Conferencia: el sur de Europa hacia el tercer mundo


Asistimos a un gran desorden bajo los cielos, parafraseando la expresión del máximo  dirigente revolucionario chino, MaoTse-Tung. Todo lo que ahora acontece en el mundo se mueve en medios de enormes turbulencias y contradicciones. Siempre ha sido así de alguna manera, pero el grado que ahora alcanzan son de gran magnitud tal que  invaden  todos los rincones de la tierra .

No es exagerado, pues, decir que toda la población mundial se halla sometida a un auténtico "estado de sitio", declarado e instaurado por la “Santa Alianza Imperialista”, que en medio de una crisis que lo acerca a la fase terminal de su sistema económico y social ( no importa los años que dure la agonía de su sistema explotador)  impone amenazante al mundo las más severas e injustas reglas económicas y reformas para sortearla con el máximo beneficio;  recurre a sus más feroces procedimientos y aparatos de exterminio masivo  en guerras sin fronteras, a cielo descubierto, apoderándose, de manera generalizada ya,  de territorios nuevos y de los antiguos coloniales; instaurando, reinstaurando, consolidando y armando satrapías y gobiernos títeres, algunos de nuevo tipo o cuño, encomendándoles o imponiéndoles la ignominiosa función de entregarle a sus Compañías trasnacionales todos los recursos y riquezas naturales de sus naciones, alimentando así su insaciable codicia y voracidad de acumulación y ganancia.

En Libia se reparten el botín del petróleo tras aplastar  a un pueblo y arrasar todas las conquistas económicas y sociales logradas por un régimen popular, mejores que aquellas diseñadas, recomendadas o impuestas por las  "humanitarias”, democracias occidentales a lo largo y ancho de la tierra.. Siria e Irán figuran como las siguientes piezas de caza en la ruta vandálica, siniestra, de las potencias depredadoras, que han  exterminado las culturas ancestrales y  los ensayos legítimos de formas vida que han ideado y tratado de desarrollar los pueblos y naciones en la búsqueda  de su bienestar.

En el campo europeo, las potencias imperialistas dominantes, Alemania Francia, Inglaterra compiten entre ellas y con el resto, con ventaja, beneficiadas por una división internacional de trabajo en la que aquellas ostentan el privilegio de los más avanzados conocimientos científicos y técnicos, con una productividad de la más alta calidad y rendimiento económico que les da la supremacía en los mercados, reforzadas por el  práctico control de las instituciones comunitarias decisorias y de los instrumentos de control financiero , mientras que en las naciones del Sur y territorios de la periferia:  España, Portugal, Grecia y los países periféricos del Este europeo, de la extinta comunidad económica socialista, queda subordinada toda la planificación  de su actividad económica productiva a los intereses de las grandes potencias, como economías complementarias tanto en el campo de la industria como en el de la agricultura, y productoras consecuentemente de menor valor que el de aquellas.

La voracidad del capitalismo no tiene límites. Atenazado por la crisis económica  y la recesión, engendradas por la codicia de su burguesía financiera y las propias y profundas contradicciones de su sistema, le ha impuesto al mundo, para contrarrestarlas,  un plan universal inicuo y devastador de las economías más débiles: de una parte,  desregularizando la economía, hurtándose así al control oficial  de sus actividades, y propiciando el asalto a los Estados para incautarse, mediante el sistema de las privatizaciones, de los bienes y servicios públicos,  destinados universalmente al bienestar de sus ciudadanos, transfiriéndolos  gansterilmente a sus dominios y  convirtiéndolos en fuentes de especulación y particular enriquecimiento. De otra parte, buscando restaurar en el mundo lo esencial de su modo productivo , que le sirvió en sus primeros años criminales de acumulación originaria, a costa de la esclavitud despiadada de la clase obrera: internamiento en las fábricas y lugares de trabajo, reglamentos humillantes, redoblamiento de horas de trabajo a ritmo frenético, sin descanso e impagadas, y castigos. Qué es eso si no lo que se esconde y asoma sus orejas tras las cacareadas reformas estructurales de las relaciones laborales que imponen los actuales Estados y gobiernos capitalistas?

Y ahora son los mismos trabajadores desposeídos los que deben pagar las deudas ajenas y llenar las arcas de los bancos y entidades financieras, que no son ciertamente suyas, a través de su sobreexplotación laboral, extensión del tiempo de trabajo sin retribución, congelación o reducción de su salario, afectación de prestaciones y pensiones,  etc,  tras haber sido vaciadas por la corrupción , la malversación y el despilfarro de las castas millonarias y los Gobiernos de turno a su servicio.

La consecuencia es el  rápido declive de la economía individual y familiar que va alcanzando vertiginosamente cotas de pobreza inaudita  en las mayoritarias clases y capas sociales de la sociedad.. La clase obrera de Europa, España y Andalucía está siendo arrastrada a la senda que conduce a las miserias esclavistas del denostado Tercer Mundo.  Solo con su unidad, su organización y su inquebrantable lucha podrá modificar favorablemente la correlación de fuerzas que actualmente favorece a la clase burguesa explotadora. Finalmente, derrotarla.

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