Guerra de clases, racismo institucional, asesinatos policiales en EE.UU. dirigidos por el gobierno y las instituciones al servicio de la gran patronal. Videos ...y mucho más
Video: Grabación del asesinato de afroamericano por policías ( que desmiente la version policial)
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El diario gratuito Metro nos sorprendio ayer con una nueva perla informativa: "La policía usa gas lacrimógeno contra manifestantes que desafiaban toque de queda a medianoche".
En la composición de la noticia, una foto de un policía con máscara antigas y porra en mano coloca su cuerpo en dirección a la siguiente foto, en la que aparecen tres personas de raza negra que al parecer acaban de asaltar una tienda. El pie de foto dice "confrontación: Un saqueador sale corriendo de una tienda".
Yo, como ciudadano bien pensante y demócrata que soy, si lo fuera, miro la noticia por encima y pienso: "Negros asaltando tiendas y desafiando un toque de queda. La policía poniendo orden. Tiene sentido". Y sigo tomando mi café mientras voy a la sección de deportes.
Sin embargo si leeemos un poco más detenidamente la noticia encontramos que el joven Michael Brown, de 18 años, había sido muerto de un disparo por un policía blanco 9 días antes. Esto había generado una revuelta en los suburbios negros. Tiene sentido, pienso de veras.
Si seguimos leyendo hasta el final de la noticia descubrimos las consignas de las protestas negras que clamaban "justicia" asi como que el abogado Eric Holder pidió al Departamento de Justicia, en nombre de la familia del joven asesinado, una segunda autopsia.
Por qué las protestas negras clamaban justicia y por qué se pide una nueva autopsia no lo descubrimos en la noticia de Metro. Lo que nos descubre la historia reciente de los asesinatos policiales en EEUU es que una ejecución racista acaba con el asesino yéndose de rositas y la versión oficial adornada con un flamante cartel de "defensa propia".
También es curioso que a ningún demócrata le llame la atención que se dicte un "toque de queda" como si nada. Yo pensé que en la dictadura chilena de Pinochet eso era normal, viéndolo en el país de las libertades me llama más la atención.
La policía mintiendo a la gente y el gobernador de Missouri declarando el estado de emergencia ante la rebelión negra. Gases lacrimógenos, botes de humo y 7 detenidos. Y lo que nos cuenta Metro es "negros saqueando y desafiando".
A eso lo llamaría yo un buen ejemplo de objetividad periodística (de clase).
http://www.lahaine.org/mundo.php/missouri-perla-informativa-sobre-un

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En EEUU cualquier joven negro es sospechoso para la policía
x James Petras - La Haine
Periodistas denuncian amenazas y detenciones durante cobertura de protestas en Ferguson
Missouri: Perla informativa sobre un nuevo asesinato policial racista y la rebelion negra
Javier Ortega - La Haine
La policía lanzó el pasado domingo gases lacrimógenos y botes de humo ante una protesta, y detuvo a 7 personas. El diario Metro, un ejemplo de demonización de las víctimas.
El diario gratuito Metro nos sorprendio ayer con una nueva perla informativa: "La policía usa gas lacrimógeno contra manifestantes que desafiaban toque de queda a medianoche".
En la composición de la noticia, una foto de un policía con máscara antigas y porra en mano coloca su cuerpo en dirección a la siguiente foto, en la que aparecen tres personas de raza negra que al parecer acaban de asaltar una tienda. El pie de foto dice "confrontación: Un saqueador sale corriendo de una tienda".
Yo, como ciudadano bien pensante y demócrata que soy, si lo fuera, miro la noticia por encima y pienso: "Negros asaltando tiendas y desafiando un toque de queda. La policía poniendo orden. Tiene sentido". Y sigo tomando mi café mientras voy a la sección de deportes.
Sin embargo si leeemos un poco más detenidamente la noticia encontramos que el joven Michael Brown, de 18 años, había sido muerto de un disparo por un policía blanco 9 días antes. Esto había generado una revuelta en los suburbios negros. Tiene sentido, pienso de veras.
