Hoy lunes, 7 de marzo, a las 19:30 , en El Puerto. Presentación del libro: «María Luisa Rendón Martell [1909-1981]. Movimiento obrero y represión franquista en El Puerto de Santa María».. y
Hoy lunes, 7 de marzo a las 19:30, en el Salón de actos de la Fundación "Rafael Alberti" de El Puerto de Santa María, calle Santo Domingo, 25.
TEXTO DE LA CONTRAPORTADA:
María Luisa Rendón ejerció de comadrona en el barrio del Pópulo de Cádiz después de salir en libertad. Cincuenta años después, de nuevo ha ayudado a nacer a un grupo de personas, esta vez a la vida asociativa. Nuestro colectivo ha visto la luz con un primer objetivo acuciante: dar a conocer la vida de esta mujer cuya figura siempre nos ha llenado de emoción y su cruel destino, de indignación. El Colectivo Social Portuense «Rosa Luxemburgo» no hubiera nacido seguramente sin este mandato moral de reivindicar la memoria de María Luisa Rendón Martell. Desde que, hace unos años, una investigación sobre los Zamacola y la Falange portuense nos abriera los ojos a su detención, represión y encarcelamiento, de forma intermitente hemos seguido maldiciendo a los golpistas franquistas por el inmenso dolor que causaron en El Puerto de Santa María y especialmente a María Luisa por su condición de mujer.
«El Puerto tiene que saber quién fue María Luisa Rendón y lo que sufrió». Esa fue nuestra principal motivación el pasado verano, que tuvo desde el primer momento mucha aceptación entre nuestras amistades y conocidos. Escribir un libro sobre ella nos pareció lo más adecuado, pues desconocíamos muchas cosas de su vida, salvo que era «la mujer de» Daniel Ortega Martínez y el episodio de su represión. Se trataba de un caso muy claro de invisibilización y subordinación de las mujeres, y eso nos rebelaba aún más. El destino hizo lo demás.
Contactar con Santiago Moreno, José Luis Gutiérrez, con Fernando Romero y, finalmente, con Pura Sánchez, y convencerles de que colaboraran en la redacción del libro fue muy fácil y, ahora lo podemos decir, todo un acierto. Este libro, además, nos ha brindado la oportunidad de sumergirnos en la historia de El Puerto, en la historia de su movimiento obrero y de sus trabajadoras, y ha conseguido que valoremos y queramos más a nuestro Puerto. Es un tópico pero es así. El libro de María Luisa nos ha enriquecido y nos ha hecho valorar más nuestro trabajo activista. Si todas las personas que te han conocido han destacado de ti lo buena persona que has sido, nuestra forma de agradecértelo es a través de este libro en tu memoria, en el que, además, hemos querido dar testimonio de la importante labor que has realizado, y el legado histórico que nos has dejado. Gracias, María Luisa.
Colectivo Social Portuense «Rosa Luxemburgo»
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Un poco mas de historia
El exterminio de la familia Rendón
Así que tras exhalar Julieta el último aliento poco
después de dar a luz a María Luisa, decidió cruzar el océano en sentido
inverso. En Cádiz, en la Calle Pelota -que se llamaba por
entonces Alonso el Sabio-, abrió ‘La Central’. Una platería y relojería
que trajo su sobrenombre. A Francisco, a partir de entonces, lo conocerían como el Relojero.
Durante 41 días con sus noches, Milagros sólo pudo
ver a su hija de once meses a través de una ventana con barrotes de la
Cárcel Vieja. Se desconoce si era su marido José u otro familiar el que
paseaba en brazos a la niña por la acera de enfrente. La madre
miraba desconsolada mientras negaba con pequeños movimientos de cabeza.
Las lágrimas se agolpaban en los ojos y un nudo se formaba en la
garganta. Así se lo contó a su hermana en una carta desgarradora que hablaba de fantasmas, miedo e incertidumbre.
Aquella tarde de julio, Daniel Ortega se encontraba
en Madrid. Allí se enteró de que María Luisa, la mujer a la que amaba
-con la que compartía dos hijos y llevaba años casado-, había
sido detenida por los golpistas en su vivienda de El Puerto de Santa
María. Desde la primavera, viajaba regularmente a la capital del país.
Las elecciones del 36 le habían convertido en el único diputado del
Partido Comunista (integrado en el Frente Popular) en la provincia de
Cádiz.
El destino quiso que María Luisa llegara con vida a
la primavera del 37. Fecha de su juicio. Los fusilamientos, por
entonces, se encontraban más pausados. Su suerte no la hubiese creído
la tarde del 23 de julio de 1936. Le sobresaltó el ruido apresurado de
las botas militares que subían por la escalera de su casa, luego golpes
en la puerta y la orden de que abriera. Durante dos días estuvo en
arresto domiciliario. Finalmente, la trasladaron a la cárcel municipal
de El Puerto. Allí comenzó una condena de doce años, que quedó reducida a
la mitad, y en la que conoció el hedor, la humedad y el frío de varias
prisiones de la España franquista. “No vas a ser liberada nunca, confórmate con que no te maten”, le dijo un falangista portuense según cuentan los historiadores.
