LAS TRECE ROSAS ROJAS. Pequeño homenaje. Contra la desmemoria. (La memoria de ayer para impulsar las luchas de hoy)
Hola a todas/os, mañana se cumplirán 74 años de los fusilamientos de 57 miembros de las JSU en las tapias del cementerio del Este en Madrid, entre ellas las conocidas como "Las trece rosas". No buscar justificación racional a tan horrendo crimen organizado, el fascismo es pura venganza ciega y cruel, un incidente más o menos desgraciado es suficiente escusa para sembrar el terror ese es su fin y no otro, lo repiten los nazis alemanes en la II Guerra Mundial y los fascistas italianos, están documentados con pelos y señales las películas "Roma cittá aperta" de Roberto Rossellini y "Novecento" de Bernardo Bertolucci.ya lo ilustran, Franco lo repitió hasta su muerte ver los últimos fusilamientos de 1975 el simple asesinato de un policía sirven cómo escusa para fusilar en masas . En su recuerdo y cómo pequeño homenaje adjunto un archivo de nuestra memoria.
Vicente A. Lopez
LAS TRECE ROSAS ROJAS
Tras la caída de Madrid en manos de las tropas franquistas y el fin de la guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas intentaron reorganizarse clandestinamente bajo la dirección de José Pena Brea, de 21 años. Tras el golpe de Estado del coronel Casado y el fin de la guerra, los dirigentes del PCE y las JSU habían abandonado España, dejando la organización en manos de militantes poco significados, los cuales, esperaban, podrían pasar más desapercibidos.José Pena, secretario general del comité provincial de las JSU, fue detenido por una delación, y obligado mediante torturas a dar todos los nombres que sabía y firmar una declaración preparada. Roberto Conesa Escudero, policía infiltrado en la organización, colaboró también en la caída de la organización (Conesa fue posteriormente comisario de la Brigada Político-Social franquista y ocupó un cargo importante en la policía durante los primeros años de la democracia en la lucha contra ETA y GRAPO. También trabajó para el dictador Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo (capital de la República Dominicana).
La práctica totalidad de la organización clandestina cayó de este modo, sin apenas posibilidad de reorganización. La mayor parte de los detenidos aún no había tenido tiempo de integrarse en la organización clandestina o apenas acababan de hacerlo. A la captura de los militantes ayudó el hecho de que los ficheros de militantes del PCE y las JSU no habían podido ser destruidos, debido al golpe de Estado del coronel Casado, y fueron incautados por los franquistas al tomar Madrid. Entre los detenidos se hallaban las Trece Rosas, que fueron arrestadas y conducidas a instalaciones policiales, donde fueron torturadas, y después a la cárcel de mujeres de Ventas, una cárcel construida para 450 personas en la que se hacinaban 4.000.
El 29 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y encargado del "Archivo de Masonería y Comunismo (archivo que agrupaba los documentos recopilados por las tropas de Franco en su avance durante la guerra), su hija de 18 años y su chófer fueron asesinados en Talavera de la Reina, en un oscuro incidente del que fueron acusados tres militantes de las JSU. Como represalia, 57 jóvenes de las JSU encarcelados (en su mayor parte antes del asesinato), 43 hombres y 14 mujeres, conocidas como las Trece Rosas, fueron llevados a juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto (expediente 30.426), acusados de reorganizar las JSU y el PCE para cometer actos delictivos contra el "orden social y jurídico de la nueva España". En realidad debieran ser 15 mujeres porque Antonia Torres Llera fue condenada en el mismo expediente pero un error burocrático en el nombre y segundo apellido (anotaron Antonio Torres Yera y en el recuento de los hombres a fusilar faltó Antonio Torres) pospuso su ejecución hasta el 19 de febrero de 1940.
Condenados, por "adhesión a la rebelión", a pena de muerte. Era sábado, 4½ de la madrugada del 5 de agosto de 1939, junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 500 metros de la prisión de Las Ventas, fueron
fusilados los 56 miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, entre los que se encontraban las Trece Rosas. Si tenemos en cuenta que la mayoría de edad para las mujeres era la de 23 años, nueve eran menores. Estas eran: Carmen Barrero Agüero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba a la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de las derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aún se conserva.
Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización de Radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín
Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (16 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
María del Carmen Cuesta (16 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura. Condenada a 12 años de prisión y después desterrada a más de 350Km de Madrid. Vivió desde entonces en Valencia donde falleció en el año 2010 a los 87 años de edad
Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria de Radio Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mí no me matan?".
Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las Juventudes Socialistas). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz García, responsable militar del grupo del Sector de Chamartín de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aún a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.
