miércoles, 12 de marzo de 2014

La detención de los chicos de Hares. Israel ha encarcelado a más de 7.000 menores.


Israel continúa con su política de detención de menores palestinos
 
 Los cinco niños de Hares en el cartel de la campaña internacional que pide su libertad. / Campaign Free The Hares Boys.
 
La política de represión en los territorios ocupados lleva al Gobierno israelí a detener a cientos de niños acusados de tirar piedras. Muchos de ellos son menores y sufren torturas en las cárceles. El caso más reciente es el conocido como los niños de Hares.
Gaza (Palestina)

En Cisjordania, territorio palestino bajo ocupación israelí, los niños crecen y se desarrollan en un ambiente de racismo, provocación, venganza e injusticia. Los niños palestinos entienden desde muy temprana edad que sus vidas no son igual que las de los niños que viven en otro lugar del planeta. Ellos están bajo ocupación, una ocupación ilegal en la que cualquier suposición de ataque contra un israelí o un colono es más que suficiente para que las autoridades israelíes arresten a palestinos de cualquier edad.

El sistema de apartheid y de limpieza étnica israelí no reconoce la Convención de los Derechos del Niño donde se establece “la protección y el armonioso desarrollo del niño”. Un convenio internacional que acuerda la mayoría de edad a los 18 años. Sin embargo, bajo el sistema de ocupación israelí, un niño palestino es considerado mayor de edad a los 16 años y puede ser sentenciado como un adulto.

A pesar de las denuncias  (a veces son más bien recomendaciones) de organismos internacionales como las Naciones Unidas, la ocupación israelí sigue un sistema jurídico totalmente racista e ilegal con grandes diferencias entre un palestino y un israelí.

Niños juzgados en tribunales militares

Sin duda, la historia de los cinco chicos de Hares es el caso de detención de menores palestinos más sonado hasta el momento. Ali Shamlawi, Mohammed Kleib, Mohammed Suleiman, Ammar Souf y Tamer Souf se encuentran detenidos desde marzo de 2013. Se enfrentan a una lista de acusaciones por intento de asesinato, al tirar piedras, y por eso Israel podría sentenciarlos a cadena perpetua.

La ocupación israelí sigue un sistema jurídico totalmente racista e ilegal con grandes diferencias entre un palestino y un israelí El 14 de marzo de 2013 el coche donde viajaba una familia de colonos judíos chocó contra un camión que se encontraba parado cerca del asentamiento ilegal de Yakir. El camionero alegó estar parado porque había pinchado una rueda, los colonos testificaron en contra de un grupo de niños palestinos que les habían lanzado piedras.

“Todos los niños estan juzgados bajo la Orden Principal de Instrucciones de Seguridad (israelí), una ley militar implementanda en zona palestina ocupada desde 1967”, cuenta Habib Labib, abogado de Ali. Los palestinos, incluyendo los menores de edad, viven bajo la ley militar israelí y no la civil como los colonos o los israelíes. “En la ley civil, si estás sentenciado por intento de asesinato pueden caerte entre 20 y 25 años de prisión; pero bajo ley militar, como es el caso de los chicos de Hares, puede ser una cadena perpetua”, explica Habib.

La discriminación racista entre menores palestinos e israelíes juzgados bajo las mismas circunstancias es patente. Las torturas en interrogatorios son algo común en los centros de detención israelíes. La privación del sueño o esposar en posiciones incómodas a los detenidos durante horas son prácticas sistemáticas, incluso con menores.

 “Sabíamos que habían detenido a todos los amigos de Tamer de la escuela- cuenta Watfa, la madre de Tamer.- Vinieron y se llevaron a mi hijo. Después, cuando lo visité, me contó que los soldados israelíes les habían pegado. Los chicos les decían a los soldados que les dirían todo lo que quisieran pero que les dejaran dormir. Cuando se caían de cansancio les cogían por el cuello y les despertaban para hacerles más interrogatorios. Estuvieron así veinte días.”

La privación del sueño o esposar en posiciones incómodas a los detenidos durante horas son prácticas sistemáticas, incluso con menores Las detenciones de los niños fueron principalmente de noche. Los soldados israelíes irrumpieron en las casas acompañados por miembros del servicio de seguridad israelí, despertando abruptamente a las familias.  “Cuando entraron y vieron a  Mohamed lo tiraron contra la pared – relata abatida Feryal, madre de Mohamed Suleiman–. Seis soldados le comenzaron a golpear en el pecho y mi hijo me pedía ayuda diciendo que no podía respirar. Luego le tiraron al suelo, le golpearon y le rompieron los dedos de la mano.”

El abogado de Ali está intentado revocar las acusaciones de dos maneras. “En el caso de que este supuesto lanzamiento de piedras haya causado un accidente que ha producido heridas graves en uno de los pasajeros del coche no es un intento de asesinato porque, basándonos en la confesión de los niños, solo querían provocar daños leves. Además, los daños provocados en los vehículos y pasajeros es algo accidental ya que, según la confesión de los niños, fue después de huir del lugar cuando oyeron el ruido de un accidente".

En los juicios también se está apelando a la ley internacional según la cual la entidad ocupante (en este caso, Israel) tiene derecho a implantar juzgados para mantener la ley y el orden, pero temporalmente, hasta que se retire del territorio o se anexione el territorio ocupado con todos sus ciudadanos. En este último caso, todos deberían ser tratados bajo el mismo sistema jurídico-legal.  Los niños de Hares llevan casi un año detenidos, sin embargo, cuando las autoridades israelíes detienen a un menor israelí no lo dejan bajo detención durante todos los trámites. En régimen de excarcelación provisional, el niño (israelí) es puesto en libertad bajo fianza, algo que no sucede con los niños árabes.

“En 2005, cuando Israel obligó a los colonos a retirarse de la Franja de Gaza, los colonos protagonizaron protestas violentas quemando neumáticos y tirando piedras contra militares israelíes –continúa explicando Habib–. Se abrieron casos contra colonos, pero ninguno tuvo como acusación un ‘intento de asesinato’ como en el caso de estos chicos”.

Los chichos de Hares forman parte de los 7.000 palestinos menores de edad que han sido arrestados por las fuerzas israelíes y sometidos a tratamientos degradantes y a veces a torturas. Cada año, las cortes militares israelíes sentencian a alrededor de 700 niños palestinos.
 

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