Estamos mejor. Editorial de inSurgente

El omnipresente aparato mediático del régimen ha desatado en los últimos días a todas sus paniaguadas hienas, disfrazadas de periodistas, a hacer eco de un mismo discurso: estamos mejor. Lo repiten hasta en los programas deportivos y en la información del tiempo que va a ser mañana, es la consigna de la Falsimedia*. Se refieren a
la economía patria, y para ello esgrimen datos macroeconómicos, subidas en la Bolsa, bajada en la prima de riesgo y 30 empleados nuevos en agosto. Todo apunta a la felicidad, a que la curva descendente de la economía capitalista tocó fondo y que, a partir de ahora, sólo cabe subir y mejorar; volver con el esfuerzo de todos a lo que el capitalismo llama (con la complicidad de algunas organizaciones progres) al “estado del Bienestar”. Mienten, como siempre. Son especialistas en fabricar realidades virtuales y de venderlas como realidades a secas. Saben que anejan un auditorio generoso y debilitado pero, sobre todo, con necesidad de creer y esperanzarse en algo, dispuesto para ello a hacer bueno el optimismo del gobierno en confrontación incluso con su penosa realidad. Esto es, recorte de salario, congelación de sueldo, quedarse sin puesto de trabajo, eliminación de derechos adquiridos en decenas de años, suspensión de convenios colectivos, problemas severos para pagar hipotecas o alquileres, desesperación y angustia, son combatidas con ese optimismo fariseo, tan propio de la casta política, para que aparezca ese clavo ardiendo donde agarrarse, algo así como una droga que aplace (y aumente al poco) la pena. En este contexto, las movilizaciones sociales han remitido en número, los dos grandes sindicatos ni están ni se les espera y la llamada izquierda institucional sigue con la calculadora en la mano viendo el porcentaje que les da la última encuesta del CIS, como buenos esclavos de la vida parlamentaria. Mientras, la plaga del “no se puede hacer nada” se ha extendido para mayor gloria de la clase dominante. Como respuesta surgen asambleas populares, nutridas de un vital  contenido anticapitalista, que parecen visualizar la necesidad de dar una respuesta contundente, no ya a un gobierno (para que venga otro de similares características) sino a todo un sistema, que está diseñado para intentar aniquilar cualquier vestigio de resistencia. Sin organización no existimos, se es apenas una voz suelta teñida de mero desahogo en un rincón del desierto. Lo que combate de verdad ese “estamos mejor”, que en verdad debe hacer referencia al estado de los poderosos, es la organización y la lucha. No hay recetas nuevas.

*Falsimedia es una palabra construida por Antonio Maira para hacer referencia a los medios de “comunicación” de la clase dominante

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