Cambios en la lucha de clases y necesidad de transformar el movimiento obrero y popular. Por Red Roja
Publicado en Jueves, 28 Noviembre 2013
1. Situación económica.
2. Situación política.
3. Situación del movimiento obrero y popular.
4. Qué participación en las Marchas.
5. Internacional.
1. Situación económica.
·
En una guerra social de las dimensiones de ésta es prioritario conocer
al enemigo e identificar las líneas maestras de su propaganda
ideológica. Ante la sucesión de convocatorias electorales, comenzando
por las europeas, el gobierno insiste en decir que “lo peor de la crisis ha pasado” y
que se está en los inicios de una recuperación económica. Los ejemplos
de que se sirven son la subida de la bolsa y la bajada de la prima de
riesgo. Mientras, continúan sin cesar las medidas antisociales, la
degradación de las condiciones laborales y el cierre de empresas.
·
Lo primero que hay que señalar es que estamos ante una línea
gubernamental de intoxicación informativa que persigue, en última
instancia, que la gente aguante y no preste oídos a quienes afirman que
se está en una crisis sistémica con pérdida irreversible de “bienestar”
para la población, y evitar sobre todo que aumenten los sectores que
apuesten definitivamente por una salida revolucionaria.
·
En lo que a esto se refiere, es claro que esta estrategia “informativa”
va más allá del mero interés del PP. Beneficia a todo el sistema
capitalista, tanto en el plano internacional como dentro de los
diferentes grupos que conforman el sistema político de dominación.
·
Pero también hay que considerar intereses contrapuestos internos –tanto
a nivel de la UE como dentro del propio Estado español- que juegan en
contra de esa estrategia principalmente impulsada por el gobierno del
PP. En nuestra disputa por la “opinión pública”, a nosotros nos interesa
destacar y “sacar a la palestra” esas tendencias particulares que
chocan dentro del sistema de dominación.
·
En el plano interior, el PP prioriza subir en las encuestas y alejar el
asunto de Bárcenas. Y mezcla en esa estrategia suya las presiones al
PSOE, por ejemplo, con los ERE.
· En
el plano internacional, tanto anuncio de que la economía española va
bien va en contra de los intereses particulares del núcleo de dominación
imperialista alemán que encuentra oxígeno precisamente en las rentas
que le producen los mecanismos para “curar” a economías como las del sur
del Mediterráneo. No le interesa tanto, pues, que se lancen campanas al
vuelo anunciando que el enfermo ya no lo está. La tenaza de la deuda
permite a las fracciones dominantes del capitalismo financiero europeo,
fundamentalmente alemán, financiarse gratis y seguir apretando las
tuercas de nuevas “reformas estructurales para disminuir el desempleo”
(facilitar aún más los despidos, rebaja de salarios, etc), más recortes
del gasto público en servicios sociales, reducción de las pensiones y
más privatizaciones.
· De todas
maneras, en el análisis de la crisis, ciertamente nosotros tendremos que
separar el plano estrictamente de la economía capitalista (para los
capitalistas) del plano social. Nos interesa ver en detalle “cómo les va
a ellos” desde el punto de vista de sus propios negocios y de sus
propias luchas internas, por aquello de que la cosa no cambiará sólo por
la indignación de los de abajo sino por la capacidad de los
capitalistas y sus Estados para continuar dominando como antes.
· Sabemos que esta crisis saltó por causas inmediatas financieras, si bien la causa de fondo viene de mucho más lejos y afecta
a la propia capacidad del capitalismo de reproducirse. En lo
estrictamente financiero, se habían creado inmensos valores ficticios
sin base real en la economía, con una presión de los capitales
(nominales) para irse al plano de la pura especulación a fin de sortear
la decreciente tasa de ganancias en la economía real. Pues bien, aún hay
muchas cosas que deben decidirse en el terreno internacional, por
ejemplo, acerca de la deuda colosal de EEUU (más de 17 billones de
dólares) y, más cercanamente, sobre la necesidad de la economía alemana
de utilizar los mecanismos de la deuda no solo para financiarse
prácticamente “gratis” (EEUU lo hace emitiendo billetes, los alemanes
mediante el diferencial del bono), sino para arrebatar sectores enteros
de la economías periféricas.
