Esta noche en el cartagenero Instituto Isaac Peral, Diego Cañamero dijo: "...hay que ir a por el cien por cien de lo que es nuestro, de lo que es del pueblo..." Juan Eladio Palmis.
Dice Cañamero que hay que ir a por el cien por cien de lo
que es nuestro, de lo que es del pueblo. Hay que ir a por él con decisión, con
lucha, sin desfallecer. Si no se logra hoy, si enfrente tenemos la inmensa estupidez
de los que apoyan a ese diez por ciento que posee los bienes en esta España de
propiedad privada, lo lograremos durante el transcurso de los tiempos; pero
nunca debemos desfallecer en nuestra lucha para lograr el cien por cien de
aquello que es nuestro y nos pertenece.
Sudaba, se emocionaba al hablar, emocionaba al silencioso
auditorio. Allí delante de nuestros ojos, particularmente pensaba que estaba
visionando un gran hombre de esos que no caben en un cuarto de kilo de
generación de hombres. Cañamero tiene que ser, es, un hombre molesto para ese
poder judicial decidido y decidiendo por boca de su amo: el poder, que lo más
alejado posible de toda forma de justicia, persigue, castiga y condena, lo que
debería ser condecorado en una sociedad que tuviese dos gramos de solidaridad y
de justicia social.
Para todos nosotros es cómoda la vida. Para la gente como
Cañamero que viven por y para nosotros, los poderes de los estados comemieldas
como lo es el nuestro, los machaca sin piedad, sin misericordia. Y si alguna
vez el pueblo despierta y acierta a situarse tras gente como él, entonces los
llamados poderes públicos (por los putos que son) se miran como enloquecidos,
ignorantes del mucho mal, del insistente mal, que con premeditación hacen, y
que, tarde o temprano consiguen con su nefasta actitud que el pueblo entre en explosión. Ojalá cuanto antes
y se acabe esta pesadilla de ladrones y corruptos. Salud y Felicidad.
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