Discurso de Lenin, hoy 7 de noviembre; en el aniversario de la revolución obrera y campesina en Rusia... y mucho mas
http://insurgente.org/discurso-de-lenin-hoy-7-de-noviembre-en-el-aniversario-de-la-revolucion-obrera-en-rusia/
Ellos se atrevieron: la revolucion rusa de 1917. documental... y mas
A principios de 1917 todavía en
Rusia reinaba el Zar. Ocho meses después las masas revolucionarias
tomaban el poder. La historia no conoce un cambio tan radical, sobre
todo si se tiene en cuenta que Rusia era una nación de ciento cincuenta
millones de habitantes.
La película recorre la primer revolución
rusa de 1905, la primera guerra mundial, la revolución de febrero de
1917 y definitivamente la Gran Revolución de Octubre del mismo año. Los
principales sucesos protagonizados por las masas obreras y campesinas
junto al Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky. El documental
desarrolla el proceso vivo donde el bolchevismo fue fusionando las ideas
socialistas con la clase trabajadora y preparándose como partido
revolucionario a través de la experiencia de más de 14 años en ascensos,
reflujos, derrotas y pruebas de la lucha de clases.
http://asambleademajaras.com/videos/detalle_video.php?idvideo=680
ROSA LUXEMBURG
http://asambleademajaras.com/videos/detalle_video.php?idvideo=680
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ROSA LUXEMBURG
John Reed, el periodista de la Revolución Rusa
Como señala el vídeo anterior, John Reed
vivió directamente el proceso revolucionario ´bolchevique en Rusia y
nos relató minuciosamente la actividad de aquellos días en su obra "Diez
días que estremecieron al mundo" (publicada en 1919).
Además
del detallado relato de los hechos, recoge otros testimonios como
discursos de los diferentes políticos, fragmentos de los publicado en la
prensa, comunicados de los distintos poderes o de los organismos
revolucionarios, el texto de panfletos u octavillas.....
Un pasaje como ejemplo:
... Lenin se puso en pie de un salto:
-Nosotros queremos una paz justa, pero no tememos una guerra
revolucionaria. Es muy probable que los gobiernos imperialistas no
respondan a nuestro llamamiento, pero nos guardaremos de lanzar un
ultimátum, al cual sería muy fácil decir no.
-Si el proletariado alemán comprende que nosotros estamos dispuestos a considerar todas las ofertas de paz, eso es verosímil que sea la gota de agua que haga desbordar el vaso; la revolución estallará en Alemania...
-Nosotros
accedemos a examinar todas las condiciones de paz, pero eso no
significa que las aceptemos. .. Por algunas de nuestras condiciones
lucharemos hasta el fin; hay otras por las cuales quizá juzguemos
nosotros que no merece la pena continuar la guerra ... Lo que queremos,
por encima de todo, es poner fin a la guerra ...
Eran las diez y,
treinta y cinco exactamente cuando Kaménev pidió a todos los que
aprobasen la proclama que levantaran la mano con su credencial. Un solo
delegado osó levantar la mano en contra, pero la violencia de las
protestas que estallaron a su alrededor se la hicieron bajar con
prontitud- . . Era la unanimidad.
Se puede leer on-line en:
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Los líderes de la gran revolución rusa (1917)
Ningún acontecimiento político y social hay tan importante en el siglo
XX, por sus ulteriores consecuencias, como la revolución que estalló en
Rusia en el año de 1917 y que había de dar nacimiento a un nuevo tipo de
Estado que se ha demostrado poderoso y proselitista. Se va a intentar,
por lo tanto, de describir su génesis, desarrollo y posterior evolución
hasta 1939, año en que al comenzar la II Guerra Mundial la actividad de
la Unión Soviética se verá en relación con el resto del mundo. Se
pretende con ello presentar una visión coherente, ordenada y sistemática
de la formidable evolución experimentada por el viejo Imperio de los
Zares y el poderoso impacto que su nacimiento provocó en el resto del
mundo, puesto de manifiesto de modo especial al final de la II Guerra
Mundial.
Pese al carácter de movimiento de masas que se ha supuesto en la Revolución Rusa, y sin desconocer, en efecto, que el pueblo entero fue en realidad su protagonista, es obvio afirmar que no se hubiera producido sin una minoría dirigente y rectora que puede calificarse de excepcional. Las “personalidades” cuyo culto, a la larga, sería combatido, se impusieron desde el primer momento y así es posible hablar de una “época Lenin” y una “época Stalin”, por lo que se hace necesario comenzar el estudio de la Revolución por una pequeña biografía de los principales protagonistas que, en su esencia, puede centrarse en tres figuras: Lenin, Trotski y Stalin.
LENIN. Simbirsk (nombre cambiado en 1914 por Ulianovsk) era en 1870 una pequeña ciudad de provincia a orillas del Volga, en el curso medio del gran río ruso. Poblada en gran parte por descendientes de tártaros, contaba con unos 30.000 habitantes y su importancia quedaba disminuida por la proximidad de Kazan. En dicho año y ciudad nació el 22 de abril Vladimir Ilitch Ulianov, tercero de los hijos habidos en el matrimonio entre Ilya Nicolaievitch Ulianov, profesor de Ciencias y consejero de Estado, y María Blank, hija de un médico militar. Los rasgos étnicos de los tártaros quedaban claramente de manifiesto en aquel niño de pómulos salientes, pelo rubio y mentón voluntarioso que de modo tan decisivo había de influir en la historia de su país y del mundo.
Vladimir cursó los grados primario y secundario en su ciudad natal, donde quedó huérfano de padre a los quince años, cuando sus dos hermanos mayores, Alejandro y Ana, estudiaban en la Universidad de San Petersburgo. Buen alumno, insaciable devorador de libros. Vladimir estaba ya al corriente del movimiento social ruso y europeo cuando terminó lo que llamaríamos Bachillerato en 1887. Este mismo año, el hermano mayor, Alejandro, era detenido bajo la acusación de preparar un atentado contra el zar Alejandro III, inspirado por la organización terrorista Narodnaia Volia (La Voluntad del Pueblo). Condenado a muerte, fue ahorcado el 8 de mayo del citado año y este hecho ejerció una influencia decisiva sobre Vladimir.
Esto no fue obstáculo para que el joven se trasladara a la ciudad de Kazan para iniciar sus estudios de Derecho en esta Universidad, bruscamente cortados al ser expulsado de la misma en diciembre del expresado 1887. Pero Vladimir era un muchacho inteligente. Preparó la licenciatura y consiguió el título en San Petersburgo cuando contaba diecinueve años. Al mismo tiempo había continuado sus lecturas marxistas y actuaba ya en medios revolucionarios, lo que no era ciertamente un mérito para conquistar una clientela en la capital rusa.
Integrado ya en los grupos activistas revolucionarios, Vladimir se puso en comunicación con los marxistas residentes en la Europa occidental, y en 1895 viajó hacia Suiza para visitar al gran teórico de esta idea, Jorge Plekhanov, con quien más tarde tendría que enfrentarse. Visitó después París y Berlín, informándose del movimiento proletario en estos países, para regresar a Rusia, donde el mismo año era detenido en una reunión clandestina y, tras catorce meses de cárcel, deportado por tres años a Siberia.
