Ángeles Maestro (Red Roja): "Es la primera vez, desde la campaña por el NO a la OTAN, en la que en una movilización de masas se puede intervenir directamente desde la línea revolucionaria". Entrevista inSurGente
Red Roja estuvo
involucrada desde el primer momento y participó en la decisión de los
objetivos políticos expresados en los lemas, específicamente el NO AL
PAGO DE LA DEUDA del que dependen los otros tres.
Este
asunto fue decisivo porque organizaciones como IU o el Frente Cívico
pretendían que el lema principal fuese “Por la dimisión del Gobierno”,
que era la forma indirecta de abrir el paso a la consabida coalición
PSOE-IU.
El
apoyo a la propuesta de “No al pago de la Deuda” fue afortunadamente
muy mayoritario, incluyendo a organizaciones como el SAT.
Es
la primera vez, desde la campaña por el NO a la OTAN, en la que en una
movilización de masas se puede intervenir directamente desde la línea
revolucionaria. El primer lema de las Marchas: NO AL PAGO DE LA DEUDA,
señala directamente el punto clave de la estrategia del imperialismo de
la UE contra el pueblo trabajador, cuya columna vertebral es el
engranaje institucional de la UE y del Euro.
Ninguno
de los partidos de la izquierda institucional, ni siquiera la versión
aparentemente más rompedora de “Podemos” va más allá de la ambigüedad
calculada de la “auditoría de la deuda”. En realidad es la expresión de
una izquierda débil, incapaz de servir de instrumento político en la
lucha de clases, que dice ser anticapitalista, pero que a la hora de la
verdad, su práctica se instala nítidamente en el redil del sistema.
Las Marchas, como sucede siempre que el pueblo trabajador aparece protagonizando la escena, les han pasado por la izquierda.
Además,
y eso también es muy importante, el 22M se inscribe en una progresión
en la conciencia del pueblo que ha pasado de la indignación –
valiosísima, pero sin propuesta real, del 15M - y de las movilizaciones
sectoriales contra “los recortes” de las Mareas, a la unificación de
las luchas. Y lo hace de la única forma posible: desde una propuesta
política (sobre todo el de no pagar la Deuda) que la gente reivindica
como necesaria, que es la línea de demarcación entre la supuesta
izquierda cooptada por el sistema y la línea revolucionara.
La
mejor confirmación del contenido rupturista de la propuesta es que
estos sectores reformistas – que ya se ven en el Gobierno y que temen
después ser interpelados cuando sus políticas sigan siendo las que dicta
la Troika – dejan caer (o relegan a la letra pequeña) el lema del No al
pago de la Deuda en su propaganda de las Marchas.
Esos
lemas permiten lo más importante: una práctica de organización y de
lucha en el seno de la clase obrera y del pueblo trabajador, antes y
después del 22M, recreando y reconociendo, la memoria de nuestras
luchas, de nuestras derrotas y de nuestras victorias, en el camino de la
construcción del poder del pueblo.
Y
para ello hay que situarse en el nivel de conciencia de la gente, en
cada momento, que por cierto, avanza a pasos muy grandes. Y que hay que ir acompañando y contribuyendo a hacer avanzar. Hablamos
desde aquí y ahora, desde lo concreto de la situación que vivimos y no
sólo con un discurso abstracto que hable de la necesidad – por
supuesto indiscutible – de la revolución social, pero que es el mismo
para cualquier etapa del capitalismo.
Ese
día van a confluir en Madrid una gran heterogeneidad de sensibilidades
de la izquierda y el anarcosindicalismo, es decir, hay organizaciones
que acuden con distintas estrategias...
El
hecho de que las Marchas se convoquen desde propuestas políticas que
implican una ruptura con el sistema en su línea de flotación, no quiere
decir que el tema – complejo y decisivo de la unidad – se resuelva con
una varita mágica. Los sectarismos, los enfrentamientos entre
organizaciones y las animadversiones personales han resurgido.