· El BCE actúa de forma diferente que la FED estadounidense
ya que formalmente el primero no responde únicamente a los intereses de
la economía alemana. Las declaraciones de Draghi acerca de la tarea que
se encomienda al BCE son transparentes: no se trata de “imprimir” con
tanta facilidad ayudas (tal como hace la FED) a los diferentes estados
de la UE que las demandan, sino de vigilar la inflación, que es lo que
realmente interesa para asegurar los beneficios de las empresas
alemanas. En este sentido, los mecanismos de rebaja del salario real en
la UE se tienen que hacer a “cara de perro” y no mediante el mecanismo
indirecto y diferido de la perdida de poder adquisitivo por subida de
inflación, como EE.UU provoca (más allá de sus fronteras) con su
política de impresión de billetes.
·
Hay un elemento muy importante a tener en cuenta en el desarrollo de la
crisis en el plano interno de los capitalistas. Se trata de un aspecto
del que apenas se habla con respecto al capital financiero: la profunda
reconversión del propio sector bancario que se está produciendo, tanto a
nivel internacional como estatal, y que está lejos de terminar. El
eufemismo y los mecanismos que se utilizan en esta pelea interna son la
unión bancaria (incluyendo supervisor único), los controles bancarios y
las exigencias de capital “sano”. Consecuencias en curso: la gran banca
española que se traga a las cajas de ahorro y a la banca menor; la gran
banca alemana que persigue expulsar, de un mercado que se estrecha, incluso a los propios grandes de “países menores e intervenidos”.
·
Afirmaciones de analistas del propio sistema van en el sentido de que
la deuda española (y no sólo) es impagable más allá de los vaivenes
relativos al diferencial con Alemania. Oficialmente toda la riqueza del
país equivale a la deuda, 93,3% del PIB en septiembre, con un incremento
del 16,7% en el último año; deuda construida a partir de la
financiación de la banca con dinero publico y mediante un gigantesco
agujero negro fiscal acumulado mediante una fuga de capitales de 230.000
millones de euros desde comienzos de 2012 y de los ingentes mecanismos
de defraudación, sumergida y “legal” (SICAV, etc).
·
La Reforma Constitucional realizada a propuesta del PSOE y apoyada por
el PP, para declarar la prioridad absoluta del pago de la deuda y de los
intereses por encima de cualquier otra partida de gasto supuso un golpe
de estado de consecuencias permanentes. Aunque la “izquierda”
institucional no lo apoyó, ni tampoco votó, ni la ratificación
parlamentaria de Tratado de Estabilidad (TSCG) de la Unión Económica y
Monetaria, ni la Ley Orgánica 2/2012, su incomprensible silencio
posterior acerca de este brutal engranaje legislativo les hace cómplices
– por omisión – de su aplicación sin promover movilización popular
alguna.
· Los férreos límites a
alcanzar en 2020 por Ayuntamientos, CC.AA., Estado y Seguridad Social en
cuanto a la deuda pública (deberá pasar del 94% del PIB actual al 60% )
y el déficit estructura(debe pasar del 7% actual al 5,8 %) supone, como
decimos en nuestro Informe sobre la Ley Orgánica/2012, el TSCG y el
nuevo artº 135 de la Constitución, la destrucción masiva del empleo y de
los servicios públicos y el final de cualquier soberanía1.
·
Red Roja, que promovió la única convocatoria de manifestación que se
realizó contra la Reforma Constitucional de 2011, plantea que la negativa
al pago de la deuda – con su inevitable correlato de la salida de la UE
– constituye la línea de demarcación básica para el movimiento popular
de ruptura. Representa la concreción práctica de la lucha contra los
recortes, perfectamente comprensible, por un lado, para el pueblo
trabajador y, por otro lado, inasumible para el sistema y para quienes
pretenden utilizar la movilización con perversos objetivos electorales.