Si seguimos leyendo hasta el final de la noticia descubrimos las consignas de las protestas negras que clamaban "justicia" asi como que el abogado Eric Holder pidió al Departamento de Justicia, en nombre de la familia del joven asesinado, una segunda autopsia.
Por qué las protestas negras clamaban justicia y por qué se pide una nueva autopsia no lo descubrimos en la noticia de Metro. Lo que nos descubre la historia reciente de los asesinatos policiales en EEUU es que una ejecución racista acaba con el asesino yéndose de rositas y la versión oficial adornada con un flamante cartel de "defensa propia".
También es curioso que a ningún demócrata le llame la atención que se dicte un "toque de queda" como si nada. Yo pensé que en la dictadura chilena de Pinochet eso era normal, viéndolo en el país de las libertades me llama más la atención.
La policía mintiendo a la gente y el gobernador de Missouri declarando el estado de emergencia ante la rebelión negra. Gases lacrimógenos, botes de humo y 7 detenidos. Y lo que nos cuenta Metro es "negros saqueando y desafiando".
A eso lo llamaría yo un buen ejemplo de objetividad periodística (de clase).
http://www.lahaine.org/mundo.php/missouri-perla-informativa-sobre-un
¿Renace con fuerza el Ku Kux Klan?
Se supo que el Ku Kux Klan declaró que “Establecimos un fondo-recompensa para el oficial de policía que disparó a este matón”
El problema en Ferguson
El problema no es que el cadáver de Michael
Brown tenga vestigios de mariguana, como lo afirman las autoridades de
Ferguson, Misuri, sino que tiene dos balazos en la cabeza
El
problema no es que el joven negro tenga antecedentes penales o no los
tenga, sino que tales antecedentes, reales o supuestos, han sido
esgrimidos por la policía local como argumento exculpatorio del policía
que lo mató.
El problema no es que Brown haya sido ejecutado a distancia, cuando intentaba rendirse, como lo indican los resultados de la segunda autopsia realizada por Michael Baden a petición de la familia del difunto, sino la versión oficial de que el victimario disparó sobre la víctima a corta distancia durante un forjeceo en el que el muchacho intentaba despojar de su arma al agente del orden.
El abuso policial, la extralimitación de un uniformado en sus labores, son cosas inevitables que ocurren y que seguirán ocurriendo en todas las corporaciones policiales del mundo. No hay exámenes de admisión ni protocolos de actuación ni leyes lo suficientemente estrictas para eliminar del todo la posibilidad que, de cuando en cuando, un policía actúe en forma indebida y viole los derechos humanos de la ciudadanía, incluso en el grado de asesinato.
Y como no hay manera de garantizar que hechos de esa naturaleza no ocurrirán nunca, con todo y sus secuelas dolorosas e indignantes, es necesario disponer, al interior de las corporaciones policiales y fuera de ellas, de mecanismos institucionales de investigación, procuración e impartición de justicia para asegurar que el abuso policial sea excepción y no regla, y que los empleados públicos encargados de hacer cumplir las leyes no se dediquen a violarlas en forma sistemática.
Si ante los primeros indicios de que un muchacho había sido asesinado sin motivo por un policía las autoridades de Ferguson hubiesen iniciado de inmediato el esclarecimiento de los hechos, si hubieran actuado con transparencia y no hubiesen intentado escamotear a la sociedad hasta el nombre del presunto culpable, esa localidad de Misuri de 20 mil habitantes no se habría visto sacudida por una rebelión sorda que ha dejado ya una estela de destrucción y heridas y que ha escalado hasta el punto de que el gobernador de Misuri ha debido establecer el toque de queda y movilizar a la Guardia Nacional para contener los desmanes.
