar una postura nítida en una polémica entre el FMI y el BCE (y sus correveidiles en los gobiernos) y los defensores del derecho a la vivienda.


Ante las ocupaciones – objeto de la nota – se presupone una situación de enfrentamiento entre los integrantes de las PAH-Stop Desahucios y los empleados de banca. A las ocupaciones de oficinas se las considera “invasiones” que se producen con un riesgo evidente para la plantilla. El riesgo debe ser tan evidente que no se molestan en explicar en qué consiste. ¿Temen que en una ocupación de las PAH-Stop Desahucios la plantilla pueda ser golpeada, zarandeada, agredida? Critican a la empresa por mostrarse muy timorata a la hora de defender y proteger a los empleados. ¿De qué debe la entidad defendernos y protegernos? ¿Ha ocurrido algo de lo que no estemos enterados? ¿De verdad les parece una buena idea que un responsable del banco (habrá que entender responsable de la decisión de desahuciar) dé la cara ante los manifestantes en plena manifestación?


En mi opinión lo normal, en un sindicato socio-político, sería tomar contacto con el movimiento anti-desahucios para poder garantizar a los trabajadores, en nombre de las PAH, que su rabia es contra el banco y no contra los empleados del banco dando la palabra a las PAH-Stop Desahucios para que expliquen a los empleados de banca sus reivindicaciones y sus movilizaciones.


¿Por qué, en lugar de pedir ayuda a Kutxabank para que no tengamos que enfrentarnos solos (sic) a estas situaciones, no marcan los sindicatos unas orientaciones de actuación? Podría ser algo tan sencillo como, mostrar simpatía con las reivindicaciones de la movilización (si es sincera), ser cordial con los manifestantes y esperar tranquilamente –salvo rotura de mobiliario o instalaciones que haya que comunicar en el acto- a que concluya la movilización para comunicar el acontecimiento y reanudar la atención al público.


En lugar de esto nos encontramos con un sindicato que pide al banco que ayude a los trabajadores a defenderse de quienes se movilizan contra los desahucios, cuando lo normal sería que el sindicato ayude a los desahuciados a defenderse del banco. El mundo al revés.


En una carta abierta, de abril de 2013, Ana Colau (portavoz de la PAH) escribe al presidente del Gobierno y los diputados y diputadas del PP:
“La PAH es un movimiento ciudadano en el que participan miles de personas, la mayoría afectadas, algunas otras solidarias, todas movilizadas por la defensa del derecho a la vivienda. … en el que personas muy distintas hemos coincidido movidas por la indignación frente al abuso de las entidades financieras y la complicidad que éstas han encontrado tanto en su Gobierno como en el anterior.

… Les molesta que podamos ir a protestar frente a su casa. Lo entiendo. … Pero si alguna vez hubieran acudido a un desahucio, entenderían que se trata de algo infinitamente más molesto. Hay miles de personas en una situación límite, en la calle y con deudas, en paro, sin tener qué comer… Miles de familias viven en la calle en el país de Europa que más viviendas vacías acumula.

… Este movimiento, absolutamente ejemplar, ha agotado todas las vías que la insuficiente democracia española ofrecía: durante más de cuatro años hemos intentado negociar con las entidades financieras, hemos hablado con los partidos políticos, con servicios sociales, ayuntamientos… Hemos puesto recursos en los juzgados y hemos recogido como hormiguitas casi un millón y medio de firmas. Pero nada,…

… No teman los escraches, no teman a la población. Bajen a la calle y hablen con la gente. Hagan justicia y detengan los desahucios. Hay vidas en juego que no pueden esperar más.”


El corporativismo, eso sí que da miedo.

Germán García Marroquín

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