lunes, 12 de mayo de 2014

¡Si cantara el gallo rojo!. Maité Campillo

Observen la silla, no se atiborren en el sofá, demuelanlo!, y hagan el amor, sientan la erección de su cuerpo y no la del móvil, no pierdan el horizonte

'Paso por la historia de ayer... y hoy'

Decía el gran pedagogo Célestin Freinet en el siglo pasado:
Con un retraso deplorable, debido a la persistente inercia de instituciones anticuadas ya superadas, la Escuela se adapta lentamente, en todas las épocas y lugares, al sistema económico, social y político que la domina. Se lamente o sea motivo de satisfacción, esta adaptación es un hecho; una ojeada rápida a los dos mil años de nuestra historia nos proporcionará inmediatamente la prueba de ello”.

AVISO
Peligro: ¡Móviles andando por las calles!
El imprescindible”, es un arma de destrucción masiva.
Fomenta el síndrome confusional, la bipolaridad, mata... y la pasma remata, ¿pedagogía capitalista?

Freinet, narra una Edad Media personificada en el hoy, rey J. Carlos:
En la Edad Media, nos dicen, los señores estaban muy poco instruidos y no siempre sabían leer, porque en aquel momento leer y escribir no eran absolutamente indispensables para la función social del señor. Por el contrario, no se descuidaba ni su formación de señor, ni la de cazador o guerrero. Incluso esta formación tenía la originalidad envidiable de no ser libresca o formalista, sino esencialmente activa y práctica: preparación del joven señor como paje, iniciación a la caza, a la equitación, a las pruebas guerreras de los torneos..”

Las catedrales y abadías también tuvieron sus escuelas especiales, donde se acogía a niños (niñas no) de todas las condiciones. Su formación estaba concebida y realizada con una finalidad precisa: la iniciación de los futuros hombres de iglesia, que no necesitarían comprender, sino creer y servir en el seno celoso de la iglesia (. . .) La burguesía en auge tuvo a su vez escuelas, donde enseñó la lectura y la escritura -estos útiles tan raros, tan apreciados y tan respetados en aquella época, la cultura antigua, griega o latina, la medicina, conquistas todas ellas que asentarían sobre bases nuevas la autoridad de esta clase social de administradores y comerciantes”

¡MILAGRO!
Un alcalde de la República (1936), remueve la fosa masiva donde le hicieron desaparecer; su despertar es agitado, sudoroso, alucinado al observar grita: ¡¡qué han hecho con mi gente!! Vio a todo su pueblo sin prestar atención al entorno caminando como zonzo, escribiendo o hablando a un extraño aparato, chocando entre ellos sin hablarse, contra coches, árboles, farolas, tachos de basura, e insiste. . . ¡¡URGENTE!! Nos rodean agentes extraños, una especie de zombies invaden casas, aceras, carreteras, valles, montes, pueden llegar a generar un auténtico caos, se aprecia como parte de los usuarios se desvían de su trayectoria, invadiendo la carretera y golpeando a otras personas; quieren acabar con el pueblo, su idiosincrasia, cultura. . . Se alerta a todas las dependencias fieles a la república: Frío, mucho frío, compañeros, el enemigo está paralizando la capacidad de reacción de nuestra gente, van a tener que anestesiarme, no se si podré soportar la invasión Mengele, operación en pantalla “transparente” USA, apúrense, se que hay otros mundos, pero están en este!!

Freinet apura los segundos, nueva etapa, siglo XIX:
La instrucción del pueblo se convierte en una necesidad económica. El capitalismo triunfante instituyó la escuela pública que también se adaptó, por lo menos durante un periodo, a las finalidades especiales que le habían dado vida. A pesar de de las teorías y de los ampulosos discursos que los intelectuales idealistas formulaban, en el fondo no se trataba de educar al pueblo, sino de prepararlo para cumplir con eficiencia racional las nuevas tareas que el maquinismo imponía. Sin las técnicas básicas de leer, escribir y contar, el proletariado era solamente un obrero mediocre (. . .) Esta adaptación era casi perfecta en el periodo 1890-1914. El mismo pueblo estaba satisfecho aparentemente, e incluso un poco orgulloso de una escuela que hacía “sabios” de sus hijos. Los filósofos exaltaban las virtudes de los nuevos dioses: la razón y la ciencia; la patria parecía descansar sobre cimientos sólidos y los comerciantes de toda laya hacían buenos negocios en un ambiente de seguridad”

B A N D O
De cumplimiento obligatorio:
A toda persona que se le vea en vía pública con el “agente imprescindible”, será encerrada una semana en el “manicomio” municipal; se le requisará el artilugio demoledor hasta que el individuo esté debidamente rehabilitado y vuelva a instalar el fijo de toda la vida; salude por las calles a su gente y hable de tu a tu mirando a los ojos, soltando la comisura de los labios en aleteo alegre y relajante para que brote de nuevo la gracia de la armonía social, que caracterizó nuestras calles antes de que Europa y sus gringos entraran a invadirnos. La rehabilitación será de tres meses prorrogables hasta la total recuperación, consistirá en terapias de grupo basadas en técnicas comunitarias, que implante de nuevo las luces y sombra perdida.