Allí se le unió una muchacha a la que había conocido en el ambiente revolucionario de San Petersburgo. Nadeia (Nadia) Constantinova Krupskaia, con la que contrajo matrimonio, autorizado por un pope de la Iglesia ortodoxa, el 10 de julio de 1898 en la localidad de Chuchenskoie, cuando el futuro Lenin tenía 28 años y Nadia uno más. En los albores del nuevo siglo que comenzaba, en 1900, y cumplidos los tres años de destierro, Lenin regresó a San Petersburgo donde fue otra vez detenido. Consiguió, sin embargo, escapar y trasladarse de nuevo a Suiza, donde empezó a chocar ya con Plekhanov, y más tarde a Munich, ciudad en la que se le reunió la Krupskaia en 1901, terminado su destierro. Por entonces había decidido ya adoptar un seudónimo, como la mayor parte de los revolucionarios, y tomó el de Lenin, derivado, al del río Lena, que conoció en la época del destierro.
Por aquel tiempo comenzó la publicación del primer periódico regular comunista, Iskra (La Chispa), que se introducía en Rusia de modo clandestino y no siempre. Por entonces también conoció en Londres (octubre de 1902) a un judío, hijo de un propietario ucraniano, Leiba Dadidovitch Bronstein, de 25 años a la sazón, y que contaba ya con un destierro en Verkholensk. (La Pluma) era el seudónimo con que se presentaba el que después sería universalmente conocido con el de Trotski.
En julio de 1903 asistía Lenin al II Congreso del Partido socialdemócrata fundado en Minsk cinco años antes. Se inició en Bruselas y pasó de allí a Londres por prohibición del gobierno belga, y en él estalló la definitiva escisión que había de separar a Lenin de Plekhanov. Iskra desapareció y apareció, en cambio, el “bolchevismo” (partido de los mayoritarios) frente al “menchevismo” (los minoritarios). De vuelta a Suiza, Lenin conoció a dos jóvenes cuyos nombres sonarán en los primeros tiempos del nuevo régimen ruso: Lunatcharski y Zinoviev.
La revolución rusa de 1905, consecuencia de la derrota del zarismo en la lucha contra el Japón, y preludio de la Gran Revolución, causó enorme entusiasmo entre los emigrados socialistas. Plekhanov reunió un Congreso de mencheviques en Suiza, en tanto que Lenin convocaba en Londres el de los bolcheviques. A finales de año, Lenin estaba de nuevo en Rusia, junto con la Krupskaia. Pero la dura represión de 1906 obligó a Vladimir a huir, primero a Finlandia y más tarde a Londres, donde se reuniría de nuevo el Congreso socialdemócrata. En 1908 Lenin se encontraba en París al frente de una Escuela de formación marxista, uno de cuyos discípulos sería Gregorio Ordjonikidze. Nuevos elementos colaboraban ya con Lenin: Krilenko, un intelectual licenciado en Historia, y Kamenev, en el exterior, y Stalin en el interior del país. Lenin se trasladó a Polonia en 1912 para estar más cerca del país. Y el mismo año, el 22 de abril, aparecía en San Petersburgo el primer número de Pravda (La Verdad), con el título mismo de la revista fundada años antes por Trotski en la ciudad de Viena. De Polonia marchó a Austria, siempre con su inseparable Krupskaia, y en este país le sorprendió la declaración de Guerra. Detenido por la policía austriaca, fue puesto en libertad y marchó a Suiza, donde pasaría la guerra hasta el gran estallido de 1917. Desde el primer momento Lenin denunció la guerra como un asunto “colonial, imperialista, capitalista y dinástico”. Y sus más duros tiros fueron dirigidos contra el socialismo que había votado créditos para la guerra en Francia y en Alemania. En Lausana pedía a los soldados “que volvieran sus armas contra su gobierno y los partidos que lo apoyan, y no contra sus hermanos de los otros países”.
TROTSKI. Ya se dijo anteriormente que el nombre completo de Trotski era Leiba (León) Dadidovitch Bronstein, judío de raza como acreditaba su físico de nariz prominente y barba puntiaguda. Intelectual, era ya conocido por sus escritos en la juventud, por su finura de literato y por sus rápidas reacciones. Su actitud política le valió una condena en 1899, a los veintidós años, de cuatro de destierro en un apartado lugar siberiano de donde huyó dejando a su primera mujer y a dos hijas del matrimonio. En 1902 conoció en Londres a Lenin y se afilió al Partido, pero la escisión de 1903 le movió a formar su propio grupo al año siguiente.
La revolución de 1905 le sorprendió en Ginebra, de donde partió inmediatamente hacia San Petersburgo. Allí fue miembro primero y más tarde presidente del Soviet de la capital, lo que le valió ser detenido. En aquella prisión concebiría su idea de “Revolución permanente”, en la que había de señalarse. Al año siguiente se celebró el proceso, en el que Trotski fue condenado de nuevo a deportación a Siberia, a un olvidado pueblo llamado Obdorsk. Al momento de partir se enteraba de que su segunda mujer, Natalia Sedova, le había dado un hijo. Pero Trotski no llegó a la meta señalada; simulando estar enfermo se quedó en el hospital de Berezovo, desde donde tomó el tren hacia San Petersburgo, marchó de allí a Finlandia y se presentó en Londres a tiempo de concurrir al Congreso del Partido. Ante la falta de unidad, Trotski insistió en la formación de su propio “partido” y, trasladado a Viena, comenzó la publicación de una revista, Pravda, que más tarde habría de convertirse en el diario del Partido, sin conocimiento de su propio fundador. Natalia Sedova se le había reunido y le había dado un nuevo hijo. Fueron años difíciles para el revolucionario que determinaron su traslado a Suiza en el momento en que comenzaba la I Guerra Mundial.
En este país redactó el Manifiesto de Zimmerwald en 1915, en el que se precisaban los fines del Partido en relación con la guerra en curso. Inmediatamente partió con él hacia París con objeto de difundirlo entre los proletarios franceses. Registrado en la Aduana, no se consiguió encontrar el manuscrito del Manifiesto, encerrado en una carpeta en cuya portada se leía “¡Viva el Zar!”. Pero no estuvo mucho tiempo en Francia; en octubre de 1916 era expulsado de este país a petición del embajador ruso y se trasladaba a España, desde donde, expulsado a la vez, embarcó en Barcelona con su mujer y sus dos hijos hacia Estados Unidos. Allí, La Pluma, el seudónimo de su juventud, editó un periódico revolucionario en Nueva York, Vida Nueva, y se enteró del estallido de la revolución de marzo y de la caída de la monarquía en Rusia. Sin pensarlo mucho embarcó con su mujer y sus hijos en un barco noruego que se dirigía a Europa, pero las autoridades inglesas le desembarcaron en el Canadá y le encerraron en un campo de concentración en Nueva Escocia. Tras veintiséis días de prisión fue puesto en libertad y a continuación marchó a Gran Bretaña, desde donde se encaminó a Suecia y Finlandia para llegar a Petrogrado el 17 de mayo de 1917. En este mismo año reingresaba en el Partido bolchevique y participaba en la gran Revolución como una de sus tres grandes figuras.
