domingo, 14 de diciembre de 2014

Vasile Dobrian: la lucha de los trabajadores rumanos por su emancipación en diez dibujos

Vasile Dobrian fue un poeta y dibujante rumano nacido cuando Sibiu todavía era la capital de la Transilvania austrohúngara, en 1912. Años después, tras la unión de Transilvania con Rumania en 1918, se licenció en la Escuela de Bellas Artes de Bucarest (1934), tras lo cual llegaría a ser uno de los valores emergentes de la vanguardia rumana del periodo de entreguerras.


Vasile Dobrian
Sus dibujos reflejan el ambiente social de explotación de una época de auge del fascismo, teniendo siempre sus creaciones un carácter militante. De hecho, colaboró con la mayoría de diarios de izquierdas de la época y con algunos clandestinos, como los del Partido Comunista.

Además de su carácter combativo contra el régimen opresivo capitalista, Dobrian participaría codo con codo con otros representantes de la prolífica vanguardia literaria de Rumania, también cercanos al socialismo: Gellu Naum, Sasa Pana, Geo Bogza, Stephan Roll, Ilarie Voronca, Teodorescu, etc…

Su aportación a la lucha contra el régimen profascista y su participación y militancia clandestina por la liberación de los trabajadores se concreta en algunos de sus dibujos, entre ellos los que vamos a presentar a continuación.

Se trata de su obra “Drumul unei Vieti” (El camino de una vida), publicada por la editorial comunista Orizont en 1945, y en la que a través de sus expresivas y duras líneas se retrata el camino de los trabajadores rumanos, proletarios, campesinos e intelectuales, desde la esclavitud bajo la soga capitalista hacia la liberación y la construcción de un estado socialista (la República Popular Rumana).

La obra está presentada por uno de los grandes representantes de la literatura comunista rumana, tanto en el periodo de entreguerras como tras la proclamación de la Republica Popular Rumana en 1948: Zaharia Stancu. Éste nos habla en el prólogo de la obra de Dobrian tanto del propio autor, rompedor y comprometido a la vez, como de los dibujos que forman parte de este “Drumul une vietii”, donde se concentra en diez expresivas imágenes lo que, como afirma Stancu,  “cualquier  escritor hubiera necesitado cientos y cientos de páginas”.

A continuación. traducimos el prólogo de Stancu junto a los bellos y expresivos dibujos de Dobrian: toda una historia de la lucha por la emancipación de los trabajadores rumanos hasta 1945, el año de su publicación:
“El nombre de Dobrian es conocido desde hace muchos años. En la época precedente a las Segunda Guerra Mundial no existió publicación de izquierdas en cuyas páginas no aparecieran imágenes dibujadas por este combativo artista. Dobrian de ha apartado de la línea sentimental y tierna de moda y del gusto del público. Diseñó con vigor la áspera realidad y tuvo el valor de mostrarse, en tiempos de excesiva prudencia, como el precursor en la plástica rumana de una manera de ser que solamente ahora se abre camino hacia la luz. Cada diseño de Dobrian era una protesta, un aviso, o una llamada a la lucha de la mayoría contra las fuerzas opresoras.
Los años duros fueron pasando y en su curso el arte de Dobrian fue madurando, profundizándose. El artista, dueño de sí mismo hoy de todos sus medios de expresión, nos presenta aquí algunos grabados valiosos representativos de las paginas de la historia rumana contemporánea.
Por ejemplo, el grabado que abre el álbum.  En el horizonte, tres ahorcados, cuelgan balanceados por el viento, tres cuerpos de hombres victimas de la dictadura nazi. El cielo es pesado, revuelto. En primer plano, una mujer doliente, con la cara arrugada y los ojos vacíos hundidos en el fondo de la cabeza. Un dibujo simple en apariencia. En sus líneas sombrías cierra una época. Esperemos que cerrada para siempre…

Pero, mientras la dictadura nazi recurre a las represalias criminales para mantener su dominio, en los bosques densos lucha el partisano. En sus manos firmes toma las armas. Su mejilla está iluminada por la esperanza de la victoria. Los mismos árboles de su alrededor  parecen estallar por la vitalidad que debe vencer el poder del mal. Este grabado es uno de los mejores que han salido de los dedos de Dobrian.
El día previsto para la liberación llega por fin. Sobre las chimeneas de las fábricas amanece el nuevo mundo. En un esfuerzo supremo el esclavo rompe sus cadenas.
En el nuevo mundo libre los trabajadores se reúnen en las asambleas. Las cadenas de la esclavitud han sido rotas. La libertad ha sido conquistada, pero ella debe ser consolidada  ¿Quien va a cumplir esta obra? El obrero cuyo martillo se alza amenazante ante el antiguo régimen, y a la vez dispuesto a construir el mundo nuevo. El trabajador cuyo puño cerrado muestra que los antiguos enemigos aun están presentes en la lucha. El trabajador que llama a que se le sumen todas las fuerzas honestas del país. La mujer, igual al hombre, responde a la llamada. Camina al lado de los que agitan la bandera en dirección al futuro.

El intelectual ha dejado su torre de marfil. Se ha mezclado en el remolino de la lucha política. Con su mente iluminada él marca el camino hacia el mañana y de la victoria final.
Al lado del trabajador y del intelectual está el campesino. Los trabajadores de las fábricas, los campesinos de los campos, y los intelectuales del país se han hermanado para siempre. Se esforzarán juntos para crear una patria libre y democrática en un mundo sobre el que baja, como en los antiguos iconos, las palomas de la paz con ramas de olivo en el pico.
En algunos grabados Dobrian ha contado acontecimientos que para describirlos un escritor hubiera necesitado cientos y cientos de páginas.
Es el mérito de su talento, original y lleno de savia, y de su justa y comprometida orientación política.
Zaharia Stancu.
 
 
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