Los
precios de la luz en España son uno de los grandes misterios económicos
del país. Los fija el Gobierno con un opaco mecanismo que sólo
comprenden los superentendidos y del que nunca hay datos públicos al
100%. La globalización y la especulación financiera hacen el resto. La
gran paradoja es que el precio que pagará desde enero por la luz un
usuario en cualquier pueblo de España lo decidió ayer un financiero en
Manhattan, la City o Fráncfort.
A quién afecta
En
España hay 28 millones de contratos de luz. Unos 18 millones siguen con
la tarifa regulada que fija el Boletín Oficial del Estado (BOE). Es la
Tarifa de Último Recurso (TUR), que se está revisando estos días. Otros
10 millones son contratos libres, acogidos a ofertas de las eléctricas.
Estas ofertas, no obstante, están muy ligadas a la TUR. A veces incluso
son más caras.
Cada cuánto tiempo
La
TUR se revisa cada trimestre, estableciéndose el precio del kilovatio
hora en función de la potencia contratada para el conjunto de esos tres
meses. Todos los contratos con menos de 10 kilovatios de potencia pueden
estar acogidos a la TUR, aunque la intención del Gobierno es
liberalizar esto bajando ese listón hasta 3 kilovatios o menos.
Qué se incluye
Los
precios de la luz incluyen peajes y energía. Los peajes cubren costes
de distribución y subvenciones a las renovables, entre otros. Los fija
el Gobierno. La energía es el coste de generar la luz. Teóricamente, se
fija en función de cómo se mueve en el libre mercado de generación
eléctrica. Aquí empieza el lío. Es un mercado sofisticado donde no falta
de nada: mercado intradía, contratos a futuro, o derivados financieros
para cubrir riesgos.
El primer gran misterio
La
revisión de la factura es el resultado de la subida, congelación o
bajada, de peajes y energía, ponderados según su peso en el recibo. Este
es el primer gran misterio. Los peajes tienen un peso de entre el 50% y
el 60% en la factura, y la energía de entre el 40% y 50%. Nadie sabe
muy bien por qué se estableció así. El Gobierno siempre ha jugado
aritméticamente con eso. Para amortiguar fuertes subidas de la energía,
ha bajado peajes, aún a riesgo de crear desfase de ingresos y costes
(déficit de tarifa). Ahora ya no puede, porque el objetivo de la nueva
reforma eléctrica es poner fin al monumental déficit de tarifa. Habrá
3.600 millones más este año por culpa de Hacienda, que no va a entregar
las ayudas que prometió. Se acumularán 30.000 millones de déficit.
La subasta
Para
determinar el coste de la energía, el Gobierno usa como referencia la
subasta Cesur, donde se cierran contratos mayoristas a futuro de
suministro eléctrico. Se celebra una Cesur días antes ante de que
empiece cada trimestre. La Cesur parece la gran maldición del sector.
Éste se pregunta por qué el precio de un trimestre se fija con la
subasta de un solo día que organiza Omel, sociedad en manos de bancos y
eléctricas.
Online, desde fuera de España
En
la Cesur, una compañía se compromete a vender, a un precio X, a las
distribuidoras eléctricas la luz que éstas necesitan durante el
siguiente trimestre para suministrar a clientes TUR. Esa compañía ganará
si, luego, compra esa electricidad más barata. Como cualquier mercado
de futuros, el componente especulativo es clave y forma parte del juego.
Para hacer más ágil la subasta, se celebra a ciegas (los participantes
no saben quien es su rival) y por Internet. Omel sólo da datos de la
procedencia del adjudicatario. En su mayor parte (dos tercios en la
última Cesur) son grupos con sede fuera de España.
Brókers en un despacho
En
más de un 50% los contratos se los adjudican entidades financieras o
grupos especializados en derivados financieros y trading de materias
primas. Muy activos son Morgan Stanley, Goldman Sachs y Deutsche Bank,
entre otros, además de las filiales de trading del gigante francés
eléctrico EDF. Más que eléctricos, los profesionales de la Cesur son
brókers, que participan a golpe de clic de ratón a miles de kilómetros,
desde la City, Manhattan, Fráncfort o París.
Investigación
La
Cesur está muy marcada por lo que ocurre fuera de la subasta con los
contratos a futuro y éstos, a su vez, por lo que sucede en el pool, el
mercado intradiario donde se fija el precio de generación de la
electricidad ese día. En diciembre, el pool se ha disparado y, en los
días previos a la Cesur, los futuros de luz también. El Gobierno puso
ayer el grito en el cielo por el resultado de la Cesur, diciendo que le
sorprendía, a pesar de que desde hace días ya habían saltado las alarmas
del pool y de las contratos a futuro. Competencia, de hecho, lanzó una
investigación sobre los precios del pool la pasada semana.
expansion
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