Kelli Mafort Integrante del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra “Desde el feminismo campesino proponemos una combinación de feminismo y lucha contra el capital”. Vera-Cruz Montoto, Berta Malvárez Diez ... y mas sobre el MST

Kelli Mafort, integrante del Movimiento
de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y coordinadora de género de
esta organización campesina, relata a Diagonal cuál es la situación de
las mujeres campesinas dentro del MST.
Vera-Cruz Montoto, Berta Malvárez Diez 27/12/13
Con motivo de la celebración del VI Congreso Nacional del Movimiento de
los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que tendrá lugar en febrero
de 2014 en Brasilia, Kelli Mafort ha viajado a los estados español y
francés para reunirse con diferentes colectivos sociales, sindicatos y
partidos políticos. Mafort, miembro de la Dirección Nacional del MST y
coordinadora nacional del sector de género, nos habla sobre la reforma
agraria, el feminismo en el MST o las últimas protestas en su país.
El VI Congreso del MST lleva por lema “Luchar, reforma agraria popular!”. ¿Cómo ha cambiado la situación del campo los últimos años y cómo lo aborda el MST?
Bien, cuando el MST comenzó la lucha por la tierra, teníamos un
mensaje claro de ocupar tierras improductivas para ponerlas a producir. En los últimos quince años, se ha dado un proceso de cambio por el cual Brasil se incorpora al proceso neoliberal, las tierras pasan a formar parte del agronegocio y la producción de mercancias para exportación se convierte en elemento básico de la economía brasileña.
Al no existir ya ese contingente de áreas improductivas, el Gobierno e incluso intelectuales de izquierda, sostienen que la reforma agraria es una demanda atrasada y ya superada. Al mismo tiempo, la población rural en Brasil es sólo un 14%
del total, un campo sin gente. De modo que debemos conseguir que las
personas urbanas se involucren también en la defensa de la tierra. Desde
el MST fomentamos que las personas trabajen en la agricultura familiar
pero, en los lugares donde no es posible, ponemos en marcha puntos de
venta directo en los asentamientos para que las personas de las ciudades
cercanas puedan abastecerse. Y que esto nos permita, además, repensar
las relaciones urbano-rural en la lucha por la reforma agraria.
Continuando con la defensa de la tierra, no se si has oído hablar de la conocida como “Ley Montoro” que va a eliminar entidades locales menores y traerá como consecuencia que bienes comunes puedan ponerse a la venta.
Me parece algo terrible, de lo que no, no había oído hablar. Sin
embargo, esa situación me recuerda al proceso de
consolidación/emancipación de asentamientos, que el Gobierno Dilma está
acelerando. Muy resumidamente, consiste en cambiar la figura legal de las tierras, de modo que puedan ponerse a la venta,
algo hasta ahora no permitido. En un Brasil con casi pleno empleo, con
incentivos muy escasos para el campo, que las tierras de las personas
asentadas por el MST pasen a ser propiedades y puedan venderse, puede suponer una nueva concentración de tierras en manos de las grandes empresas transnacionales.
¿Cuál es el papel de las mujeres del MST en la lucha por la reforma agraria y contra esas transnacionales?
Al comienzo del Movimiento, eran los hombres los que estaban
vinculados a las cuestiones productivas y dominaba la idea de constituir
grandes cooperativas agrarias que compitieran contra los grandes
latifundistas y la industria agroalimentaria. Pero este modelo trajo endeudamiento para las familias, alta dependencia de insumos y, en fin, la inviabilidad de la vida en el campo.
Es ahí cuando las mujeres del MST hablan de las contradicciones de esa
matriz productiva masculinizada y afirman que es el momento de una
agricultura diversificada que luche por la soberanía alimentaria de los
pueblos. Para conseguirlo, es necesario luchar contra el agronegocio, y
eso es lo que proponemos desde el “feminismo campesino popular” de la
Vía Campesina, una combinación de feminismo y lucha contra el capital.
Para visibilizar todo esto, desde el 2006, las acciones del 8 de marzo
del MST se centran en la lucha contra las transnacionales.
¿Cuáles son los factores concretos dentro del MST que hacen necesaria la organización de las mujeres (más allá de los factores que hacen necesaria esa lucha en cualquier ámbito de la sociedad)?
Las mujeres del MST trabajamos en organizaciones de mujeres desde el
comienzo del movimiento. Lo que vemos es que, durante la conquista por
la tierra, en los campamentos, vivimos en condiciones bastante
equitativas con los hombres; mientras el objetivo es conseguir la
tierra, es la comunidad la que está en el centro de la organización.
Sin embargo, cuando las personas pasan a estar asentadas, es la
familia heteropatriarcal la que sustituye a la comunidad y,
paradójicamente, la consecución de las tierras implica un empeoramiento
de las condiciones de vida y de los derechos de las mujeres. A partir
del año 2000, vemos que es necesario constituir el sector de
género, no para sustituir a las organizaciones de mujeres, sino como
espacio de empoderamiento, incluso para conspirar, y llevar después los debates sobre género a los espacios mixtos del MST.
Hasta ahora, hemos conseguido que la paridad sea un hecho en todos
los órganos de decisión y, en el VI Congreso, el debate sobre género
tendrá un lugar dentro de los debates sobre el Movimiento y no sólo como
una cuestión específica de las mujeres. No obstante, esa participación
no es efectiva porque las condiciones para que las mujeres participen no
son equitativas. De manera que podemos decir que ha habido muchas
conquistas, pero que las mujeres tenemos aún mucho que luchar dentro del
MST.
¿Cómo valora el MST las últimas protestas en Brasil?
La verdad es que las protestas fueron una sorpresa, nadie esperaba
movilizaciones una vez comenzada la Copa Confederaciones y, menos aún,
que estuviesen protagonizadas por gente joven. Muchas organizaciones de
izquierda, en un tono soberbio, despreciaron las protestas
calificándolas de despolitizadas. El MST se pregunta cómo estas
organizaciones, que han abandonado el proceso de formación política de
la población, pueden pretender después que las protestas las
protagonicen personas muy formadas políticamente.
En cualquier caso, para el MST fue y es un motivo de alegría. Han
sido movilizaciones importantísimas no sólo en las grandes ciudades,
sino en el interior del país, donde hacía años que no se producía un
fenómeno como éste. Para el MST es positivo también porque, cuando
disminuyó la intensidad de las protestas, la gente buscó cómo continuar
luchando en proyectos concretos y muchas personas se acercaron a nuestros campamentos y asentamientos para participar y apoyarnos.
Twitter: @cine_escuela
http://escuelapopularcineytv.wordpress.com/2012/05/31/sector-nacional-de-formacion-del-movimiento-de-los-trabajadores-rurales-sin-tierra-de-brasil-metodo-de-trabajo-y-de-organizacion-popular/
Info relacionada :
Sector nacional de Formación del Movimiento de los Trabajadores rurales Sin Tierra de Brasil : “Método de trabajo y de Organización Popular”
VI Congreso Nacional del MST: Gonbidapena eta finantziazioaren beharrak
MOVIMENTO DOS TRABALHADORES RURAIS SEM TERRA (MST)
Reforma agraria: ¡por un Brasil sin latifundio (y sin desplazados)! (Resumen)
"(...) verificamos que desde los primeros momentos de
la colonización esa distribución fue desigual. Primero fueron
las capitanias hereditárias y sus donatarios, después
fueron las sesmarias. Las sesmarias son el origen de la gran
mayoría de los latifundios del país, fruto de la herencia
colonial (...) los principios que marcaron la concentración de la
propiedad de la tierra en Brasil nunca han dejado de existir" (Oliveira,
1994, p. 55)
La ocupación territorial avanza al ritmo que marca la aparición
de nuevos recursos naturales que pueden ser explotados comercialmente y
en dirección a donde pueden ser extraídos con mayor lucro.
