"Tú, que no has levantado la voz
para denunciar las muertes por no atención sanitaria, los suicidios
provocados por los bancos usureros, esos a los que debéis, esos a los
que os debéis, ¿tú te atreves a hablar de mí y de mis compañeros?
Tú no tienes derecho a hablar de mí"
El
expresidente del Congreso de los Diputados José Bono ha afirmado este
viernes que es partidario de "discriminar" salarialmente al profesor "bandarra que no va a clase y se pone malo cuando no lo está" (europa.press)".
CARTA ABIERTA A JOSÉ BONO
Además de quitarnos lo que era nuestro, y
de tantos, ¿por qué ese empeño en insultarnos sin cesar? Ah, ya,
perdón, tenéis que seguir escupiendo vuestras barbaridades sobre
nosotros para que, así, los siguientes ultrajes que nos regalaréis, los
siguientes insultos, las siguientes amputaciones de los pocos derechos
que nos quedan (ya no recuerdo cuáles son)... sean entendidos, y
admitidos, por la mayoría de la sociedad, cebada hasta el vómito de
vuestro discurso mentiroso, de vuestro decir vacío, pero
malintencionado, de vuestro perverso lenguaje simplón al servicio de ese
Poder oscuro que ha decidido acabar con todo lo público, para regalar las posibilidades solo a una minoría.
Nos has llamado sinvergüenzas. Y te has quedado tan tranquilo. ¿A quién sirves? ¿Para qué sirves tú, mequetrefe?
¿Cuánto cobras como exministro? ¿Cuánto
cobras como expresidente del Congreso? ¿Cuánto has cobrado por tus
estúpidas memorias? ¿Cuánto costó el cuadrito de los cojones con tu
sonriente careto de vocero del mal?
Te has sumado contento al eterno coro
demoníaco para denigrar la labor, la dignidad, el trabajo de los
profesores. Tú, con esos razonamientos tan complejos, con esos análisis
tan profundos, has entrado, por méritos propios (ya lo estabas antes,
quizá) en la primera división: ya puedes ir a cenar feliz con Wert,
Esperanza Aguirre, Fátima Báñez... has demostrado ser de ellos, sois lo
mismo, queréis lo mismo, defendéis lo mismo, estáis al feroz servicio de Los Mismos.
Tú sí eres (yo sí voy a utilizar el sinónimo que todo el mundo conoce) un sinvergüenza, un verdadero sinvergüenza.
Tú, socialista de capillita y bastón en
mano, tú, besamanos de obispos y jerarcas, tú, inculto y barriobajero,
tú, metáfora perfecta de una casta política imbécil y sin escrúpulos,
tú, amiguito juguetón de la farándula y del rancio papel rosa que tanto
te gusta, tú, agresor que no lo sabe del buen uso del lenguaje.
Tú, que aplicabas tu torpe ira, tu
sinrazón, a todo lo que aludiera al 15-M. Tú, defensor a ultranza de
todos (no derechos, ahora no) privilegios incomprensibles de la clase
política, tú escudo fiel de una corona que ya no es creíble, tú,
sinvergüenza.
Tú, militante del PSOE, partido ¡de
izquierdas!, partido que se llena la boca defendiendo lo público,
partido que gobierna aquí en Andalucía, donde yo trabajo como profesor
de instituto, que gobernáis en coalicción con IU, que hacéis el paripé
criticando los recortes del PP, ¿tú me llamas a mí sinvergüenza?
Tú, y los tuyos, a no ser que hagan de
forma inmediata una declaración descalificándote, tú nos quieres echar a
la arena para que terminen de matarnos, sí, sí, para que terminen de
despreciarnos esos ciudadanos españoles que ya han perdido su condición
de ciudadanos, después de haber sido adormecidos, de haber sido
embrutecidos, por vosotros, sinvergüenzas.
Tú, que te ponías llorón, y te sentías
insultado en tu noble condición de político cuando en la calle se
reclamaba, se reclama, una Democracia Real. Tú que, como otros
usurpadores de los significados de democracia, de participación, cacareabas hasta quedarte afónico esa memez planificada de "la verdadera democracia se ejerce yendo a votar cada cuatro años",
tú, que has aumentando los privilegios de los diputados, mientras, en
la calle, la gente se partía el lomo trabajando, o buscando trabajo.
Tú, que no has levantado la voz para
denunciar las muertes por no atención sanitaria, los suicidios
provocados por los bancos usureros, esos a los que debéis, esos a los
que os debéis, ¿tú te atreves a hablar de mí y de mis compañeros?