Simplemente, los familiares del difunto Michael Brown estarían viviendo días de duelo y desesperanza, el presunto culpable de su muerte, el policía Darren Wilson, estaría sujeto a un proceso penal por homicidio –y no, como ahora, en libertad y suspensión laboral con salario– y las calles de Ferguson estarían en paz.
Pero el cuerpo de Michael Brown tiene cuatro heridas de bala en el brazo, una más en el cuello y otras dos, las últimas, en la cara y en la cabeza, y la secuencia de las lesiones parece indicar que el muchacho, ya herido, sufrió dos tiros de gracia; es decir, que fue ejecutado por su agresor, y los superiores de éste han realizado todos los esfuerzos posibles por encubrirlo.
El problema de Ferguson no es un muchacho muerto a manos de la policía, sino la sucesión de muertos, lesionados, pateados y agredidos sin necesidad ni justificación reglamentaria por agentes del orden a lo largo y a lo ancho de Estados Unidos, así como la alta prevalencia de total impunidad en tales sucesos.
Y el problema de Ferguson no es nada más la impunidad, sino el hecho de que ésta se encuentre tan estrechamente asociada a una discriminación estructural. El que Michael Brown fuera negro y su agresor sea blanco no es, por sí mismo, indicativo de nada. Pero esas condiciones se inscriben en un patrón sistemático confirmado por la estadística. El problema no es una sociedad formada por blancos y negros –además de todas las otras categorías empleadas por el sistema racista estadunidense para clasificar a su población–, sino una sociedad que pone a sus integrantes blancos a trabajar en la policía y a sus negros, a operar en la delincuencia: de los 56 elementos policiales de la revuelta localidad de Misuri, sólo tres son negros. Pero a escala nacional dos de cada tres negros estadunidenses van a la cárcel en algún momento de su vida.
Y el problema no es únicamente la persistencia del racismo en Estados Unidos sino que el régimen político realice tantos esfuerzos por ocultar esa realidad –como los desplegados por las autoridades de Ferguson para engañar a la sociedad y para darle impunidad al presunto policía de la localidad–, incluso el de poner a un negro en la presidencia del país. Y ese pobre hombre, el señor presidente, tiene ahora el cadáver de Michael Brown sobre su escritorio de la oficinal oval y, evidentemente, no tiene la menor idea de qué hacer con él.
Cubadebate
http://www.lahaine.org/mundo.php/el-problema-en-ferguson
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/137995-eeuu-afroamericanos-racismo-injusticia-ferguson
El problema no es que Brown haya sido ejecutado a distancia, cuando intentaba rendirse, como lo indican los resultados de la segunda autopsia realizada por Michael Baden a petición de la familia del difunto, sino la versión oficial de que el victimario disparó sobre la víctima a corta distancia durante un forjeceo en el que el muchacho intentaba despojar de su arma al agente del orden.
El abuso policial, la extralimitación de un uniformado en sus labores, son cosas inevitables que ocurren y que seguirán ocurriendo en todas las corporaciones policiales del mundo. No hay exámenes de admisión ni protocolos de actuación ni leyes lo suficientemente estrictas para eliminar del todo la posibilidad que, de cuando en cuando, un policía actúe en forma indebida y viole los derechos humanos de la ciudadanía, incluso en el grado de asesinato.
Y como no hay manera de garantizar que hechos de esa naturaleza no ocurrirán nunca, con todo y sus secuelas dolorosas e indignantes, es necesario disponer, al interior de las corporaciones policiales y fuera de ellas, de mecanismos institucionales de investigación, procuración e impartición de justicia para asegurar que el abuso policial sea excepción y no regla, y que los empleados públicos encargados de hacer cumplir las leyes no se dediquen a violarlas en forma sistemática.
