Por Eugenio Fernández - Canarias-semanal.org
La
última vuelta de tuerca en las condiciones de superexplotación que
deben soportar las trabajadoras y trabajadores del sector del
empaquetado de plátanos en Canarias acaba de desembocar en la provincia
de Las Palmas en una convocatoria de huelga para los próximos meses de
noviembre y diciembre.
El paro - convocado por FITAG-UGT y CCOO- tendrá lugar los días 11, 18, 19, 25 y 26 de noviembre y 2 y 3 de diciembre, en respuesta a la intención de la patronal Asprocan de
aprovechar la última contrarreforma laboral para terminar
definitivamente con los convenios colectivos, disminuir salarios y
reinstaurar íntegramente las relaciones caciquiles que han regido
tradicionalmente en este sector.La gota que ha colmado el vaso, obligando a los sindicatos de la concertación a abandonar su tradicional querencia hacia la "paz social" ha sido la decisión adoptada por los empresarios Félix Santiago y Antonio Hernández de despedir a cuatro trabajadores e imponer el salario mínimo interprofesional a su plantilla, así como la ruptura de la negociación sobre el convenio colectivo por parte de la Asociación de Productores Plataneros de Canarias.
UGT y CC.OO. denuncian, asimismo, que dicho convenio ya está siendo incumplido por empresas asociadas a Asprocan. Este sería el caso - según UGT - de las empresas Costa Caleta y Costa Bañaderos, que han eliminado la antigüedad en las nóminas de sus trabajadores y les han impuesto el salario mínimo de 645,30 euros.
El conflicto laboral afecta a un total de 800 familias que dependen del sector de empaquetado de plátanos en Gran Canaria, donde ya se ha aplicado una reducción salarial del 40%, pasando el sueldo medio de los 1.150 euros a los 750.
MIENTRAS LA PATRONAL EXPORTADORA SE EMBOLSA MÁS DE 140 MILLONES DE EUROS DEL POSEI
Entre los empleados del empaquetado de plátano las acciones emprendidas por los empresarios Félix Santiago y Antonio Hernández se contemplan como el comienzo de una ofensiva generalizada para imponer, "mediante el miedo y la amenaza, salarios de miseria y jornadas laborales interminables". Objetivo para el que resulta una condición necesaria instaurar la negociación individual entre empresa y trabajador, que deja a este último a merced de quien tiene libertad absoluta para contratarlo o dejarlo sin la posibilidad de ganar su sustento.
Para "justificar" este decidido intento de precarizar las condiciones laborales de sus empleados hasta situarlos por debajo del umbral de la pobreza, los empresarios del plátano no pueden excusarse en los efectos de la crisis económica. Estos grandes productores forman parte de uno de los sectores más protegidos en las Islas por la política agraria de la UE. Los asociados de Asprocan se embolsan el 75% de los fondos del Posei. El programa europeo destinado a paliar los costos adicionales y la "dificultades" que se le reconocen a las llamadas "regiones ultraperiféricas" para acceder a los mercados principales del continente.
Multimillonarias "ayudas" que constituyen en sí mismas un lucrativo negocio y que en ningún caso han revertido en condiciones dignas de trabajo para los empleados Según los datos suministrados por UGT y CC.OO., los empresarios del sector platanero como Félix Santiago han visto incrementadas sus subvenciones en 20 millones de euros, llegando a alcanzar los 141 millones de euros; mientras que en el año 2012 aumentaron sus ventas en un 7,2%.
UGT y CCOO reclaman la readmisión inmediata de los trabajadores
despedidos y la firma de un acuerdo que mantenga el actual convenio
colectivo y que recoja, a su vez, el mantenimiento del poder adquisitivo
de los trabajadores del sector.
Más allá de estas legítimas reclamaciones, sin embargo, resulta urgente
comenzar a cuestionar radicalmente un modelo agrario controlado por un
puñado de enriquecidos agroexportadores, que obliga a importar el 92% de
los alimentos de consumo básico que la población del Archipiélago
requiere para su subsistencia diaria. Pero este tipo de planteamiento
político, que conduce inevitablemente a plantear la antigua pero vigente
consigna de "la tierra, para el que la trabaja", no cabe esperar que surja de instituciones paraestatales tan integradas en el sistema como Comisiones Obreras y UGT.
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