(Como y por qué se alza el ignorado TROTSKI, ganando de golpe autoridad superior a los más viejos y prestigiosos Revolucionarios... Sencillamente, se ha casado. Junto a él viene a Rusia su mujer, Sedova. ¿Saben ustedes quien es ella? Es la hija de GIVOTOVSKI, unido a los BANQUEROS WARBURG, socios y parientes de JACOB SCHIFF, grupo FINANCIERO de WALL STREET; es decir, la GRAN CONSTELACIÓN BANCARIA, una de las cinco de LA FEDERAL RESERVE. Ahí tienen el motivo de que TROTSKI, de un golpe pasase a la cabeza del escalafón Revolucionario. Y ahí tienen la clave de su personalidad verdadera). El clan judío lo utilizó como caballo de Troya para tratar de apoderarse del poder en la Rusia post-revolución, y a través de él lograr la eliminación de Lenin.
STALIN. El tercer protagonista se llamaba Iossif (José) Vissarionovitch Dshugaschvili y había nacido el 21 de diciembre de 1879 en Gori, pequeña villa de Georgia, hijo de un zapatero, Vissarion, y de una piadosa mujer, Catalina, que soñaba para su hijo un alto cargo en la Iglesia Ortodoxa. A tal efecto, Iossif, o Soso, como le llamaban familiarmente empleando el diminutivo de su nombre, ingresó en el Seminario de Tiflis a los catorce años. “A los quince años –dice el propio Stalin- ingresé en el movimiento obrero cuando me relacioné con los grupos ilegales de los marxistas rusos que vivían entonces en Transcaucasia”. Desde ese momento la vida del joven seminarista es inseparable de la lucha revolucionaria del proletariado ruso, consagrada enteramente al servicio de la clase obrera y del socialismo.
En 1898 ingresa en la sección de Tiflis del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. “Recuerdo el año 1898 –escribe Stalin en 1926- cuando por primera vez me enviaron a dirigir un círculo obrero de los talleres ferroviarios. Aquí en medio de estos camaradas, recibí entonces mi primer bautismo de fuego revolucionario. Mis primeros maestros fueron los obreros de Tiflis”. La lectura de libros considerados prohibidos por la dirección del centro determinó su expulsión del seminario el 29 de mayo de 1899, cuando tenía diecinueve años, por hacer propaganda marxista y entra a trabajar en el Observatorio físico de Tiflis. Este grupo llevó a cabo una enorme labor revolucionaria de propaganda y de organización para crear una sección ilegal del Partido Social Demócrata. Stalin encabeza este grupo. Cuando, en diciembre de 1900, aparece la Iskra leninista, Stalin adopta íntegramente sus posiciones.
Pero ya entonces Sosso, que ahora se hacía llamar Koba, era revolucionario. Y se mezclaba con el proletariado de Tiflis y entraba en contacto con el grupo del Partido que se había constituido cinco años antes. Un emisario de Lenin significó para Koba la primera noticia de la existencia de aquel revolucionario entonces exiliado. Y la definición de (revolucionario profesional), es decir, entregado por completo a la causa de la Revolución, encajó por completo en la mentalidad de aquel muchacho robusto, de frente estrecha y poblados bigotes y barba negros. En agosto de1900 desarróllase en Tiflis una gran huelga de los obreros de los talleres ferroviarios, de los obreros a los que Stalin, en 1889, enseñaba marxismo y de los que recibió el “bautismo de revolucionario”. En la manifestación del 1º de mayo de 1901 de Tiflis, celebrada de acuerdo con las declaraciones del Congreso Internacional Socialista de 1889, era organizada y dirigida por Stalin, el hombre que, cincuenta años más tarde, al frente del primer Estado socialista, dando continuidad a la obra de Lenin, y tuvo lugar su primer enfrentamiento con la policía zarista. Buscando refugio conoció a un médico llamado León Rosenfeld, a quien Koba dará el nombre con que será conocido: Kamenev. Y poco después se relacionó con otro revolucionario famoso: Kalinin. En 1902 sufrió su primer encarcelamiento, que terminaría en 1904, año en el que contrajo matrimonio con Ekaterina Semionovna Svanidze en una parroquia de Gori. En el mismo año 1904 era asesinado el ex-jefe de policía Plehve, comenzaba la guerra ruso-japonesa y nacía el heredero de la corona rusa, el zarevitch Alejo, mientras las dotes organizadoras y el entusiasmo del recién casado Koba daban como resultado una huelga general en Bakú
En 1905 se produjo el primer contacto personal de Koba con Lenin en Tampere (Tammerfors), Finlandia, con motivo de una reunión de revolucionarios para adoptar una decisión ante las próximas elecciones de una Duma convocada por el zar. Se había producido el “domingo rojo”, con secuencia de la derrota rusa ante los japoneses, y el “ensayo general”, que había determinado al autócrata a intentar un régimen democrático. Stalin escribió después la impresión que le causó el jefe revolucionario: Yo esperaba enfrentarme con un águila de los montes, con un hombre grande no sólo en el plan político, sino también en el físico... También se enfrentó con él en el asunto que les reunía: el georgiano se opuso tenazmente a participar en las elecciones y expuso su opinión de continuar el camino trazado hasta entonces. Lenin transigió y le dijo a Koba: Usted es duro como el acero. ¿Por qué no llamarse Stalin? (Stalin significa acerado en ruso), y Koba guardó en su opinión de continuar el camino trazado. En 1906 asistía Koba al Congreso de Londres, tras el cual regresó a su país, encargado de acciones terroristas para suministrar fondos a la organización revolucionaria. Apenas llegado a Tiflis asistió a la muerte de su mujer Ekaterina, que le había dado un hijo, Yasha (1907). Dos meses después de la muerte de su mujer, de tuberculosis, organizaba el atraco del 12 de junio de 1907, mediante un ataque con bombas a la escolta que conducía al Banco la cantidad de 375.000 rublos, que cayeron en manos de los revolucionarios y que pronto empezaron a circular por toda Europa.
Stalin marchó a París, regresó a Tiflis, fue detenido y condenado a dos años de deportación. Escapado de nuevo, se presentó en Londres, (diciembre de 1912) a Lenin, quien le encargó de solucionar la cuestión de la publicación de Pravda en San Petersburgo, confiada a otro revolucionario de primera hora. Viaceslao Mikhailovitch Scriabin, más conocido por el seudónimo de Molotov. Nuevo viaje a Europa, a Austria esta vez, donde Lenin le confirmaría su seudónimo, con el que habrá de escribir en Pravda. Nueva detención en San Petersburgo y confinamiento en Siberia, juntamente con otro gran comunista: Yakob Mikhailovitch Sverdlov. El estallido de la guerra sorprendió a Stalin en la helada comarca. Tres años pasará en ella hasta la primavera de 1917, cuando reviente el gran furúnculo de la autocracia rusa y estalle la primera revolución. Todos los exiliados, encarcelados y deportados se pondrán en camino hacia Petrogrado, y Stalin, como los demás, acudirá a la gran cita de la que había de salir la Revolución...
