lunes, 4 de enero de 2016

Feliz año, Camaradas. Daniel Casal.

"Nosotros, los y las trabajadoras creamos la riqueza del mundo, creamos la paz, creamos la ilusión y la esperanza de los pueblos"
No hemos sido libres los pueblos ni siquiera para tomar la decisión de nuestras propias celebraciones. Tampoco la que señala el final de año, siempre el poder ha sido quien nos ha dicho, ahora toca esto, ahora toca lo otro. La celebración del año nuevo -en términos históricos- es relativamente nueva, el Papa Gregorio XIII dispuso que el 1 de Enero del año 1582, los países en la esfera del papado, comenzaran y aceptaran el inicio del nuevo año, inaugurando así su nuevo calendario que sustituyó al Juliano.

Al poder hay que reconocerle, cierta habilidad para hacernos creer que "siempre ha sido así", que en todo el mundo "es así", "que las cosas son así, y no pueden ser de otra forma".

El poder repite una y otra vez una cosa, hasta que ésta, se acepta como una verdad inmutable, como un principio incontestable, y repite que hacen falta los empresarios para crear la riqueza, que la pobreza es una pena, pero todos no podemos ser ricos, que los inmigrantes son un peligro para nuestras sociedades, que la indigencia es responsabilidad del indigente, que el fracaso escolar existe porque hay niños y niñas más torpes que otros, que el aborto es un vicio de los pobres y rameras, que el que no trabaja es porque no quiere, que la reforma laboral se ha hecho para crear empleo, que los desahuciados son unos caraduras que no quieren pagar la casa, que las guerras las hacemos los países buenos contra otros que son malos, pero que les vamos ganando... que las mujeres maltratadas, lo son, porque algo habrán hecho para serlo.

Que no hay otro sistema posible que el capitalismo, que ya no hay explotados y explotadores, que no existe la lucha de clases, que el Socialismo es una utopía.

Los medios de comunicación, la caverna mediática, la enseñanza reglada, la religión, y todo el aparato de propaganda del sistema, son capaces de imprimir en el imaginario colectivo todas estas barbaridades, y revestir la mentira de un aura de reluciente e inquebrantable verdad.

Ya nos decía Marx que los "dueños de los medios de producción, son los dueños también de la ideología dominante ".

Bueno, y así las cosas, el capitalismo se nos presenta como una especie de Arcadia Feliz, como el mejor de los mundos.

Qué pena que existamos..., qué pena que no nos callemos..., qué pena que no dejemos de luchar..., qué pena que no nos acobardemos..., qué pena que no nos dejemos comprar ..., qué pena que no les tengamos miedo..., que pena.., pero que pena, que el FSOC exista.

Es cierto que capitalismo es la organización de la miseria, pero es también el sistema político económico y militar, especializado en la destrucción de la humanidad, y nuestra labor es luchar sin descanso, junto a las fuerzas del pueblo trabajador, para que eso no ocurra.

El Papa Gregorio XIII mintió en 1582 al calcular el comienzo del año, cometió un error de cuatro años de diferencia.

Mintió Su Santidad, el sucesor de Pedro, el representante de Dios en la Tierra, y mienten los capitalistas actuales también.

Por eso los hombres y las mujeres del FSOC debemos recordárselo permanentemente; nosotros, los y las trabajadoras creamos la riqueza del mundo, creamos la paz, creamos la ilusión y la esperanza de los pueblos.

Nosotros, que no medimos la vida en base a la renta per cápita sino en base a felicidad per cápita, somos los únicos que movemos el mundo.

Somos todos y todas nosotras los que con nuestra lucha, nuestro esfuerzo, nuestro tesón y nuestra esperanza, hemos construido los cambios más importantes de la historia de la humanidad.

Nosotros obreros y obreras del mundo, somos el ejército más potente del planeta, somos la razón de la historia, y la dignidad de la raza humana.

Nosotros y nosotras no necesitamos a los empresarios, ni a los banqueros, ni a los financieros, ni a los reyes, ni nobles, ni los curas...ni a todas sus patrañas y su dinero, ni al capitalismo.

No necesitamos más que nuestras propias fuerzas, nuestra confianza, nuestra solidaridad...

Con ello es suficiente, con ello haremos que lo viejo acabe de morir, y que lo nuevo acabe de nacer.

Y mientras eso ocurre, seguiremos adelante con el compromiso inquebrantable de defender el derecho de los y las trabajadoras a soñar, a pensar, a crear, a construir un mundo nuevo, una sociedad nueva, un tiempo nuevo para nosotros y para nuestros hijos e hijas.

Y mientras ello ocurre, seguiremos siendo felices en nuestra pobreza, en nuestra escasez, en nuestra humildad.

Y mientras ello ocurre, seguiremos deseándoles toda la felicidad del mundo, de nuestro mundo, de nuestra gente, de nuestra clase.

Y mientras ello ocurre...
¡Seguiremos luchando!
Daniel Casal
Secretario Nacional Sindicato Obrero Canarias

FELIZ AÑO



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