Filósofo marxista, economista, profesor de Historia de Filosofía
Griega, dirige en la Sorbonne desde 2005 un Seminario sobre Marx en el
siglo XXI, seguido por vídeo en Internet por más de 30.000 personas.
En su nuevo libro, ahora lanzado en París*, encontramos la síntesis
de su pensamiento y el retrato del pensador, del combatiente comunista y
del hombre.
«Sagesses pour un monde disloqué » es un fascinante compilación de
ensayos, entrevistas, comunicaciones, conferencias, de um filósofo
revolucionario que, através de la búsqueda serena del encuentro consigo
mismo, desciende a las raices del sentido de la vida.
Hay épocas, recuerda, en que se desprecia la política porque ella se
convirtió despreciable. La nuestra es una de esas épocas. Los engranajes
del sistema de poder del capitalismo que formatan gran parte de la
humanidad generaron una generación de políticos repugnantes. Pero es
siempre posible remar contra la marea.
Jean Salem cuenta como en los últimos años rompió con la erudición
académica y recorrió el mundo y, con alegría y provecho, tomó contacto
con gente muy diferente en conferencias y encuentros en Europa, Asia,
Oceanía, Africa, en los EUA, en América Latina.
Consciente de que se asiste hoy al ascenso de una ola de
irracionalismo, sea religioso o no, recuerda que en la Historia no surge
practicamente una idea importante que no haya tenido en su origen un
griego.
Es comprensible por lo tanto que la primera parte de su libro sea una demonstración de esa evidencia, olvidada o ignorada.
Siendo la busqueda de la felicidad la suprema aspiración del ser
humano, Salem nos recuerda que los materialistas griegos fueron
pioneiros en la defensa de un hedonismo que privilegiaba el placer como
inseparable de la alegría de una vida breve.
Eses materialistas de la Antiguedad tuvieron el coraje y la lucidez
de afirmar la sin razón del terror de la muerte, porque no hay
sufrimiento para más allá de ella.
Las iglesias, sobretodo las cristianas, hicieron todo lo posible para
satanizar el plazer, insistiendo en que la felicidad humana solamente
era posible en el reino de los cielos tras la muerte.
En su denuncia del oscurantismo religioso, Leibniz, Schopenhauer y
Feuerbach, destaca Salem, mucho deben a Epicuro y al romano Lucrecio.
Estes sabian además establecer una frontera muy nítida entre el
prazer sadio, principio y fin de una vida feliz, y la depravación, la
lujuria, los vicios que destruyen el ser humano.
La segunda parte de «Sagesses pour un temps disloqué »trata el tema de la felicidad bajo una perspectiva política.
Para Salem, la felicidad -el soberano bien de los epicuristas
griegos- mismo es posible en un contexto de grandes crisis, de
calamidades que alcanzan la humanidad.
En esta terrible crisis de civilización, cuando un sistema de poder
monstruoso aspira al dominio universal y perpetuo sobre la Tierra,
cuando la simple idea de revuelta es criminalizada, cuando la
resistencia a la opresión es calificada de terrorismo- la felicidad es
también alcanzable. Salem sugiere que la encontremos en los caminos de
la lucha, «en la lucha por una causa justa que nos supera, y que sabemos
ser justa».
Interrogado en una entrevista sobre que figura, antigua o
contemporanea, encarna, en su opinión, el sabio epicurista, cita, entre
otros, a su padre, el escritor Henri Alleg, héroe de Argelia y de
Francia. Barbaramente torturado, resistió la tortura y la denunció en un
libro inolvidable,« La Question». En ese revolucionario firme y sereno
identifica «la figura del resistente, de aquel que considerando
inaceptable el desvío de su linea, de aquel que es inmune a los deseos
mezquinos, al impulso de agredir, aquí está- respondió - la figura del
sabio antiguo».
Sufriendo, manteniendo la coherencia y la fidelidad a un ideario, es
también posible -por absurdo que parezca- alcanzar un estado de
bienestar interior.
Uno de los capítulos más bellos del libro es dedicado a Georges
Labica, un gigante de la filosofía, revolucionario y comunista ejemplar.
Jean Salem vió en él un combatiente para el cual la harmonía entre
las palabras y los actos era perfecta. Evoca intervenciones suyas en
Encuentros Internacionales en que habló con la dureza, el brillo y el
estoicismo de Sócrates. Labica foi un internacionalista que «dejó el
Partido según afirmó- para continuar a ser comunista».
No exagera al esbozar el perfil del autor de« Théorie de la
Violence», un ensayo maravilloso en que transparece el intelectual
revolucionario con una prodigiosa cultura integrada abierta a todos los
acimuts.
Es un acto de justicia recordar la autenticidad, la pureza
revolucionaria de Georges Labica. Tuve también el privilegio de ser su
amigo. Corriendo por el mundo, él dió fuerza de evidencia a la
conclusión de que, siendo hoy la cultura dominante la de la violencia,
el capitalismo la utiliza como palanca y cemento de la opresión social.
No es posible en un texto como este transmitir la riqueza conceptual y
el significado de la reflexión de Jean Salem sobre las grandes luchas
de nuestro tiempo en los capítulos de la tercera parte de las «
Sagesses».
El consigue lanzar un difícil puente entre la sabiduría de los
materialistas griegos y los grandes desafíos revolucionarios que surgen
como respuesta de los pueblos a las grandes crisis.
Las páginas sobre la Revolución Rusa de Octubre, la utilidad de
releer Lenin para preparar el futuro, los capítulos sobre el marxismo en
Francia y la actualidad de Marx, son una fuente caudalosa de preciosas
enseñanzas para las nuevas generaciones.
Tal como los materialistas griegos, que lo inspiran, Jean Salem vive
con intensidad y alegría en busca de la felicidade posible. La
revolución es para él un objetivo y un infinito.
Prepara ahora un trabajo monumental sobre«
« El Estado del Mundo», que define como «un libro extenso en el cual
tentará sumar las lecciones que extrajo de un combate político muy
actual las mil ideas o informaciones que pudo asimilar a lo largo de
su itinerario «en el estudio de la historia, de la economía, de las
ciencias políticas y, bien entendido, de la filosofía».
Las últimas lineas de su emotivo libro encierran un mensaje de
confianza en la humanidad. Nos invita a no olvidar que una época
«maldita, equivoca, acaba siempre, como todas las otras, por finalizar.
En lo tocante a nuestra época eso no debe, además, tardar».
Vila Nova de Gaia, 2 de noviembre de 2013
*Jean Salem,« Sagesses pour un monde disloqué,» Editions Delga, Paris 2013, 313 pgs
** Existen dos traducciones portuguesas de obras de Jean Salem:
«Lenine e a Revolução», Editora Avante,2007, Lisboa
«A Felicidade ou a arte de ser feliz quando os tempos vão maus», Editora Cooperativa Cultural Alentejana, 2012, Beja
http://www.insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/europa/item/8229-la-sabidur%C3%ADa-y-la-revoluci%C3%B3n-un-nuevo-libro-de-jean-salem
Comentarios
Publicar un comentario