jueves, 15 de mayo de 2014

¿Es el socialismo un capitalismo sin vicios? Por: Toby Valderrama y Antonio Aponte

El sueño de los reformistas, de los socialdemócratas, es un capitalismo sin vicios, sin máculas, donde todos se porten bien, nadie especule, todos den empleo y todos trabajen con fundamento. El sueño es tan viejo como el capitalismo, y nunca ha dado otro resultado que tranquilizar la conciencia de revolucionarios renegados y de capitalistas con buena intención. A pesar de estos sueños, el capitalismo sigue su historia de infamias, de destrucción del hombre y de la naturaleza.
El sueño reformista apareció con fuerza entre nosotros. Primero se coló como una necesaria elevación de las fuerzas productivas y conversaciones civilizadas con los empresarios mayores. Luego se fue deslizando, con lentitud poderosa, hacia el capitalismo, al punto que hoy se habla de que la meta es un capitalismo sin vicios. El Socialismo de los reformistas es esto, un capitalismo sin vicios, con rostro humano, y un discurso hipócrita y engañoso. Hasta una internacional socialista tiene.

El capitalismo, debemos repetirlo siempre, es un sistema predador del humano y de la naturaleza, esa es su esencia. No es posible un capitalismo que no explote, que no deprede. En el capitalismo, un segmento de la sociedad -los capitalistas- se apoderan de la riqueza social, se la roban, son herederos perfeccionados de los señores esclavistas, de las monarquías, de los señores feudales.

Ese robo se realiza, hablando en sencillo, haciendo que los obreros trabajen mucho más de lo que el capitalista le paga. De esta manera, obtiene trabajo robado encerrado en las mercancías, que son cambiadas por dinero en el mercado. Esa es la manera de funcionar del capitalismo. Ahora bien, este fraude de origen en el capitalismo, debe ser justificado con una cultura, una teoría, que lo sustente, con una lógica que legitime el robo. Esta cultura arropa a todo el planeta y llega a todos los países con diferentes matices.

Aquí en Venezuela es capitalismo rentista, país productor de materia prima. El Comandante aceptó el reto de hacer de este país rentista un país Socialista, entendió que no era la meta mejorar el capitalismo, sino superarlo, dar un salto cultural. Ese fue su legado, está claramente escrito, de su puño y letra, en el Plan de la Patria, el original.

El Socialismo es un cambio cultural, el mayor salto que se ha planteado la humanidad, se trata de salir de lo que los clásicos llaman la prehistoria e ir a la historia, al encuentro del humano con su condición de humano, a dejar de ser un esclavo, un consumidor y un productor, un excluido. Crear un mundo donde el trabajo de todos beneficie a todos y nadie se apropie de la riqueza social, donde ésta ilumine la vida de todos los individuos, donde, como dice el cristianismo, cada uno aporte según su capacidad y cada uno reciba según su necesidad.

Ese es el reto, cambiarlo por la pretensión de un capitalismo sin vicios, con rostro humano, es traicionar el legado de Chávez, ir hacia el fascismo restaurador, pasar a la historia como una Revolución más que no pudo ir más allá de su fundador, de su líder.


¡Chávez vive en el Socialismo!

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