Salud Camaradas Revolucionarios.
Hasta la Victoria Siempre.
Patria Socialismo o Muerte.
¡Venceremos!
Pese al carácter de movimiento de masas que se ha supuesto en la Revolución Rusa, y sin desconocer, en efecto, que el pueblo entero fue en realidad su protagonista, es obvio afirmar que no se hubiera producido sin una minoría dirigente y rectora que puede calificarse de excepcional. Las “personalidades” cuyo culto, a la larga, sería combatido, se impusieron desde el primer momento y así es posible hablar de una “época Lenin” y una “época Stalin”, por lo que se hace necesario comenzar el estudio de la Revolución por una pequeña biografía de los principales protagonistas que, en su esencia, puede centrarse en tres figuras: Lenin, Trotski y Stalin.
LENIN. Simbirsk (nombre cambiado en 1914 por Ulianovsk) era en 1870 una pequeña ciudad de provincia a orillas del Volga, en el curso medio del gran río ruso. Poblada en gran parte por descendientes de tártaros, contaba con unos 30.000 habitantes y su importancia quedaba disminuida por la proximidad de Kazan. En dicho año y ciudad nació el 22 de abril Vladimir Ilitch Ulianov, tercero de los hijos habidos en el matrimonio entre Ilya Nicolaievitch Ulianov, profesor de Ciencias y consejero de Estado, y María Blank, hija de un médico militar. Los rasgos étnicos de los tártaros quedaban claramente de manifiesto en aquel niño de pómulos salientes, pelo rubio y mentón voluntarioso que de modo tan decisivo había de influir en la historia de su país y del mundo.
Vladimir cursó los grados primario y secundario en su ciudad natal, donde quedó huérfano de padre a los quince años, cuando sus dos hermanos mayores, Alejandro y Ana, estudiaban en la Universidad de San Petersburgo. Buen alumno, insaciable devorador de libros. Vladimir estaba ya al corriente del movimiento social ruso y europeo cuando terminó lo que llamaríamos Bachillerato en 1887. Este mismo año, el hermano mayor, Alejandro, era detenido bajo la acusación de preparar un atentado contra el zar Alejandro III, inspirado por la organización terrorista Narodnaia Volia (La Voluntad del Pueblo). Condenado a muerte, fue ahorcado el 8 de mayo del citado año y este hecho ejerció una influencia decisiva sobre Vladimir.
Esto no fue obstáculo para que el joven se trasladara a la ciudad de Kazan para iniciar sus estudios de Derecho en esta Universidad, bruscamente cortados al ser expulsado de la misma en diciembre del expresado 1887. Pero Vladimir era un muchacho inteligente. Preparó la licenciatura y consiguió el título en San Petersburgo cuando contaba diecinueve años. Al mismo tiempo había continuado sus lecturas marxistas y actuaba ya en medios revolucionarios, lo que no era ciertamente un mérito para conquistar una clientela en la capital rusa.
Integrado ya en los grupos activistas revolucionarios, Vladimir se puso en comunicación con los marxistas residentes en la Europa occidental, y en 1895 viajó hacia Suiza para visitar al gran teórico de esta idea, Jorge Plekhanov, con quien más tarde tendría que enfrentarse. Visitó después París y Berlín, informándose del movimiento proletario en estos países, para regresar a Rusia, donde el mismo año era detenido en una reunión clandestina y, tras catorce meses de cárcel, deportado por tres años a Siberia.
Allí se le unió una muchacha a la que había conocido en el ambiente revolucionario de San Petersburgo. Nadeia (Nadia) Constantinova Krupskaia, con la que contrajo matrimonio, autorizado por un pope de la Iglesia ortodoxa, el 10 de julio de 1898 en la localidad de Chuchenskoie, cuando el futuro Lenin tenía 28 años y Nadia uno más. En los albores del nuevo siglo que comenzaba, en 1900, y cumplidos los tres años de destierro, Lenin regresó a San Petersburgo donde fue otra vez detenido. Consiguió, sin embargo, escapar y trasladarse de nuevo a Suiza, donde empezó a chocar ya con Plekhanov, y más tarde a Munich, ciudad en la que se le reunió la Krupskaia en 1901, terminado su destierro. Por entonces había decidido ya adoptar un seudónimo, como la mayor parte de los revolucionarios, y tomó el de Lenin, derivado, al del río Lena, que conoció en la época del destierro.
Por aquel tiempo comenzó la publicación del primer periódico regular comunista, Iskra (La Chispa), que se introducía en Rusia de modo clandestino y no siempre. Por entonces también conoció en Londres (octubre de 1902) a un judío, hijo de un propietario ucraniano, Leiba Dadidovitch Bronstein, de 25 años a la sazón, y que contaba ya con un destierro en Verkholensk. (La Pluma) era el seudónimo con que se presentaba el que después sería universalmente conocido con el de Trotski.
En julio de 1903 asistía Lenin al II Congreso del Partido socialdemócrata fundado en Minsk cinco años antes. Se inició en Bruselas y pasó de allí a Londres por prohibición del gobierno belga, y en él estalló la definitiva escisión que había de separar a Lenin de Plekhanov. Iskra desapareció y apareció, en cambio, el “bolchevismo” (partido de los mayoritarios) frente al “menchevismo” (los minoritarios). De vuelta a Suiza, Lenin conoció a dos jóvenes cuyos nombres sonarán en los primeros tiempos del nuevo régimen ruso: Lunatcharski y Zinoviev.
La revolución rusa de 1905, consecuencia de la derrota del zarismo en la lucha contra el Japón, y preludio de la Gran Revolución, causó enorme entusiasmo entre los emigrados socialistas. Plekhanov reunió un Congreso de mencheviques en Suiza, en tanto que Lenin convocaba en Londres el de los bolcheviques. A finales de año, Lenin estaba de nuevo en Rusia, junto con la Krupskaia. Pero la dura represión de 1906 obligó a Vladimir a huir, primero a Finlandia y más tarde a Londres, donde se reuniría de nuevo el Congreso socialdemócrata. En 1908 Lenin se encontraba en París al frente de una Escuela de formación marxista, uno de cuyos discípulos sería Gregorio Ordjonikidze. Nuevos elementos colaboraban ya con Lenin: Krilenko, un intelectual licenciado en Historia, y Kamenev, en el exterior, y Stalin en el interior del país. Lenin se trasladó a Polonia en 1912 para estar más cerca del país. Y el mismo año, el 22 de abril, aparecía en San Petersburgo el primer número de Pravda (La Verdad), con el título mismo de la revista fundada años antes por Trotski en la ciudad de Viena. De Polonia marchó a Austria, siempre con su inseparable Krupskaia, y en este país le sorprendió la declaración de Guerra. Detenido por la policía austriaca, fue puesto en libertad y marchó a Suiza, donde pasaría la guerra hasta el gran estallido de 1917. Desde el primer momento Lenin denunció la guerra como un asunto “colonial, imperialista, capitalista y dinástico”. Y sus más duros tiros fueron dirigidos contra el socialismo que había votado créditos para la guerra en Francia y en Alemania. En Lausana pedía a los soldados “que volvieran sus armas contra su gobierno y los partidos que lo apoyan, y no contra sus hermanos de los otros países”.
