Hoy me he despertado sintiéndome menor de edad,
incapacitada por el Estado para tomar decisiones sobre mi cuerpo y mi
vida. Hoy me he levantado sintiéndome un ser bajo la tutela de las
instituciones; jueces, psiquiatras, médicos o políticos; una persona de
segunda clase, caminando otra vez de la mano de la autoridad competente,
siempre por el recto camino de lo que algunos dictan que debe ser mi
sexualidad, mi fecundidad. Hoy me he detenido a observar mi cuerpo, y lo
he sentido parte extraña de mí misma, como un territorio de piel
sustraído, violado, invadido y pisoteado por la falsa moralidad de
algunos hipócritas niños-bien, que solo merecen mi desprecio por este
atropello a mis libertades. Hoy me he despertado asqueada de este
gobierno del PP que cada semana nos impone un nuevo y aterrador
retroceso social, en su intento imposible de regresarnos al franquismo, a
cuando las mujeres eran clasificadas en dos categorías: madre-esposa o
prostituta.
Porque si fuera verdad que les preocupara la suerte de los nonatos
verían inaceptable la implantación de cuatro o cinco embriones en el
útero, de los que en el mejor de los casos solo uno o dos serán viables,
mientras se malogra o desecha el resto, durante los procesos de
fecundación asistida. Porque si de verdad les preocupara la familia, no
permitirían que las eléctricas cortaran la luz y la calefacción a
ancianos y a niños en invierno, legislarían para que no pudieran ser
desahuciadas familias enteras, no podrían soportar que los padres
rebuscaran en la basura para dar algo de comer a sus hijos, ni apoyarían
horarios comerciales infernales, ni el despido libre, ni los empleos
basura, ni los sueldos de miseria que no permiten llevar una vida digna.
Porque si de verdad les preocuparan las personas no recortarían en
prestaciones sociales, en sanidad, en educación, en pensiones, en
dependencia, sembrando el país de desolación, mientras regalan millones
de euros a los bancos.
Porque lo que esconde de verdad esta contrarreforma oscura y
cercenadora de derechos es el propósito de matar la libertad de las
mujeres, su independencia, sus ganas de volar. Pero eso jamás lo
conseguirán sus miserables leyes.
mvacsen@hotmail.comPublicado en Rebelión
http://www.insurgente.org/index.php/template/politica/item/8959-tutelada-una-reflexi%C3%B3n-de-mar%C3%ADa-vacas-sent%C3%ADs
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