2. Situación política.
-
La evidencia de las repercusiones electorales, sobre todo para PP y
PSOE de los ingentes casos de corrupción, así como la caída en picado de
la valoración ciudadana de todas las instituciones del Estado,
empezando por la monarquía, está llevando a los intentos de “intercambio
de cromos” para intentar detener una crisis de legitimación de los
poderes del Estado sin precedentes. Se cuestiona la monarquía como nunca
desde la Transición hasta por quienes la defendieron, es decir, dentro
del propio sistema de concertación que se gestó entonces. Frente a ello,
aparece la dificultad de renovación dentro de la Casa Real ante
la inseguridad de no controlar el propio cuestionamiento de la
institución, por los efectos colaterales que podría darse al salir toda
la corrupción capitaneada por el actual monarca y por la misma
agudización de la crisis de todo el tinglado político que se montaron
hace 35 años.
- Tensiones de la
“cuestión nacional”. Nueva puesta en cuestión del “café para todos”
(enjuague del estado de las autonomías dela Transición) por parte de las
diferentes burguesías de las “nacionalidades históricas”.
Debilitamiento del Estado para mantener las diferentes naciones dentro
del estado español y tendencias centrífugas de burguesías periféricas
que buscan padrinos extranjeros. Pero al proyecto imperialista
euroalemán le sirve más, de momento, la estabilización pro-europea de
Rajoy (que aún asegura por ahora) que la desestabilización que podrían
provocar las “derivas nacionalistas”. A este respecto son ilustrativas
las declaraciones de Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, al
ser preguntado sobre Cataluña: “la complejidad de la situación europea
recomienda generar estabilidad en el plano político, especialmente en
países cuyos gobiernos tienen que tomar medidas impopulares”. Las
tensiones con las nacionalidades suponen objetivamente un debilitamiento
del Estado.
- En cualquier caso, la
cuestión nacional viene siendo utilizada como tapadera de la crisis,
sobre todo, por la burguesía catalana. La burda manipulación de que “la
crisis es España” utilizada para ocultar la devastación de los servicios
públicos y del empleo, producidos tanto por el “tripartito de la
izquierda” como por el actual Pacto de Gobernabilidad CiU-ERC, está
teniendo como resultado la intensificación del perfil de clase dentro de
las CUP, que representan las opciones, con proyección de masas, más
coherentes de la izquierda independentista catalana.
-
En el caso de cuestión vasca, el movimiento popular es más fuerte y más
cohesionado en torno a una opción política: la izquierda abertzale.
Tanto la burguesía vasca como la oligarquía centralista coinciden
(aunque no lo puedan explicitar públicamente en común) en una apuesta
por la derrota del movimiento abertzale o por su
(auto)desnaturalización. En este sentido, la represión y el boicot al
“proceso de paz” persiguen que no haya rédito político por parte del
movimiento abertzale en términos electorales de gobierno Y en todo caso,
pretenden conducirlo a una autoderrota por acumulación de concesiones
sin contrapartida que cree una crisis interna en la izquierda abertzale.
Por otra parte, la intensificación de la lucha de clases, a medida que
avanza el desarrollo de la crisis, está introduciendo contradicciones de
incierta resolución en la militancia de la izquierda abertzale, en la
medida en que el programa político de Sortu, prioriza la alianza con el
PNV (genuino representante de la burguesía vasca) para avanzar en la
resolución del conflicto y para lograr avances en los derechos
nacionales.
- Red Roja, antes de
centrarse en las diferencias con las líneas que rigen actualmente los
movimientos de las izquierdas independentistas, se plantea como objetivo
presionar desde el resto del Estado español para aprovechar las mejores
condiciones de hoy en la defensa y materialización del Derecho de
Autodeterminación. Para Red Roja es prioritario contribuir a la campaña
de denuncia de la represión contra el movimiento abertzale y por la
libertad de las presas y los presos políticos: con especial denuncia del
secuestro político de Otegi. Hay que hacer de esto una cuestión de
principios.