El
intento de IU y sus satélites de utilizar el 22M con objetivos
electorales se ha intentado utilizar para justificar la creación de
estructuras organizativas en algunos territorios, al margen de las
Marchas, sin participar en el enorme trabajo organizativo que se está
llevando a cabo.
Sin
embargo esas divisiones no pasan por temas ideológicos – como el
comunismo o el anarquismo – en la medida en que los objetivos se sitúan
claramente en un plano estrictamente político. De hecho compañeros y
compañeras anarcosindicalistas están realizando en barrios y pueblos un
trabajo encomiable, codo a codo con todxs lxs demás.
La
incorporación decidida de la mayoría sindical vasca, con LAB como
protagonista, y otras organizaciones independentistas ha descalificado a
quienes acusaban a las marchas de “españolistas”
Hace unos días has estado en una reunión preparatoria del 22M en Bilbao, cómo acude LAB y la mayoría sindical vasca al 22M.
La
decisión de la mayoría sindical vasca de participar en las Marchas es
histórica y van a venir, al menos, dieciséis autobuses. El hecho de que
la última reunión de coordinación estatal se hiciera en la sede de LAB
en Bilbao refleja bien su compromiso.
En
su decisión ha tenido un peso fundamental el hecho de que los objetivos
del 22M apuntaran directamente hacia la UE. Como decíamos “vamos a
Madrid porque no podemos ir a Bruselas”. Por otra parte, es evidente que
a medida que avanza el desarrollo de la crisis capitalista y sus
devastadoras políticas contra los pueblos, el componente de clase de la
lucha en las nacionalidades adquiere más peso y empuja a buscar
estrategias coordinadas entre los pueblos que nos permitan enfrentar con
más fuerza al enemigo común.
Si miles de personas no se disuelven tras la manifestación, cuál es el siguiente paso.
Las
Marchas del 22M, por su contenido político, por su composición, y sobre
todo, por la gravedad del momento histórico en que se producen, son
inéditas y, en buena medida, de resultados difíciles de prever.
Como
Red Roja ha señalado son momentos en los que el poder no puede seguir
gobernando como antes. Las dramáticas consecuencias de sus políticas
sobre millones de personas que no tienen nada, la corrupción
político-empresarial masiva y – por primera vez – visible, la división
interna de la burguesía, la descomposición de los aparatos del Estado de
la Transición, empezando por la monarquía, arrancan ante el pueblo la
máscara del poder que es percibido en su realidad: saqueo de las arcas
públicas y robo al pueblo, protegido por los aparatos de la represión.
La
clase obrera y los pueblos del Estado empiezan a poner de manifiesto
que no van a seguir tolerando ese estado de cosas y el tema del poder
político va abriéndose paso en la conciencia de la gente. Las huelgas
duras, indefinidas, las formas de resistencia popular ante los
desahucios, la privatización de la sanidad o los ejemplos de Gamonal,
Alcázar de S. Juan y otros tantos señalan que los tiempos están
cambiando.
Las
Marchas del 22M no son una reunión de liberados y afiliados de los
sindicatos de la Cumbre Social que reclaman “que se vaya el PP” para que
vengan quienes tan suculentamente les han subvencionado.
Las
caras de los hombres y mujeres que están caminando reflejan la
desesperación y la rabia de quienes no tienen más que su dignidad de
trabajadores y trabajadoras y que han aprendido que sólo la lucha les
hace libres.
Lo
que suceda en Madrid es una enorme incógnita y, sin duda, una gran
fuente de aprendizaje político. Habrá un antes y un después de las
Marchas. Lo que puedo decir es que Red Roja acompañará con firmeza y
decisión todas las movilizaciones que se produzcan.
Lo
que importa es saber que no hay vuelta atrás, ni en la crisis
sistémica, ni en la lucha popular. La estrategia debe dirigirse al
fortalecimiento de las posiciones de clase.
Los
objetivos de las Marchas, indispensables para la vida de la gente, son
inasumibles por las clases dominantes y el tema crucial de la toma del
poder político va apareciendo cada vez con más nitidez en la conciencia
del pueblo trabajador.
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