TERAPIA DE RECONSTRUCCIÓN:
Caminar por las aceras mirando todo al alcance, a las personas también, no solo al perrito que pasean. Respirar sintiendo el olor y placer de las cosas, combatir el mal aliento, los olores de los tubos de escape sobre ruedas; en una palabra, luchar en todo momento. Observen la silla, no se atiborren en el sofá, demuelanlo!, y hagan el amor, sientan la erección de su cuerpo y no la del móvil, no pierdan el horizonte. “Su guerra” no es nuestro campo de batalla. Crear, jugar, descargar con todo, sí, reír entre todos y cantar también, lo dicho, dicho mil veces, no olviden luchar a las escondidas, da mucho juego y se sale ganado; luchar no es un planteamiento sino una necesidad vital de supervivencia. ¡NO, “al agente imprescindible”, al monte, al monte! No olviden revolcarse por la arena marina y dentro del mar, salten a las olas sin ningún artilugio electrónico, afecta a la energía del agua y reseca la tierra. Lean libros, muuuuchos libros, coméntenlos a todo el que puedan, hay que contagiar en lectura, y aprender a contar cuentos e historias entre fábulas. Miren las estrellas, existen! Y, si no se ven, bombardeen los coches “imprescindibles”, matan!, también el oxígeno, las piernas las convierte en palitos resecos dispuestos para el fuego; no se presten, combatan que el poder remata. Transformen los ayuntamientos en casas del pueblo, si no les dejan los matones, luchen sin desmayo, que la impotencia no se haga con las emociones ciudadanas. Invítense a comer en las casas, dejen de comer tanta basura entre calles!, sabe mucho mejor. Salgan a ver a los amigos, sin el teléfono en el culo, digo, en la mano, el móvil mata la posibilidad de mirar los ojos de la luna; charlen de lo humano y lo divino, ah, y no olviden abrazarse, la comunicación amplia estimula la circulación, tiene el don de ayudarte avanzar, de aprender de los demás. Recuerda, los “agentes imprescindibles”, te destruyen, evaporan el tacto, atrofia el olfato, y el tímpano no responde.

Freinet, fue infatigable en su lucha contra la atrofia, ya en el siglo pasado, decía:
Sin embargo, se rompió el encanto, contribuyendo a ello en amplia medida el macabro engaño de 1914-1918. Poco a poco, los más clarividentes y los mejores de entre el pueblo adquirieron conciencia del destino de su clase y de la mentira interesada que era la instrucción que habían recibido. Para la mayoría de los padres, en efecto, lo que importa no es la formación, el enriquecimiento profundo de la personalidad de sus hijos, sino la instrucción suficiente para afrontar los exámenes, ocupar las plazas envidiadas, entrar en tal escuela o poner pie en tal otro empleo oficial. Por otra parte, la sociedad no es ni más comprensiva ni más generosa. Con mucha frecuencia, está dominada por la preocupación política de durar, sin tener tiempo para pensar en lo que ocurrirá dentro de diez o veinte años. Sólo le obsesiona el inmediato mañana. Sólo para el inmediato mañana pide a la escuela que prepare al niño, para las finalidades inmediatas que impone y que quizá no sean más racionales, ni más humanas, que aquéllas que el industrial invocaba para emprender la fabricación en serie y el lanzamiento de un objeto inútil a la sociedad, o incluso peligroso y nocivo”

