"Y
otro 6 de diciembre más tendremos que soportar el atroz sarcasmo de
esas imágenes de celebraciones, de discursos, en el Congreso de los
diputados. Rancias y gastadas frases que ni siquiera ellos se creen.
Odas a la democracia y a la Constitución, mientras la población se
desangra en el fango de la pobreza, en la balsa de aguas muertas que
ellos han preparado para que todos chapoteemos en la miseria, la
económica y la moral...
Celebración en el Senado del 34 aniversario de la Constitución
DÍA DE LA CONSTITUCIÓN: LA HISTORIA OS JUZGARÁ
Ya llevaba muchos años en coma, con
respiración asistida, con sus artículos vitales (derecho a la vivienda,
derecho al trabajo...) fuera de la circulación, al borde del colapso
multiorgánico, con las hojas caídas, con la tinta oscurecida, con la
validez de un viejo pergamino que no se puede leer, que ya no sirve, con
la vergüenza insoportable de haber sido violada una y otra vez, violada
y torturada precisamente por aquellos que tenían la obligación de
protegerla.
Sí, ya estaba muerta, pero en agosto de 2011, la gran mayoría de los representantes (!) de los ciudadanos en el parlamento, agarraron la Constitución, la ataron, la subieron al patíbulo y le cortaron la cabeza. La envolvieron en lujoso papel de regalo y se la entregaron, como muestra de sacrificio y sumisión, a los nuevos dueños de la nación española: esos bancos y corporaciones financieras que trascienden con sorna las fronteras y las supuestas leyes que nos concedemos.
En un solo día, y después de una orden externa en forma de carta miserable (una carta que en aquel momento fue ocultada, y que sin embargo ahora está sirviendo para que el esclavo ejecutor, Zapatero, gane un montón de dinero, riéndose en la cara de todos los españoles) la inmensa mayoría de los diputados (ni siquiera hubo 35 para exigir un referéndum) asesinaron el presente y el futuro de millones de personas. Obedecieron a los amos y, con agosticidad y alevosía, reformaron el artículo 135 de la Constitución, para poner techo, límites al déficit, pero, sobre todo, para hacer del pago de la Deuda una prioridad absoluta. Si no hay dinero para otras cosas como Educación, o Sanidad, pues eso, a tomar por saco.
Deuda Privada convertida en Deuda Pública para que paguemos a la mafia.
Estamos gobernados por gangsters y nos comportamos como si no lo supiésemos.
Asistimos a los eventos hueros de la cosa política como esos aficionados que asisten a un partido de fútbol, aun a sabiendas de que el resultado está amañado, de que el partido está comprado. Y no solo asistimos, además discutimos sobre la alineación de nuestro equipo, sobre las equivocadas estrategias del entrenador, sobre cuál sería el mejor sistema de juego... parecemos idiotas, ahí, en la arena del circo, jugando a una democracia que está rota, que ya no lo es.
Y otro 6 de diciembre más tendremos que soportar el atroz sarcasmo de esas imágenes de celebraciones, de discursos, en el Congreso de los diputados. Rancias y gastadas frases que ni siquiera ellos se creen. Odas a la democracia y a la Constitución, mientras la población se desangra en el fango de la pobreza, en la balsa de aguas muertas que ellos han preparado para que todos chapoteemos en la miseria, la económica y la moral. Incluso veremos posturas rebeldes de nacionalistas carcas que, mientras distraen a la población con el aroma romántico de las independencias, machacan a esa misma población, con los recortes más brutales que se puedan imaginar, siempre al servicio de las grandes empresas, de los grandes bancos, siempre sumisos y obedientes, hay que decirlo, ante el poder de la Iglesia, siempre defendiendo los intereses de otros, aunque se les llene la boca de nación, de país, de somos diferentes. Sí, hablo de Artur Mas.
La Banca gana, y el pueblo calla y otorga. Hemos asumido la esclavitud, sin ningún pudor, y hasta escucharemos sus ñoños y traidores discursos, y hasta nos interesaremos por los vestidos y trajes que todos exhibirán. Y lo más cachondo, nos preocuparemos por el estado físico del Rey, de si va mejorando de su última operación... ¿cuántas lleva, cómo ha ido sobrellevando ese desierto inhumano de las listas de espera?
¿Cómo tienen el descaro de celebrar la muerte de la Democracia, cómo toman copas bailando en la tumba del estado soberano?