Si ante los primeros indicios de que un muchacho había sido asesinado sin motivo por un policía las autoridades de Ferguson hubiesen iniciado de inmediato el esclarecimiento de los hechos, si hubieran actuado con transparencia y no hubiesen intentado escamotear a la sociedad hasta el nombre del presunto culpable, esa localidad de Misuri de 20 mil habitantes no se habría visto sacudida por una rebelión sorda que ha dejado ya una estela de destrucción y heridas y que ha escalado hasta el punto de que el gobernador de Misuri ha debido establecer el toque de queda y movilizar a la Guardia Nacional para contener los desmanes.
Simplemente, los familiares del difunto Michael Brown estarían viviendo días de duelo y desesperanza, el presunto culpable de su muerte, el policía Darren Wilson, estaría sujeto a un proceso penal por homicidio –y no, como ahora, en libertad y suspensión laboral con salario– y las calles de Ferguson estarían en paz.
Pero el cuerpo de Michael Brown tiene cuatro heridas de bala en el brazo, una más en el cuello y otras dos, las últimas, en la cara y en la cabeza, y la secuencia de las lesiones parece indicar que el muchacho, ya herido, sufrió dos tiros de gracia; es decir, que fue ejecutado por su agresor, y los superiores de éste han realizado todos los esfuerzos posibles por encubrirlo.
El problema de Ferguson no es un muchacho muerto a manos de la policía, sino la sucesión de muertos, lesionados, pateados y agredidos sin necesidad ni justificación reglamentaria por agentes del orden a lo largo y a lo ancho de Estados Unidos, así como la alta prevalencia de total impunidad en tales sucesos.
Y el problema de Ferguson no es nada más la impunidad, sino el hecho de que ésta se encuentre tan estrechamente asociada a una discriminación estructural. El que Michael Brown fuera negro y su agresor sea blanco no es, por sí mismo, indicativo de nada. Pero esas condiciones se inscriben en un patrón sistemático confirmado por la estadística. El problema no es una sociedad formada por blancos y negros –además de todas las otras categorías empleadas por el sistema racista estadunidense para clasificar a su población–, sino una sociedad que pone a sus integrantes blancos a trabajar en la policía y a sus negros, a operar en la delincuencia: de los 56 elementos policiales de la revuelta localidad de Misuri, sólo tres son negros. Pero a escala nacional dos de cada tres negros estadunidenses van a la cárcel en algún momento de su vida.
Y el problema no es únicamente la persistencia del racismo en Estados Unidos sino que el régimen político realice tantos esfuerzos por ocultar esa realidad –como los desplegados por las autoridades de Ferguson para engañar a la sociedad y para darle impunidad al presunto policía de la localidad–, incluso el de poner a un negro en la presidencia del país. Y ese pobre hombre, el señor presidente, tiene ahora el cadáver de Michael Brown sobre su escritorio de la oficinal oval y, evidentemente, no tiene la menor idea de qué hacer con él.
Cubadebate
http://www.lahaine.org/mundo.php/el-problema-en-ferguson
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Activista de EE.UU.: "La historia de este país es la de la esclavitud"
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/137995-eeuu-afroamericanos-racismo-injusticia-ferguson
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Textos de Mumia Abu-Jamal - Racismo y brutalidad policial
Texto de Mumia, sobre la brutalidad policial y el racismo institucional en los EE.UU.
Noche de dolor – noche de rabia
Los racismos de los ricos
Cuando niñas y niños son el enemigo
Filadelfia: salvajismo policial en las calles
Golpizas
A los visto, los asesinatos policiales, la brutalidad... en total impunidad es habitual en los pueblos y ciudades de los EE.UU
Video. "...Policías de Nueva York redujeron hasta matarlo a un hombre. Habla su esposa
Imágenes del vídeo que muestra a policías neoyorkinos sometiendo al
hombre hasta su matarlo.
POLICÍAS MATAN ANTE LAS CÁMARAS A UN HOMBRE NEGRO POR VENDER ILEGALMENTE
CIGARRILLOS
¿Se imagina el lector la repercusión en los grandes medios de
comunicación que hubiera tenido por años esta filmación de haber sido
tomada en Cuba o Venezuela?
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