La respuesta organizada de los griegos ante los cortes de luz por impagos en los barrios obreros

Jaratsi es el nombre del impuesto que los griegos eran forzados a pagar durante la ocupación otomana, y también la denominación que usa la gente para la nueva tasa sobre la propiedad que disparó la factura de la luz. Desde su introducción en 2012, los cortes de luz por morosidad han aumentado en un 38%, según recoge el diario Eleftherotipía. Una situación que se agudiza en invierno, cuando el privativo precio del gasóleo para calefacción obliga a las familias a depender de los aparatos eléctricos y, en su ausencia, de estufas, braseros y velas.

"Si eres un parado y tienes a tu cargo niños pequeños, o a un anciano que necesita cuidados, estás en la oscuridad... literalmente, en todos los ámbitos de tu vida"

Tasos Karayorgos no es electricista. Antes de que arreciara la crisis, tenía un negocio de venta de calzado en el mercadillo. “Pero uno aprende a hacer de todo cuando se trata de ayudar”, explica este ateniense, de unos 50 años, que al dejar de tener ingresos decidió dedicar todas sus energías al activismo. Desde hace más de un año y medio el movimiento del que es miembro, los Ciudadanos contra los Cortes de Corriente, se dedica a restablecer el suministro en los hogares que no han podido hacer frente a los pagos . Calculan que desde que empezaron el apaño ha sacado de las tinieblas a más de 4000 familias.

“Pero no nos dedicamos sólo a esto: levantamos las barreras de los nuevos peajes para que los coches pasen gratis, luchamos por la sanidad pública, y por ejemplo ahora comenzaremos a detener los desahucios. Vamos allí donde hay injusticia”, aclara Karayorgos. Estima que su organización cuenta con unos 100 miembros en toda Grecia, la mayoría en Atenas, aunque hay otras muchas, como el movimiento No pago, que realizan acciones similares.

Los medios les han tildado de “Robin Hoods”, aunque la etiqueta no es exacta ya que no “roban” la electricidad. Aunque la manipulación del contador sí que constituye un delito, éste sigue corriendo. Por si acaso, la organización pone una pegatina identificativa para eximir de responsabilidad al titular. Karayorgos asegura no tener miedo de las autoridades, que les tienen en el punto de mira aunque aún no han actuado contra ellos. La compañía eléctrica pública, DEI, sí que ha llevado a juicio por el mismo motivo a activistas de otros movimientos, que sin embargo han sido absueltos.

“Cuando te cortan la luz,” se explaya el activista, “la gente suele pensar que se trata sólo de que te quedas sin televisión o de que no tienes luz para ver, pero eso es lo de menos. Hay gente enferma que necesita oxígeno, por ejemplo, o insulina que hay que guardar en el frigorífico... Tienes que cocinar, tienes que calentarte... Si eres un parado y tienes a tu cargo niños pequeños, o a un anciano que necesita cuidados, estás en la oscuridad... literalmente, en todos los ámbitos de tu vida. Durante este último año hemos visto situaciones realmente terribles”, remarca.

Es difícil descubrir con exactitud cuántas personas viven de esta manera. Según datos suministrados por la DEI, a lo largo de 2013 unos 350.000 hogares fueron desconectados de la red eléctrica, lo que supone de media unos mil al día. Las condiciones para el restablecimiento del suministro son durísimas para una familia sin ingresos: la mitad de la deuda, que a menudo alcanza varios miles de euros, debería saldarse previamente, mientras que el resto se abona en mensualidades que suelen superar los 100 euros.