Tú no tienes derecho a hablar de mí.
No te he oído, sinvergüenza, quejarte del hecho de que cientos de extraordinarios científicos españoles se han tenido que largar a dar sus frutos a otros países, después de haber sido formados aquí, con el dinero de todos, también con el mío, que soy según tú un profesor sinvergüenza, pero que pago más impuestos que muchos de las élites que tú defiendes, esas a los que tú y los tuyos nunca habéis querido tocar... sois sus criados, esclavos recompensados de una plutocracia insoportable. Tampoco te he visto llorar por los miles de profesores, bandarras (supongo), que se han ido a la calle. No has dicho nada, tampoco, sobre las nuevas condiciones de vida de miles y miles de españoles.
¿Has dicho algo sobre los magníficos alumnos que acaban de terminar 2º de Bachillerato y que no van a ir a la Universidad, porque no tienen dinero, ni posibilidad alguna de obtener un beca...? Vete a tomar copas con Wert.
¿Y tú hablas de discriminar salarialmente a los profesores?
No te he oído, sinvergüenza, quejarte del hecho de que cientos de extraordinarios científicos españoles se han tenido que largar a dar sus frutos a otros países, después de haber sido formados aquí, con el dinero de todos, también con el mío, que soy según tú un profesor sinvergüenza, pero que pago más impuestos que muchos de las élites que tú defiendes, esas a los que tú y los tuyos nunca habéis querido tocar... sois sus criados, esclavos recompensados de una plutocracia insoportable. Tampoco te he visto llorar por los miles de profesores, bandarras (supongo), que se han ido a la calle. No has dicho nada, tampoco, sobre las nuevas condiciones de vida de miles y miles de españoles.
¿Has dicho algo sobre los magníficos alumnos que acaban de terminar 2º de Bachillerato y que no van a ir a la Universidad, porque no tienen dinero, ni posibilidad alguna de obtener un beca...? Vete a tomar copas con Wert.
¿Y tú hablas de discriminar salarialmente a los profesores?
¿Tú quién eres?
No te lo mereces, pero te voy a aconsejar una lectura, 'La sabiduría de los psicópatas' (Ariel), de Kevin Dutton, en ella te verás. Según Manuel Rodríguez Rivero se trata de "un instructivo ensayo... en el que se explica que no todos los psicópatas son monstruos (tú sí) ni asesinos en serie: si consiguen desviar sus impulsos más antisociales a otros campos como la política pueden convertirse en ciudadanos de éxito", aunque sean lerdos como tú (añado yo)
No te lo mereces, pero te voy a aconsejar una lectura, 'La sabiduría de los psicópatas' (Ariel), de Kevin Dutton, en ella te verás. Según Manuel Rodríguez Rivero se trata de "un instructivo ensayo... en el que se explica que no todos los psicópatas son monstruos (tú sí) ni asesinos en serie: si consiguen desviar sus impulsos más antisociales a otros campos como la política pueden convertirse en ciudadanos de éxito", aunque sean lerdos como tú (añado yo)
¿Sabes tú, sinvergüenza, que si yo no me
puedo mover de la cama -a veces nos ponemos enfermos de verdad, a veces
es cierto, aunque a ti te importe una mierda- y, por tanto, no puedo ir
a mi instituto, me van (me vais) a robar mi sueldo y, en ese mismo día,
veré por la televisión los escaños vacíos del Congreso, vacíos de
inexistentes representantes del pueblo que seguirán cobrando sus
obscenas dietas, sueldos... y demás prebendas aún por conocer?
Ven conmigo, sinvergüenza, entra en mis
clases, mira la realidad, comprueba nuestro trabajo... Mejor no vengas,
mancharías la cara limpia de mis alumnos.
No puedo evitar que nos lo quitéis todo, a nosotros, y a todos los trabajadores de este país.
Pero he decidido que voy a responder a
cualquier ataque descerebrado que se me haga a mí, o a mis compañeros
docentes, o a los que sufren vuestra estafa, mientras pueda.
Mañana, mis compañeros y yo comenzaremos las clases en los institutos. Así, que apártate, no molestes.
Lo vamos a hacer bien, a pesar de ti y de todos los que son como tú... que son muchos, demasiados.
Mañana, mis compañeros y yo comenzaremos las clases en los institutos. Así, que apártate, no molestes.
Lo vamos a hacer bien, a pesar de ti y de todos los que son como tú... que son muchos, demasiados.
Cuando tú, sinvergüenza, retires tus insultos, puede que yo retire los míos.
Adiós, bandarra.
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