Las palabras viejas. Parturientas. Lo fàcil y lo dificil, 3 poemas de Silvia Degado, con Viñetas de Kalvellido que como siempre nos llegan al corazon, a las ideas y nos expolean a luchar contra el patriarcado ... por el poder popular
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Las palabras viejas, las más denostadas y polvorientas, esas que han sido escondidas en los huecos de la historia, nos dicen la verdad.
Predijeron hace siglos lo que hoy sucedería.
Nos hablaron de violencia, de falsos sistemas que no cerrarían
ni una sola de las heridas.
Expusieron claramente lo que viene sucediendo: grandes guerras, larguísimas
cadenas, mercantilización del ser humano, saqueo sin fronteras.
No eran brujos, ni clarividentes.
No eran místicos, ni pesimistas.
Eran simplemente gentes horribles sin dios y con ideas.
Ahora resulta que los zurdos tiene miedo a nombrarlos:
Marx, Lenin, Stalin, Engels, Castro están fuera de sus labios, escupidos de su
vocabulario.
Tienen miedo a la
espantada que se produciría si los llaman, entonces se deslizan por los púlpitos
con terminología pueril, eufemística.
Y ahí empieza su declive, en la ausencia de coraje para
llamar a las cosas por su nombre.
Y se quedan en esa tierra de en medio, entre aplausos y
entrevistas, acuerdos, reuniones y soflamas más o menos ilusionantes. Pero se
autocensuran, aceptan ese soborno tan íntimo, tan primigenio. Tan lacerante.
La lógica, bastante ilógica de esta poeta que habla me
dice que no será entonces el primer soborno que acepten, llegarán otros, a
cambio de votos o de lo que sea.
Viñeta de Kalvellido
miércoles, 12 de febrero de 2014
Parturientas
Para los fascistas, las mujeres somos herramientas que gestan mano de obra barata.
Objetos vacíos que anidan niños.
Nada más que eso.
Su mirada, la de todos ellos, sobre esta mitad de la
humanidad no va más lejos.
Parteras o
parturientas.
Y claro, con esta mirada es normal que legislen lejos de
nosotras y contra nosotras.
Ahora les ha dado por tenernos en la mira, imponiéndonos
su moral podrida.
Y a mí, esto que nos retrotrae a
tiempos pretéritos me suena raro, como si emanara un tufo apestoso que nos pone
a cuatro patas.
Porque en definitiva tratan de secuestrarlo todo.
Tienen secuestrado
nuestro tiempo, nuestros salarios,
nuestro presente, la paz, la democracia, las calles, la justicia.
Secuestraron las riquezas, las casas, la salud, las
letras.
Y ahora es el turno de los cuerpos.
Es una guerra contra todas las libertades,
contra todas las soberanías. La mujer es un territorio más que colonizan.
Viñeta de Kalvellido
martes, 11 de febrero de 2014
Lo fàcil y lo dificil
Debe ser cosa de poetas eso de andar preguntándose a
todas horas sobre la maldad y la bondad del ser humano.
Para mí es algo insistente, obsesivo.
Está claro que hay maldades fáciles de descubrir,
caudillos, torturadores, políticos de uno y otro costado, esclavizadores, gente
de sable y plomo, un sinfín de personas que hacen con sus vidas un oficio
siniestro donde no les importa nada, donde el dolor ajeno es irrelevante, donde
la culpa desaparece dando paso a los beneficios, donde ríos de sangre y de lágrimas
discurren impunes, sin responsabilidades.
Esto es lo fácil, sus acciones tarde o temprano les delatan.
Lo difícil es desentrañar la maldad en las distancias
cortas, en el vecino que saluda simpático, en nuestro hermano, en el señor que
nos vende la fruta, en el maestro o en el amante que nos cede su alcoba.
La inquietud surge cuando el vecino de enfrente roba a la
vieja discapacitada y demente, cuando nuestro hermano nos golpea y amenaza,
cuando el señor que nos vende la fruta difama desde su púlpito a gente decente,
cuando el maestro viola a su hija, o el amante saquea nuestro corazón hasta
convertirlo en tierra yerma.
Ahí es cuando nos rompemos, cuando miramos en los ojos de
esos “otros” tan cercanos y comprobamos que no hay huella de empatía, que nada
sienten y nada les importamos.
La bondad es ingenua, no quiere ver que a su alrededor un
puñado de perversos le pondrán la zancadilla para que no ande.
Lo fácil, insisto, es señalar a los crueles que con su
violencia potente nos convierten en animales, en carne de cañón, en esclavos.
Lo difícil es apartar de nuestro lado a los que con saña,
hacen que la vida, en lo cotidiano, se convierta en una guerra donde el enemigo
nos besa, nos folla o nos saluda amable.
Viñeta de Kalvellido

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