Tramposa Ley Electoral, mafiosa Ley de Financiación de Partidos, Tribunal de Cuentas atado y consensuado, Tribunal de Constitucional y Consejo del Poder Judicial, nuevas sedes tabernarias de lo partidos, Medios de Comunicación tomados por grandes empresas y entidades financieras, con la participación de los agentes políticos y sociales. Leyes medievales para convertir a los trabajadores -que queden- en esclavos mudos. Represión brutal y consentida por todos a cualquier voz discordante, violencia aceptada del estado policial. Embrutecimiento global. Oda a la incultura. Perversión del lenguaje, del pensamiento. Anulación de la inteligencia, imperio del eufemismo asesino.
Todos aquellos (vamos a olvidar el Tratado de Mastricht, principio cruel de esta tormenta) que votaron sí al Pacto del Euro y a la Reforma de la Constitución, son culpables.
Culpables de los más 3000 suicidios provocados por la actitud asesina de los bancos usureros, esos a los que deben, y a los que se deben, los grandes partidos.
Culpables de traición, culpables de entregar la soberanía nacional a esos hombres de negro, esos que con una sola llamada, de un minuto, convierten 2 euros en miles de millones, mientras echan a otros tantos millones, de seres humanos, a la puta mierda.
Culpables del éxodo de toda una generación, educada, alimentada, por todos los españoles.
Culpables de que cientos de miles de jóvenes no puedan seguir estudiando.
Culpables de que nuestras mejores cabezas hayan tenido que poner tierra por medio, para buscarse la vida y comer en otro lugar, para dar sus frutos en otros países
Culpables de denigrar a los parados, de hacerlos invisibles, de inocularles el veneno de la inutilidad, de hacerles sentirse culpables de su propia derrota, de ajusticiarles, de escupirles a la cara, de juzgarles, de insultarles, de burlarse de ellos... hay que ser emprendedores...
Culpables de rebajar la condición humana de nuestros mayores, de los que han trabajado por todos, de robarles su monedero, de obligarles a contar la calderilla, a no ponerse enfermos... mientras expolíticos, exministros, expresidentes de gobierno, además de mantener su sueldo vitalicio, fichan por esas grandes empresas, las que ellos privatizaron (después de ser levantadas con el esfuerzo de todos) para atiborrarse de gula, de dinero de todos, esas empresas que a todos nos machacan con facturas incomprensibles, con la aquiescencia infernal de todos ellos... ellos, los bancos y ellos, están en esas empresas... ¿qué queremos? ¿Somos tontos? Sí.
Y culpables somos todos nosotros. Somos más culpables que ellos. Ellos son coherentes. Nosotros no.
Nosotros lo estamos permitiendo
Pereza, miedo y egoísmo. Así estamos.
¿No vamos a estallar?
Nuestros hijos no van a hablar solo de Ellos. También nos pedirán cuentas a nosotros.
¿Qué les vamos a decir?
Y con todo, a pesar de todo, y más que nunca, seguimos necesitando de la sonrisa, de la poesía, de la música... para seguir respirando.
Sí, ya estaba muerta, pero en agosto de 2011, la gran mayoría de los representantes (!) de los ciudadanos en el parlamento, agarraron la Constitución, la ataron, la subieron al patíbulo y le cortaron la cabeza. La envolvieron en lujoso papel de regalo y se la entregaron, como muestra de sacrificio y sumisión, a los nuevos dueños de la nación española: esos bancos y corporaciones financieras que trascienden con sorna las fronteras y las supuestas leyes que nos concedemos.
En un solo día, y después de una orden externa en forma de carta miserable (una carta que en aquel momento fue ocultada, y que sin embargo ahora está sirviendo para que el esclavo ejecutor, Zapatero, gane un montón de dinero, riéndose en la cara de todos los españoles) la inmensa mayoría de los diputados (ni siquiera hubo 35 para exigir un referéndum) asesinaron el presente y el futuro de millones de personas. Obedecieron a los amos y, con agosticidad y alevosía, reformaron el artículo 135 de la Constitución, para poner techo, límites al déficit, pero, sobre todo, para hacer del pago de la Deuda una prioridad absoluta. Si no hay dinero para otras cosas como Educación, o Sanidad, pues eso, a tomar por saco.
Deuda Privada convertida en Deuda Pública para que paguemos a la mafia.
Estamos gobernados por gangsters y nos comportamos como si no lo supiésemos.
Asistimos a los eventos hueros de la cosa política como esos aficionados que asisten a un partido de fútbol, aun a sabiendas de que el resultado está amañado, de que el partido está comprado. Y no solo asistimos, además discutimos sobre la alineación de nuestro equipo, sobre las equivocadas estrategias del entrenador, sobre cuál sería el mejor sistema de juego... parecemos idiotas, ahí, en la arena del circo, jugando a una democracia que está rota, que ya no lo es.
