Diego Cañamero, entrevista: "...Si Catalunya se separa del Estado español pero sigue con el mismo modelo económico y el mismo modelo político, estamos en las mismas. No se trata de separarse para hacer lo mismo, sino para hacer cosas distintas, para que haya un gobierno del pueblo..." + Video
Diego Cañamero: “Si no derrotamos a estos gobiernos del capitalismo jamás va a haber independencia”
El sindicalista defiende el derecho de Catalunya a decidir su futuro y asegura que es algo natural.
A los catalanes que dicen que Andalucía les roba, les contesta que la pobreza de Andalucía es responsabilidad de los pactos entre la burguesía del norte y los terretenientes del sur.
Cañamero asegura que el
pacto de Izquierda Unida con el PSOE en el Gobierno andaluz lo "llena de
tristeza e indignación", pero confía en que alternativas
transformadoras puedan ganar en las urnas.
A los catalanes que dicen que Andalucía les roba, les contesta que la pobreza de Andalucía es responsabilidad de los pactos entre la burguesía del norte y los terretenientes del sur.
João França
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Enric Català (fotos)
- Barcelona
Diego Cañamero en el centro cívico Cotxeres de Sants de Barcelona / Enric Català
Diego Cañamero (1956), portavoz del Sindicato
Andaluz de Trabajadores (SAT) estuvo en Barcelona el día antes de la
Diada Nacional de Catalunya para participar en un acto contra la
represión organizado por la Intersindical Alternativa de Catalunya
(IAC). El sindicalista andaluz, que participó recientemente en un nueva
acción polémica en un supermercado y se sumó a la iniciativa de rodar La
Caixa (Encerclem La Caixa), habló con CatalunyaPlural.cat sobre
Catalunya, Andalucía y los procesos de transformación social.
¿Cómo se ve desde Andalucía el proceso que se está viviendo en Catalunya?
La información no llega muy bien, porque en este tipo de cosas hay los
interesados en querer dar una información distorsionada del
planteamiento de los independentistas de Catalunya, pero desde el SAT
consideramos que todos los pueblos tienen derecho a decidir libremente
su futuro. Esto es como la ley de divorcio, debe existir y hay quien no
se divorcia y quien quiere divorciarse. Por lo tanto yo creo que esto
tiene que ser una cosa natural. Y espero que las reivindicaciones de la
autodeterminación coincidan también con unas alternativas económicas,
que es muy importante. Creo que hay mucha gente que va en esa dirección,
y es positivo.
¿Considera estas alternativas imprescindibles para la independencia?
Si Catalunya se separa del Estado español pero sigue con el mismo
modelo económico y el mismo modelo político, estamos en las mismas. No
se trata de separarse para hacer lo mismo, sino para hacer cosas
distintas, para que haya un gobierno del pueblo y para que haya una
profundización en todos los campos, económico, social, cultural, … El
sistema capitalista evidentemente juega también su partida e intenta por
todos los medios demostrar ante la población que no hay otro sistema
más perfecto que el sistema capitalista, pero hace que la gente sufra,
que la gente no sea feliz, que no tenga vivienda, que no tenga trabajo.
Crea un drama humano que hay que eliminar. No tenemos porque soportar
ese sistema si no nos vale. Los sistemas son como los vehículos, que
cuando no te sirven hay que abandonarlos. Si un sistema no vale, pues
nos está llevando a una situación económica de bancarrota o una
situación de penuria humana, hace falta abandonarlo y buscar otro. Con
los partidos políticos exactamente igual, cuando se vician y ya no
cumplen el papel de dinamizar la sociedad, de jugar el papel de
dirigentes para los cambios sociales, hay que abandonarlos.
¿En un momento como el actual cómo se puede articular la solidaridad entre los pueblos?
El ser nacionalista o independentista no tiene que estar reñido con el
ser internacionalista, que es muy importante. En este momento es muy
complicado que este gobierno que nos gobierna y se cambia, que es el
Partido Socialista y el Partido Popular, que es la alternancia en la
democracia burguesa, vaya a admitir que haya separación de territorios
del Estado español. Para ello hace falta unidad y encuentro de luchas,
para ir derrotando a unos partidos que realmente se han puesto caducos,
que no valen. Ni sirvieron antes ni sirven ahora. Si no derrotamos a
estos gobiernos del capitalismo jamás va a haber independencia y jamás
va a haber soberanía para los pueblos.
¿Derrotarlos para qué?
Se está demostrando que este sistema que estamos viviendo está cada vez
más tocando a su fin, que no da para más, que es un problema y un
agotamiento. Igual que se agotó la sociedad esclavista y la sociedad
feudal, tendremos que buscar un modelo de sociedad distinto, nuevo,
donde la gente controle la economía, controle la democracia, controle
realmente su futuro. Tenemos que intentar por todos los medios que el
sistema económico político que hay que diseñar en el futuro contemple
esos valores universales que hasta ahora no se contemplan. Se contempla
nada más que el privilegio para unos cuantos y la pobreza para una parte
importante de la población. Además este sistema va a acabar con toda la
naturaleza, que es lo que hace falta para que tanto las personas como
las plantas y los animales podamos vivir en armonía. Es un sistema que
se está agotando y hace falta ir buscando un modelo distinto de
sociedad.
