Esta noche en el cartagenero Instituto Isaac Peral, Diego Cañamero dijo: "...hay que ir a por el cien por cien de lo que es nuestro, de lo que es del pueblo..." Juan Eladio Palmis.

[Img #6403]Qué fácil es escuchar y qué amable resulta cuando habla un líder de la estremecedora altura de un hombre como el andaluz Diego Cañamero. Esta noche en el cartagenero Instituto Isaac Peral, un numeroso público, en un emotivo silencio tan solo roto por los aplausos, nos hemos emocionado, y hemos tenido la enorme suerte de escuchar las ambiciones de solidaridad de un hombre bueno; de un líder nato que deja un sabor de boca de esperanza como pueblo al escucharlo.

Dice Cañamero que hay que ir a por el cien por cien de lo que es nuestro, de lo que es del pueblo. Hay que ir a por él con decisión, con lucha, sin desfallecer. Si no se logra hoy, si enfrente tenemos la inmensa estupidez de los que apoyan a ese diez por ciento que posee los bienes en esta España de propiedad privada, lo lograremos durante el transcurso de los tiempos; pero nunca debemos desfallecer en nuestra lucha para lograr el cien por cien de aquello que es nuestro y nos pertenece.
Sudaba, se emocionaba al hablar, emocionaba al silencioso auditorio. Allí delante de nuestros ojos, particularmente pensaba que estaba visionando un gran hombre de esos que no caben en un cuarto de kilo de generación de hombres. Cañamero tiene que ser, es, un hombre molesto para ese poder judicial decidido y decidiendo por boca de su amo: el poder, que lo más alejado posible de toda forma de justicia, persigue, castiga y condena, lo que debería ser condecorado en una sociedad que tuviese dos gramos de solidaridad y de justicia social.
Para todos nosotros es cómoda la vida. Para la gente como Cañamero que viven por y para nosotros, los poderes de los estados comemieldas como lo es el nuestro, los machaca sin piedad, sin misericordia. Y si alguna vez el pueblo despierta y acierta a situarse tras gente como él, entonces los llamados poderes públicos (por los putos que son) se miran como enloquecidos, ignorantes del mucho mal, del insistente mal, que con premeditación hacen, y que, tarde o temprano consiguen con su nefasta actitud que el  pueblo entre en explosión. Ojalá cuanto antes y se acabe esta pesadilla de ladrones y corruptos. Salud y Felicidad.

Comentarios