viernes, 10 de octubre de 2014

El cheque en blanco. Silvia Delgado, Juan Kalvellido.... mas

Creo que durante los últimos años hemos ido presenciando la putrefacción de la sociedad, no sólo en cuanto al descaro del saqueo, la vulneración de derechos, la censura, la moral aplicada sobre los cuerpos, la impunidad, la brutalidad policial, la violencia puerta a puerta, desahucio tras desahucio, el hambre, los
andrajos, el renacimiento del fascismo sin tapujos, etc., etc..


No sólo eso.

Hoy día la deshonestidad está normalizada.

El engaño, el abuso, son cotidianos.

Nos estafan en los supermercados, en la tarifa de la luz y del teléfono. Nos roban con las medicinas, con los libros, con el agua.

Nos roban por si acaso.

La zanahoria siempre va un paso por delante y nosotros seguimos tirando para alcanzar ese imposible.

Pagamos el peaje mansamente, pagamos los jarabes, pagamos las pomadas, pagamos las compresas, pagamos las letras… es la extorsión del pobre, la asfixia sin freno, coágulo a coágulo.

Pagamos por tener justicia que no es justa.

Pagamos para que nos gobiernen quienes nos engañan.

Pagamos a un diosito que no reconocemos.

Pagamos  a una policía que tortura

A escote, entre los emputecidos.

Financiamos cada una de las cadenas que nos golpean. Cada una de las manos que se agitan para azotarnos con ellas.

Pagamos este impuesto permanente que revoluciona sólo miserias.

Como mecenas voluntariosos.

Mientras nuestras casas se llenan de deudas y de impotencia, los de siempre no quieren poner en claro las cuentas.

Nos roban descaradamente, somos su fuente inacable de riqueza, su cheque en blanco, su fábrica de moneda.

La pregunta es ¿hasta cuándo?





Cuando muere un poeta

mmm


A tientas

Viñeta de Kalvellido

Vamos a tientas por la vida,
estrenamos dolor en cada paso,
en cada paso estrenamos golpes,
en cada paso estrenamos olvidos.
 Avanzamos en la oscuridad
poco a poco,
sin aliento,
con el único horizonte de una muerte imprecisa.
A tientas tocamos las pieles que son piedras
y las  pieles que son caricias,
Tocamos el cielo de otras bocas,
y el infierno de  labios que calcinan.
Tocamos a tientas, ciegos,
caminamos a tientas, ciegos,
ciegos en la vida.

Sedientos, desnutridos de alegría.
Apenas algún oasis en mitad del camino.

Apenas ese respiro.


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