- A partir de ahí,
pondremos el acento en la independencia política de la línea proletaria
en el propio movimiento nacionalista. En el caso concreto del vasco,
resaltamos que la legítima agenda de negociación con el gobierno
español, no encaja bien en los términos que se está llevando, con la
línea de demarcación que estamos defendiendo en las actual situación de
aguda crisis social: la responsabilidad de la política
imperialista europea en la actual guerra social declarada a los pueblos,
especialmente, de la periferia de la UE. La identidad
nacional, que ha permitido una politización media del pueblo trabajador
de las nacionalidades superior a la del resto del Estado, no debe ser un
obstáculo para identificar la contradicción principal que es la que
enfrenta al conjunto de los pueblos del Estado español, así como otros
de la “periferia” (Portugal, Grecia, etc.), con la política imperialista de la Unión Europea, directamente responsable de la crisis social que vivimos.
-
Por un lado, esto nos exige en el resto del Estado español poner a la
orden del día la lucha por los derechos nacionales en el contexto de las
movilizaciones contra la crisis social. Y por otro, no podemos hacer
seguidismo de los movimientos nacionalistas (por mayoritarios en la
movilización que estos sean en sus territorios) en la medida en que
señalen que esta crisis se resuelve rompiendo con Madrid sin incluir a
las instituciones de la Unión Europea.
-
En el plano general se confirma, tal como venimos señalando, que en el
nuevo ciclo de movilización política de las masas se agota la simple
expresión de indignación. Y que, junto con una eventual subida de la
abstención, hay que esperar un apoyo a la vía electoral por parte de
sectores que se han movilizado anteriormente en vez de apostar por una
acumulación de fuerzas en torno a la línea de demarcación de proyección
revolucionaria. Nosotros tendremos que acompañar este proceso de forma
paciente planteando claramente la línea de demarcación y disputando al
reformismo en los marcos que convoque, siempre que merezca la pena,
porque valoremos que “hay pueblo” que acude a ellos.
3. Situación del movimiento obrero y popular.
-
La situación específica del movimiento obrero es de acumulación de
derrotas en el plano estrictamente sindical, en el contexto del
retroceso socio-laboral que implica la actual crisis y de falta de
iniciativa política revolucionaria de la lucha obrera. La causa
principal es la línea sindical de traición forjada durante decenas de
años y también un sindicalismo alternativo débil y dividido.
-
Se ha impuesto de forma brutal y con una rapidez pasmosa, entre los
diferentes sectores de la clase obrera, la rebaja en las condiciones
pactadas en los convenios.
- Las
estructuras sindicales oficialistas están más preocupadas por
salvaguardar sus chiringuitos burocráticos. En el mejor de los casos,
solo cabe esperar aprovechar los inicios de conflictos que se ven
obligados a protagonizar pero para inmediatamente predisponerse a
desbordarlos.
- Se impone
urgentemente (aunque, en realidad, viene siendo una necesidad desde hace
mucho tiempo) una línea sindical de nuevo tipo que afecta a las formas
de organizarse y a la cuestión de la combinación de los diferentes
métodos de lucha. Esto es algo que la experiencia dice que sólo se puede
plantear desde el plano de la organización política revolucionaria,
como es en el que se mueve Red Roja.
-
En paralelo, la línea sindical alternativa desde la línea
revolucionaria ha de aprovechar, cuando no hay otra posibilidad, las
convocatorias oficialistas para desbordarlas. Es preciso fortalecer la
unidad del sindicalismo alternativo desde la base, tras los vanos
esfuerzos de empezar por las respectivas direcciones, crear comités
obreros de base (contra la crisis) que se adapten a la nueva situación y
sirvan para estructurar mejor la necesidad de unidad de lo sindical y
lo social (sacar la lucha al barrio) y para garantizar la participación
en otras luchas aparte de la propia.