En este sentido, resaltar los sucesivos ciclos de extracción o producción
del pau brasil, la caña de azúcar, los metales y las
piedras preciosas, el látex, el café...definiendo una ocupación
con un fuerte carácter mercantil:
"será la empresa del colono blanco que reúne
la naturaleza pródiga en recursos aprovechables para la producción
de géneros de gran valor comercial, reclutando el trabajo entre
las razas inferiores que domina: indígenas o negros africanos importados"
(Prado Jr., 1985, p. 22)
No serán sólo las supuestas "razas inferiores" las que sean
movilizadas en función de las necesidades de los nuevos frentes
de trabajo. El auge y decadencia de los productos de exportación
marca las idas y venidas de grandes contingentes de trabajadores por el
territorio brasileño. Bajo régimen esclavista o asalariado,
la mano de obra se desplaza en contingentes cada vez mayores siguiendo
las nuevas alternativas de extracción o producción que van
alimentando una economía de base exportadora.
"Así como la segunda mitad del siglo XIX se caracteriza
por la transformación de una economía esclavista de grandes
plantaciones en un sistema económico basado en el trabajo asalariado,
la primera mitad del siglo XX está marcada por la progresiva emergencia
de un sistema cuyo principal centro es el mercado interno" (Furtado, 2000,
p. 245)
El colapso que sufre la economía cafetera con la gran depresión
de 1929 va a reconducir la base económica hacia el mercado interno,
que manteniendo un nivel alto de demanda "pasa a ofrecer mejores oportunidades
de inversión que el sector exportador" (Furtado, 2000, p. 209).
Se inicia entonces la fase de industrialización por sustitución
de importaciones, con el Estado tutelando de cerca todo el proceso.
"Durante la década de 1970, los gobiernos militares
implantaron un modelo económico de desarrollo agrario que pretendía
acelerar la modernización de la agricultura basada en la gran propiedad,
principalmente por la creación de un sistema de créditos
y subsidios. Este sistema financió la modernización tecnológica
para algunos sectores de la agricultura, de forma que ésta pasó
a depender menos de los recursos naturales y cada vez más de la
industria productora de insumos. Este modelo causó profundas transformaciones
en el campo" (Fernandes, 2000, p. 49)
Transformaciones especialmente intensas para la población que trabajaba
en la agricultura, ya que el proceso descrito fue fuertemente desigual.
Mientras la gran propiedad consiguió un fuerte apoyo institucional
para subsistir e, incluso, para seguir creciendo, los empleados rurales
y los pequeños propietarios quedaron excluidos del modelo.
"Esta política se conoce por ‘modernización
conservadora’ promoviendo el crecimiento económico de la agricultura,
al mismo tiempo que concentró todavía más la propiedad
de la tierra, expropiando y expulsando más de 30 millones de personas
que emigrarían para las ciudades y para otras regiones brasileñas"
(Fernandes, 2000, p. 49)
El periodo de la "modernización conservadora", también denominada
"modernización dolorosa"(4) por su carácter
excluyente, se caracteriza por ser el "periodo más rápido
y más intenso de la mecanización del campo brasileño"
(Stédile y Fernandes, 1999, p. 15). La sustitución de cultivos
en función de su mejor adaptación para las labores mecanizadas
(sustitución de café por cereales, por ejemplo) y la sustitución
de trabajo manual por trabajo mecanizado en cultivos tradicionales, van
a "liberar" grandes contingentes de población de las regiones Sur
y Sudeste, donde la mecanización fue más intensa, que van
a engrosar el ejército de reserva de mano de obra industrial que
el "milagro brasileño" precisa. No todos.
"(...) lo que estaba por detrás de este proceso
[colonización] era una estrategia geopolítica de explotación
total de los recursos naturales por los grandes grupos nacionales/internacionales
(...) la participación de las Fuerzas Armadas, del Estado autoritario
garantizaron a los grandes grupos económicos la explotación
de la Amazonia" (Fernandes, 1996, p. 34)
Sin embargo, los resultados de esta política fueron nefastos para
los campesinos. Sólo algunos de aquellos que salieron del Sur del
país para poder aumentar su explotación en zonas con fuertes
incentivos fiscales para la adquisición de grandes propiedades tuvieron
éxito y consiguieron prosperar en las nuevas regiones. La mayoría,
en cambio, desplazados sin posibilidades de una inversión mínima,
intentando reproducir en las nuevas áreas la pequeña propiedad
familiar del Sur, enfrentaron las mayores adversidades, hasta desistir
en su mayor parte.
"(...) las acciones gubernamentales fueron dirigidas
por las orientaciones norteamericanas expresadas en la política
Alianza para el Progreso, que proponía medidas de reforma agraria
como medio de aliviar las tensiones sociales o evitar revoluciones. Esta
orientación llevó al gobierno a decretar un paquete de leyes
agrarias reunidas en el Estatuto de la Tierra, un conjunto de leyes que
representaban un avance en relación a las que ya existían.
Pero, en la práctica, no se hizo nada." (Stédile, 1997, p.
16)
En este sentido, Martins reafirma con contundencia la "pasividad" que durante
los gobiernos militares se tuvo, respecto a la solución de los problemas
sociales del campo,
"(...) cuando la revolución tecnológica
impuso transformaciones radicales en las relaciones de trabajo, los propietarios
de tierra rechazaron la necesidad de realizar los cambios correspondientes
y adaptativos en el derecho de propiedad. Se recusaron a hacer la necesaria
reforma agraria. Marcaron, con todo eso, el destino del país y de
todos nosotros, condenándonos a la modernización inacabada,
a un desarrollo económico excluyente y a un modelo político
de democracia precaria y no participativa" (Martins, 1997, p. 23)
La política de los gobiernos militares no apaciguó el campo
brasileño, a pesar de la brutalidad con que se intentó reprimir
los conflictos provocados por las reivindicaciones campesinas. Por el contrario,
desde mediados de los 70 la questão agrária vuelve
a afirmarse como "uno de los principales problemas del gobierno autoritario"
(Fernandes, 2000, p. 43). La imposición (por la vía autoritaria)
del capitalismo en el campo brasileño, con los procesos contradictorios
y desiguales que acarrea, tiene como respuesta la organización de
los campesinos excluidos y desplazados para luchar por la tierra de la
que fueron expulsados.
"Desde el punto de vista socioeconómico, los
campesinos expulsados por la modernización de la agricultura tuvieron
cerradas esas dos puertas de salida – el éxodo hacia las ciudades
y hacia las fronteras agrícolas. Esto los obligó a tomar
dos decisiones: intentar resistir en el campo y buscar otras formas de
lucha por la tierra en las propias regiones donde vivían. Esta es
la base social que generó el MST. Una base social dispuesta a luchar,
que no acepta ni la colonización ni la ida para la ciudad como solución
para sus problemas. Quiere permanecer en el campo y, sobre todo, en la
región donde vive" (Stédile y Fernandes, 1999, p. 17)
En el nacimiento del MST se encuentra, por tanto, la resistencia a ser
desplazados del lugar de origen y de trabajo, el enfrentamiento contra
la desterritorialización a que la modernización capitalista
del campo empujó a los pequeños propietarios y a los trabajadores
rurales. Las estrategias que el Movimiento va construyendo desde su inicio
van a fundamentarse en la resolución de la questão agrária
vía
implementación de una reforma agrária, esta vez sí,
que contemple principalmente a los estratos de población más
necesitados, los campesinos sin tierra, con el objetivo de repartir la
tierra ociosa, retenida en manos de los latifundistas, para que esos campesinos
no continúen desplazados en función de las necesidades del
capital. Pero la propuesta del MST no se queda en la conquista de la tierra
o en la implementación de una verdadera política de reforma
agraria, sino que toma una dimensión mucha más amplia al
proponerse como meta la lucha por una sociedad más justa. Con este
último objetivo se hace palpable la comprensión que el MST
tiene de la solución de la questão agrária,
en el sentido de que ésta no se resolverá mientras no haya
una transformación general de la sociedad.