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Información
Además
del editor, Eduardo Albaladejo, y de los autores, José Luis Gutiérrez
Molina, Santiago Moreno Tello, Fernando Romero Romero, Pura Sánchez,
Javier Maldonado y Manuel Almisas, quien tambien representa al CSP Rosa
Luxemburgo, acudirán las dos hijas de María Luisa y otros familiares.
TEXTO DE LA CONTRAPORTADA:
María Luisa Rendón ejerció de comadrona en el barrio del Pópulo de Cádiz después de salir en libertad. Cincuenta años después, de nuevo ha ayudado a nacer a un grupo de personas, esta vez a la vida asociativa. Nuestro colectivo ha visto la luz con un primer objetivo acuciante: dar a conocer la vida de esta mujer cuya figura siempre nos ha llenado de emoción y su cruel destino, de indignación. El Colectivo Social Portuense «Rosa Luxemburgo» no hubiera nacido seguramente sin este mandato moral de reivindicar la memoria de María Luisa Rendón Martell. Desde que, hace unos años, una investigación sobre los Zamacola y la Falange portuense nos abriera los ojos a su detención, represión y encarcelamiento, de forma intermitente hemos seguido maldiciendo a los golpistas franquistas por el inmenso dolor que causaron en El Puerto de Santa María y especialmente a María Luisa por su condición de mujer.
«El Puerto tiene que saber quién fue María Luisa Rendón y lo que sufrió». Esa fue nuestra principal motivación el pasado verano, que tuvo desde el primer momento mucha aceptación entre nuestras amistades y conocidos. Escribir un libro sobre ella nos pareció lo más adecuado, pues desconocíamos muchas cosas de su vida, salvo que era «la mujer de» Daniel Ortega Martínez y el episodio de su represión. Se trataba de un caso muy claro de invisibilización y subordinación de las mujeres, y eso nos rebelaba aún más. El destino hizo lo demás.
Contactar con Santiago Moreno, José Luis Gutiérrez, con Fernando Romero y, finalmente, con Pura Sánchez, y convencerles de que colaboraran en la redacción del libro fue muy fácil y, ahora lo podemos decir, todo un acierto. Este libro, además, nos ha brindado la oportunidad de sumergirnos en la historia de El Puerto, en la historia de su movimiento obrero y de sus trabajadoras, y ha conseguido que valoremos y queramos más a nuestro Puerto. Es un tópico pero es así. El libro de María Luisa nos ha enriquecido y nos ha hecho valorar más nuestro trabajo activista. Si todas las personas que te han conocido han destacado de ti lo buena persona que has sido, nuestra forma de agradecértelo es a través de este libro en tu memoria, en el que, además, hemos querido dar testimonio de la importante labor que has realizado, y el legado histórico que nos has dejado. Gracias, María Luisa.
Colectivo Social Portuense «Rosa Luxemburgo»
El reloj del Relojero marcaba
las cuatro de la tarde. En el foso de las Puertas de Tierra se oyó el
ruido violento de una ráfaga de disparos que chocaban contra piedra
ostionera. Luego, silencio. Y un cuerpo, sólo uno, tumbado inmóvil bajo
el sol de agosto de 1936. A Francisco Rendón (1874) lo fusilaron a sangre y fuego. Acababan de escribir la primera página de un exterminio que casi acaba con una familia. Con un apellido.
En Cádiz no hubo trincheras en el verano del 36, pero sí venganzas.
Ajustes de cuentas contra líderes de la izquierda y representantes
sindicales. Por ello, Francisco Rendón no debió nunca regresar de Cuba, donde emigró joven en busca de suerte y dinero.
Sin embargo, lo hizo. Se enroló en un barco del puerto de La Habana
para volver a su ciudad natal con sus dos pequeñas, Milagros y María
Luisa. En la isla del Caribe sólo le quedaba la tumba de Julieta
Martell, su primera esposa e hija de un matrimonio burgués que nunca vio
con buenos ojos el casamiento con un vendedor ambulante de orfebrería
venido del sur de España.
Cuando el bando nacional se sublevó y estalló la Guerra, el Relojero ya destacaba dentro del Partido Comunista. Las tropas africanas, conocidas como los moros,
desembocaron en Cádiz el 19 de julio. En apenas unas horas, arrasaron
la ciudad. También el negocio de Francisco Rendón. Y su casa. Ubicada
justo arriba, en el mismo bloque. “La platería la saquearon dos veces. Primero los moros. Después, los falangistas.
Durante semanas, los milicianos vendieron las joyas en la Plaza de San
Juan de Dios a plena luz del día”, explica el historiador Santiago
Moreno, embriagado por el sino de esta familia.