¡Lo dijo hace más de 60 años!
Imaginaos hoy siglo XXI, 2014, la cantidad de objetos que el capitalismo fabrica, que no sólo son peligrosos para la salud, ni siquiera sirven para nada esencial, pero nos hacen caer la baba, pese a que matan como los fármacos que venden para curarnos; vehículos para correr más aún, con todos sus artilugios para entretenernos mientras conducimos, y matarnos mientras los utilizamos; televisiones para recluirnos y aborregarnos en la pasividad sumisa, la sala de estar como celda, el sofá como el dios omnipresente, todos frente a la mentira sacrificando horas, destruyendo los minutos; un ordenador para la abuela, otro para el niño, otro para la mamá, otro para el perro, o gato, ah, no, a estos creo que no, o también se ponen al teléfono y maneja las teclas como los chimpancés? Tabletas “inteligentes”, smartphones, relojes, gafones, garrafones, botellones y estafetas, pocas bicicletas de calle y muchas eléctricas, para agilizar el idioma universal y anular tu raíz en la historia? Marca de zapatillas 'pijatón', incluido pantalón y camiseta: tu personalidad vuela hacia Washington como más cerca. Y, es que el capitalismo quiere lo mejor para ti, tu dinero, y que dejes de pensar; el Esperanto no forma parte del imperio de la guerra, de su monopolio de armas, no compensa económicamente, los coches eléctricos tampoco, y menos con agua, llueve menos que petróleo.

NOTA
Célestin Freinet, nació en los Alpes franceses de Provenza, donde realizó labores de pastor siendo niño. Este hecho lo puso siempre en contacto con la naturaleza, con la tierra y con la gente en el seno de una familia humilde. Su origen campesino se traslució en toda su obra. Es uno de los más importantes innovadores en la educación del siglo XX. Fue un maestro de pueblo, lo que le confirió el valor de que sus propuestas nacen de la realidad escolar cotidiana. Tras estudiar en Grasse, entre 1913-1919 ingresó en la escuela normal de maestros de Niza. La guerra del catorce (la Gran Guerra) le movilizó y en 1915, a los 19 años, es herido muy gravemente en un pulmón, de lo que nunca se recuperó completamente.
Entre 1921 a 1935 el matrimonio Freinet profundiza y desarrolla el movimiento iniciado, pero sufre la hostilidad de un ayuntamiento derechista que consigue su traslado: los textos que escribían espontáneamente los alumnos criticaban a los notables del pueblo. Trasladados nuevamente a Bar-sur-Loup, no aceptan ese puesto a pesar de la buena acogida de padres y alumnos, dimiten y dedican todo su tiempo a desarrollar el movimiento y la Cooperativa de Enseñanza Laica, que se ha convertido en una verdadera empresa de producción de material y edición de documentos pedagógicos. Así nació la idea de una escuela libre experimental. En 1934 y 1935 Freinet, fue apoyado por los comunistas, donde militaba, consigue construir una escuela en Vence. Los alumnos son en su mayoría internos pertenecientes a las capas sociales desfavorecidas o a familias en apuros. Al empezar la Segunda Guerra Mundial se le considera peligroso por su militancia y es internado en un campo de concentración, aunque después obtiene la libertad. Durante la guerra se une al 'maquis' del Briançonnais y posteriormente lo dirige. Tras la liberación preside el Comité de Liberación de los Altos Alpes y reanuda su actividad en Vence.

PD.
Una de las consecuencias más notorias, desde la aparición de los smartphones y demás dispositivos móviles, es que han ido desapareciendo los de tradición intrauterina, por el terrorífico impacto que han tenido en la vida social ¿Hay algo más cortante, que ese ojo que se desliza impunemente, hacia la mano que sujeta el teléfono mientras mantenemos una conversación?, sociedad nomofóbica?, amparados por la ausencia de normas de conducta de comunicación quizá, o zombies que deambulan sin mirarse gran parte del tiempo, aún compartiendo el mismo espacio?

Sigue triunfando en nosotros su, “flash cultural”:
El 90% siguen siendo películas hechas en EEUU, yes, olé. . . tal es la “independencia”, cultural, a la vez que mamarrachean machadas, por ejemplo, homenajeando a , Quevedo, en algún centenario de su muerte o nacimiento. Lo que probablemente la sumisión al Pentágono no “recordó”
(como ocurrió con el poeta Miguel Hernández), es que Quevedo, se atrevió a decir cosas como:
Tú, ya, ¡oh, ministro!, afirma tu cuidado. . . no sabe el pueblo ayuno temer muerte, armas quedan al pueblo despojado”
El ministro al que se dirigía era, como los de ahora, un ministro de “Su Majestad”

*Si viviera hoy siglo XXI, es posible que, Quevedo, estuviera con una orden de busca y captura, por terrorista!. . . Y Lorca murió de risa cantando los cuatro muleros, y, Machado se fue de vacaciones a descansar con su familia a un pueblecito de Francia. . . pero nosotros sabemos que cuando canta el gallo negro, es que ya se acaba el día, si cantara el gallo rojo!!

Maité Campillo, actriz y directora de teatro

 http://www.insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/11064-%C2%A1si-cantara-el-gallo-rojo


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