"un movimiento social de masas cuya principal base social
son los campesinos sin tierra, que tiene un carácter, al mismo tiempo,
sindical (porque lucha por la tierra para resolver un problema económico
de las familias), popular (porque es amplio, participan diferentes categorías
y porque lucha también por reivindicaciones populares, especialmente
en los assentamentos) y político (no en el sentido partidario,
sino en el sentido que quiere contribuir a los cambios sociales)" (Stédile
y Frei Sérgio, 1994, p. 22)
Esta pluralidad de objetivos y de frentes de lucha lleva al MST a amplias
alianzas tanto nacionales como internacionales(9), en
el intento de mantener la solución de la questão agrária
en la agenda política de los gobiernos del país. La estrategia
del Movimiento, en este sentido, se basa en la presión sobre el
gobierno de turno para que aplique la legislación vigente en el
país sobre reforma agraria, la cual contempla la desapropiación
de grandes propiedades improductivas y su reparto entre familias de trabajadores
sin tierra (10). Son varias las formas de presión
que el Movimiento viene articulando en los 17 años de su existencia,
siendo la más importante la ocupación de los latifundios
improductivos para agilizar las negociaciones de desapropiación
del inmueble y de reparto entre las familias sin tierra que lo ocupan (11).
"desarrollar mejor la producción, introducir
la discusión del trabajo, permitir el acceso al crédito y
a las nuevas tecnologías, permitir y mantener una aglutinación
social mayor en los assentamentos, crear condiciones o facilidades
para traer energía eléctrica, agua corriente, poner la escuela
cerca del local de las viviendas" (Stédile y Fernandes, 1999, p.
100)
La cooperación agrícola tiene también un carácter
defensivo frente a los obstáculos que el gobierno brasileño
coloca para impedir la resolución de la questão agraria
mediante la aplicación de una reforma agraria profunda que incorpore
a los campesinos sin tierra a un modelo agrario que abra espacio para la
supervivencia de la agricultura familiar. La dilación de los procesos
de desapropiación, primero, y de concesión de los créditos
para comenzar la producción, en un segundo momento, desgastan a
las familias acampadas y provocan el desistimiento de las mismas. En esos
primeros momentos, la cooperación sirve para reforzar las estrategias
de resistencia y permitir mantener cierta estabilidad en el assentamento
de modo que aumenten las posibilidades de consolidarse. Sin embargo, la
práctica cooperativista del MST muestra varias dimensiones, además
de la productiva, que consolidan una propuesta que choca con las propuestas
del gobierno.
"(...) el MST dimensiona como pauta política
la organización de la producción y del trabajo en los assentamentos,
teniendo como sustentación un proyecto singular (cooperativismo)
como forma de encaminar la organización del assentamento con
su proyecto político-estratégico más amplio, donde
el cooperativismo se expresa como un proyecto de viabilización socio-político-económico
de los assentamentos" (Ribas y Thomaz Jr., 2000, p. 3)
El MST enfrenta la estrategia "dilatoria" de los diferentes gobiernos mediante
la presión y el conflicto permanente. La ocupación de tierras,
la ocupación de edificios públicos relacionados con la política
agraria, las manifestaciones masivas, las caminatas de varios cientos de
kilómetros en dirección a la capital del país, las
articulaciones con otros organismos (como la instancia superior de los
obispos brasileños o la asociación de los abogados brasileños)
y con personas de prestigio en el país, para establecer un frente
firme de negociación de una política para el campo adecuada
a los intereses de los campesinos sin tierra, son algunas de las formas
que el MST ha ido poniendo en práctica para colocar a los poderes
públicos frente a la falta de soluciones para la población
desplazada que genera el modelo agrario vigente e, al mismo tiempo, invertir
las estadísticas que muestran que en los últimos años
por cada persona assentada, dos pequeños propietarios abandonan
la explotación y por cada hectárea desapropiada para reforma
agraria, la gran propiedad aumenta en dos hectáreas.
"Los agricultores están siendo assentados
no con el objetivo de constituir un segmento productivo de una supuesta
‘agricultura familiar’, sino como mera solución de emergencia para
un ‘problema social’ que el gobierno, como representante de la clase capitalista,
no tiene condiciones de ignorar" (Germer, 2000, p. 19)
Según los datos obtenidos por Fernandes en su investigación
sobre el MST en todo el país, el 77% de todos los assentamentos
implantados
en las regiones Nordeste, Centro-Oeste, Sudeste y Sur (por tanto, a excepción
de la región Norte, amazónica, con una dinámica diferenciada
y donde el MST apenas tiene implantación) son fruto de una ocupación
previa. De ese porcentaje, el 44% de los assentamentos (678 assentamentos)
y el 41% de las familias
assentadas (53.676 familias) están
vinculadas al MST (Fernandes, 2000, p. 299).
"(..) el más importante movimiento social
y político del Brasil actual (...) El MST, en realidad, se ha
constituido en el principal catalizador e impulsor de las luchas sociales
recientes y, por los fuertes lazos que mantiene con los sectores sociales
urbanos, ha permitido visualizar la retomada de acciones sociales en
masa en Brasil, en un nivel posiblemente superior al vivenciado en los
últimos años. Su importancia y peso devienen del hecho
de que:
1) El centro de actuación del MST está dirigido para el movimiento social de los trabajadores del campo y no para la acción institucional o parlamentaria (...) 2) Aunque sea un movimiento de trabajadores rurales, ha incorporado a los trabajadores excluidos de la ciudad, que vuelven para el campo (invirtiendo el flujo migratorio en Brasil), expulsados por la "modernización productiva" de las industrias, resultando una síntesis que aglutina y articula experiencias y formas de sociabilidad oriundas del mundo del trabajo rural y urbano.
3) Resulta de la fusión de la experiencia de la izquierda católica (...) con militantes formados ideológicamente dentro del ideario y de la praxis de inspiración marxista (...)
4) Tiene una estructuración nacional, con una fuerte base social que le da dinámica, vitalidad y movimiento y, de este modo, posibilita a los trabajadores vislumbrar una vida cotidiana dotada de sentido, en la medida en que el MST les permite luchar por algo muy concreto, que es tener la posesión de la tierra por medio de la acción y de la resistencia colectivas." (Antunes, 1999, p. 248-249)
La experiencia acumulada por el MST en los 20 años transcurridos desde las primeras ocupaciones que le dieron origen, puede ser estudiada desde puntos de vista diferentes. Para finalizar este artículo, señalaremos apenas tres de esos aspectos con la intención de mostrar cuales son, en nuestra opinión, las singularidades del MST, aquello que le concede un carácter singular dentro de una sociedad que comienza el siglo XXI marcada por el dominio del capital sobre lo social. Capital que ante los nuevos desafíos productivos y sociales de los años 60, viene tomando como solución la "difusión social de la producción y el aislamiento político de las clases trabajadoras"(Santos, 1999, p.216), con lo que se viene constatando que la
"fragmentación y homogeneización de
la vida social constituyen, así, dos trazos conjuntos, aunque contradictorios,
de una socialización capitalista de la sociedad, que es, por otro
lado y contradictoriamente, sinónimo de intercomunicación
universal y de diferenciación cualitativa de los elementos de esa
misma vida social." (Bihr, 1998, p. 146)
En primer lugar, considerar el nuevo "diseño societario de los trabajadores
envueltos en la lucha por la tierra en Brasil" (Thomaz Jr., 2000, p. 1).
La participación en las ocupaciones de trabajadores "expulsados"
de las ciudades retomando años después, o tal vez una o dos
generaciones después, el vínculo con la tierra se da, cada
vez, con más frecuencia. La composición de la población
de los acampamentos se ha hecho más heterogénea, ya
no son sólo los posseiros, los pequeños propietarios,
los colonos, los aparceros, los arrendatarios de tierras o los jornaleros
desplazados en el proceso de transformación productiva del campo,
los que masifican las ocupaciones, ahora también los trabajadores
urbanos "que sucumben a la exclusión impuesta por la reestructuración
productiva del capital"(Thomaz Jr., 2000, p.1), los bóias-frias
estimulados por las conquistas de los campesinos organizados, los brasiguaios
(en algunas regiones del país) expulsados del territorio paraguayo
después de haber cumplido con su papel de "desbravadores" de la
tierra o incentivados a conquistar un lote de tierra en su país
de origen, conforman, todos ellos, una población heterogénea
en busca de un objetivo común, tierra(15). Se
trata de una base social nueva y más heterogénea que debe
producir desdoblamientos en el futuro de la lucha por la tierra diferentes
y, quizás, una integración con las luchas urbanas más
estrecha formando un frente de luchas capaz de alcanzar una "masa crítica"que
permita la consecución de transformaciones reales en el sistema
socio-económico en que vivimos y de "participar de la construcción
de una sociedad más allá del capital" (Antunes, 1999,
p. 249).
