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2013, el año que nos declararon la guerra. EDITORIAL INSURGENTE
EDITORIAL INSURGENTE. A la luz de lo ocurrido en el año que terminó hace unas horas, se
puede demostrar que ha sido el período donde se ha declarado la guerra a
los trabajadores. Desempleo, quita de derechos, miseria, desahucios,
privatizaciones, leyes mordaza, carestía de productos básicos,
emigración de decenas de miles de jóvenes… Un auténtico bombardeo que la
clase dominante ha realizado sobre la población. Ante ello, se ha
constatado que los tradicionales mecanismos de defensa no han
funcionado: ni los sindicatos mayoritarios ni la llamada izquierda
institucional han sido capaces de organizar la respuesta. Sus deseos de
que cualquier acción o marea se transforme en votos para obtener algún
delegado sindical o diputado más, les ha impedido ver la violencia atroz
del enemigo y, sobre todo, que el escenario de lucha se ha modificado
de un modo radical. La gente más atenta empieza a percibir que no se
trata de que nos gobierne un partido socialdemócrata (con o sin apoyos
desde su izquierda), como es el caso de Italia, Francia o Andalucía,
para vivir mejor, sino de la necesidad de poner en solfa el sistema
capitalista, porque con él es imposible la vida. No más parches, no más
reformas para que el monstruo siga vivo. El año que comienza traerá una
cita electoral en el mes de mayo. Las elecciones europeas van a
significar un golpe a todo este entramado porque serán muchas más las
personas que no se acerquen siquiera a votar. De cómo interpretará este
gesto político los sectores más combativos y rebeldes de la sociedad,
depende el futuro para que el miedo pueda cambiar de bando y los
bombardeos del enemigo puedan ser contestados. Los tradicionales métodos
de lucha hacen agua, la necesidad de organizarse en estructuras de
resistencia anticapitalista es fundamental e incompatible con las
discusiones por saber quién va en el número tal de la lista cual.
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