lunes, 24 de febrero de 2014

MANIFIESTO 23 F, marchas de la dignidad 22M, Cadiz

Hoy, 23 F, estamos dando los primeros pasos de la MARCHA DE LA DIGNIDAD, los primeros pasos hacia la unión de la clase trabajadora y de los sectores que sufren el golpe de estado financiero impuesto por la troika en esta brutal guerra social que nos han declarado los banqueros parásitos, los capitalistas chupasangre y toda la politiquería a su servicio.

No importa los que seamos.

Ayer éramos menos.

Mañana seguiremos sumando.

Están preocupados, los guardianes de este orden injusto y salvaje están preocupados. Los mecanismos de represión contra los movimientos políticos y sociales que, desde la mal llamada Transición, se han ido enfrentando a la barbarie, tienen que ser reforzados y actualizados. Y, sobre todo, extendidos. La llamada LEY MORDAZA, LA LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA lleva la represión y la criminalización a cualquier forma de protesta. La ciudadanía indignada, la inmensa mayoría, es declarada, por ley, enemiga.

Con esta Ley -que coarta y pisotea nuestros derechos en cuanto a la libre expresión, la manifestación o el derecho de reunión- nos costará 30.000 euros detener el desahucio de nuestro vecino, lo mismo que sentarse delante de un policía. Manifestarse sin permiso puede llegar a la locura de 600.000 euros o grabar una actuación policial, 1.000 euros.

Ya no basta la famosa Ley Corcuera (la de la patada en la puerta). Ni les sirve la antiterrorista, tal como está, preparada para casos más o menos excepcionales. Ahora, efectivamente, quieren extender la represión brutal de forma masiva. Ahora los trabajadores y trabajadoras que protestan, las personas desempleadas, las precarias, las estudiantes, las sanitarias, las funcionarias, las inmigrantes y, hasta las mujeres… somos declaradas posibles delincuentes y caerá sobre nosotras el derecho penal, como si fuéramos gente peligrosa. Peligrosas ¿para quién? ¿para quiénes?

Están preocupados, los guardianes de este orden injusto y salvaje están preocupados. Lo demuestran con sus lacayos. La prensa “oficial”, los voceros del sistema ningunean nuestros primeros pasos. Responden a la Ley del Silencio. Decía el Ché que la prensa no es más que un arma de guerra, un arma en la lucha de clases. Y así se comportan.

La clase trabajadora no tiene prensa. La tenemos que construir entre todas. En eso también estamos en marcha.

Desde la capital del paro hacia la capital del Estado.

Sabemos que Cádiz conoce la crisis desde antes de la crisis, porque desde antes que llegara ya había paro y miseria; pero estos últimos años no han hecho más que agravar, si cabe, la situación. Muchas familias viven ya en situación de exclusión social, muchos de nuestros jóvenes y no tan jóvenes se encuentran exiliados económicamente fuera de nuestro país, las colas de los comedores sociales no paran de crecer...

Por ello los guardianes del orden también están preocupados, porque el hambre borra el miedo y empuja a tomar las calles. Y ahí es donde debemos estar, mostrando nuestra fuerza de poder popular, dejando los sectarismos y convergiendo en la unidad de todas las luchas y de todas las indignaciones.

Cádiz tiene una larga historia de lucha obrera que debemos rescatar y es por eso que animamos a que sea nuestra ciudad y su bahía la que contribuya con energía a la columna andaluza que el 22M llegará a Madrid, junto a las trece restantes que partirán desde todos los rincones del territorio español.

Cádiz, la capital del paro, ha de ser la columna que alimente en Córdoba al gran torrente andaluz el 15 de marzo.

Cádiz, la capital del paro, ha de gritar su desgarro en Madrid el 22 de marzo.

Para que estas Marchas no sean una expresión de indignación impotente más, sino que sirvan realmente para dotarnos de la fuerza necesaria que dé el vuelco definitivo a la tragedia socio-laboral que vivimos, haciendo pagar esta crisis a los que la han provocado.

¡Compañeras, compañeros!

¡Ahora sí importa los que seamos!

¡Ayer éramos menos!

¡Mañana, seguiremos sumando!

Ninguna mordaza acallará nuestra dignidad y nuestra voz. 

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