"(...) no acaba con la lucha por la tierra, así
como no termina con su conquista. La conquista de la tierra en la instalación
del assentamento significa la continuidad de la lucha. Por un lado,
el desafío, colocado por el modo de producción capitalista,
en resistir y permanecer en la tierra. Por otro lado, la recuperación
y la renovación de las experiencias para realizar nuevas ocupaciones
con nuevos grupos" (Fernandes, 1996, p. 241)
Bajo esta perspectiva, se entiende la vida cotidiana dotada de sentido
que
Antunes señala en la citación de la página anterior.
La vida cotidiana que se desarrolla en los assentamentos ha quedado
marcada por todo el proceso de lucha y conquista, por la experiencia del
acampamento, con lo cual las relaciones que se establecen entre
los assentados difícilmente reproducen al pie de la letra
la cartilla de relaciones "reificadas", basadas en la transacción
económica, que son la generalidad del resto de la sociedad.
"la lucha por la permanencia en la tierra, dentro
de las perspectivas del inmediatismo económico concretamente determinado
por la producción, dependerá de la capacidad que los pequeños
productores tengan de conducir la lucha sindical en los márgenes
de reformas económicas tácticas de confrontación con
las clases dominantes. La naturaleza de esas confrontaciones definirá,
paso a paso, la mayor o menor subordinación de las tácticas
a la estrategia revolucionaria que la lucha por la tierra los condujo"
(Carvalho, 1994, p. 258)
Se trata, por tanto, de una propuesta, la del MST, marcada por su carácter
diferenciado y contradictorio. Una propuesta que plantea la posibilidad
de "abrir" el territorio, "cerrado" por las relaciones de poder (en este
caso materializadas en el latifundio), mediante el conflicto, mediante
la
lucha por la tierra. Como señala Martins:
"(...) la grave anomalía de una masa de miserables
viviendo en condiciones infrahumanas no compromete el desarrollo capitalista.
La exclusión se torna parte integrante de la reproducción
del capital, pero se tornó al mismo tiempo una anormalidad social"
(Martins, 2000, p. 100)
Todo ello en un país de las características de Brasil, "uno
de los pocos países del mundo que tiene la posibilidad de usar el
recurso de la reforma agraria para atenuar los efectos negativos y dramáticos
del desarrollo económico y tecnológico muy rápido"
(Martins, 1997, p. 57).
"Las propias experiencias de los assentados del
Movimiento de los Sin Tierra indican que es posible recrear y estimular
un modo de vida alternativo, relativamente próspero, en relación
al desempleo y a la exclusión" (Martins, 1997, p. 58)
Notas
ZAMBERLAM, J. e FRONCHETI, A. "Respostas econômicas
de assentamentos rurais: um estudo de caso". In STÉDILE,
J. P. (coord.). A reforma agrária e a luta do MST. Petrópolis:
Vozes, 1997, p 177-188.
Fuente: http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-93.htm
MST - Método de trabajo y organización popular [2005].pdf [1.75 Mb]
>>leer en scribd<<
MST - Lutas e Conquistas. Reforma agrária [2ª ed., 2010].pdf [9.70 Mb]
-
Sobre el MST (ensayo):
Giarracca, N. et al. - Cuando el territorio es la vida. Experiencia de los Sin Ti...rasil [2006].pdf [8.40 Mb]
-
Temas relacionados:
[docu] Los sin tierra. Por los caminos de América (Miguel Barros, 2004)
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REFORMA AGRARIA: ¡POR UN BRASIL SIN LATIFUNDIO (Y SIN DESPLAZADOS)!
MIGRACIÓN Y CAMBIO SOCIAL
Número extraordinario dedicado al III Coloquio Internacional
de Geocrítica (Actas del Coloquio)
REFORMA AGRARIA: ¡POR UN BRASIL SIN LATIFUNDIO (Y SIN DESPLAZADOS)!
Jorge Montenegro Gómez
Mestrando en Geografía
Universidade Estadual de Maringá (Brasil)
Mestrando en Geografía
Universidade Estadual de Maringá (Brasil)
Reforma agraria: ¡por un Brasil sin latifundio (y sin desplazados)! (Resumen)
La modernización productiva del campo brasileño y una
mayor concentración de la propiedad de la tierra expulsó
gran número de campesinos a partir de los años 60. A finales
de los 80, la falta de expectativas en la ciudad y el fracaso de los proyectos
de colonización agraria obligó a esos desplazados a organizarse
para presionar al Estado en la aplicación de una reforma agraria.
El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) nació
en esta época y sus estrategias en la lucha por la tierra, por la
reforma agraria y por la transformación de la sociedad han modificado
el panorama de los conflictos sociales en Brasil, redimensionando cuestiones
como la reconstrucción de la vida cotidiana de los trabajadores
rurales, las alternativas de desarrollo para el campo y las alianzas de
la clase trabajadora para la construcción de una sociedad más
allá del capital.
Palabras clave: Reforma agraria / desplazados / movimientos sociales
Agrarian reform: for a Brazil without latifundio (and without
displaced people)! (Abstract)
The productive modernization of the Brazilian field and a greater concentration
of the property of the land, they expelled great number of peasants, in
the beginning of 60's. At the end of 80's, the lack of expectations in
the city and the failure of the projects of agrarian colonization forced
to those displaced people to be organized to press to the State in the
application of an agrarian reform. The Landless Workers' Movement (MST)
was born in this time and their strategies in the fight for the land, for
the agrarian reform and for the transformation of the society they have
modified the panorama of the social conflicts in Brazil, getting bigger
questions as the reconstruction of the daily life of the rural workers,
the development alternatives for the field and the alliances of the hard-working
class for the construction of a society beyond the capital.
Keywords: Agrarian reform / displaced people / social movements
En Brasil el término questão agrária, define
un problema que nace cuando las formas de producción capitalistas
comienzan a desarrollarse en el campo brasileño, enfrentando una
estructura de la propiedad que en vez de flexibilizarse "para viabilizar
el libre flujo y reproducción del capital, se hace más rígida
para viabilizar la sujeción del trabajador libre al capital propietario
de la tierra" (Martins, 1997, p.12). Con el tiempo, este desencuentro entre
la propiedad y el capital se ha ido haciendo más complejo, desdoblándose
en aspectos no sólo económicos o jurídicos, sino también
sociales y políticos.
Este artículo se centra, en un primer momento, en los aspectos
sociopolíticos de la questão agrária brasileña,
en las consecuencias que, sobre la población rural, tuvo la sucesiva
adopción de estrategias capitalistas en el campo, y fundamentalmente,
en los desplazados que la transformación productiva generó
desde los años 60. Desplazados que, por otro lado, fueron organizándose
en movimientos sociales, como el Movimiento de los Trabajadores Rurales
Sin Tierra (MST) (1), combatiendo las formas de exclusión
a que eran sometidos y presionando al gobierno brasileño para implementar
una reforma agraria(2) que solucionara la questão
agraria de forma radical y que contemplara al pequeño y medio
productor en el modelo agrario nacional.