Mi querida y nunca olvidada amiga, Mercedes García, que ingresó en la prisión de Ventas principio de los años 50, siempre hablaba de estas mujeres, porque en la cárcel se las recordaba, aún, con cariño y respeto, siendo tomadas como ejemplo de valor y coraje.
En la preparación para el traslado al cementerio Julia Conesa, empezó a cantar “Joven Guardia”, el resto de condenadas la secundó, poco más tarde era toda la prisión de Ventas era un clamor cantando en su honor:
JOVEN GUARDIA (Himno de la Juventudes Comunistas)
(La canción original en francés, "Le chant des jeunes gardes")
Fue escrita por Gastón Montéhus en 1910.
Somos la joven guardia
que va forjando el porvenir.
Nos templó la miseria,
sabremos vencer o morir.
Noble es la causa de librar
al hombre de su esclavitud.
Quizá el camino hay que regar
con sangre de la juventud.
Que este en guardia,
(La canción original en francés, "Le chant des jeunes gardes")
Fue escrita por Gastón Montéhus en 1910.
Somos la joven guardia
que va forjando el porvenir.
Nos templó la miseria,
sabremos vencer o morir.
Noble es la causa de librar
al hombre de su esclavitud.
Quizá el camino hay que regar
con sangre de la juventud.
Que este en guardia,
que esté en guardia
el burgués insaciable y cruel
Joven guardia,
joven guardia
no le des paz ni cuartel.
¡Paz ni cuartel!
Es la lucha final que comienza
la revancha de los que ansían pan.
En la revolución que está en marcha
los esclavos el triunfo alcanzarán.
Joven guardia
joven guardia,
siempre en guardia.
Hijos de la miseria,
ella rebelde nos forjó.
Odio la tiranía
que a nuestros padres explotó.
Más hambre no hemos de sufrir.
Los que trabajan comerán.
La explotación va a concluir.
Nuestras las fábricas serán.
Que este en guardia,
que esté en guardia
el burgués insaciable y cruel
Joven guardia,
joven guardia
no le des paz ni cuartel.
¡Paz ni cuartel!
Es la lucha final que comienza,
la revancha de los que ansían pan;
en la revolución que está en marcha
los esclavos el triunfo alcanzarán.
Siempre en guardia,
siempre en guardia,
joven guardia.
Mañana por las calles
masas en triunfo marcharán.
Ante la guardia roja
los poderosos temblarán.
Somos los hijos de Lenin,
y a vuestro régimen feroz
el comunismo ha de abatir
con el martillo y con la hoz.
Que este en guardia,
que esté en guardia
el burgués insaciable y cruel
Joven guardia,
joven guardia
no le des paz ni cuartel.
¡Paz ni cuartel!
Es la lucha final que comienza,
la revancha de los que ansían pan;
en la revolución que está en marcha
los esclavos el triunfo alcanzarán.
Siempre en guardia,
siempre en guardia,
joven guardia.
el burgués insaciable y cruel
Joven guardia,
joven guardia
no le des paz ni cuartel.
¡Paz ni cuartel!
Es la lucha final que comienza
la revancha de los que ansían pan.
En la revolución que está en marcha
los esclavos el triunfo alcanzarán.
Joven guardia
joven guardia,
siempre en guardia.
Hijos de la miseria,
ella rebelde nos forjó.
Odio la tiranía
que a nuestros padres explotó.
Más hambre no hemos de sufrir.
Los que trabajan comerán.
La explotación va a concluir.
Nuestras las fábricas serán.
Que este en guardia,
que esté en guardia
el burgués insaciable y cruel
Joven guardia,
joven guardia
no le des paz ni cuartel.
¡Paz ni cuartel!
Es la lucha final que comienza,
la revancha de los que ansían pan;
en la revolución que está en marcha
los esclavos el triunfo alcanzarán.
Siempre en guardia,
siempre en guardia,
joven guardia.
Mañana por las calles
masas en triunfo marcharán.
Ante la guardia roja
los poderosos temblarán.
Somos los hijos de Lenin,
y a vuestro régimen feroz
el comunismo ha de abatir
con el martillo y con la hoz.
Que este en guardia,
que esté en guardia
el burgués insaciable y cruel
Joven guardia,
joven guardia
no le des paz ni cuartel.
¡Paz ni cuartel!
Es la lucha final que comienza,
la revancha de los que ansían pan;
en la revolución que está en marcha
los esclavos el triunfo alcanzarán.
Siempre en guardia,
siempre en guardia,
joven guardia.
Vicente A.Lopez

Comentarios
Publicar un comentario