LO QUE LA PRENSA OCCIDENTAL NO DICE SOBRE EL CONFLICTO EGIPCIO

 
LA PRENSA OCCIDENTAL OCULTÓ LOS CRÍMENES DE LA HERMANDAD MUSULMANA DURANTE EL PRIMER AÑO DE GOBIERNO DE MORSI
Para los empresarios y familias de potentados que controlan la mayor parte de las agencias de información, diarios hegemónicos de alcance global, estaciones y emisoras de radio y televisión o plataformas en Internet, la libertad y rigor no son los objetivos de sus medios, sino el cumplimiento de las órdenes que emanan desde aquellos gobiernos cuyos mandatarios han sido elegidos, precisamente, gracias al dinero y propaganda de tales armas de manipulación masiva.
Los ríos de sangre que provoca la violencia en Egipto, tras el golpe cívico-militar contra el presidente Morsi, llevan únicamente a culpabilizar al ejército de crímenes indiscriminados, mientras los medios ocultan una realidad contrastada y bien diferente de la que El País, Washington Post, Le Monde o Corriere della Sera defienden en sus editoriales y artículos.
Autoridades políticas de la izquierda árabe, sacerdotes católicos, coptos, hablan de santuarios destruidos, familias enteras asesinadas, cristianos masacrados y torturados por las milicias de Morsi, antes, durante y después del golpe. Esos desmanes no han suscitado tantas emociones internacionales como las que hoy se exhiben en la prensa occidental, victimizando sin embargo a los autores de tanta violencia: la hermandad musulmana.
Los medios hegemónicos, presidentes y primeros ministros europeos o estadounidenses, se indignan cuando el ejército egipcio trata de controlar al colectivo radical.
UN HERMANO MUSULMAN CON UNA VESTIMENTA MUY KU KLUX KLAN
Llueven artículos y escritos firmados por periodistas que denuncian al ejército egipcio porque los soldados se atrevieron a desalojar a los Hermanos Musulmanes de sus bastiones de Rabia y la Nahda, donde se habían atrincherado durante varias semanas. Resultado: más de 600 muertos en ambos lados.
Inmediatamente, los medios de comunicación bienintencionados lanzaron su grito de indignación, exigiendo que el Consejo de Seguridad y las organizaciones internacionales de Derechos Humanos condenaran con la mayor firmeza este asalto salvaje.

! Pobres víctimas de la Hermandad Musulmana ¡… Estas tiernas ovejas, bien conocidas por su dulzura e inocencia, están siendo castigadas por métodos inaceptables. Por ello, es necesario defenderse de los lobos rapaces del ejército egipcio y la policía.
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Turquía y otras naciones se alzan como un solo hombre para denunciar la injusticia, defender a los inocentes e invitar al mundo a venir al rescate. Los medios de comunicación internacionales se sitúan en forma inmediata: los criminales provienen de las Fuerzas Armadas.
Pero vayamos a los hechos:

- La Mezquita de El Rabaa, donde se encerraron los hermanos musulmanes, era un polvorín que escondía un arsenal de guerra increíble. La prensa occidental no lo dijo.
- Durante semanas, las milicias de la Hermandad, armadas hasta los dientes, sembraron el terror en la población, secuestrando a decenas de civiles para pedir rescate, violando a niñas y a adolescentes. La prensa occidental no lo comentó.
- Más de una veintena de estaciones de policía fueron saqueadas y quemadas, mientras medio centenar de policías fueron torturados y posteriormente asesinados de la manera más salvaje. El silencio de los medios occidentales fue la respuesta.
- Santuarios sufíes destruidos y familias chiíes masacradas no han despertado ningún comentario en esos medios tan “democráticos”.
- Cincuenta iglesias, escuelas e instituciones cristianas se quemaron en un solo día, el 14 de agosto. Ninguna protesta de Occidente.
- Decenas de sacerdotes y creyentes fueron atacados y asesinados – incluyendo niños – simplemente porque eran cristianos. La prensa no lo denunció porque podría azuzar el sentimiento de “islamofobia” que sacude al mundo.
- Cerca de 1.500 personas fueron masacradas por las milicias de Morsi durante su primer año de gobierno, entre el silencio de los medios de comunicación.

MILLONES DE EGIPCIOS APLAUDEN LA DECISIÓN DEL GENERAL AL-SISI AL QUE COMPARANM CON EL MÍTICO GAMAL ABDEL NASSER
Cuando el ejército finalmente decidió reaccionar para poner fin a la devastación, los gritos del la prensa hablan de persecución, injusticia y escándalo.
No es ningún secreto que las elecciones presidenciales fueron una gran farsa, un enorme fraude consentido por los observadores internacionales y los corresponsales de tales medios, que siguen mintiendo y manipulando la realidad de unos comicios en los que tan sólo votó el 28% de la población.
El pueblo egipcio confió no obstante en su nuevo mandatario. Debían esperar a ver su trabajo, sus nuevas medidas para aliviar el hambre y la injusticia.
Pero el resultado fue catastrófico – la inseguridad, el desempleo, la inflación, la escasez de pan y de la economía de gasolina en caída libre…- y la población, en general, se organizó para denunciar a Morsi.
En menos de dos meses, el movimiento “Tamarrod” reunió más de 22 millones de firmas exigiendo su salida. En vano. Ante su obstinación, esos millones de egipcios – incluyendo a sus antiguos partidarios – salieron a las plazas, parques y calles de las principales ciudades para exigir su salida. No hubo respuesta.

El ejército – hasta entonces neutral – decidió entonces intervenir para apoyar al pueblo. Occidente inmediatamente habla de “golpe de Estado”. No fue tal. Fue una rebelión popular, civil y militar. La revuelta de millones de personas engañadas, estafadas, manipuladas por un presidente peor aún que Mubarak.
Los Hermanos Musulmanes han decidido optar por el terror. Sin embargo, esta estrategia sólo aumenta su impopularidad, y podemos decir hoy que el pueblo egipcio ya los ha condenado.
Los Hermanos están equipados con las armas más sofisticadas, se organizan para matar y destruir, en una espiral de venganza que está sembrando de sangre y lágrimas a todo el país.
Y la prensa occidental sigue empecinada en manipular la realidad. ¿Con qué objetivo? Destruir la posibilidad de que una democracia sólida vaya tomando cuerpo en la nación, liberándola del horror y el terror que han sembrado estos hermanos de la muerte.

Comentarios