Después de 17 años de confrontación con los sucesivos
gobiernos, el MST ha ido elaborando unas formas específicas de organicidad,
ha ido territorializándose en buena parte del país, conquistando
tierras a partir de la presión ejercida por los propios campesinos
organizados y construyendo una propuesta de transformación social
basada en la reivindicación permanente de una sociedad más
justa, "una sociedad sin explotadores ni explotados, como dice su carta
de principios" (Stédile e Frei Sérgio, 1994, p. 22). La segunda
parte del artículo, recogerá brevemente estos aspectos para
centrarse, a continuación, en los desdoblamientos que este proceso
de 17 años tiene en los acampamentos y assentamentos
organizados hoy por el MST. Desdoblamientos con relación a las formas
en que se organiza la producción y en que se elabora un proyecto
de desarrollo que viabilice la tierra conquistada. Todo ello en un momento
en que la base social del Movimiento se nutre no sólo de los desplazados
por la modernización productiva y la concentración de la
propiedad rurales, sino también de los excluidos de las grandes
ciudades, de aquellos que no consiguieron integrarse de forma estable en
el mercado de trabajo durante el periodo del llamado "milagro brasileño"
o que fueron "descartados" en el proceso de reconversión industrial.
Por basarse en una investigación todavía en construcción,
este artículo pretende apenas "cartografiar" la pluralidad de relaciones
que se tejen entorno a los trabajadores desplazados, ya sea del campo o
de la ciudad, organizados y enfrentados a una situación de exclusión
(o de inclusión precaria), conquistando espacios donde poder implementar
su propio proyecto, pero espacios que deben ser disputados a otros agentes
con proyectos diferentes (latifundistas, gobierno...).
Los desplazados por la "modernización conservadora" se organizan
Para tener una explicación completa y fundamentada de las causas
que produjeron el volumen actual de desplazados, tendríamos que
retomar la historia de Brasil desde los primeros momentos de la colonización.
Sin embargo, sobrepasa a la pretensión de este artículo realizar
un análisis profundo del origen de la questão agrária
desde la llegada de los portugueses. Tan sólo señalar, someramente,
algunos de los procesos que fueron conformando los niveles de exclusión
alcanzados hoy en día.
La estructura de la propiedad de la tierra que los portugueses instauran
cuando toman posesión de la nueva colonia está marcada por
una distribución profundamente desigual:
La segunda mitad de los años 50 sirven de reabertura de la economía
brasileña para el exterior. La captación de fondos internacionales
y la entrada de grandes empresas multinacionales en el territorio nacional
conforman un escenario económico caracterizado por el crecimiento,
pero también por los desequilibrios resultantes del agotamiento
del sistema de sustitución de importaciones y de la dependencia
de las inversiones de capital exterior y de la deuda externa acumulada.
El corte en el suministro de tecnología y de capitales desde
el exterior fue una de las causas de la inestabilidad que define la situación
del país durante la primera mitad de los años 60. El golpe
de Estado de 1964, inaugura, en cambio, una etapa de estabilidad y de crecimiento
económicos. El "orden" instaurado por los militares junto con el
retorno de los capitales extranjeros y con una política estatal
basada en el fomento del crecimiento económico "a toda costa" como
forma de desencadenar el desarrollo económico, dan sus resultados
"positivos" en términos de tasas de crecimiento del Producto Interior
Bruto (PIB). En los primeros años de la década de los 70,
los niveles alcanzados fueron tan altos que han pasado a la literatura
económica como los años del "milagro brasileño".
Sin embargo, ¿cuál fue el resultado de todos esos procesos
económicos para la población trabajadora del medio rural?
Las migraciones masivas detrás de las nuevas producciones agrarias
con fines exportadores, detrás de la demanda de trabajo, se mantienen
aunque con un carácter diferente. La mano de obra continua acudiendo
donde la demanda de trabajo es elevada, pero a partir de los años
50 los flujos migratorios más intensos ya no serán campo-campo,
y sí, campo-ciudad (3).
La industrialización va demandando un mayor contingente de mano
de obra, los salarios y las condiciones de trabajo suponen un atractivo
para la población del campo, que, al mismo tiempo, va sufriendo
un proceso de expulsión en función de las primeras medidas
de modernización de la agricultura que se intentan implantar.
"Modernización conservadora" y expulsión del campo
El objetivo central de los gobiernos de la época de la dictadura
era el crecimiento, "a toda costa" y en todos los sectores. La agricultura,
que había quedado relegada en términos de eficiencia, organización
y técnica, debido a la presión de los latifundistas para
mantener su status quo en el campo brasileño, acaba por someterse
al proceso de fuerte reestructuración productiva promovida por los
militares en todos los sectores, en un contexto, además, de apertura
de fronteras y de una coyuntura internacional de fuerte expansión
de la agricultura mecanizada y de la utilización masiva de insumos
industriales (abonos químicos, pesticidas...):
Una parte se suma a los proyectos de colonización de las regiones
Norte y Centro-Oeste, manteniendo su vínculo a la tierra y su carácter
campesino. Estos proyectos de colonización, bajo iniciativa pública
o privada, pretendían ampliar la frontera agraria del país,
aumentando así, el número de tierras destinadas a la agricultura
y conseguir solucionar el problema de los desplazados por la modernización,
al mismo tiempo que mejoraba el control de las fronteras exteriores del
país y fortalecía los vínculos con la burguesía
agraria e industrial nacional y extranjera, concediéndoles grandes
incentivos para la adquisición de tierras en las regiones de frontera.
Gran número de los proyectos de colonización pública,
además de aquellos con graves irregularidades en el destino de los
recursos financieros, fracasaron por "la falta de asistencia técnica,
falta de alimentos, falta de financiamientos, falta de asistencia médica,
etc." (Fernandes, 2000, p. 46) que los responsables de la colonización
tierras no ofrecieron a los nuevos colonos.
Con el discurso de que estaban realizando la reforma agraria en el país(5),
los militares intentaron resolver la questão agrária
ampliando la frontera agraria hacia las regiones amazónicas, sin
embargo, a través del organismo público creado para dirigir
el proceso de colonización de la región amazónica,
la Superintendencia del Desarrollo de la Amazonía (SUDAM), el gobierno
estimuló "las inversiones a través de los grandes proyectos
agropecuarios, y no abría la posibilidad de acceso a la tierra para
los grandes contingentes de emigrantes" (Oliveira, 1989, p. 32). Fueron
los grandes industriales y los banqueros del Centro-Sur, los que aprovechando
las ventajas concedidas por el gobierno se hicieron con grandes latifundios
grilados(6).
En esta situación, los desplazados no son sólo los emigrantes
venidos de otras regiones bajo la promesa incumplida de tierra para plantar,
sino que los indígenas, que muchas veces ya venían retrocediendo
de otras zonas, y los posseiros(7), que ya estaban
asentados en aquellas tierras desde tiempo atrás, son expulsados
por los nuevos grandes propietarios que violentamente tratan de imponer
sus títulos de propiedad habitualmente falsos.
Además de los desplazados hacia las regiones de colonización,
existen otros movimientos de población en función del proceso
de modernización del campo. Son los brasiguaios y los bóias-frias.
La expansión de cultivos fuertemente mecanizados sustituyendo a
cultivos intensivos en mano de obra como el café y la construcción
de megahidroeléctricas que inundan una gran área de tierras
cultivadas(8), provocan la expulsión de un elevado
contingente de trabajadores rurales de la parte Sur del país que
deciden instalarse en Paraguay, cerca de la frontera con Brasil. Empresarios
brasileños habían comprado tierras en esta zona con la expectativa
de aprovechar las reservas forestales y sustituirlas por cultivos mecanizados
en grandes extensiones. La tierra era de buena calidad y los precios y
los impuestos más reducidos que en Brasil. Así estos empresarios
atraen parte de la población excedente del Sur del país e
incluso algunos de los que desistieron de los proyectos de colonización
en la región amazónica para ser la mano de obra que enfrente
la retirada de la masa forestal y ponga en disposición de ser cultivadas
las nuevas tierras paraguayas. A estos brasileños que se asientan
en la frontera de Paraguay con Brasil se les ha denominado brasiguaios.