TROTSKI. Ya se dijo anteriormente que el nombre completo de Trotski era Leiba (León) Dadidovitch Bronstein, judío de raza como acreditaba su físico de nariz prominente y barba puntiaguda. Intelectual, era ya conocido por sus escritos en la juventud, por su finura de literato y por sus rápidas reacciones. Su actitud política le valió una condena en 1899, a los veintidós años, de cuatro de destierro en un apartado lugar siberiano de donde huyó dejando a su primera mujer y a dos hijas del matrimonio. En 1902 conoció en Londres a Lenin y se afilió al Partido, pero la escisión de 1903 le movió a formar su propio grupo al año siguiente.
La revolución de 1905 le sorprendió en Ginebra, de donde partió inmediatamente hacia San Petersburgo. Allí fue miembro primero y más tarde presidente del Soviet de la capital, lo que le valió ser detenido. En aquella prisión concebiría su idea de “Revolución permanente”, en la que había de señalarse. Al año siguiente se celebró el proceso, en el que Trotski fue condenado de nuevo a deportación a Siberia, a un olvidado pueblo llamado Obdorsk. Al momento de partir se enteraba de que su segunda mujer, Natalia Sedova, le había dado un hijo. Pero Trotski no llegó a la meta señalada; simulando estar enfermo se quedó en el hospital de Berezovo, desde donde tomó el tren hacia San Petersburgo, marchó de allí a Finlandia y se presentó en Londres a tiempo de concurrir al Congreso del Partido. Ante la falta de unidad, Trotski insistió en la formación de su propio “partido” y, trasladado a Viena, comenzó la publicación de una revista, Pravda, que más tarde habría de convertirse en el diario del Partido, sin conocimiento de su propio fundador. Natalia Sedova se le había reunido y le había dado un nuevo hijo. Fueron años difíciles para el revolucionario que determinaron su traslado a Suiza en el momento en que comenzaba la I Guerra Mundial.
En este país redactó el Manifiesto de Zimmerwald en 1915, en el que se precisaban los fines del Partido en relación con la guerra en curso. Inmediatamente partió con él hacia París con objeto de difundirlo entre los proletarios franceses. Registrado en la Aduana, no se consiguió encontrar el manuscrito del Manifiesto, encerrado en una carpeta en cuya portada se leía “¡Viva el Zar!”. Pero no estuvo mucho tiempo en Francia; en octubre de 1916 era expulsado de este país a petición del embajador ruso y se trasladaba a España, desde donde, expulsado a la vez, embarcó en Barcelona con su mujer y sus dos hijos hacia Estados Unidos. Allí, La Pluma, el seudónimo de su juventud, editó un periódico revolucionario en Nueva York, Vida Nueva, y se enteró del estallido de la revolución de marzo y de la caída de la monarquía en Rusia. Sin pensarlo mucho embarcó con su mujer y sus hijos en un barco noruego que se dirigía a Europa, pero las autoridades inglesas le desembarcaron en el Canadá y le encerraron en un campo de concentración en Nueva Escocia. Tras veintiséis días de prisión fue puesto en libertad y a continuación marchó a Gran Bretaña, desde donde se encaminó a Suecia y Finlandia para llegar a Petrogrado el 17 de mayo de 1917. En este mismo año reingresaba en el Partido bolchevique y participaba en la gran Revolución como una de sus tres grandes figuras.
(Como y por qué se alza el ignorado TROTSKI, ganando de golpe autoridad superior a los más viejos y prestigiosos Revolucionarios... Sencillamente, se ha casado. Junto a él viene a Rusia su mujer, Sedova. ¿Saben ustedes quien es ella? Es la hija de GIVOTOVSKI, unido a los BANQUEROS WARBURG, socios y parientes de JACOB SCHIFF, grupo FINANCIERO de WALL STREET; es decir, la GRAN CONSTELACIÓN BANCARIA, una de las cinco de LA FEDERAL RESERVE. Ahí tienen el motivo de que TROTSKI, de un golpe pasase a la cabeza del escalafón Revolucionario. Y ahí tienen la clave de su personalidad verdadera). El clan judío lo utilizó como caballo de Troya para tratar de apoderarse del poder en la Rusia post-revolución, y a través de él lograr la eliminación de Lenin.
STALIN. El tercer protagonista se llamaba Iossif (José) Vissarionovitch Dshugaschvili y había nacido el 21 de diciembre de 1879 en Gori, pequeña villa de Georgia, hijo de un zapatero, Vissarion, y de una piadosa mujer, Catalina, que soñaba para su hijo un alto cargo en la Iglesia Ortodoxa. A tal efecto, Iossif, o Soso, como le llamaban familiarmente empleando el diminutivo de su nombre, ingresó en el Seminario de Tiflis a los catorce años. “A los quince años –dice el propio Stalin- ingresé en el movimiento obrero cuando me relacioné con los grupos ilegales de los marxistas rusos que vivían entonces en Transcaucasia”. Desde ese momento la vida del joven seminarista es inseparable de la lucha revolucionaria del proletariado ruso, consagrada enteramente al servicio de la clase obrera y del socialismo.
En 1898 ingresa en la sección de Tiflis del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. “Recuerdo el año 1898 –escribe Stalin en 1926- cuando por primera vez me enviaron a dirigir un círculo obrero de los talleres ferroviarios. Aquí en medio de estos camaradas, recibí entonces mi primer bautismo de fuego revolucionario. Mis primeros maestros fueron los obreros de Tiflis”. La lectura de libros considerados prohibidos por la dirección del centro determinó su expulsión del seminario el 29 de mayo de 1899, cuando tenía diecinueve años, por hacer propaganda marxista y entra a trabajar en el Observatorio físico de Tiflis. Este grupo llevó a cabo una enorme labor revolucionaria de propaganda y de organización para crear una sección ilegal del Partido Social Demócrata. Stalin encabeza este grupo. Cuando, en diciembre de 1900, aparece la Iskra leninista, Stalin adopta íntegramente sus posiciones.
