El 3 de marzo es una fecha histórica para la clase trabajadora vasca.
Está grabada en sangre obrera derramada. El 3 de marzo de 1976,
durante una jornada de huelga, la policía armada española lanzó gases
lacrimógenos y disparó balas para
desalojar a los trabajadores que
estaban reunidos en asamblea causando cinco muertes y cientos de
heridos. Tres día más tarde, en una protesta por la masacre de Gasteiz,
otro obrero moría en Catalunya . Días mas tarde, en una huelga de
protesta por los mismos sucesos, otro obrero fue asesinado de un tiro a
bocajarro por la guardia civil en Basauri. Después en Italia, en otra
protesta por la misma causa frente a la embajada española, la policía
volvía a matar.
El 3 de marzo, y no ninguna otra fecha , ha sido la elegida por el
gobierno español para dar inicio a un foro internacional de los más
altos vuelos que piensan realizar en Euskal Herria. Concretamente en
Bilbo. En ella participarán los responsables del sufrimiento de la clase
obrera vasca y de casi todo el mundo.
Afirman, en plena crisis sistémica de terribles consecuencias y
riéndose a la cara de los desamparados, de los parados, de los
desahuciados, de los que mueren tirados en la calle, de los que comen de
las basuras, de las cada vez mayor número de familias donde la
angustia crece que servirá para poner el foco en “la recuperación
española y por extensión en la europea” . “España no tenía un gran foro
internacional y era necesario” dicen desde el PP. El nombre de la
jornada “España, de la estabilidad al crecimiento”. ¿Qué mayor insulto
puede haber para la clase trabajadora vasca? ¿Qué mayor intento de
humillación para este pueblo al que se le niega hasta la soberanía?
Será inaugurada nada más y nada menos por la directora gerente del
repugnante FMI , uno de los mayores instigadores del dolor a escala
mundial. El ministro de Economía, Luis de Guindos , miembros de la
monarquía española, Mariano Rajoy, el presidente del Eurogrupo, Jeroen
Dijsselbloem, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, el
secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, presidentes de las mayores
multinacionales españolas, lobbyes empresariales, representantes de
instituciones económicas mundiales y europeas. No va a faltar nadie de
los que se enriquecen a costa de robar y ahogar al pueblo humilde.
El PNV, fiel siervo del capital, desde el ayuntamiento va a ofrecer
«toda la colaboración» para que el evento resulte un «éxito». Que poca
vergüenza.
Un foro como el de Davos, pero en el mismo Bilbo.
Ahora la pregunta es: ¿Vamos a responder como pueblo y como clase?
¿Vamos a decir basta ante tanta humillación? ¿Vamos a decirles que aquí
ni en ninguna parte pintan nada?
El foco internacional estará puesto en Bilbo. ¿Dónde estará puesto el
foco del movimiento juvenil, popular, obrero y sindical de este país?
Momentos como este son oportunidades para ejercitar la unidad del
pueblo trabajador vasco, el trabajo conjunto, el acercamiento entre
sectores populares por encima de siglas y que la sociedad misma sea
punta de lanza contra el capitalismo. ¿Lo aprovecharemos? En otras
partes del mundo en situaciones similares sí lo están haciendo.
Hay que empezar a pensar en grande y con imaginación porque no tenemos nada que perder más que las jodidas cadenas.
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