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ABORTO : GALLARDÓN Regreso al pasado: Del Rey abajo ninguno...por Andrés Sorel.
- Como en la gran
literatura española: del Rey al último ministro o representante de ese
aborto que se llama PP, nada escapa al terrible abrazo que, con el poder
de la Iglesia, de la banca y de la oligarquía financiera y empresarial
española y europea a la cabeza nos lleva a tiempos que creíamos
superados: inquisitoriales, de feroz discriminación social, de
embrutecimiento de la gran masa del pueblo español. Surgen voces airadas
que se pierden en la marea reaccionaria impuesta por quienes controlan
los grandes medios de la información y la comunicación. Son de agradecer
las de esos escritores, menos políticos, que alertan de estos tiempos
viejos que se van imponiendo día a día en el nuevo fascismo español.
Habrá que realizar un esfuerzo mayor, y a poder ser colectivo, para
impedir que las gangrena se extienda del todo sobre nuestras tierras y
sus habitantes.
- Comienza el nuevo año y ellos,
eso sí, continúan en su ritual. No es ni cínico: resulta tan repulsivo
como la exigencia del confesor a la gente arrodillada ante la celosía en
que cuenta sus pecados y mientras éste las interroga para sacar hasta
la última de las "perversidades" que han cometido se masturba y agita en
su cubículo afiebradamente.
- Anonadado, estupefacto, casi mudos, pensamos en la barbarie que nos rodea mientras suenan los villancicos. La mujer.
Desde los libros más antiguos. Gracias, Dios mío, por no haberme hecho
mujer. Y porque me diste el poder de legislar, castigar, imponerme a
ella y utilizarla para nuestro placer.
- Aborto. Gallardón. ¿Es el que impone la ley o el engendro disfrazado de ser humano que se esconde tras las palabras?
- Uno más de los curiosos
personajes no denunciados, con la rotundidad que merece, por la opinión
pública de nuestro tiempo histórico.
- Eran, son cultos, dicen muchos
de quienes los conocieron. Y no escribimos para quienes redactaron los
libros que llaman sagrados, ni siquiera para quienes dictan las leyes
jurídicas, que los abortos que no alcanzan la vida al menos no resultan
peligrosos para sus contemporáneos, pero aquellos no realizados y que
debieron existir y terminan desarrollándose a plenitud pueden terminar
convirtiéndose, y de hecho se convierten, en un peligro público.
- Y vemos al hombre joven, bello,
perfectamente vestido -ya la marca Hugo Boss vestía a los nazis, marcas
de alta costura, coleccionistas de obras de arte, hasta filósofos,
cuánta hez humana envuelta en la parafernalia de los aristócratas- de
sonrisa encantadora interpretando al piano una obra de Bach o de Mozart.
Galantea con la mujer, de alta sociedad naturalmente, que recibe sus
caricias. Resulta maravilloso haciendo el amor, dirá ésta. Y habla lo
mismo de Wagner que de Goethe. Posee unos conocimientos profundos y su
bella voz te embelesa. La joven no le contemplará en sus horas más
íntimas: cuando planifica junto a otros compañeros, algunos son zafios y
soeces, pero eso no importa, la creación y el funcionamiento de las
cámaras de gas y los hornos crematorios. Se llama Heinrich Heydrich tal
vez.
- No llegará a tanto Gallardón.
Los tiempos son otros, afortunadamente. Pero es un hombre al que
arquitectos, pintores, escritores, otros intelectuales, se refieren como
persona de gran cultura. ¡Ah, la cultura! Se le ve en la ópera, o en el
Auditórium aplaudiendo entusiasmado las obras de grandes compositores, a
los elegidos intérpretes que ofician en los grandes fastos de la
música. También en reuniones literarias o exposiciones pictóricas. No
quieren referirse a sus labores de despacho, cuando -y en esto sigue las
normas de sus más nobles antepasados y las que dictan túnicas y capelos
que siguen imponiendo su filosofía de la sumisión y la muerte a sus
seguidores- prepara leyes sobre el funcionamiento de la justicia, o el
respeto a la vida de quién no es, porque al fin la mujer ya fue
castigada para su finalidad esencial dentro de lo que llaman familia,
concebir, obedecer y si se rebelan putas o mantenidas para el escape
sexual necesario al hombre- y así el exquisito se convierte en uno más
-recordemos, del Rey abajo ninguno es el título de una obra literaria
que de seguro Gallardón, a Rajoy, Montoro o Sáez de Santamaría puede
sonarles a chino- de los ejecutivos del ordeno y obedezco a quienes
mandan que nos hagan retroceder siglos en eso que llaman civilización o
derechos humanos. Pero eso sí, los cuervos que administran su
inmoral moral sonreirán hipócrita y satisfactoriamente al tiempo que
administran sus hostias -consagradas, que para las sucias ya se encargan
los Gallardones de imponer sicarios y leyes-.
- Felices Pascuas. Próspero Año
Nuevo. El rito de las palabras malditas. Luces. Cabalgatas de Reyes.
Fuegos artificiales. Campanas y músicas de baile. Que siga el carnaval:
no faltarán las fiestas, romerías, cultos, procesiones, fiestas locales,
palabras embaucadoras sobre desarrollo económico o independentismo: la
mentira para otro título literario: todo el año es carnaval.
- Yo, en mi Antorcha,
con la mirada perdida en enfermos, desahuciados, mujeres maltratadas,
vendidas, abandonadas a su condición -existe esta palabra para
diferenciarlas y someterlas- niños y niñas vagabundos o esclavizados en
el trabajo o el sexo desde sus siete u ocho años de edad, ancianos para
los que se pide que no molesten más y se mueran de una puta vez, gentes
sin trabajo, esclavos con trabajo, pueblo sin pensamientos ni dudas,
uncidos a las cadenas de lo que llaman cultura del ocio y no es más que
sometimiento mental y pérdida de su condición humana, gentes de
pensamiento y voluntad que intenten encontrar formas -al margen de la
burocracia política y sindical, militen donde militen- les insto
a encauzar una necesaria, cada vez más necesaria rebelión,y solo puedo
recomendar a los moradores de las catacumbas donde el poder nos obliga a
refugiar nuestras ideas, que busquen y consigan de la manera que sea un
buen vino para beberlo al tiempo que idean maneras de llevar a los
abortos que tienen el poder -del rey abajo ninguno, otra vuelta de
tuerca a la antigua obra literaria-al lugar que les corresponde en la
historia, y que quienes abominan de los movimientos de intolerancia,
dictadura, y regresión social y cultural, ya saben cual es, porque no
podemos hablar del infierno, que es otra palabra rescatada por ellos
para definir lo que quisieran para los esclavos que necesitan en su
dominio sobre los pueblos.
Publicado por
Andrés Sorel. Escritor
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