-
El comité de base obrero da la posibilidad de complementar la actividad
sindical de organizaciones legales y formales; se forma sin importar la
afiliación, etc. Y se constituye poniendo por delante la condición de
pertenencia a la clase más que a una empresa concreta. Así, decimos
“comité obrero contra la crisis en Navantia”, no de. Nos pueden amenazar de expulsión de una empresa, pero no de la clase. Ya hay ejemplos.
-
Es importante realizar de actividades comunes entre comités contra la
crisis en los barrios, en los centros educativos y los obreros. Es el
embrión de la estructuración del poder popular. Y donde los lemas
“simplificadores” que los anima es: “no estamos dispuestos a pagar su
crisis”, “no al pago de la deuda”; lemas, que se irán glosando en
función del nivel de cada lugar.
- Las organizaciones de base del movimiento popular que se creen deben responder a un triple reto:
-Situar
su análisis y sus propuestas al filo de la línea de demarcación; es
decir, reivindicaciones básicas, sentidas, que apunten más allá del
cambio de gobierno, al no pago de la deuda y contra la UE.
-La voluntad permanente de confluencia entre los diferentes sectores en lucha.
- La indispensable raíz local o de centro de trabajo de esas nuevas formas de organización popular.
-
Los avances en la estructuración y el fortalecimiento del movimiento
popular pueden verse catalizados por la creación de movimientos
políticos como la Unidad Popular de Clase (UPK) en Madrid, en la medida
que permiten abordar esa tarea con mayores fuerzas.
4. Qué participación en las Marchas.
-
El proceso de preparación de las Marchas de la Dignidad puede permitir
avances importantes en la construcción y la organización del movimiento
popular, si se dan las condiciones necesarias para que surja una
movilización amplia, sostenida en el tiempo y con un mínimo de
clarificación política que vaya más allá de la simple sustitución del
PP.
- Hay que asegurar que haya un
mínimo de movilización de los diferentes rincones del estado español. Es
preciso concebirla como un espacio de disputa al reformismo y al
oportunismo, principalmente representado por I.U. y sus variantes. Bajo
ningún caso hay que avalar, con el pretexto de
integrar a más convocantes, que sea una movilización que persiga la
dimisión del gobierno para que llegue el tandem PSOE-IU. Debe quedar
clara la línea de demarcación. Si no se consiguiera esto -y siempre que
merezca la pena en términos de participación popular- debemos participar
con total independencia política (como si fuera una huelga general). En
cualquier caso, Red Roja asegurará su propio espacio de propaganda,
agitación y de influencia política. En este marco, cada territorio
tendrá autonomía para adaptar la lucha contra el reformismo y el
oportunismo a las condiciones locales a fin de no comprometer el trabajo
de clarificación que están haciendo.
Una
vez claras las premisas, Red Roja se volcará con lealtad y ejemplaridad
en el trabajo militante para organizar las Marchas aprovechando los
marcos sindicales y sociales en los que se intervenga.
5. Internacional.
Con respecto a este apartado, la Coordinadora Estatal de
Red Roja avanza, de momento, unas líneas en la idea de abordar más
adelante este campo de vital importancia de forma más profunda y
precisa.
- Como era de prever en base
a la experiencia histórica, la situación de constante belicismo en la
escena internacional es consecuencia, en última instancia, de la crisis
del capitalismo a nivel global.
- Hay
un factor particular que agrava dicha problemática general del
capitalismo: que la moneda mundial sea la de un país concreto, los
EE.UU. Esto asegura la exportación de su crisis al resto del mundo.
