El funeral de Nelson Mandela, Raúl Castro, Obiang y el más que injusto comentario de Lluís Bassets Salvador López Arnal
"... Pero, sea
como fuere, ubicar a Raúl Castro, el presidente, el revolucionario
cubano, al lado de un individuo de las características poliéticas del
dictador corrupto y criminal Teodoro Obiang no es admisible ni justo ni
prudente ni equilibrado. No tiene ninguna explicación razonable ni
justificación alguna. Por decirlo suavemente, es una infamia o un
atropello político-cultural...".
Salvador López Arnal. Rebelión
Nota:
[1] Lluís Bassets, “El significado de la muerte”. El País, 12 de diciembre de 2013, p. 6.
Salvador López Arnal es nieto del cenetista aragonés asesinado en el Camp de la Bota de Barcelona, mayo de 1939 [delito: “rebelión militar”], José Arnal Cerezuela.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178276
Salvador López Arnal. Rebelión
Lluís Bassets ha
escrito, y no es fácil, sobre el significado de la muerte. Publicó su
nota el pasado jueves en las páginas de El País [1]. Su diario como es
sabido. Si mi memoria no anda
extraviada, fue director, ayudante de dirección o responsable de la edición del global en Cataluña... o acaso todo ello en diferentes momentos de su dilatada trayectoria profesional. No es esencial el dato para este comentario.
extraviada, fue director, ayudante de dirección o responsable de la edición del global en Cataluña... o acaso todo ello en diferentes momentos de su dilatada trayectoria profesional. No es esencial el dato para este comentario.
En todo caso,
desde un punto de vista lógico-político que diría un Quine enrojecido,
LB ha sido más, mucho más. Ubicado actualmente en el ámbito o en las
cercanías de un partido que, a pesar de todo y en contra de todas las
evidencias sabidas, conocidas, experimentadas y concebibles, sigue
denominándose “socialista” y “obrero”, o en los alrededores de una ICV
cada vez más “soberanista de debò” y cada vez más “clase media con
inquietudes sociales”, LB fue en sus años de juventud, como tantos otros
“insignes prohombres del país”, militante-cuadro del Partit Socialista
Unificat de Catalunya, el partido de los comunistas catalanes, unos
luchadores antifranquistas que siendo catalanes -y no catalanes desde
luego- y combatiendo como combatieron, y no con formas silenciosas, por
las entonces más que perseguidas libertades nacionales, nunca fueron
ciudadanos antiespañoles ni pensaron que España se podía reducir a las
siglas UGLYF [Una, grande, libre y fascista]. LB tiene historia
política, no es un neoliberal al uso, no es un ejecutivo del País de la
última horrible y escalofriante hornada.
En su columna sobre la
muerte y el significado, negro destacado sobre blanco de fondo, ha
escrito: “No hay ambigüedad en el legado de Mandela, tal como se encargó
de subrayar el presidente de los Estados Unidos respecto a quienes
alaban su lucha por la libertad pero no toleran disidencia alguna en sus
países.” Visto lo visto, como es evidente, sí que hay ambigüedad... o,
por mejor decir, algunos están haciendo todo lo posible -y casi lo
imposible- para conseguir que el legado de este gran luchador sea
ambiguo. Mandela no fue ningún neoliberal ni ninguna figura afín. Fue un
revolucionario, un comunista, que luchó contra un sistema de opresión
tan inhumano e injusto como el apartheid. Con acciones armadas, con otro
tipo de movilizaciones populares, enfrentándose al adversario-enemigo,
pactando con ellos desde posiciones de fuerza, buscando acuerdos que no
negaron ni ocultaron una historia de opresión y asesinatos (que han
tenido dolorosas prolongaciones en fechas recientes), equivocándose mil
veces y acertando en diez mil ocasiones. Nada que ver con Obama y su
legado tan afín al establishment, nada que ver con las tradiciones
político-culturales de la mayoría de los “líderes” políticos europeos y
mundiales.
Bassets sigue en su nota con otra sesuda reflexión.
La formula así: “Ahí estaba toda una colección de déspotas que le
apoyaron en su lucha, dispuestos a sacar por última vez algo de partido
de una imagen ejemplar que no les pertenece; empezando por el que más
destaca, Robert Mugabe, el presidente de Zimbabue, que ha conseguido
convertirse en el modelo rabiosamente contrario a Mandela, y siguiendo
por Raúl Castro o Teodoro Obiang”.
No sé exactamente (aunque
resulta más que extraño) si todos los citados ayudaron realmente en su
lucha a Mandela y al movimiento del que formaba parte (Reagan y Thatcher
no: era algo así como un vil y sucio terrorista para ellos). Pero, sea
como fuere, ubicar a Raúl Castro, el presidente, el revolucionario
cubano, al lado de un individuo de las características poliéticas del
dictador corrupto y criminal Teodoro Obiang no es admisible ni justo ni
prudente ni equilibrado. No tiene ninguna explicación razonable ni
justificación alguna. Por decirlo suavemente, es una infamia o un
atropello político-cultural.
Bien pensado acaso tenga una
explicación: no haber entendido mucho o no querer entender el verdadero
legado de Mandela y saber tal vez mucho del significado de la muerte
pero saber poco, muy poco, o no recordar mucho, del significado del
compromiso, la lucha, la vida y las finalidades esenciales de aquellos
seres humanos que tienen la equidad, la justicia, la fraternidad y la
libertad no demediada en un lugar destacado de su cosmovisión y su
práctica social.
[1] Lluís Bassets, “El significado de la muerte”. El País, 12 de diciembre de 2013, p. 6.
Salvador López Arnal es nieto del cenetista aragonés asesinado en el Camp de la Bota de Barcelona, mayo de 1939 [delito: “rebelión militar”], José Arnal Cerezuela.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178276
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