jueves, 15 de mayo de 2014

El capitalismo mata. La clase obrera , hoy en Tuquia perdemos, de nuevo, a cientos de compañeros en la mina... En Sudafrica miles de mineros siguen en huelga...

Hace dos semanas, al anunciar en el parlamento la negativa del AKP a investigar la seguridad de Soma, el diputado Muzaffer Yurttas -recordó Hurriyet- había dicho que "si Dios quiere" en la mina no ocurriría nada: "Ni siquiera sangre de la nariz".
"Es el peor suicido de trabajo de la historia de este país", denunció Cetin Uygur, ex líder del sindicato de mineros turcos Maden Is..."

Por Francesco Cerri ANKARA, 14 (ANSA)-

Condiciones decimonónicas de seguridad, escasas precauciones y turnos matadores de trabajo quedaron en el ojo de la tormenta tras la mayor tragedia minera en la historia de Turquía, que causó 238 muertos a raíz de la explosión e incendio en la mina de Soma.

"Es el peor suicido de trabajo de la historia de este país", denunció Cetin Uygur, ex líder del sindicato de mineros turcos Maden Is.
Mientras las galerías de la mina de Soma siguen invadidas por llamas y humo, y sigue febrilmente el trabajo de cientos de socorristas en una desesperada carrera contra el tiempo, en Turquía crece la indignación por un desastre anunciado.

A fines de 2013, la oposición había pedido una investigación parlamentaria sobre los numerosos incidentes registrados en la mina, denunciando problemas de seguridad, trabajo infantil y horas excesivas de trabajo. El pedido fue rechazado el 29 de abril por el partido islámico AKP del premier Recep Tayyip Erdogan, que tiene la mayoría absoluta en el parlamento.
En espera de una investigación judicial -la fiscalía ya abrió un legajo- varios aspectos del accidente suscitan serios interrogantes.
Según los primeros elementos, la explosión en un transformador de la mina y el sucesivo incendio provocaron un apagón eléctrico. Los ascensores al parecer se detuvieron, impidiendo evacuar a los mineros atrapados.

En las galerías bloqueadas se difundió el monóxido de carbono -contra el cual resultaron ineficaces los sistemas de ventilación de emergencia- que al parecer mató a decenas de mineros atrapados.

Entre los 205 cuerpos sin vida extraídos durante la noche pasada estaba el de Kemal Yildiz, de apenas 15 años. Y todo esto no ocurrió en 1884, en los tiempos del "Germinal" de Emile Zola, sino en el siglo XXI, en un país que aspira a ser miembro de la Unión Europea (UE).

En toda Turquía comenzaron las manifestaciones de protesta. En el metro de Estambul, decenas de muchachos se acostaron en el piso, en los vagones y en los corredores, identificándose simbólicamente con los mineros derrumbados en tierra en las galerías invadidas por el monóxido de carbono.

En muchas ciudades, como en los tiempos de Gezi Park, la gente se sentó en el suelo con un casco amarillo de minero al lado. Hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes en Estambul.
La protesta también arrasa en las redes sociales. Entre los hashtag más populares en Twitter se encuentra @NotAccidentButMurder (no accidente sino homicidio).

El sitio de la compañía propietaria de la mina, la Soma Coal Mining Company, asediado por las protestas, fue cerrado. En la pantalla aparece sólo una nota de la empresa, que habla de un "triste accidente" y garantiza que había tomado "las máximas precauciones, monitoreadas continuamente".

También están en la mira los beneficios de las empresas que se hicieron cargo de las minas después de la privatización.

El diario Hurriyet desempolvó una entrevista de 2012 de Ali Gurkan, dueño de Soma Mining, que explicaba que el costo de la tonelada de carbón había bajado de 130 a 24 dólares después de la privatización, entre otras cosas gracias a la producción propia de transformadores (en lugar de comprarlos en el exterior) y a la drástica reducción del costo del trabajo.

Hace dos semanas, al anunciar en el parlamento la negativa del AKP a investigar la seguridad de Soma, el diputado Muzaffer Yurttas -recordó Hurriyet- había dicho que "si Dios quiere" en la mina no ocurriría nada: "Ni siquiera sangre de la nariz". CEF/MRZ
14/05/2014 17:44 

Prolongada huelga minera sudafricana se torna violenta y letal

La violencia regresó al norteño eje minero sudafricano, mientras tres grandes compañías del platino intentaban hoy poner fin a una huelga de 30 mil trabajadores que ya dura casi cinco meses.

Al menos cuatro obreros del yacimiento Lonmin fueron asesinados durante los pasados tres días, cuando trataban de incorporarse a sus puestos y mostraron descuerdo con el paro laboral en las provincias Limpopo y North West.

La huelga más larga y más costosa en la historia de Sudáfrica ha afectado al 40 por ciento de la producción mundial de platino y fue convocada el 23 de enero por el sindicato Asociación de Mineros y Trabajadores de la Construcción (Amcu).

En un comunicado conjunto, las empresas Lonmin, Anglo American Platinum Ltd e Impala Platinum Holdin reportaron 20 asaltos en las últimas 50 horas y varios incidentes graves de intimidación contra trabajadores no huelguistas.

Amcu está exigiendo un incremento de salarios que representaría tres veces el nivel de ingresos mensuales de la actualidad: 12 mil 500 rands (unos mil 450 dólares) desde los cinco mil rands en vigor.

Las patronales argumentaron que se trata de una exigencia exagerada y en último caso podrían igualar la petición para el año 2017. El sindicato metalúrgico rechazó tal proposición y las negociaciones están estancadas nuevamente.

El ministro de la Policía Nacional, Nathi Mthethwa, condenó la violencia en la región, recordó que la protección de los ciudadanos es un asunto serio para el gobierno, e informó que aumentarán las patrullas para apoyar a los mineros que deseen volver a sus labores.

En agosto de 2012, esta misma zona en el noroeste del país fue centro de una gran conflictividad laboral y de una violencia policial que provocó cerca de medio centenar de muertos en la mina de Marikana.

Sudáfrica es el mayor productor mundial de platino y tiene a alrededor de 134 mil obreros empleados en este sector industrial. El metal se utiliza sobre todo en convertidores catalíticos de automóviles, para discos duros de ordenadores y empastes dentales.

La dilatada inacción laboral va costando mil 800 millones de dólares a la macroeconomía doméstica y unos 900 millones de ingresos generales para los mineros en el paro voluntario.

Amcu no pertenece a la federación progubernamental Congreso de los Sindicatos. La huelga masiva ha sido criticada por el gobernante Congreso Nacional Africano y el propio presidente Jacob Zuma.

http://www.argenpress.info/2014/05/prolongada-huelga-minera-sudafricana-se.html
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Turquía: Gobierno y patrones son responsables de la masacre de mineros

 

 ¡¡ O socialismo o barbarie!

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