DECLARACIÓN DE AMOR A CUBA . Carlos Tena

Me cuesta comprender la obsesión que mantienen los llamados demócratas cuando se menta la palabra Cuba. Son los mismos que callan cuando se abren las fosas comunes en Colombia, que
miran al dedo que señala el cielo cuando se asesinan periodistas y líderes obreros en Honduras; que ponen cara de comprensión al conocer el genocidio mapuche en Chile; que ríen divertidos cuando las autoridades argentinas retienen un avión de las Fuerzas Armadas de los USA, repleto de droga camino de Nueva York. Que pasan de escándalos reales, que lamen el trasero de Juan Carlos de Bobón. Me lo recuerdan torpezas (pequeños detalles muestran grandes carencias) como la del realizador Fernando Trueba, cuando afirma que en una de sus últimas películas quería reflejar cómo bailaban los cubanos en los años 50... ¿Qué pasa? ¿Acaso el cha cha chá, el son, el guaguancó y el mambo ya no se expresan con los mismos pasos? ¿Por ventura se terminó el jolgorio en La Tropical? ¿Quizá es que desconozco la existencia de un manual, escrito por Fidel pero en poder de Trueba, donde se ordena cómo debe bailar un verdadero revolucionario? Gilipolleces como esta definen a las claras el talante de un intelectual-anarquista-de-derechas, cuyo odio hacia las revoluciones latinoamericanas es tan grande como su pleitesía ante la barbarie y la brutalidad estadounidenses. 

La sociedad cubana, es ejemplar. No he visto (seis años allá me lo corroboraron) una ciudadanía tan amante de la alegría, el chiste, la bulla, la discusión, el debate, la participación y, como es obvio, el cabreo y la protesta cuando de censurar unas medidas se trata. Jamás de violencia y maltrato. 

El pueblo cubano es todo menos estúpido. Conocen las aparentes bondades del capitalismo, sobre todo cuando comprueban in situ (hay miles de cubanos trabajando fuera de la isla con contratos o becas, que no renuncian a su patria ni al perfeccionamiento de su Revolución) y dentro del país, las calamidades del egoísmo y la hipocresía generada por estos regímenes basados en la violencia, la manipulación mediática, la deserción ideológica y sindical, los desahucios que llevan al suicidio de cientos, miles de personas sumidas en la desesperanza y el llanto, la privatización de los derechos conquistados, la corrupción generalizada, la evasión de capitales, la inacabable censura, el ostracismo contra quienes no comulgan con el pensamiento único, la bestialidad de la policía y la hipocresía de una iglesia pedófila, delincuente y farisea.. Te quiero, Cuba del alma, porque mis años junto a tí fueron una lección constante de tolerancia, trabajo en equipo, alegría incluso ante los huracanes, cariño, solidaridad, imaginación, risa, sacrificio, amistad, sensualidad, cultura, diálogo y una maravillosa y sorprendente ausencia de esta violencia en la que se vive el capitalismo. 
Las tres palabras que llenaban calles y conversaciones eran, Amor, Compartir y Gracias. Un enorme beso, grande como el Atlántico que nos separa y cálido como tu Caribe, tu pueblo y tu Revolución. 

 Publicado el 20/03/2013 
 http://tenacarlos.wordpress.com/

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