Pero ya entonces Sosso, que ahora se hacía llamar Koba, era revolucionario. Y se mezclaba con el proletariado de Tiflis y entraba en contacto con el grupo del Partido que se había constituido cinco años antes. Un emisario de Lenin significó para Koba la primera noticia de la existencia de aquel revolucionario entonces exiliado. Y la definición de (revolucionario profesional), es decir, entregado por completo a la causa de la Revolución, encajó por completo en la mentalidad de aquel muchacho robusto, de frente estrecha y poblados bigotes y barba negros. En agosto de1900 desarróllase en Tiflis una gran huelga de los obreros de los talleres ferroviarios, de los obreros a los que Stalin, en 1889, enseñaba marxismo y de los que recibió el “bautismo de revolucionario”. En la manifestación del 1º de mayo de 1901 de Tiflis, celebrada de acuerdo con las declaraciones del Congreso Internacional Socialista de 1889, era organizada y dirigida por Stalin, el hombre que, cincuenta años más tarde, al frente del primer Estado socialista, dando continuidad a la obra de Lenin, y tuvo lugar su primer enfrentamiento con la policía zarista. Buscando refugio conoció a un médico llamado León Rosenfeld, a quien Koba dará el nombre con que será conocido: Kamenev. Y poco después se relacionó con otro revolucionario famoso: Kalinin. En 1902 sufrió su primer encarcelamiento, que terminaría en 1904, año en el que contrajo matrimonio con Ekaterina Semionovna Svanidze en una parroquia de Gori. En el mismo año 1904 era asesinado el ex-jefe de policía Plehve, comenzaba la guerra ruso-japonesa y nacía el heredero de la corona rusa, el zarevitch Alejo, mientras las dotes organizadoras y el entusiasmo del recién casado Koba daban como resultado una huelga general en Bakú
En 1905 se produjo el primer contacto personal de Koba con Lenin en Tampere (Tammerfors), Finlandia, con motivo de una reunión de revolucionarios para adoptar una decisión ante las próximas elecciones de una Duma convocada por el zar. Se había producido el “domingo rojo”, con secuencia de la derrota rusa ante los japoneses, y el “ensayo general”, que había determinado al autócrata a intentar un régimen democrático. Stalin escribió después la impresión que le causó el jefe revolucionario: Yo esperaba enfrentarme con un águila de los montes, con un hombre grande no sólo en el plan político, sino también en el físico... También se enfrentó con él en el asunto que les reunía: el georgiano se opuso tenazmente a participar en las elecciones y expuso su opinión de continuar el camino trazado hasta entonces. Lenin transigió y le dijo a Koba: Usted es duro como el acero. ¿Por qué no llamarse Stalin? (Stalin significa acerado en ruso), y Koba guardó en su opinión de continuar el camino trazado. En 1906 asistía Koba al Congreso de Londres, tras el cual regresó a su país, encargado de acciones terroristas para suministrar fondos a la organización revolucionaria. Apenas llegado a Tiflis asistió a la muerte de su mujer Ekaterina, que le había dado un hijo, Yasha (1907). Dos meses después de la muerte de su mujer, de tuberculosis, organizaba el atraco del 12 de junio de 1907, mediante un ataque con bombas a la escolta que conducía al Banco la cantidad de 375.000 rublos, que cayeron en manos de los revolucionarios y que pronto empezaron a circular por toda Europa.
Stalin marchó a París, regresó a Tiflis, fue detenido y condenado a dos años de deportación. Escapado de nuevo, se presentó en Londres, (diciembre de 1912) a Lenin, quien le encargó de solucionar la cuestión de la publicación de Pravda en San Petersburgo, confiada a otro revolucionario de primera hora. Viaceslao Mikhailovitch Scriabin, más conocido por el seudónimo de Molotov. Nuevo viaje a Europa, a Austria esta vez, donde Lenin le confirmaría su seudónimo, con el que habrá de escribir en Pravda. Nueva detención en San Petersburgo y confinamiento en Siberia, juntamente con otro gran comunista: Yakob Mikhailovitch Sverdlov. El estallido de la guerra sorprendió a Stalin en la helada comarca. Tres años pasará en ella hasta la primavera de 1917, cuando reviente el gran furúnculo de la autocracia rusa y estalle la primera revolución. Todos los exiliados, encarcelados y deportados se pondrán en camino hacia Petrogrado, y Stalin, como los demás, acudirá a la gran cita de la que había de salir la Revolución...
Salud Camaradas Revolucionarios.
Hasta la Victoria Siempre.
Patria Socialismo o Muerte.
¡Venceremos!
Unas lineas sobre la Revolución Socialista de Octubre
Revolución de Octubre. También conocida como Gran Revolución Socialista de Octubre. Abrió una nueva era en la historia de la humanidad. Constituyó la radicalización de la Revolución Rusa de 1917, tras la Revolución de Febrero y la abdicación del Zar Nicolás II. Fue liderada por el [[Partido Bolchevique] bajo la dirección de Vladimir Lenin y significó la primera revolución socialista declarada del Siglo XX.
La Revolución rusa
La Revolución rusa fue uno de los más importantes hechos ocurridos en la época contemporánea. Su impacto fue palpable tanto en América como en Europa. Aunque la Revolución no hizo expandir el Comunismo como un efecto inmediato, le dio a otros países convulsos del Tercer mundo un ejemplo a seguir. Décadas después, el modelo filosófico/gubernamental tomaría renovada notoriedad a medida que la Unión Soviética, convertida en un estado socialista y en una superpotencia económica y militar, se enfrentara a los Estados Unidos en la Guerra Fría.
Causas de la Revolución
Causas económicas
Vladimir Ilich Lenin (POSD de Rusia)
Las causas económicas de la Revolución rusa se atribuyen en gran medida a la mala gestión del zar, sumado el Imperio a la Primera Guerra Mundial. Más de quince millones de hombres se unieron al ejército, que dejó un número insuficiente de trabajadores en las fábricas y las granjas. El resultado fue una escasez generalizada de alimentos y materias primas. Los obreros tuvieron que soportar terribles condiciones de trabajo, incluyendo jornadas de doce a catorce horas y bajos salarios.
Se desencadenaron cuantiosas revueltas y huelgas reivindicando mejores condiciones y mayores salarios. Aunque algunas fábricas accedieron a las peticiones para elevar los salarios, la inflación de guerra anuló su efecto. Hubo una protesta ante la que Nicolás respondió con violencia, en respuesta, los trabajadores de la industria fueron a la huelga y paralizaron de hecho el ferrocarril y el resto de redes de transporte. Las pocas mercancías que estaban disponibles no podían llevarse a su lugar de destino. Los precios se dispararon a medida que los bienes esenciales eran cada vez más escasos. En 1917, el hambre amenazaba a muchas de las grandes ciudades.
Causas sociales
Las causas sociales de la Revolución tienen su origen en siglos de opresión del régimen zarista sobre los desposeídos.
Aproximadamente un 85% del pueblo ruso formaba parte del
campesinado, oprimido por la aristocracia feudal y los funcionarios
imperiales. El vasallaje, asociado comúnmente con la Edad Media, describe con precisión la situación social de la Rusia de principios del Siglo XX.
La Primera Guerra Mundial sólo aumentó el caos. La ingente
demanda de producción industrial de artículos de guerra y obreros causó
muchas más insurrecciones y huelgas. Además, como se necesitaban a
muchos trabajadores en las fábricas, los campesinos emigraron a las
ciudades, que pronto se vieron superpobladas, viviendo bajo condiciones
que rápidamente empeoraron. Para colmo, mientras que la cantidad de
alimentos requerida por el ejército era cada vez mayor, el
abastecimiento tras el frente se empobrecía más y más. En 1917,
el hambre amenazaba a la mayoría de las grandes ciudades. La suma de
todos los factores anteriores contribuyó a un creciente descontento
entre los ciudadanos rusos, que posteriormente desembocaría en la
Revolución.