Por otra parte, la emigración campo-ciudad no siempre se traduce
en una integración plena en la ciudad con empleos en la industria
o los servicios urbanos. Una parte de esa población que llega a
la ciudad proveniente del medio rural continúa trabajando en el
campo mediante una relación asalariada. Normalmente son colonos
de los cafetales, pequeños propietarios que no consiguieron adaptarse
a las normas rígidas de la mecanización y a sus exigencias
financieras o empleados sustituidos por la eficiencia de las máquinas,
que se reconvierten en jornaleros, bóias-frias, empleados
temporariamente en las labores intensivas en mano de obra que persisten
en algunos tipos de cultivos, como el corte de la caña de azúcar.
A pesar de la diversidad de situaciones que la "modernización
conservadora" produjo en los años 60 y 70 sobre la población
trabajadora del campo brasileño, podemos afirmar que se desencadenó
una desterritorialización en masa del campesino, que aumentó
la concentración de la propiedad, vía expulsión de
antiguos propietarios o vía adquisición de grandes latifundios
en las regiones de colonización, y que, por tanto, las medidas que
los militares implementaron con el objetivo de reducir el carácter
contestatario de ciertos grupos de la zona rural, apenas resultó
un aplazamiento de los problemas y una desactivación temporal de
las organizaciones campesinas que reivindicaban la implementación
de una política de reforma agraria profunda, ya que los problemas,
10 o 15 años después, alcanzarían magnitudes mucho
mayores.
Según Martins, "el golpe de Estado, fue dado, por tanto, para
evitar la llamada revolución agraria" (Martins, 1997, p. 33). Los
militares fomentaron la modernización técnica y la ocupación
en nuevas regiones agrarias sin modificar la estructura de la propiedad,
al contrario, valorizando las tierras de la burguesía rural e impulsando
la adquisición de grandes extensiones de tierras por la burguesía
industrial y bancaria.
Resurgimiento de los movimientos sociales en el campo
El descontento ante las medidas de reestructuración que los militares
implementaron, el empeoramiento de las condiciones de vida de los desplazados
del campo, el fracaso rotundo y la mala fe de la mayor parte de los proyectos
de colonización y la saturación de las grandes ciudades donde
las posibilidades de empleo comienzan a escasear, obligan, a los perjudicados
del proceso a organizarse para intentar reverter la situación de
marginación a que estaban siendo sometidos. En este proceso, resulta
fundamental la ayuda de otros agentes sociales, como la Iglesia (a través
de la Comisión Pastoral de la Tierra) y los nuevos sindicatos más
combativos que se iban formando.
La restauración democrática de mediados de los años
80, con la retomada de las libertades de asociación y participación
política, coge a ciertos movimientos sociales campesinos con un
amplio bagaje de luchas y de conquistas, y con una organicidad en avanzada
construcción. Este es el caso del Movimiento de los Trabajadores
Rurales Sin Tierra (MST), nacido de las luchas por la tierra que se daban
simultáneamente en los estados de Mato Grosso do Sul, São
Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul a finales de los
70, y de un trabajo de articulación entre los protagonistas de esas
luchas que desembocan en su fundación oficial en enero de 1984,
durante "el I Encuentro Nacional del movimiento de los Trabajadores Rurales
Sin Tierra, con 80 representantes de 13 estados" (Stédile y Fernandes,
1999, p. 45).
Construcción, consolidación y propuestas del MST
El MST continua una tradición de 500 años de luchas campesinas,
en un momento histórico determinado por la exclusión producida
con la introducción de relaciones capitalistas en el campo brasileño.
La amplitud de los objetivos, por otra parte, está en la línea
de la amplitud del carácter del propio Movimiento, que se autodefine
como,
La ocupación de tierras se realiza de forma masiva por familias
de campesinos (12) expulsados de la tierra bajo las circunstancias
ya expuestas anteriormente, que montan acampamentos donde resistir
mientras la desapropiación se negocia. Los acampamentos son
un espacio de socialización de los campesinos sin tierra, que establecen
equipos de trabajo para autogestionar aquel espacio. Se forman equipos
de alimentación, de educación, de salud, de negociación,
de vigilancia, de disciplina..., en fin, cada necesidad del acampamento
tiene su propio equipo encargado de satisfacerla en la medida de lo posible
y dentro de la precariedad propia de acampamentos de campesinos
con escasos recursos.
Las negociaciones para la desapropiación de un latifundio chocan
con el poder y los intereses de los propietarios, demorándose el
proceso por la falta de decisión política de los gobiernos
frente a la realización de una reforma agraria profunda. Así,
un acampamento puede durar varios meses o varios años. Si
al final, las partes llegan a un acuerdo y el gobierno desapropia las tierras
y las destina a los campesinos sin tierra, el acampamento se disuelve
y se forma el assentamento.
En el assentamento a los campesinos se les adjudica un lote de
tierras y a partir de ese momento comenzará la batalla para conseguir
la financiación que el gobierno destina para la agricultura familiar,
viabilizando la producción del lote y manteniéndose en la
tierra. Mientras la agricultura mecanizada, de grandes dimensiones y con
fines exportadores ha sido el modelo agrario impulsado institucionalmente
desde los años 60, a la pequeña propiedad familiar, marginada
de ese proceso, apenas se le destina fondos públicos y siempre con
un carácter inestable que perjudica la continuidad de la producción.
Ante las dificultades enfrentadas por la pequeña propiedad familiar,
el MST fomenta las formas asociativas y cooperativas de producción
y uso de la tierra en los assentamentos. La propuesta del MST consiste
en un nuevo cooperativismo(13) que muestre que la transformación
social es posible, que desarrolle nuevos valores éticos y morales
y una nueva concepción de mercado, que amplíe la reforma
agraria y, desarrollando una conciencia nacional, contribuya en la elaboración
"de un proyecto nacional que responda a los anhelos de la clase trabajadora".
(Cerioli e Martins, 1998, p. 18)
La materialización de estas ideas en los assentamentos depende,
por un lado, de la discusión realizada en los acampamentos,
"del grado de conciencia política y de la historia de participación
de una comunidad adquiridos en la lucha para la conquista de la tierra"
(Stédile y Fernandes, 1999, p. 102), y, por otro lado, depende también
de las condiciones objetivas del assentamento, es decir, del "nivel
de acumulación de capital existente, del tipo de producto que es
posible producir, de las condiciones naturales existentes en el assentamento"
(Stédile y Fernandes, 1999, p. 101)
Ante la especificidad de cada assentamento, el MST propone una
cooperación agrícola sin un modelo rígido. Una cooperación
que puede reducirse a la ayuda mutua entre vecinos, como forma más
simple, o que puede llegar a la formación de una cooperativa de
producción. Para promover este sentido cooperativo en los assentamentos,
el MST crea el Sistema Cooperativista de los Assentados (SCA) con
el objetivo de articular todos los assentamentos y discutir el futuro
del desarrollo rural, en una perspectiva de consolidar la cooperación
agrícola y conseguir
Sólo a través de la presión popular se consigue
que el número de assentamentos se mantenga e, incluso, aumente,
a pesar de estar muy lejos, todavía, de las necesidades de la población.
En esta coyuntura no se puede hablar de política de reforma agraria,
sino de política de assentamentos, ya que el gobierno acaba
cediendo a la presión en unos casos, en otros casos, simplemente
regulariza la propiedad de antiguos posseiros, e incluso, mantiene
sus propios proyectos de reparto de tierras a cambio de una cantidad de
dinero financiada con créditos subvencionados, todo ello sin una
política que viabilice estos nuevos assentamentos.
Las propuestas del MST y sus desdoblamientos en la sociedad actual
Sumado al aspecto cuantitativo de las conquistas del MST, respecto al
número de personas assentadas y a los niveles de producción
alcanzados en los assentamientos (14), existen
otros aspectos de tipo cualitativo relacionados con el fortalecimiento
que como organización el MST viene alcanzando desde su origen.