Y otro 6 de diciembre más tendremos que soportar el atroz sarcasmo de esas imágenes de celebraciones, de discursos, en el Congreso de los diputados. Rancias y gastadas frases que ni siquiera ellos se creen. Odas a la democracia y a la Constitución, mientras la población se desangra en el fango de la pobreza, en la balsa de aguas muertas que ellos han preparado para que todos chapoteemos en la miseria, la económica y la moral. Incluso veremos posturas rebeldes de nacionalistas carcas que, mientras distraen a la población con el aroma romántico de las independencias, machacan a esa misma población, con los recortes más brutales que se puedan imaginar, siempre al servicio de las grandes empresas, de los grandes bancos, siempre sumisos y obedientes, hay que decirlo, ante el poder de la Iglesia, siempre defendiendo los intereses de otros, aunque se les llene la boca de nación, de país, de somos diferentes. Sí, hablo de Artur Mas.
La Banca gana, y el pueblo calla y otorga. Hemos asumido la esclavitud, sin ningún pudor, y hasta escucharemos sus ñoños y traidores discursos, y hasta nos interesaremos por los vestidos y trajes que todos exhibirán. Y lo más cachondo, nos preocuparemos por el estado físico del Rey, de si va mejorando de su última operación... ¿cuántas lleva, cómo ha ido sobrellevando ese desierto inhumano de las listas de espera?
¿Cómo tienen el descaro de celebrar la muerte de la Democracia, cómo toman copas bailando en la tumba del estado soberano?
Tramposa Ley Electoral, mafiosa Ley de Financiación de Partidos, Tribunal de Cuentas atado y consensuado, Tribunal de Constitucional y Consejo del Poder Judicial, nuevas sedes tabernarias de lo partidos, Medios de Comunicación tomados por grandes empresas y entidades financieras, con la participación de los agentes políticos y sociales. Leyes medievales para convertir a los trabajadores -que queden- en esclavos mudos. Represión brutal y consentida por todos a cualquier voz discordante, violencia aceptada del estado policial. Embrutecimiento global. Oda a la incultura. Perversión del lenguaje, del pensamiento. Anulación de la inteligencia, imperio del eufemismo asesino.
Todos aquellos (vamos a olvidar el Tratado de Mastricht, principio cruel de esta tormenta) que votaron sí al Pacto del Euro y a la Reforma de la Constitución, son culpables.
Culpables de los más 3000 suicidios provocados por la actitud asesina de los bancos usureros, esos a los que deben, y a los que se deben, los grandes partidos.
Culpables de traición, culpables de entregar la soberanía nacional a esos hombres de negro, esos que con una sola llamada, de un minuto, convierten 2 euros en miles de millones, mientras echan a otros tantos millones, de seres humanos, a la puta mierda.
Culpables del éxodo de toda una generación, educada, alimentada, por todos los españoles.
Culpables de que cientos de miles de jóvenes no puedan seguir estudiando.
Culpables de que nuestras mejores cabezas hayan tenido que poner tierra por medio, para buscarse la vida y comer en otro lugar, para dar sus frutos en otros países
Culpables de denigrar a los parados, de hacerlos invisibles, de inocularles el veneno de la inutilidad, de hacerles sentirse culpables de su propia derrota, de ajusticiarles, de escupirles a la cara, de juzgarles, de insultarles, de burlarse de ellos... hay que ser emprendedores...
Culpables de rebajar la condición humana de nuestros mayores, de los que han trabajado por todos, de robarles su monedero, de obligarles a contar la calderilla, a no ponerse enfermos... mientras expolíticos, exministros, expresidentes de gobierno, además de mantener su sueldo vitalicio, fichan por esas grandes empresas, las que ellos privatizaron (después de ser levantadas con el esfuerzo de todos) para atiborrarse de gula, de dinero de todos, esas empresas que a todos nos machacan con facturas incomprensibles, con la aquiescencia infernal de todos ellos... ellos, los bancos y ellos, están en esas empresas... ¿qué queremos? ¿Somos tontos? Sí.
Y culpables somos todos nosotros. Somos más culpables que ellos. Ellos son coherentes. Nosotros no.
Nosotros lo estamos permitiendo
Pereza, miedo y egoísmo. Así estamos.
¿No vamos a estallar?
Nuestros hijos no van a hablar solo de Ellos. También nos pedirán cuentas a nosotros.
¿Qué les vamos a decir?
Y con todo, a pesar de todo, y más que nunca, seguimos necesitando de la sonrisa, de la poesía, de la música... para seguir respirando.
"No era eso, compañeros, no era eso
por lo que murieron tantas flores,
por lo que lloramos tantos anhelos.
Quizás debamos ser valientes de nuevo
y decir no, amigos míos, no es eso."
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