"... Mientras Washington negocia con Rusia para obtener su objetivo de anular la capacidad de Siria para emplear armas químicas, afirmando que éstas han sido prohibidas bajo la Convención contra Armas Químicas de 1993 y que entró en vigor en 1997, y continúa justificando una opción militar bajo esa convención, no menciona que EEUU aún no ha cumplido su compromiso con la misma..."
Washington
no tiene derecho "ni legal ni moral" de intervenir en Siria : En su
historial de guerras ha empleado desde agente naranja hasta bombas
atómicas contra civiles
La policía de Washington desarmó el jueves una tienda de campaña que desde 1981 ha estado frente a la Casa Blanca en rechazo a las armas nucleares. El activista que estaba de guardia abandonó el lugar un momento y los agentes aprovecharon para desmantelar el puesto. Horas después la carpa fue reinstalada
A lo largo de la última década las guerras, las invasiones y otras
acciones militares estadounidenses –desde Irak en 2002 hasta ahora
Siria– se han justificado en parte para enfrentar la amenaza inaceptable
del uso de "armas de destrucción masiva", pero los encargados de estas
políticas bélicas evaden el hecho de que el país que tiene el arsenal
más grande del mundo de este tipo de armas y que ha permitido que sus
aliados las obtengan y usen es EEUU.El único país en la historia en emplear las armas de destrucción
masiva más poderosas, las bombas atómicas, contra dos ciudades en Japón
(o sea, objetivos civiles) en 1945, que roció incontables toneladas de
dioxina (agente naranja), un arma química sobre Vietnam, durante años de
conflicto, y quien facilitó la entrega y asistió en el uso de armas
químicas por el régimen de Saddam Hussein contra Irán en los 80, ahora
insiste en que poseer y usar tales armas es inaceptable.
Mientras Washington negocia con Rusia para obtener su objetivo de
anular la capacidad de Siria para emplear armas químicas, afirmando que
éstas han sido prohibidas bajo la Convención contra Armas Químicas de
1993 y que entró en vigor en 1997, y continúa justificando una opción
militar bajo esa convención, no menciona que EEUU aún no ha cumplido su
compromiso con la misma.
Prometió destruir arsenal en 2012 y no lo ha hecho
EEUU conserva un arsenal masivo de armas nucleares (la última cifra
oficial es de poco más de 5 mil, en 2009, pero según expertos
independientes como la Federación de Científicos Americanos, suman 7 mil
700 –suficientes como para destruir el mundo varias veces) junto con
armas químicas. Miles de toneladas de armas químicas que había prometido
destruir a más tardar en 2012 siguen en depósitos en los estados de
Colorado y Kentucky, y los cálculos oficiales para su eventual
destrucción ahora son entre 2018 y 2023.
Este jueves, Siria envió una carta a la Organización de Naciones
Unidas informando su intención de sumarse a la Convención. Eso deja a
otros seis países que no la han ratificado, entre ellos Israel. Por
cierto, aunque nunca se ha reconocido oficialmente, Tel Aviv posee armas
nucleares y también químicas, pero por ahora nadie insiste en que
también sea obligado a someterse a inspecciones ni mucho menos entregar
sus armas a las autoridades internacionales.
Mientras tanto, aunque mucha de la retórica del gobierno de Barack
Obama y otros en la cúpula política enfatiza que EEUU no puede ignorar
ni tolerar el uso de armas químicas tanto por la violación de normas
internacionales como por razones de seguridad nacional, ese no siempre
ha sido el caso. De hecho, según documentos oficiales de la CIA
recientemente desclasificados y otra evidencia, citados por 'Foreign
Policy', Washington no sólo no protestó contra un ataque con armas
químicas mucho mayor que el de Siria, que mató a decenas de miles, sino
que fue cómplice en el ataque.
En 1988, a finales de la larga guerra entre Irak e Irán, el gobierno
estadounidense entregó imágenes de satélite y mapas, entre otra
información, sobre la ubicación de tropas iraníes al gobierno de Saddam
Hussein, sabiendo que se usarían para lanzar ataques con armas químicas
(gas mostaza y sarín) y con la justificación de que cualquier cosa era
necesaria para asegurar la derrota de Irán. Pero Washington estaba
enterado del uso de armas químicas por Irak en esa guerra desde 1983.
'Foreign Policy' afirma que esta documentación es equivalente "a una
admisión oficial estadounidense de complicidad en algunos de los ataques
de armas químicas más atroces jamás lanzados".
Más aún, los gobiernos de Ronald Reagan y George H.W. Bush (padre)
facilitaron la compra de material para armas químicas a Irak, algo
documentado primero por el 'Washington Post' en un amplio reportaje en
2002. El gobierno de Reagan, desde 1983, había decidido fortalecer y
apoyar al régimen de Hussein, algo que fue encargado al recién nombrado
enviado especial de la Casa Blanca a la región, Donald Rumsfeld.
El mismo Rumsfeld, ya como secretario de Defensa del gobierno de
George W. Bush (hijo) estaría encargado de lanzar la guerra contra Irak y
su viejo aliado Hussein, con la justificación de que ese régimen tenía
armas de destrucción masiva (aunque resultó que ya no tenían las que
Rumsfeld y el gobierno de Reagan le habían ayudado a conseguir).
Tres kilos de dioxina por persona en Vietnam
Un par de décadas antes, en 1970, el Senado estadounidense reportó
que "EEUU ha arrojado una cantidad de químico tóxico (dioxina)
equivalente a seis libras por persona de la población" en Vietnam,
recuerda el reportero de investigación y corresponsal de guerra John
Pilger en un artículo en 'The Guardian'. Esta operación no sólo tuvo
efecto inmediato, indica, sino que él ha visto generaciones de niños con
deformidades físicas extremas como resultado, algo que el secretario de
Estado John Kerry podrá recordar, como veterano condecorado de esa
guerra. Pilger escribe que EEUU también utilizó armas con uranio
empobrecido y fósforo blanco en la guerra en Irak.
Vale recordar que el uso de armas químicas en guerras fue declarado
ilegal desde 1925 por el Protocolo de Ginebra, después de los horrores
de los gases empleados en la Primera Guerra Mundial.
Chris Hedges, otro corresponsal de guerra, y ganador del Premio
Pulitzer, señaló recientemente que los israelíes han empleado fósforo
blanco [varias veces, como en los bombardeos a la población civil de
Gaza en 2009], algo que quema al cuerpo sin poder detenerlo, y que las
fuerzas armadas salvadoreñas también lo emplearon contra su población
cuando él cubrió esa guerra, pero Washington, en estos casos, no dijo
nada. “Creo que moralmente EEUU no puede argumentar su caso… no tenemos
ningún derecho legal ni moral para intervenir (en Siria) en este momento
como acto de castigo. No tenemos la credibilidad moral para hacerlo”.
La Jornada. Extractado por La Haine
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