El alcalde de Keratsini, localidad que alberga a unos 90.000 habitantes, denunció que en los últimos años 10.000 hogares habían sido desconectados de la red

Aún así HEPNO, la compañía que se encarga del mantenimiento de la red eléctrica, calcula que el 60% de los cortes efectuados se han subsanado posteriormente, lo que arrojaría una cifra de aproximadamente 157.000 hogares que deberían quedar a oscuras. Sin embargo, la compañía apunta a que un 10% de ellos se han reenganchado ilegalmente, por su cuenta. Pero las cifras proporcionadas por Karayorgos son infinitamente más lúgubres. Según el activista, en suburbios como El Pireo, Keratsini, Trapezona o Pérama, pertenecientes al cinturón industrial ateniense ahora en decadencia, a 4 de cada 10 hogares se les ha cortado el suministro. El propio alcalde de Keratsini, localidad que alberga a unos 90.000 habitantes, denunció que en los últimos años 10.000 hogares habían sido desconectados de la red. Por otro lado, las estadísticas no registran la situación de los extranjeros en situación irregular, que a menudo se ven forzados a arrendar viviendas sin electricidad.

El pasado diciembre, la muerte de una chica de 13 años que vivía a oscuras, intoxicada por el monóxido de carbono de un brasero, saltó a los medios de comunicación junto con otros casos similares. Poco después, el ministro de energía y medio ambiente Yannis Maniatisanunció que las autoridades municipales elaborarían listas de personas en pobreza extrema, a las que la DEI restauraría el suministro. Según otras medidas, no se producirán cortes durante condiciones climáticas adversas, ni a personas que dependan de sistemas mecánicos, ni a los beneficiarios de la tarifa social. Sin embargo, la capacidad del programa, previsto para beneficiar a unos 10.000 hogares, es claramente insuficiente.

 "...no va a haber solución mientras no cambie todo el sistema, porque ¿cómo vas a pagar la factura si no tienes trabajo?”

Según Karayorgos, las desconexiones aumentarán proporcionalmente al incremento del paro. “Imagínate que hoy mismo todas las deudas de la gente con la DEI quedaran canceladas. Dentro de dos meses, todo el mundo estará endeudado de nuevo. Hagamos lo que hagamos, por muchas corrientes que reconectemos, por muchas deudas que se perdonen... no va a haber solución mientras no cambie todo el sistema, porque ¿cómo vas a pagar la factura si no tienes trabajo?”

De momento, las tarifas sociales y el control que el estado mantienen sobre la compañía eléctrica alivian ligeramente la situación. Pero los activistas temen lo que pueda suceder si las acciones de la empresa, que en la práctica tiene el monopolio total del mercado, pasan a manos privadas como prevén que ocurrirá pronto. Sorprendentemente, DEI es una de las pocas compañías públicas que reporta beneficios a pesar de la caída del consumo. En agosto del año pasado, sus ingresos brutos se triplicaron con respecto al año anterior.

Karayorgos no pierde la esperanza de que las acciones de su movimiento se vuelvan virales. “De momento apenas colaboran con nosotros, porque la gente tiene miedo de ser detenida. Cuando vamos a una casa les explicamos qué hacer, para que la próxima vez puedan hacer el apaño ellos mismos. Pero muchas veces nos vuelven a llamar, porque no se atreven”. Aún así, su movimiento se ha apuntado varias victorias, como la decisión de la DEI de ampliar los criterios para acceder a tarifas sociales.

“No entiendo cómo la gente puede mirarles a los ojos a sus hijos cuando no tienen ni para darles un bocadillo para llevar al colegio o para hacerles un regalito por su cumpleaños, y en lugar de luchar están tumbados en el sofá quejándose.”

En España, se estima que a lo largo de 2012 las compañías eléctricas realizaron aproximadamente 1'4 millones de desconexiones en total, una tasa similar a la de este año en Grecia teniendo en cuenta que nuestro país tiene el cuádruple de población. Sin embargo, según los datos de Iberdrola y Endesa recogidos por el INE, menos de un 8%  de las conexiones tardan más de un mes en ser restablecidas.

http://www.zoomnews.es/182117/actualidad/espana/activistas-griegos-reenganchan-corriente-hogares-oscuras

 inSurgente

Comentarios