¿Cómo se construye ese modelo?
De abajo arriba. La gente tiene que participar. Es un error dejar a las
cúpulas los procesos y los cambios. Si hay algún cambio por arriba es
para que haya más privilegio, para que haya más corrupción y que
realmente se penalice a los de abajo. Tiene que ser el pueblo el que se
tiene que organizar desde abajo e ir construyendo las alternativas. Y
esas alternativas no solamente se discuten en el congreso, sino que se
pelean en la calle, que es lo importante. Cuando se instala el poder
arriba, esas minorías que se instalan lo controlan todo, policía,
jueces, dinero, televisión, … todo. Para que eso se tambalee hace falta
mover la cimentación, que es el pueblo, para que los de arriba se
caigan. Eso es lo que nosotros intentamos con nuestra lucha, que la
gente se percate de que la democracia es una farsa, que los partidos ya
no nos representan, aunque tengan el voto, porque se sitúan al margen de
lo que el pueblo piensa, y prometen una cosa y hacen lo contrario, por
lo tanto el pueblo es el que tiene que tomar partido en esta batalla,
que es muy importante, para ganarla.
¿En este contexto, qué papel juegan acciones polémicas como las ocupaciones de los supermercados?
El objetivo de ocupar los supermercados y expropiar alimentos de
primera necesidad o material escolar es denunciar una situación de
pobreza. Decir ante la opinión pública, ante el mundo, que en la Europa
del bienestar, entre comillas, de la democracia, de las libertades, y
del progreso se pasan necesidades y hay pobreza y hay hambre. En
Andalucía hay dos millones de personas por debajo del umbral de la
pobreza. Tenemos un 37% de paro, 67% de paro juvenil, 86 mil familias
que han desalojado de sus casas, y hay un subdesarrollo endémico,
histórico. Hay que denunciar eso con esas acciones que hacemos. Nosotros
somos conscientes que no vamos a alimentar a los dos millones de
pobres, ni vamos a darles lapices, ni borradores, ni libretas a las
miles de familias que lo necesitan. Es un acto simbólico de denuncia
para que les de vergüenza a nuestros gobernantes, que solamente
gobiernan para las multinacionales, para los ricos, pero no para el
pueblo.
¿La solución pasa por quitarles a los ricos lo que tienen y repartirlo entre los de abajo?
Pasa porque haya una apuesta económica en base a las necesidades del
pueblo. Que todo, la economía, las libertades, la democracia, esté en
base a la mayoría del pueblo. Para ello hace falta cambiar estos
gobiernos, que no valen, y hacen falta otros gobiernos que vayan en otra
dirección. Eso es lo que estamos intentando con nuestras luchas,
protestando por la situación económica, por la situación social, pero
también indicando que hace falta un modelo económico y una dirección
política totalmente distintos a los partidos que apoyan el sistema
capitalista o, como ellos le llaman, el sistema de libremercado. Ese
sistema que se está agotando, evidentemente se agarra ahí a los árboles
como los monos para no caerse, pero se agota y hace falta buscar un
sistema totalmente distinto.
¿Qué diría a los catalanes que dicen que los andaluces les roban?
El subdesarrollo que tiene Andalucía es debido al pacto entre la
burguesía del norte y los terratenientes del sur, que nos hizo aportar
mano de obra barata y materias primas y empobrecer ese territorio. No
somos culpables de la pobreza. Cuando el señor Duran i Lleida dijo que
los campesinos catalanes dejan la cosecha en el campo sin poder
recolectar mientras que los jornaleros cobran el PER y se van al bar, la
verdad es que nos vamos al bar o nos vamos a la plaza porque estamos en
paro.
Y si estamos en paro es porque hay unos culpables, los políticos
que nos han gobernado, entre ellos el señor Duran i Lleida, que ha
gobernado en coalición tanto con el PSOE como con el PP. Ellos son
culpables. Nosotros no queremos ni paro, ni queremos PER, ni queremos
subsidio, porque eso es humillante. Queremos trabajo, queremos dignidad,
queremos que las manos sirvan para trabajar y para crear riqueza. No
queremos estar en la puerta de la cola de un banco pidiendo una limosna
de cuatrocientos euros. Y además en la tierra más rica de Europa, y con
un material humano envidiable. En Catalunya hay un millón y medio de
personas que tuvieron que venir de Andalucía huyendo de la pobreza para
trabajar aquí, buscarse una vida mejor, pero al mismo tiempo han
contribuido al enriquecimiento o al desarrollo de esta tierra. Ellos son
los culpables de que nosotros estemos así y nosotros lo que intentamos
por todos los medios es salir de ese atraso histórico que tenemos.