1) El centro de actuación del MST está dirigido para el movimiento social de los trabajadores del campo y no para la acción institucional o parlamentaria (...) 2) Aunque sea un movimiento de trabajadores rurales, ha incorporado a los trabajadores excluidos de la ciudad, que vuelven para el campo (invirtiendo el flujo migratorio en Brasil), expulsados por la "modernización productiva" de las industrias, resultando una síntesis que aglutina y articula experiencias y formas de sociabilidad oriundas del mundo del trabajo rural y urbano.
3) Resulta de la fusión de la experiencia de la izquierda católica (...) con militantes formados ideológicamente dentro del ideario y de la praxis de inspiración marxista (...)
4) Tiene una estructuración nacional, con una fuerte base social que le da dinámica, vitalidad y movimiento y, de este modo, posibilita a los trabajadores vislumbrar una vida cotidiana dotada de sentido, en la medida en que el MST les permite luchar por algo muy concreto, que es tener la posesión de la tierra por medio de la acción y de la resistencia colectivas." (Antunes, 1999, p. 248-249)
La experiencia acumulada por el MST en los 20 años transcurridos desde las primeras ocupaciones que le dieron origen, puede ser estudiada desde puntos de vista diferentes. Para finalizar este artículo, señalaremos apenas tres de esos aspectos con la intención de mostrar cuales son, en nuestra opinión, las singularidades del MST, aquello que le concede un carácter singular dentro de una sociedad que comienza el siglo XXI marcada por el dominio del capital sobre lo social. Capital que ante los nuevos desafíos productivos y sociales de los años 60, viene tomando como solución la "difusión social de la producción y el aislamiento político de las clases trabajadoras"(Santos, 1999, p.216), con lo que se viene constatando que la
En segundo lugar, destacar la cuestión del "cotidiano" recreado
en los acampamentos e assentamentos promovidos por el MST
muestra claras diferencias con la "reificación" del "cotidiano"
de la sociedad dominada por el capital. "El espacio de socialización
política construida por la praxis de los trabajadores y de las instituciones
envueltas en el interior de los procesos de espacialización y de
territorialización de la lucha por la tierra" (Fernandes, 1996,
p. 225), tiene varias dimensiones, según Fernandes: espacio de comunicación,
espacio interactivo y espacio de lucha y resistencia.
En el espacio de comunicación se inicia el proceso de conocimiento
entre los sujetos y de su(s) historia(s) y la política se amplía
a través de ese espacio informal politizador. El espacio de interacción
es un nivel más avanzado del proceso de lucha en que los sujetos
en movimiento, durante el proceso de organizarse, comienzan a percibirse
como excluidos, a darse cuenta de que no son respetados y a tomar conciencia
de la necesidad de luchar por ellos. La interacción se produce también
con otras fuerzas políticas, con las que se dan relaciones, articulaciones
y alianzas, partiendo del hecho que el espacio interactivo no es un espacio
de consenso, sino de enfrentamiento de ideas. Por último, el espacio
de lucha y resistencia se construye cuando se ocupa una propiedad. La ocupación
es el resultado de un proyecto de lucha de los trabajadores rurales sin
tierra, con resultados imprevisibles respecto a la confrontación
con el Estado y los latifundistas. La ocupación es uno de los momentos
principales de la lucha por la tierra y es la raíz del assentamento.
La violencia sufrida para mantener las ocupaciones (violencia del propietario,
del Estado, de los medios de comunicación, de la precariedad de
la situación...),
El tercer aspecto que queremos presentar respecto a los desdoblamientos
que la lucha del MST tiene en nuestros días y en esta sociedad,
se refiere al proyecto de desarrollo que se construye en el interior de
los assentamentos. En la confluencia del modelo agrario que el gobierno
intenta imponer a escala nacional (16), de la propuesta
cooperativista que el MST intenta promover en los assentamentos conquistados
bajo presión popular y del proyecto que el acampado va imaginando
mientras espera la desapropiación y la concesión de su lote.
En ese conflicto entre propuestas con orientaciones diferentes se va conformando
el assentamento "real". Las posibilidades de viabilizar el assentamento
dependerán,
por una parte, de la experiencia en el acampamento y del aprendizaje
socio-político que los assentados consigan realizar, y por
otra, de conseguir inserirse de forma "singular" dentro de un sistema económico
como el actual, sin apoyo financiero decidido por parte de las autoridades
responsables.
En este sentido, los assentamentos pueden ser interpretados como
experiencias de desarrollo local, incluso pueden aportar reflexiones críticas
importantes acerca de la implementación de las estrategias de desarrollo
local(17) tan de moda. La participación real de
la comunidad envuelta y con ello la satisfacción de las necesidades
humanas fundamentales(18), son dos aspectos fundamentales
en los assentamentos, mientras que las estrategias de desarrollo
local habitualmente implementadas están determinadas por los intereses
de unos pocos, generalmente fuerzas económicas e institucionales,
que pretenden "poner a punto" tanto al territorio (dotándolo de
las infraestructuras adecuadas) como a la población local (formación
en las habilidades técnicas demandadas), con la finalidad de competir
con otros territorios también "puestos a punto" a partir de sus
potencialidades endógenas.
A pesar de las contradicciones resultantes de una experiencia tan dilatada,
tanto temporal como territorialmente, en los assentamentos promovidos
por el MST, los proyectos de desarrollo tienen como objetivo la consolidación
de los assentados como productores rurales, evitando que sean expulsados
de nuevo de la tierra. En este sentido, se elabora toda una crítica
al modelo agrario, y por ende, al modelo económico actual, presentando
batalla a aquellos proyectos institucionales o empresariales que ponen
en peligro la independencia del trabajador rural y de la pequeña
propiedad familiar(19).
La nueva estructura societaria de la base social de los sin tierra,
la reconstrucción de la vida cotidiana en los acampamentos y
assentamentos y la implementación de modelos de desarrollo con
características específicas, son apenas tres de los muchos
aspectos desde los que estudiar la experiencia de millares de campesinos
desplazados por la concentración de la tierra y por la modernización
del campo y organizados en un movimiento social, el MST.
Consideraciones finales
El proceso migratorio provocado por la modernización del campo
brasileño en los años 60, se trata de un proceso traumático
de expulsión del lugar de vida y de trabajo. Sin embargo, la desterritorialización
continuada y sin expectativa de solución que trajo consigo, posibilitó
la comprensión de la necesidad de organizarse frente a esta situación
de total expropiación, como en el caso. La organización de
los desplazados por el proceso modernizador entorno a un movimiento social,
como en el MST, permite un redimensionamiento de su papel en la sociedad
y de las causas últimas de su situación. Como señala
Martín citando a Becker: "en la base de los movimientos sociales
está la movilidad intensa de la fuerza de trabajo" (Becker apud
Martin, 1997, p. 27). Así, se produce un cuestionamiento de las
antiguas relaciones de dependencia y se abre la posibilidad para la construcción
de otras relaciones de vida y de trabajo más críticas con
el sistema socioeconómico vigente.
La resolución de la questão agraria mediante una
reforma agraria radical, daría a la agricultura un papel completamente
diferente al que tuvo con la "modernización conservadora", "el papel
de la agricultura, al contrario, debe ser retener mano de obra en el campo,
apoyar la red de pequeñas y medias ciudades (para desconcentrar
actividades dinámicas) y bajar el coste de la alimentación
(para ampliar el mercado interno)" (Benjamin, 1998, p. 85), por tanto,
tendería a reducir los contingentes de desplazados en función
de la flexibilidad y de la movilidad del capital. Si tenemos en cuenta
que el capital tiene una dimensión doble de expropiación
y al mismo tiempo de explorador, la "lucha por la tierra y por la reforma
agraria es, antes de nada, la lucha contra el capital" (Fernandes, 2000,
p. 47).
Los acampamentos promovidos por el MST pueden considerarse en
esta lucha contra el capital como "tácticas de lucha reformistas,
aunque dentro de una estrategia revolucionaria" (Carvalho, 1994, p. 258),
mientras que en los assentamentos,
Para finalizar, apenas reiterar las posibilidades de transformación
que se abren a partir del antagonismo. En palabras de Martins:
1.En agosto del 2000 tuvo lugar en Brasilia
el 4º Congreso Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales
Sin Tierra (MST), celebrado cada cinco años, con la participación
de más de 11.000 personas (10.000 delegados del propio Movimiento
venidos de 23 de los 26 estados brasileños), bajo el lema "Reforma
Agraria: ¡Por un Brasil sin latifundio!".