Causas políticas
Desde al menos 1904,
los trabajadores de Rusia sufrieron una calamitosa situación económica.
Muchos de ellos trabajaban once horas al día. Las condiciones de salud y
seguridad en el trabajo eran precarias, y los salarios bajaban.
Se produjeron numerosas huelgas y protestas con el paso del
tiempo. Casi todas fueron ignoradas por el gobierno zarista o
reprimidas, en ocasiones de una manera sangrienta.
El fracaso de la política exterior rusa, especialmente en el Lejano Oriente con el fracasado intento de conquista de Manchuria y la debacle del ejército y la armada imperial durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1905 causaron hondo malestar en distintos sectores sociales del país.
Parte de la clase intelectual (educada en muchos casos en Occidente) también rechazaba la autocracia zarista. En 1915,
la situación se tornó crítica cuando Nicolás decidió tomar el control
directo del ejército, supervisando personalmente el frente de guerra y
dejando a su incapaz esposa Alejandra al cargo del gobierno. Sobre
octubre de 1916,
Rusia había perdido entre 1,6 y 1,8 millones de soldados, a los que
había que añadir dos millones de prisioneros de guerra y un millón de
desaparecidos. Poco ayudaron estas cifras a la moral del ejército.
Comenzaron los motines, y en 1916 empezaron a circular rumores de
confraternización con el enemigo. Los soldados estaban hambrientos y
faltos de calzado, munición e incluso de armas. Se culpó a Nicolás de
estas calamidades, y el pequeño apoyo que todavía le quedaba empezó a
tambalearse.
A medida que este descontento general y odio hacia Nicolás II
crecían, la Duma(cámara baja del parlamento ruso representada por
terratenientes, ciudadanos, trabajadores de la industria y campesinos)
emitió una advertencia al zar en noviembre de 1916 declarando que se
avecinaba el desastre sobre la nación si no se ponían en marcha reformas
constitucionales. Como era de esperar, Nicolás hizo caso omiso. El
resultado no se demoró, y varios meses después el régimen colapsó
durante la Revolución de febrero de 1917.
La Revolución de Octubre
El 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre según el Calendario gregoriano), el máximo líder del Partido bolchevique, Vladimir Ilich Ulianov Lenin, dirigió el alzamiento en Petrogrado, la entonces capital de Rusia, contra el gobierno provisional de Alexander Feodoróvich Kerenski.
La Guardia Roja, dirigida por los bolcheviques, se hizo con los principales edificios gubernamentales antes de lanzar un asalto final sobre el Palacio de Invierno durante la noche del 7 al 8 de noviembre. El asalto, dirigido por Vladímir Antónov Ovséyenko, fue lanzado a las 9:45 PM tras un disparo de salva desde el Crucero Aurora. El palacio fue tomado hacia las dos de la madrugada del día 8; el 7 de noviembre sería establecido oficialmente como fecha de la Revolución.
Consecuencias
Las heroicas jornadas de octubre —como las describió el periodista norteamericano John Reed—
estremecieron al mundo. Se abrió una nueva época para la humanidad.
Ningún hecho posterior puede opacar la grandeza de los bolcheviques
rusos. El 7 de noviembre de 1917 se conjugó lo más alto de la
intelectualidad política europea con el espíritu revolucionario de la
clase obrera rusa y la lucha de los campesinos por la tierra y sus
derechos.
Las hazañas de 1917 y de los años en que Lenin tuvo la conducción
del proceso constituyen hitos de valor ejemplar e imperecedero en la
lucha de los pueblos por la conquista de la libertad. Durante años y
décadas, los comunistas y el pueblo de la URSS
libraron batallas colosales y alcanzaron, en los campos económico,
social, político, cultural y militar, avances prodigiosos. En
relativamente corto tiempo histórico, convirtieron al empobrecido y
explotado país que heredaron en una potencia mundial de primer orden.
La Revolución rusa fue la primera que ganó el proletariado, pues la Revolución Francesa
–de carácter burgués– dejó intacta la propiedad privada capitalista de
los medios de producción como sistema económico imperante. En cambio, la
Revolución rusa fue la prueba tangible que necesitaban los parias de la
tierra para estar seguros de que el sueño de Marx no era irreal.
La Gran Revolución Socialista de Octubre abrió para la Humanidad
una nueva era, la del paso de la teoría del socialismo científico a la
práctica humana del socialismo.
Revolución Socialista
No es mas que una radical transformación cualitativa de la sociedad,
que señala el paso del capitalismo al socialismo. La revolución
socialista sustituye las relaciones de producción
de dominio y subordinación, basado en la propiedad privada, por las
relaciones
de colaboración y ayuda mutua, con lo cual líquida la explotación del
hombre
por el hombre. Tiene un carácter creador.
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ULTIMAS PUBLICACIONES DEL BLOG
¿POR QUÉ NI SINDICATOS NI PARTIDOS SITUAN LA "BATALLA SALARIAL" EN EL CENTRO DE LA ATENCIÓN SOCIAL?
POR MÁXIMO RELTI / PARA CANARIAS SEMANAL.ORG
La guerra sin cuartel en contra de los salarios no tiene que ver nada con la crisis
Resulta sorprendente constatar cómo el capital ha abierto en toda Europa una guerra sin cuartel en contra de los salarios, sin que ni sindicatos ni políticos de "izquierda" hayan sido capaces de situar esta confrontación en el centro de la atención de la sociedad.
Charla explicativa en Zaragoza, de la experiencia de lucha de la clase obrera francesa, contra las reformas capitalistas de Hollande.... y mucho mas
Las charlas realizadas en Barcelona, Zaragoza y Madrid, los días 24, 25 y 26 de Octubre, organizadas por el Bloque Combativo, compuesto por sindicatos de clase y coordinadora social a nivel del estado español (Solidaridad Obrera, CGT, Baladre, CO.BAS, IA, SAS, AST y CSC) y con la participación del sindicato de clase francés Solidaire, han servido para trasmitir la experiencia de lucha, organización y unidad, que la clase obrera de Francia, ha demostrado contra las políticas capitalistas que el gobierno “socialista” de Hollande quiere aplicar al pueblo Francés.
Apuntes para el análisis internacional. Vicente Sarasa... y mucho mas
Una introducción necesaria como primera entrega
Desde hace bastante tiempo vengo expresando en determinados ámbitos militantes una preocupación por el análisis desenfocado de la situación internacional que se está haciendo en sectores cercanos y que, a mi entender, perjudica al propio trabajo que tenemos que llevar a cabo. Concretamente, donde veo más problema es en todo lo referente a Oriente Medio y al “mundo del Islam”, que no en balde constituye la zona de mayor desestabilización y de guerras inducidas por el imperialismo desde hace dos décadas; una desestabilización que, después de años sembrando lejos tanto sufrimiento, ha terminado por acarrear consecuencias en forma de ataques en las propias metrópolis del “primer mundo”, conllevando el fortalecimiento de las políticas antiterroristas a todos los niveles, incluido el mediático, lo que nos obliga a un mayor esfuerzo de clarificación en el campo occidental al aumentar sobremanera la intoxicación y agresión precisamente mediáticas.