¿Cómo se construyen alternativas en el campo para superar esta situación?
En Andalucía la reforma agraria es fundamental. La tierra es un don de
la naturaleza, tiene que estar al servicio de las personas, de la
economía social. No la titularidad de la tierra. La tierra no hay que
repartirla para nadie porque no tiene porque tener dueño. La tierra no
es ni un puente, ni un coche, ni una lavadora, ni un televisor, ni un
automóvil, no la ha fabricado nadie. Es un don de la naturaleza y tiene
que estar al servicio de las personas, de la economía, de las comarcas.
Es un insulto que haya terratenientes que tengan 30 mil o 15 mil
hectáreas. Hace falta que esas tierras pasen a nombre de la Junta de
Andalucía, de los ayuntamientos, y que esas sirvan para crear proyectos
de desarrollo. Y sobre todo hay que transformar todos los productos
agrarios. Tenemos el 95% del algodón y todas las industriales textiles
estan fuera de Andalucía. Tenemos 40 mil hectáreas de naranja y todos
los zumos se fabrican fuera. Tenemos tomates y todos los zumos fuera,
tenemos pipas y todos los tostaderos fuera. No hay industria de
transformación. Lo que hace falta es que se transformen ahí también los
productos para que el valor añadido se quede en esa tierra y empiece a
desarrollarse. Para eso hace falta un gobierno capaz, con coherencia
política, con dignidad, para apretar fuerte para que la tierra juegue
ese papel. Y no solamente la tierra sino bancos de ayudas para los
campesinos, para las cooperativas, etcétera.
¿Y qué papel está jugando el gobierno andaluz, ahora en coalición con Izquierda Unida?
Yo creo que es más de lo mismo, porque el PSOE es un partido que lleva
gobernando Andalucía hace más de 30 años y la sitúa en el cuarto lugar
de pobreza de Europa, y se ha conformado con el folklore, con el Rocío,
con los chistes de Lepe, la Semana Santa, el turismo, pero no ha
profundizado en el desarrollo industrial de Andalucía. Un partido que se
ha situado simplemente en las subvenciones. Sobre todo creo que es un
partido que ha defendido a los terratenientes. De hecho le dió una
medalla a la Duquesa de Alba, que es la terrateniente más importante de
Andalucía y tiene 34 mil hectáreas. Un partido que no hace nada por el
pueblo, para transformarlo, y está metido en varias casos de corrupción
tremendos. Que Izquierda Unida apoye eso, la verdad es que nos llena de
tristeza y de indignación al mismo tiempo, porque es apoyar a un partido
culpable del subdesarrollo y de la pobreza de Andalucía.
¿La unidad de movimientos populares que predica debe plasmarse en un candidatura electoral?
Tenemos que aprender un poquito de los procesos que han hecho en
América Latina, que se han colado en las democracias que los que mandan
fabrican para ellos y que nos ven como un intruso. Pero es posible
colarse en esas democracias y en esos parlamentos para ir cambiando, y
cambiar la constitución. Para que haya separación y para que haya
libertades, para que haya soberanía, tiene que cambiar la Constitución
española, y para eso hace falta derrotar unos gobiernos que no están
dispuestos a cambiarla.
¿Entonces cree que el pueblo puede ganar en las urnas?
Sí, creo que el pueblo puede ganar en las urnas. Lo que hace falta es
unidad del 90% de la población, y creer que eso es posible. No hace
falta hacer una bíblia con el tema de los acuerdos, sino diez cosas
fundamentales e intentar ganar en la calle con la movilización social, y
también en las urnas.
¿Tiene en la cabeza cuáles son esas diez cosas?
Yo diría... Banco del pueblo, energía del pueblo, tierras del pueblo,
en fín, la sanidad, la educación, el agua, … Todo eso tiene que ser del
pueblo. Muchas veces me acusan de querer abolir la propiedad privada. Yo
digo que no. Yo tengo unos pantalones y son míos, no quiero abolirlo
todo, ni unos zapatos, ni un televisor, ni un coche, ni un pequeño
campesino, ni un autónomo. Hay que abolir las grandes multinacionales,
los grandes monopolios, que son los causantes del paro, del
subdesarrollo, de la miseria, de la guerra, de las contaminaciones, en
fín, del desastre. Eso sí que hay que abolirlo y ponerlo realmente en
manos del pueblo, la economía, la cultura, la democracia, todo en manos
del pueblo. Creo que nadie puede estar en contra de eso. Ningún burgués
puede estar en contra, porque le estamos diciendo que todo en manos del
pueblo, entre ellos él, a no ser que quiera otra cosa para él solo. Si
lo quiere para el pueblo, y para sus hijos, y para la sociedad en su
conjunto, tendrá que estar de acuerdo con nosotros.
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