- El largo período de desestabilización permanente en que estamos inmersos está promovido principalmente por los EEUU, celosos de su hegemonía; una hegemonía que viene
siendo contestada por potencias como Rusia y China, cuyas bases
históricas de su actual fuerza se encuentran en haber pertenecido al
campo de la planificación socialista. Pero los intentos de mantener la
hegemonía a cualquier precio por parte de los EEUU entran en
contradicción incluso dentro del campo de aliados occidentales. En este
sentido, las agendas imperialistas de EEUU y Alemania chocan más de lo
que la diplomacia deja entrever.
-
Ajuste de cuentas occidental contra todo país intermedio que construyó
su sistema posicionándose del lado de la Unión Soviética (Irak, Libia,
Siria, etc.) y en la medida en que aún representan baluartes contra el
imperialismo y el sionismo.
- Siria,
como ejemplo de intervención occidental desestabilizadora que no
controla ni siquiera todos “sus” movimientos armados sobre el terreno.
Pero también ejemplo de los límites de los EEUU y sus aliados más
estrechos ante la alianza de grupos antiimperialistas en el campo de
batalla y, sobre todo ahora, de la oposición de Rusia.
- Luces y sombras de los acuerdos sobre Siria entre EEUU y Rusia.
-
Persistencia en la debilidad del movimiento antiimperialista. Necesidad
de defender y fortalecer nuestra línea (apoyando la creación de comités
antiimperialistas y contra la guerra) ante lo que se ha venido llamando
ninismo y que tanto nos ha puesto a la defensiva.
NOTA acerca del Proyectos de Ley de Seguridad Ciudadana y de una hipotética Ley de Huelga
En
el momento de publicarse este Informe han llegado noticias del proyecto
del Gobierno de cercenar derechos fundamentales relativos a los
derechos de manifestación y de huelga, que serán objeto de análisis
específicos por parte de Red Roja.
No obstante es preciso constatar que:
· Las
clases dominantes preparan su arsenal represivo –jurídico, laboral y
policial- ante el convencimiento del agotamiento de la fase de
“indignación” y del más que probable cambio de ciclo en la lucha social,
tal y como viene planteando Red Roja.
· Las nuevas leyes no parten de cero sino que son la continuación de otras como la Ley Corcuera, el proyecto de ley de huelga del gobierno PSOE en 1992, o el conglomerado de leyes antiterroristas. Entre estas últimas, hay que resaltar que las particularmente concebidas para aniquilar a la izquierda abertzale son, evidentemente, de aplicación en todo el Estado, como muestra la aplicación del artº 61 de la Ley de Régimen Local, previsto para disolver ayuntamientos que hicieran “apología del terrorismo”, en la Ley Orgánica 2/2012[1] de Estabilidad Presupuestaria, para eliminar gobiernos municipales que infrinjan los límites de deuda o de déficit.
· La
solidaridad de clase es más necesaria que nunca para debilitar la
ofensiva mediática que pretende justificar ante la ciudadanía una
reglamentación de la huelga que anule sus consecuencias en aras de
mantener el “orden y la convivencia”, mientras ellos aniquilan los
proyectos de vida de millones de trabajadoras y trabajadores.
· En
el campo de la “Seguridad Ciudadana”, hace tiempo que vivimos una
escalada represiva con el tema de las multas y demás sanciones
administrativas en relación con ocupaciones, rodeos de instituciones,
“escraches”, etc. Está habiendo ya condenas de cárcel ante situaciones
que no habían sido antes "castigadas" con tanto ensañamiento. Es el
ejemplo de los “tartalaris” acusados por la acción de las tartas contra
Yolanda Barcina (acusada de corrupción en Caja Navarra) y en protesta
por la construcción del TAV, a quienes se les ha condenado a uno y dos años de prisión, tras peticiones de 5 a 9
años. O el caso de las recientes condenas a 7 meses de cárcel, además
de multas, a Cañamero y Gordillo (entre otros militantes del SAT) por la
ocupación pacífica de la finca "Las Turquillas" mal utilizada por los
militares y a fin de denunciar la insostenible situación de los
jornaleros en Andalucía.
Noviembre de 2013
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