Mientras robaban el esfuerzo de una vida, Francisco
Rendón guerreaba en el Ayuntamiento. Hasta allí se había trasladado en
un vano intento de defender el Gobierno legítimo. El Consistorio no
resistió a las tropas africanas. El mismo 19 de julio, domingo de calor y
flama, apresaron a Rendón, que sufrió el cautiverio en la Carcel Vieja.
Luego, un Consejo de Guerra -en solitario-, “tuvo que ser una personalidad muy importante para que lo hicieran así”, apunta Santiago Moreno.
Cargos por auxilio a la rebelión y ejecución. Ruido de disparos que reverbera al golpear contra piedra ostionera. Silencio y un cuerpo inmóvil bajo el sol. El reloj del Relojero se detuvo para siempre a las cuatro de la tarde un 9 de agosto de 1936.
Milagros Rendón (La Habana, 1907). Hija mayor de Francisco.
A Milagros la detuvieron el 19 de julio durante la
defensa del Gobierno Civil (actual Diputación). Santiago Moreno no sabe
bien qué hacía allí. Existen dos hipótesis. Una, que
-confundida- fue a buscar a su padre y quedó atrapada con el inicio del
asedio encabezado por el General Varela. Otra, que dio su vida
por la República. La fusilaron el 29 de agosto por ser hija de quien
era. Ya entonces conocía la suerte que había corrido el Relojero.
En el Consejo de Guerra le acusaron de “fea, alta y
tener gafas”. También, de disparar la bala que mató al corneta Rafael
Soto Guerrero. Aquello nunca pudieron demostrarlo. Su marido José huyó
con la hija a Barbate. Se dedicó un tiempo al campo, luego se pierde la
pista. Sí se conoce el destino de la pequeña. Falleció por desnutrición antes de cumplir los diez años. Muchos creen que nunca superó que le arrebataran su leche materna en una posguerra de penuria y hambre.
Daniel Ortega (Fuentecén, Burgos, 1898). Yerno de Francisco Rendón, marido de María Luisa.
Oriundo de Fuentecén, provincia de Burgos, Daniel
aterrizó en Cádiz allá por el 20 para matricularse en la Facultad de
Medicina. El joven militó en el PSOE antes de desembocar en el
PC, con el que sentía más afinidad ideológica. Sus estudios los
compaginaba con un trabajo de mecánico. Fue así como conoció a la hija del Relojero. A la
que quiso hasta su muerte. Con el paso de los años, ambos se mudaron a
El Puerto, calle Santa Lucía, donde Daniel abrió una consulta y ejerció
la medicina.
El estallido del conflicto le cogió en zona
republicana. Bando que no abandonó y en el que luchó hasta alcanzar el
rango de coronel. “Una traición” provocó su detención en el 39. Ya
entonces, el ejército de Franco había sentenciado la victoria. Apresado
“comenzó una peregrinación por las cárceles de Madrid y Valencia”,
cuenta Moreno. Hasta que le reclaman desde Cádiz. Querían al
hombre que impulsó el Socorro Rojo Internacional en la provincia. Su
fusilamiento llegó también en agosto, como el de Francisco Rendón y
Milagros. Esta vez en 1941 y en un escenario distinto al foso de las Puertas de Tierra: El Castillo de San Sebastián.
María Luisa Rendón (La Habana, 1909). Hija pequeña de Francisco.
Y sobrevivió. Sobrevivió a la precariedad de los sucios barrotes sin perder un ápice de esa belleza que le hacía destacar. “Sufrió capítulos oscuros y algún intento de abuso por parte de un comandante”,
revela Santiago Moreno sin descifrar más pistas. El párraco Antonio
Ochoa, con el que mantenía un fuerte vínculo, intervino para evitar el
acoso.
En una de tantas cárceles (Madrid, Guadalajara,
Gerona o Barcelona) conoció a Sebastián Romero, contrabandista y buen
hombre. Se casaron. Ya por entonces, María Luisa había superado
los treinta años. El trabajo de su marido le llevó a viajar por todo el
país, hasta que un día se instalaron, por fin, en la Calle Silencio del
barrio de El Pópulo. Él falleció en el 64. No conoció la
Democracia. Ella, como mujer libre, en el 81. Tuvieron dos hijas: Juana y
Marisa. Ambas acudirán al homenaje de su madre el próximo 7 de marzo.
Ese día, en la Casa del Pueblo de El Puerto de Santa María -ciudad donde comenzó su cautiverio- destaparán una placa para que quede esculpido su nombre. Luego, presentarán un libro que puede adquirirse en la librería La Clandestina. Una obra que lleva por título María Luisa Rendón Martell y
en la que Manuel Almisas, José Luis Gutiérrez, Santiago Moreno,
Fernando Romero y Pura Sánchez cuentan la vida de la hija del Relojero, Francisco
Rendón. La historia de un apellido que quisieron exterminar y quedará
grabado hasta el fin de los días. Sujeto a la inmortalidad de la tinta y
el papel.
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