El editorialista habla
de “insultos, amenazas y gesticulaciones tabernarias” y elogia que el ex
ministro, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, ex
presidente de Bankia y flamante consejero asesor para Latinoamérica y
Europa de Telefónica, acudiera al Parlament a dar explicaciones sin
estar obligado a hacerlo. El editorialista se escandaliza del trato
“vejatorio” que a su juicio recibió el consejero, se queja del deterioro
de las instituciones democráticas por “prácticas inaceptables” como
ésta y lamenta la “zafiedad populista” y la “nefasta radicalidad
polarizadora” que se viene produciendo en los parlamentos en los últimos
tiempos.
El tipo de fraseología
que emplea el editorial no es difícil de identificar, es la propia de
los tertulianos de la extrema derecha mediática y rechina en un
periódico que presume de ser una referencia periodística internacional.
Todos sabemos que este tipo de discurso es fácil de rebatir, máxime si
echamos una mirada a nuestro alrededor.
Vivimos en un país en
el que las decisiones de los gobiernos de Rodrigo Rato, las del FMI que
encabezaba y las de Bankia que presidía han condenado a millones de
familias a la amenaza permanente de perder el trabajo, a la violencia de
no poder encontrarlo, al deterioro de los servicios públicos, a la
pobreza de un cuarto de la población, al matonismo de los bancos
desahuciando familias y especulando con viviendas vacías, al trato
vejatorio que reciben los pensionistas, los sin papeles, los estudiantes
que no pueden pagar las tasas, los que trabajan sin contrato, los que
cobran 600 euros al mes trabajando doce horas al día, los preferentistas
que perdieron sus ahorros y un interminable etcétera…Pero claro, se
conoce que esto no ha deteriorado la democracia española. Lo que la
deteriora es la “zafiedad populista” de quien enseña un zapato a un
millonario y le pregunta si sabe lo que es el miedo que padecen millones
de familias.
El ejercicio de cinismo
del autor del editorial es digno de elogio, pues hasta para ser cínico
hay que tener habilidades intelectuales y las suficientes agallas para
que te rebata cualquiera. Por eso la pregunta debe ser otra:
¿Qué puede llevar a un profesional de la información a escribir así?
Casilla 1:
El editorialista no es un cínico y efectivamente piensa lo que escribe.
En ese caso, le pido que acepte mis disculpas y me perdone por
presuponerle la inteligencia y las agallas propias de los cínicos.
Casilla 2:
Telefónica es el mayor accionista español de El País (recuerden que el
periódico está mayoritariamente en manos de fondos de inversión
estadounidenses, bancos suizos y grupos de comunicación italianos) y hay
que defender a sus directivos.
Marquen la casilla que más les convenza
(Casilla nº 3: ¿ un mercenario..?. parte de las veces mas peligrosos que los que utilizan bombas y pistolas, al servicio de los mismos intereses, bancos, electricas telefonicas, petroleras y de sus capataces, partidos e instituciones a su servicio, que para su enriquecimiento desmedido, explotan y empobrecen a lxs trabajadorxs y sus pueblos de manera planificada. ?
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