2. Según la legislación
brasileña reforma agraria consiste en "el conjunto de medidas que
promuevan la mejor distribución de la tierra, mediante modificaciones
en el régimen de posesión y uso, con el fin de atender a
los principios de justicia social y al aumento de la productividad." (Estatuto
da Terra, (Lei 4504), Art.1º, §1º)
3. Según el Instituto Brasileño
de Geografía y Estadística (IBGE), en 1940 la población
rural representaba el 69% y la población urbana el 31%. En 1950,
población rural 64%, población rural 36%. En 1960, se produce
un salto importante, la población rural disminuye al 55% y la población
urbana aumenta hasta el 45%. Diez años más tarde, en 1970,
la situación se invierte, 45% de rural, 55% de urbana. En 1980 apenas
el 32% continua viviendo en el medio rural, mientras el 68% de la población
ya vive en la ciudad. En 1991 la tendencia se mantiene, 24% de población
rural y 76% de población urbana, y en el año 2000 los datos
revelan que sólo el 19% de la población permanece en el ámbito
rural y el 81% vive en la ciudad. Como muestran los datos, la urbanización
en Brasil ha sido un proceso de gran rapidez, necesitando, apenas, 40 años
(de 1940 a 1980) para invertir las proporciones de población rural
y urbana.
5. "Sin el toque rojo de los partidos
comunistas", según afirmaban los militares de la época y
Oliveira recoge. (Oliveira, 1989, p. 32)
6. Grilar tiene el sentido de apropiarse
de una tierra mediante escrituras de propiedad falsas. Práctica
muy común realizada por personas influyentes en zonas con un bajo
nivel de ocupación del territorio.
7. Posseiro es el campesino que
usufructúa la tierra durante el tiempo necesario para considerarse
dueño legal de la misma.
8. Por ejemplo, sólo la construcción,
durante la década de los 70, de la presa de Itaipú, en el
estado de Paraná (Sur de Brasil), inundó un área de
1350 km2, expulsando un total de 12 mil familias de pequeños
agricultores, de los cuales sólo la tercera parte, según
datos de la propia empresa hidroeléctrica, fueron reasentados.
9. El MST forma parte a escala internacional
de la campaña global por la reforma agraria, de la campaña
internacional JUBILEO 2000, por el cancelamiento de la deuda externa, de
la campaña internacional ATTAC (Asociación por una Tasa sobre
las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadanos), por el control
del funcionamiento del capital financiero, de Vía Campesina (articulación
internacional de las organizaciones campesinas), de la Coordinación
Latinoamericana de Organizaciones Campesinas-CLOC, y de la Comisión
de los Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos.
Y a nivel nacional del Forum Nacional de entidades por la reforma agraria,
del Forum nacional contra la violencia en el campo, y de la Comisión
Nacional de la Consulta Popular, para discutir un proyecto popular para
Brasil (MST, 1999). En enero del 2001, el Forum Social Mundial, celebrado
en Porto Alegre (Brasil), contó con el apoyo y la participación
del MST.
10. La estricta aplicación de
la ley vigente supondría, según los cálculos realizados
por el ex-presidente del órgano institucional encargado de dirigir
el proceso de reforma agraria, Instituto Nacional de Colonización
y Reforma Agrária (INCRA), que el gobierno dispondría de
un fondo de 115 millones de hectáreas, correspondientes al 2,8%
de los propietarios. Considerando un lote medio de 15 hectáreas
por familia, podrían ser asentadas "más de 5 millones de
familias trabajadoras, o sea, la totalidad de los sin tierra existentes
podrían ser beneficiados sin que fuese afectada ninguna hectárea
de tierra productiva" (Stédile, 1997, p. 32). Todo ello con un coste
medio de 7.196 reales (aproximadamente 3.340 dólares) por familia.
11.Desde el año 2000, con el objetivo
de parar con las ocupaciones de tierras criminalizándolas, el gobierno
decretó la moratoria de tres años para realizar la evaluación
del inmueble y determinar si es improductivo, y desapropiable, o no. Ante
esta medida, el MST mudó de estrategia ocupando propiedades productivas
para denunciar y negociar la desapropiación de latifundios improductivos
próximos.
12. En los 23 de los 27 estados brasileños
en que el MST está organizado (en los estados amazónicos
de Amapá, Roraima, Amazonas y Acre el MST no está estructurado),
se mantienen acampadas aproximadamente 128.504 familias.
13. Nuevo cooperativismo caracterizado
por ser alternativo al modelo económico capitalista, diferente del
cooperativismo actual ya que en primer lugar "debe darse el desarrollo
del asociado y la cooperación entre los asociados y las cooperativas",
y de oposición "frente a la política neoliberal y frente
al cooperativismo tradicional" (Cerioli e Martins, 1998, p. 11).
14. Para conocer algunas experiencias
de assentamentos organizados por el MST en diferentes estados del
país, ver: Gorgem y Stédile, 1991; Medeiros et al., 1994;
Leite, 1997; Zamberlan e Froncheti, 1997; Scmidt et al., 1998; Medeiros
y Leite, 1999.
15. La lucha por la tierra no se circunscribe
al MST, existen otros grupos con una dinámica similar a la del MST,
aunque con inspiración político-ideológica y con alianzas
estratégicas diferentes. También otros colectivos se organizan
para recuperar la tierra que perdieron o de la que fueron expulsados, entre
otros están "(...) los damnificados por la construcción de
pantanos, los pescadores artesanales, los indios, los seringueiros
[extractores de látex], las poblaciones que viven en las márgenes
de los ríos o del mar (...)" (Thomaz Jr., p. 7)
16. Modelo agrario implementado, a veces,
con ayuda de fondos extranjeros (Banco Mundial) y, en muchos casos repitiendo
modelos basados en experiencias de otros países.
17. Según el Comité Económico
y Social de la Unión Europea el desarrollo local se define como
"un proceso reactivador de la economía y dinamizador de la sociedad
local mediante el aprovechamiento eficiente de los recursos endógenos
existentes en una determinada zona, capaz de estimular y diversificar su
creciente economía, crear empleo y mejorar la calidad de vida de
la comunidad local, siendo, por tanto, el resultado de un compromiso en
que se percibe el espacio como lugar de solidariedad activa y que implica
cambios en grupos e individuos" (González y García, 1998,
p. 338).
18. Asumiendo el concepto de Max-Neef,
las necesidades humanas fundamentales "son las mismas en todas las
culturas y en todos los periodos históricos. Lo que muda, a través
del tiempo y de las culturas, es la manera o los medios utilizados para
la satisfacción de esas necesidades" (Max-Neef, 1994, p. 42). Para
este autor, las necesidades humanas fundamentales, se dividen según
categorías existenciales: ser, tener, hacer y estar; y según
categorías axiológicas: subsistencia, protección,
afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad
y libertad (Max-Neef, 1994, p. 43).
19. Un ejemplo sería la postura
beligerante del MST frente a esa nueva Revolución Verde: los transgénicos,
las patentes de semillas, los "paquetes completos" de semillas-pesticidas,
la esterilidad de las semillas de segunda generación. Su argumento
reside en que estas técnicas reducen las posibilidades de los pequeños
agricultores de mantenerse en la tierra y aumenta el sometimiento a las
estrategias de las grandes empresas capitalistas que dominan la producción.
Según João Pedro Stédile, miembro de la dirección
nacional del MST "el hambre del mundo no se resolverá con transgénicos,
que son sólo una manipulación científica para garantizar
el monopolio de las semillas para cinco grandes empresas transnacionales
(...) La alimentación de la humanidad depende de la democratización
de las semillas. Los agricultores de todo el mudo no pueden volverse rehenes
de cinco grupos económicos" (Stédile, 2001, p. 25)
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