El SAT exige la readmisión inmediata de Blas García, ex presidente del Comité de Empresa de Isla Mágica. Video

Video de la rueda de prensa

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) se ha manifestado frente al parque de atracciones Isla Mágica, la mañana de este viernes, para pedir la readmisión de Blas García Romero. García fue despedido hace once meses por pedir como presidente del comité de empresa que era la reducción de los sueldos de los directivos de la empresa, que suman el 40% de la masa salarial.
La propuesta se hizo en una asamblea en la que se anunciaban más recortes a los trabajadores. "Me echaron por defender los derechos de mis compañeros; estábamos con el agua al cuello", ha afirmado García.

Tras su despido, Blas García ganó un juicio, que declaró su despido improcedente. Ahora pide su readmisión en la empresa donde llevaba trabajando 15 años.

Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT) queremos comunicar la situación de Blas García Romero, ex-presidente de comité de empresa y trabajador de Isla Mágica.

Tras la denuncia de su despido, tanto el SAT como la fiscalía solicitaron en el juicio que se declare el despido como nulo. Sin embargo la sentencia declaró su despido como improcedente. En este escenario Isla Mágica se niega a readmitirlo.

Desde la Sección Sindical del SAT vamos a iniciar una serie de movilizaciones en Isla Mágica donde vamos a reivindicar:

- La reincorporación inmediata de Blas García al puesto de trabajo que ha desempeñado de manera ejemplar durante 15 años declarando su despido como nulo.
- El compromiso firmado por parte de la dirección de Isla Mágica de conservar los actuales puestos de trabajo y no aplicar más despidos.
- El compromiso firmado por parte de la dirección de Isla Mágica de que se cubrirán los puestos no cubiertos este año.

EXPRESIDENTE DE COMITÉ DE EMPRESA DE ISLA MÁGICA DESPEDIDO

Blas García empezó su relación contractual el 12 de junio de 1997 en la primera promoción de empleados del parque temático. En agosto del 2003, participó en una lista de candidatos y ganó las elecciones sindicales bajo las siglas de CCOO.

Las conquistas sindicales que se producen en este periodo son la negociación un convenio que mejoraba sustancialmente a los anteriores negociados por UGT. Por primera vez, se hace un reparto equitativo entre los trabajadores por horas y que el 85% de las mismas fuesen para los fijos discontinuos y el resto para contrataciones eventuales que no se pudiesen cubrir con plantilla de Isla Mágica además de una subida escalonada durante los 3 años de vigencia del mismo. Otro éxito fue obtener de la empresa 30000 euros en becas para los compañeros que compaginaban el trabajo con los estudios, además de una reordenación de los grupos profesionales.

En 2005, debido a presiones internas en CCOO, abandonó el comité de empresa. Tras superar una suspensión de pagos en 2005, la empresa siguió sin inversión acumulando pérdidas, llegando en 2010 a perder 12 millones de euros. En verano de ese año, UGT y CCOO convocaron una asamblea en la que se transmitió la idea de recortes que tiene la empresa y amenazas de ERE. En esa asamblea, Blas pidió la palabra y solicitó que se hiciese un ERE pero a la dirección, denunciando que menos de 15 personas cobraban el 40% de la masa salarial. Esta declaración, comprobable, generó un revuelo entre toda la plantilla. Blas, junto a otros compañeros, decidió organizarse de nuevo en un sindicato, en este caso el SAT, constituyéndose la sección sindical saliendo elegido como delegado sindical.

El primer día en el que entran en vigor los últimos recortes, apareció en las redes sociales de Isla Mágica comentarios insultantes puestos en boca de Blas García que éste niega. Esta “prueba” la utilizó la empresa en un juicio contra Blas, juicio al que nunca se presentó el señor del comentario con el que contactaron para la citación.

Tras despedir a Blas sin llegar a contrastar estos hechos, no le dejaron entrar en su trabajo. Nunca en 15 años se había despedido así a ningún trabajador, sin comunicación al comité de empresa, sin apertura de expediente ni informativo, ni contradictorio, ni sancionador. 
 

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