miércoles, 19 de febrero de 2014

Cuando la Dignidad y la Revolución han de marchar de par. Declaración de Red Roja ante las Marchas de la Dignidad del 22M a Madrid



Declaración de Red Roja ante las Marchas de la Dignidad del 22M a Madrid
Desde el trabajo activo que viene desarrollando en los preparativos de las Marchas de la Dignidad del 22M a Madrid, Red Roja se suma al llamamiento a la participación masiva en estas Marchas así como a asistir a todas las actividades y jornadas de luchas previas (como las del 23 de febrero y el 8 de marzo) que se han convocado.

Hacemos este llamamiento con la esperanza puesta en que estas movilizaciones se conviertan en una gran expresión de hartazgo unificado del conjunto de la clase trabajadora y de todos los sectores que sufren la brutal guerra social que el capital nos ha declarado en medio de la gravísima crisis sistémica que arrastramos desde hace tanto tiempo. Pero sobre todo intervenimos en estas Marchas con la vista puesta en que no sean una expresión de indignación más, sino en que sirvan con eficacia para hacer bascular las cosas, para que se dé un vuelco en la situación que nos encamine hacia la única salida que tenemos: la transformación revolucionaria que ponga al pueblo trabajador a las riendas del poder. Sabemos que cada vez más gente quiere eso. Cada vez más pueblo quiere MARCHAR de la pura indignación a la fuerza para la resolución urgente que pasa por desembarazarnos de toda esa cohorte de banqueros parásitos, capitalistas sanguijuelas y mercenarios de la politiquería a su servicio.

Somos conscientes de que participamos en las marchas con quienes quieren utilizar esta indignación en clave de “cumbrismo social” electoralista para quitar a los "dóberman" del PP y ponerse ellos. Esos mismos que, jugando a ser de izquierdas, se han buscado una situación de beneficio propio durante décadas de concertación parida por la Transición. Una décadas regadas de de pactismo entreguista que han provocado una degradación socio-laboral progresiva y que han desarmado ideológica y orgánicamente a las clases trabajadoras, todo lo cual les ha hecho entrar en esta crisis en la desunión, en la desmoralización, en la debilidad.

Pero también sabemos que hoy más que nunca –y dada la propia crisis histórica de nuestro movimiento revolucionario por el socialismo- la recuperación de nuestra fuerza y la clarificación revolucionaria entre la gente sólo puede venir de la movilización en la calle. Clarificación en la movilización, no hay otra.

Pero es que, además, vivimos tiempos en que la mera movilización contra los golpes de la crisis social tiene mucho de proyección revolucionaria. Porque más verdad es que, hoy, el puro reformismo y los parches no tienen futuro alguno. Además, hasta los oportunistas y reformistas a menudo se esconden en la fraseología revolucionaria. Lo cual es otro síntoma de la profundidad de la crisis. En definitiva, son tiempos en que las movilizaciones persistentes por demandas pueden desembocar en situaciones que favorezcan la salida revolucionaria. Ellas son la escuela donde la gente en general forjará su particular experiencia y extraerá sus conclusiones. La historia nos muestra numerosos ejemplos, tal como tratamos en nuestras recientes jornadas de formación.
Estas Marchas tienen como causa principal la crisis social que se ha extendido como un tsunami. Pero ya no son ni las del 15M ni, por supuesto, nos vamos a encontrar en mitad de una simple reunión de afiliados del sindicalismo oficial, como pasadas convocatorias de la Cumbre Social. Ha mediado precisamente una experiencia de las propias masas y, particularmente, de los sectores más movilizados.
 
En este sentido, la Marchas son una primicia pues es la primera vez que la línea revolucionaria ha obtenido un marco para trabajar; y allí donde ha sabido hacerlo ha desbordado y tomado la iniciativa. Se ha revelado en las propias reuniones. Como lo demuestra el debate por establecer los lemas.

Precisamente, con respecto a los lemas, nosotros pondremos el acento en el no pago de la deuda sin “descafenaimientos”, coherentemente con nuestra convicción de que hoy es la línea de demarcación a partir de la cual hemos de acompañar al pueblo trabajador en la puesta en cuestión de todo el institucionalismo de la Unión Europea y de sus gobiernos títeres “patrios”. Y, en definitiva, a partir de la asunción de esa línea demarcación, hemos de contribuir a que las luchas y las movilizaciones terminen por cuestionar de raíz el propio poder político.

Estas Marchas ofrecen bastante posibilidad para la unidad por abajo de los colectivos en lucha. Pero, ni mucho menos, debe darse la impresión de unidad en las diferentes líneas políticas que atravesarán esta movilización que se avecina. Marchar unidos en lo que se refiere a la gente, mostrarse diferentes en los lemas en los que insistimos y en las proyecciones de contenido y de poder popular que se persiguen. Esa es la consigna.

Pero, eso sí, sabemos que el pueblo no está para un debate de ideas para ver a quién apoya antes de movilizarse. Sólo en el trabajo de preparación de esta movilización nos ganaremos la legitimidad. Red Roja llama a hacer de la propia preparación de las Marchas una marcha de conciencia mediante actividades de esclarecimiento sobre el largo camino recorrido hasta llegar a la actual degradación sociolaboral. Al tiempo, las Marchas de futuro deben incluir también una marcha a la memoria de las propias luchas. Recobrando el hilo rojo. Y en todo momento debe contribuirse a que el pueblo vaya concretando su poder permanente mediante la constitución de organismos de base en centros de trabajo y de estudio, en los barrios.

Las mismas Marchas en sí ya requieren que haya un avance en la autoorganización popular, incluyendo aquí todo lo relativo al establecimiento de unos mecanismos de seguridad propios que impida las provocaciones que querrán tendernos nuestros enemigos de clase, de dentro y de fuera de los aparatos del Estado. Máxime cuando hay mucho de imponderable, de imprevisible, en cuanto a qué va a ocurrir una vez en Madrid, cuando las diferentes columnas se fundan con “el Madrid que resiste”.

En definitiva, estas movilizaciones deben ser una escuela de conciencia para el pueblo y una fuente de fortalecimiento de su propio poder más allá de las Marchas. Y para ello, hay que trabajar con un fuerte espíritu revolucionario bien antes del día D…

Red Roja llama especialmente a su militancia, a nuestros colaboradores, simpatizantes y amigos a tener bien presente todo esto. Y a ser lxs primerxs en trabajar ejemplarmente en los preparativos de las Marchas y a ser los últimos en recoger los reconocimientos. Nuestro pueblo que sufre necesita ahora ese esfuerzo de nuestra parte.

19 de febrero de 2014
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