Desde hace bastante tiempo vengo expresando en determinados ámbitos militantes una preocupación por el análisis desenfocado de la situación internacional que se está haciendo en sectores cercanos y que, a mi entender, perjudica al propio trabajo que tenemos que llevar a cabo. Concretamente, donde veo más problema es en todo lo referente a Oriente Medio y al “mundo del Islam”, que no en balde constituye la zona de mayor desestabilización y de guerras inducidas por el imperialismo desde hace dos décadas; una desestabilización que, después de años sembrando lejos tanto sufrimiento, ha terminado por acarrear consecuencias en forma de ataques en las propias metrópolis del “primer mundo”, conllevando el fortalecimiento de las políticas antiterroristas a todos los niveles, incluido el mediático, lo que nos obliga a un mayor esfuerzo de clarificación en el campo occidental al aumentar sobremanera la intoxicación y agresión precisamente mediáticas.
Cuando la indignación se calcula para canalizarla. Vicente Sarasa ...y mucho mas

Como
el PSOE ha traicionado al pactar con la derecha es que durante los 80 y
90, y luego con el Zapatero-art. 135, hizo políticas de izquierdas.
Vaya, vaya, vaya ceremonia de la confusión calculada… Para los que
“perdieron” la Transición (un honor, no haber ganado nada con ella), ya
se sabía que el PSOE ni siquiera traicionó con aquel manejador-volteador
de líder que era ese Felipe que todo lo reconvertía: las palabras y las
vidas obreras. El PSOE, ¿traicionar? Vamos a dejarlo en engañar-de
entrada… un montón. No sólo con la OTAN. Por cierto, hablando de
engaños, a ver si ahora estamos asistiendo a una reedición de los
mismos. Y a ver si lo que hay es mucha frase gratuita que responde a
luchas por cuota de poder más interno que otra cosa.
MARTES 1 DE NOV. 12.30hrs, en el SAT-Sanlucar: Jornada de convivencia contra la represión. DOSSIER y mucho mas
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Este
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Hace 80 años un golpe fascista concretaba en la España republicana lo que el auge del nacional-socialismo estaba gestando. En aquellos momentos de crisis general del capitalismo, la dominación de la oligarquía a través del parlamentarismo burgués se hizo insuficiente y el fascismo fue la baza final de la burguesía para frenar el creciente poder del movimiento obrero llevando la lucha de clases a su máxima expresión.
Crónica y vídeo del acto-homenaje al legado de la Unión Soviética. RedRoja. y mucho mas
A
falta de un año para el centenario de la Revolución de Octubre, el
pasado día 7 desde Red Roja organizamos en Sevilla un acto de homenaje
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tendrán lugar el año próximo.
¡Amar es combatir! (al Che) Maité Campillo. ...y mucho mas

Cuando Guiteras ocupa el cargo de Secretario de Gobernación y Defensa
en el Gobierno revolucionario de 1934, una vez más se hace presente la
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Guiteras: ¿Cuántos hombres usted tiene?
Teniente: Ciento veinticinco y dos ametralladoras.
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Video, Crónica, fotos... de la Marcha a Rota 2016... y mucho mas
Cientos
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Rota en una movilización “tradicional” que lleva realizandose
mas de 30 años, y sigue reivindicando el fin de las guerras
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Videos y crónica: Municipalismo y soberania. Charla coloquio. D Isidoro Moreno -ADA- en el SAT Sanlucar 2/2 ... y mas
A las puertas de la Tercera Guerra Mundial
"...EE.UU.
ha lanzado una poderosa ofensiva mediática para demonizar a Rusia y a
Siria, tildándolos de responsables de crímenes de guerra y de atacar a
pobladores civiles en su ofensiva contra el ISIS, exigiéndole una supuesta “explicación”.
El propio secretario de estado, John Kerry, manipula la realidad por
cuando subvalora los logros de la lucha antiterrorista sirio-rusa sobre
el terreno, a la par que esconde que la coalición liderada por USA es, a
la vez, responsable de miles de víctimas civiles en los ataques que
realiza en este escenario. En otro aspecto, existen probadas razones
para fundamentar que EEUU arma y protege a sus grupos terroristas
cómplices..."
El Che en Face the Nation (video y transcripción) en otro aniversario de su asesinato...mas dossier textos y videos
"...Sr. Hottelet: Pero
en el asunto de los proyectiles rusos en Cuba y de las relaciones
militares cubanas con la Unión Soviética, ¿cómo puede Estados Unidos
estar seguro de que Cuba no será una amenaza estratégica nuevamente?
¿Aceptaría usted la inspección de las Naciones Unidas o la inspección de
la Organización de los Estados Americanos en el lugar?
Comandante Guevara: Usted
mencionó la Organización de Estados Americanos. Antes de ayer, el
delegado colombiano habló: “de la órbita” de la OEA. Eso es en efecto,
una órbita alrededor de Estados Unidos. Una inspección por semejantes
delegados sería una inspección realizada por Estados Unidos. Usted dice
que Estados Unidos no se siente seguro y nosotros le preguntamos a
Estados Unidos, ¿podremos nosotros sentirnos seguros de que no existen
proyectiles contra Cuba? Entonces, no podemos llegar a una solución
armónica a menos que todos los países sean iguales en el mundo.
Inspeccionemos todas las bases, las bases atómicas de Estados Unidos, e
inspeccionemos también lo que tenemos en Cuba, y si usted lo desea,
liquidemos todas las bases atómicas en Cuba y en Estados Unidos y
nosotros estaremos en un completo acuerdo con eso..."
VIDEO: Mecanismos de defensa de la clase obrera antes que los Pactos de La Moncloa desarmasen al pueblo... y mas
No hay errores: es una estrategia de guerra. Por Sara Rosenberg. ... y mucho mas...
Es
importante tener memoria y relacionar los hechos para comprender que
nada sucede de una manera casual o por error como insisten en hacernos
creer los medios de desinformación occidentales. No es fácil aceptar que
el crimen sea el corazón del sistema capitalista llamado democrático. Y
no verlo o no querer verlo sólo posterga su hundimiento. Confundir y
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Que los muertos entierren a sus muertos. Nines Maestro. Red Roja ...y mucho mas
"... El fracaso de las ilusiones electorales y el desengaño
consiguiente, cuando millones de personas – y entre ellas muchísima
juventud – malviven sin trabajo y sin esperanza, es el terreno abonado
en el que anida el fascismo. Y el fascismo sólo puede combatirse desde
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irreformable, y que no hay solución a nuestros problemas que no pase por
romper con ella, con el Euro y con la OTAN, en el camino de destruir
las relaciones sociales del capitalismo y construir el socialismo."
Y MUCHO MAS AQUÍ
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